
En un blog que lleva años hablando de armas ─aunque normalmente sean «de fuego»─, tarde o temprano había que hablar de inteligencia artificial (IA). No porque sepamos de IA ─que no es nuestro campo─, sino porque ya no se puede hablar de armas, de defensa o de seguridad sin que salga a relucir la inteligencia artificial. Como no conocemos la parte técnica de la IA, nos vamos a dedicar a la parte conceptual, que es lo que indica el título de este artículo y para lo que no hace falta saber cómo se entrena un modelo de IA por dentro. Nos vamos a limitar a razonar sobre definiciones, sobre incentivos y sobre quién pone el dinero. El razonamiento es muy similar al que explica por qué un avión de combate ─un caza─ lo paga un Estado y no un particular.










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