
Imagina por un momento que cualquier policía o militar tuviera la posibilidad de ir al campo o galería de tiro siempre que le apeteciera, fuera de su jornada laboral, sin coste, con munición de sobra, ¿cuántos la aprovecharían?

Imagina por un momento que cualquier policía o militar tuviera la posibilidad de ir al campo o galería de tiro siempre que le apeteciera, fuera de su jornada laboral, sin coste, con munición de sobra, ¿cuántos la aprovecharían?
«Los toros se ven mejor desde la barrera» es una de las excusas más utilizadas para desviar la atención y evitar que se critique un hecho, como si cualquiera que no sea el torero no pudiera criticar una mala faena. Es más, salvo el torero, para eso están los toros, para verlos desde la barrera.

A la hora de cumplir ─o dejar de hacerlo─ las normas de seguridad con las armas de fuego, no es raro escuchar a alguien ofrecer como excusa la tristemente célebre frase «este es mi seguro», que dice el actor Eric Bana ─en una escena de la película BlackHawk Derribado─ mientras hace referencia al dedo índice, dedo con el que se presiona el disparador. Efectivamente, el hecho de llevar el dedo índice estirado, fuera y por encima del disparador, constituye la tercera norma de seguridad, pero no sirve de excusa para dejar de cumplir la primera, ni la segunda, de las normas de seguridad.
La disciplina del dedo del disparador es una cosa buena, pero hay una razón por la que es la número 3 de las cuatro normas de seguridad con las armas de fuego. La dirección de la boca de fuego es la número 2, como ha de ser (Claude Werner).

Esta es la definición del Diccionario de la Real Academia Española para la típica frase-excusa «a mi me funciona»:

Hay muchas cuestiones en las que podemos estar o no estar de acuerdo. Al final, podemos no estar de acuerdo, pero siempre estaremos de acuerdo en que no estamos de acuerdo. Después de semejante embrollo, igual importa poco lo que digamos, pero vamos a intentarlo.
Puede que estés de acuerdo con nosotros al leer el título de este artículo. Somos los primeros que nos quejamos de ─casi─ todo y de ─casi─ todos, pero tenemos muy claro que quejarse no sirve de nada y hay que tomar acción, lo cual puede consistir simplemente en intentarlo. Son múltiples las quejas que suelen escucharse al hablar de profesionales de las armas y el combate con armas de fuego. A ver si podemos enumerar unas cuantas:

Aun peor que la mediocridad son las excusas para no intentar acabar con ella. Y si hablamos de competencia con armas de fuego, las excusas no justifican el peligro que corren propios y extraños por la incompetencia de uno. Las excusas ─ni estrés, ni fisiología, ni amígdala, ni ná─ no eximen de responsabilidad al mediocre o incompetente, aunque él crea que sí. El remedio es bien sencillo: un entrenamiento adecuado ─lo cual tiene un precio─. El caso es que parece que hay algunos que pretenden instaurar la mediocridad como excelencia, y al cúmulo de excusas de los mediocres, algunos instructores vendehúmos o impostores suman la de que «para enseñar no hace falta ser bueno». Por tanto, no solo no disparan bien, sino que ni siquiera disparan ante sus alumnos ─por miedo o vergüenza─ (alguno incluso llega a decir que «en combate no hace falta agrupar»).

Seguramente habrás escuchado alguna vez aquello de que «en combate no hace falta agrupar, eso solo vale para tiro deportivo». Puede variar la forma de decirlo, pero no el contenido. Básicamente se trata de una excusa de los mediocres ante la realidad de no darle al blanco consistentemente, es decir, una y otra vez. La representación gráfica viene dada por un blanco salpicado de impactos, cada cual más separado del anterior, pero sin que exista una concentración o agrupación de los impactos en torno al punto de puntería, es decir, en torno a donde se pretende que vayan los impactos.

