
1. INTRODUCCIÓN.
Antes de abordar el desarrollo del título que encabeza este artículo, se hace necesario establecer su relación con Seguridad y Defensa, que dan nombre al seminario en el que se incluyó la conferencia al respecto.
Realmente Seguridad y Defensa no sólo mantienen una estrecha e íntima relación, sino que además la Seguridad es el resultado de la Defensa. Las Fuerzas Armadas constituyen la Institución del Estado sobre la que recae la misión de defender a España, es decir, representan la Defensa Nacional, y no en vano se organizan en forma de Ministerio de Defensa. De este modo, las Fuerzas Armadas constituyen un elemento clave para la Seguridad Nacional.
«Las Fuerzas Armadas […] tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional» (Art. 8.1 CE). Para llevar a cabo esa misión podría ser necesario hacer uso de la fuerza, lo que implica llegar incluso a utilizar las armas. Y precisamente fuerza y armas son los términos utilizados al decir Fuerzas Armadas. Aplicando este razonamiento se puede deducir la importancia que tiene el título de este artículo para las Fuerzas Armadas y la relación con la Seguridad y Defensa.
En el título de este artículo se incluyen tres cuestiones diferenciadas que se van a desarrollar en las siguientes páginas. Estas tres cuestiones son: el uso de la fuerza, gradual ante una agresión, y recursos materiales. En primer lugar es necesario definir qué es y qué implica el uso de la fuerza, para posteriormente determinar en qué circunstancias y bajo qué condiciones el mismo estaría legitimado de algún modo, y finalmente describir qué recursos materiales se podrían utilizar y de qué manera condicionan el uso de la fuerza. Aunque a simple vista podría parecer algo sencillo, se trata de un tema tremendamente complejo que no tiene una fácil respuesta y que estará sujeto a una enorme ambigüedad, principalmente porque en un Estado de Derecho darle legitimidad al uso de la fuerza implica aceptar que se vulneren derechos y libertades, y eso exige una buena justificación.
2. USO DE LA FUERZA.
Probablemente cualquier persona se haga una idea de lo que es e implica el «uso de la fuerza». Sin embargo, ofrecer una definición se hace difícil y es preciso acudir al recientemente renovado Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) para determinar el alcance del concepto «uso de la fuerza». Al enlazar las definiciones aportadas por el diccionario para las palabras uso y fuerza se obtiene una acertada definición, tal y como se expone a continuación.
En base a las definiciones del diccionario, se puede concluir una posible definición genérica para el concepto uso de la fuerza, tal que así: dícese del uso de la fuerza como aquella/s acción/es o aplicación del poder físico o moral, incluso la violencia, para obligar a alguien a que se someta, normalmente a la voluntad del que la/s ejerce. Por lo tanto, normalmente el uso de la fuerza tendrá un carácter coercitivo, ya que sirve para forzar la voluntad o la conducta de alguien, así como para reprimirla o inhibirla. El DRAE define uso como la acción y efecto de usar, siendo usar hacer servir una cosa para algo. Asimismo, para fuerza el diccionario aporta, entre otras definiciones, las siguientes: aplicación del poder físico o moral; acto de obligar a alguien a que asienta a algo, o a que lo haga; violencia que se hace a alguien para gozarlo.
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