Muerto de un disparo en la cabeza.
Hoy día no se sabe lo mismo ni se dispone de los mismos medios que hace 10 o 20 años, lo cual necesariamente ha de suponer que las cosas hayan cambiado. Esto es lo que sucede con el entrenamiento con armas de fuego, que no se ha mantenido inalterado en los últimos años, sino que ha sufrido una importante evolución. Sin duda, los avances científicos también tienen algo que ver, además de la experiencia y conocimientos adquiridos. De tal forma que el hecho de conocer mejor el funcionamiento de la mente y el cuerpo humano, así como su comportamiento ante un enfrentamiento armado, permita adaptar mejor el entrenamiento a la realidad. Pero, eso no va a cambiar el grado de competencia exigible a cualquier persona armada.
Dice el refrán «cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar», que podríamos aplicar a la Defensa como «cuando las FAS del vecino veas armar, pon las tuyas a modernizar». Pues bien, parece que Marruecos se está armando con sistemas modernos y probados en combate como son los carros M-1 Abrams estadounidenses. No se puede decir que nuestros carros Leopard y nuestros sistemas contracarro no estén a la altura de las circunstancias, pero no estaría de más revisar su situación e intentar ponernos por delante de nuestro vecino Marruecos, no porque supongan una amenaza, sino por mantener cierta hegemonía militar, aunque solo sea por cuestión de orgullo.
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Es matemático. No falla. En cuanto se habla de tiro práctico y competición enseguida aparecen los aludidos para desviar la atención con la típica excusa de que «tiro práctico y competición no es lo mismo que combatir», como si hubiera alguna duda al respecto. La excusa se repite aún más cuando se habla del tiro práctico y la competición como herramienta de entrenamiento para profesionales armados, como cuando republicamos este artículo ─los comentarios en redes sociales nunca defraudan cuando hay aludidos─. El artículo no solo no dice ni cuestiona en ningún momento que «deporte y combate son cosas diferentes», sino que lo que dice es perfectamente compatible, como ahora veremos.

Pulgar hacia arriba = seguro. Pulgar hacia delante = fuego.
Hay veces en las que se pueden leer cosas en Internet que evidencian que todavía quedan muchos mitos y leyendas pendientes. Uno de esos mitos y leyendas es considerar que la aleta de seguro en una pistola «sobra» en una pistola porque no aporta nada más que dificultad y complicación a la hora de usar la pistola, llegando incluso a activarse fácilmente el seguro al utilizar la pistola. Eso puede tener cierto sentido en pistolas con una aleta de seguro que no sea lo ergonómica que debiera en cuanto a su manipulación natural utilizando el pulgar de la mano de empuñe.

A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Republicado desde IG @junosolutions
Para profesionales policías y militares, la competición expone lo que campos/galerías de tiro y PowerPoints no harán nunca: toma de decisiones bajo presión, responsabilidad por cada disparo, eficiencia de movimiento y manejo del arma cuando el tiempo y el estrés son reales.

Si no has escuchado nunca el término «Hoplología» ─y/o no te has encontrado con nadie que se haga llamar «hoplólogo»─ vas por buen camino. En caso contrario, te han intentado vender humo y puede que lo hayas comprado. Este sector funciona así. Siempre habrá vendehúmos dispuestos a intentar llamar la atención de cualquier forma para vender su humo. En esta ocasión te vamos a explicar algo que no es nuevo y que utilizan los vendehúmos desde la antigüedad. Se trata ni más ni menos que el arte de cautivar a base de verborrea. Sigue leyendo y no te arrepentirás.

La Glock G34 es una pistola de tamaño completo que está por encima de sus posibilidades.
Las pistolas Glock arribaron en las cosas de EE.UU. a mediados de los años 1980 y allí se establecieron. Uno de los miembros de mi club de tiro [de Patrick Sweeney, el autor de este artículo] fue uno de los primeros en apuntarse. El número de serie de su G17 llevaba el prefijo «AB», así que fue de verdad de los primeros. Utilizaba su G17 en las tiradas de nuestro club. Allá por mediados de los años 1980, el mundo de la IPSC (por aquel entonces la USPSA era nuevecita y la IDPA no se inventaría hasta una década más tarde) consistía en disparar con lo que tuvieras. Durante muchos años, en la IPSC no hubo Divisiones según la pistola utilizada, pero en mi club las tuvimos desde mucho antes. Nos encantaba disparar y cualquier excusa era suficientemente buena para volver a entrar en una tirada. Teníamos miembros del club que tiraban en Open, Stock y Revólver en la misma tirada. En Stock, ese miembro del club con sus 17 disparos 9mm daba la talla frente a tiradores de 1911s de 8 disparos, incluso cuando el 9mm solo puntuaba en factor menor.

Publicación traducida del original en el perfil IG @__criticalthinking__
Introducción
La así llamada «caja de herramientas» no es un modelo científico claramente definido, sino una metáfora que hace referencia a la recopilación de habilidades y métodos a los que recurrimos para hacer frente a diferentes situaciones.
Cada nueva habilidad o técnica que aprendemos a lo largo de nuestra vida se convierte en una nueva herramienta para futuras situaciones. Suena bien, ¿verdad? Veamos por qué puede generar algunos problemas.

Cuando alguien con cierto conocimiento de causa en cuanto al uso y manejo de una pistola ─como puede ser cualquier tirador de IPSC─ observa a cualquier otro tirador de IPSC realizar una auténtica demostración de habilidad, no puede hacer otra cosa que admirar y aplaudir lo que ha conseguido. Además, eso le sirve de motivación para entrenar y mejorar sus propios resultados.
Ayer mismo (29 de septiembre de 2024) publicamos en nuestros perfiles de redes sociales esta imagen junto al siguiente texto (enlace a la publicación en Instagram):
Cualquier tirador de IPSC tiene más tiros que cualquier policía o militar ¿verdad que sí?
Este tipo de verdades ofenden, pero no les quita razón. Cualquier tirador de IPSC hace el esfuerzo de dedicar su dinero y tiempo libre a entrenar IPSC, por lo que su única limitación es cuestión de tiempo y dinero. Cualquier policía o militar está sujeto a tantas cosas que difícilmente va a tener esa libertad dentro de su horario, salvo excepciones concretas.
¿Comentarios?
Las reacciones no se hicieron esperar, especialmente en Instagram.
«Los malos son malos, pero no tontos». Además, no están obligados a ponértelo fácil si eres su víctima, seas un ciudadano corriente o un profesional de las armas. No es raro que tu adversario pueda tener más formación y experiencia que tú en combate con armas de fuego y en tiro. No es ningún secreto que los terroristas tienen sus propios cursos de formación y sus sesiones periódicas de entrenamiento, además de prepararse específicamente para perpetrar un atentado. La única forma de tener opciones es intentar al menos entrenar más y más, con la esperanza de estar por encima de tu adversario llegado el momento. Ahí las excusas no sirven de nada. En el siguiente artículo tienes algunas evidencias que te pueden convencer.

(Este artículo es exclusivo para suscriptores)
«Llueve sobre mojado», como dice Juan I. Carrión. Este tema no es nuevo, aunque esta investigación sí tiene aspectos novedosos al orientarse concretamente a la influencia de la respuesta de sobresalto en el desenfunde de la pistola cuando más se puede necesitar. Mientras algunos abogan por auténticas majaderías con la excusa del estrés, otros buscan la forma de mitigar sus efectos y conseguir un rendimiento eficaz. En este artículo se exponen evidencias empíricas sobre esta cuestión.

Ya han pasado unos cuantos años desde que en enero de 2015 este mismo artículo se publicara por primera vez, tanto en inglés como en español, en el sitio web Breach-Bang-Clear en dos partes (primera parte, segunda parte). Lo volvemos a publicar aquí al completo porque no ha perdido vigencia. Si eres o has sido usuario del fusil HK G36 puede que muchas cosas te suenen e incluso las compartas.
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