Puede que haya quien llegue a pensar que en EE.UU. la Policía lo resuelve todo a tiros y el sospechoso siempre se lleva la peor parte, sin que importe demasiado si vive o muere. En realidad, los principios en cuanto al uso de la fuerza no distan demasiado de los de cualquier otro país, incluido el nuestro. La diferencia radica más en la interpretación a la hora de valorar y justificar el uso de la fuerza ante una amenaza inminente. En esta caso, los policías resuelven sin necesidad de utilizar la fuerza letal. Debido a la distancia, ni siquiera usan el TASER, sino que aprovechan la ventaja de las municiones no letales para escopeta, que permiten actuar a mayor distancia con precisión. Además, interviene un perro para convencer al sospechoso. Si la situación lo permite, merece la pena intentar evitar el uso de fuerza letal. Seguir leyendo…
Material didáctico
La Cadencia de Fuego. Por Tiger McKee.
Cuando presionas el disparador ha de ser con un resultado predecible ─el proyectil impacta donde necesitas que lo haga, o al menos muy cerca─. La velocidad con la que disparas la dicta la precisión que necesitas. Con blancos grandes cercanos puedes disparar rápido. A medida que aumenta la distancia y/o disminuye el tamaño del blanco tienes que reducir la velocidad para conseguir la precisión deseada.
Algunas técnicas se pueden ejecutar a la misma velocidad independientemente de las condiciones. Desenfundo la pistola a la misma velocidad sin importar el tamaño del blanco o la distancia al blanco. La velocidad a la que desenfundas es aquella que te permita hacerlo de forma eficiente sin errores. La cadencia de fuego varía según las condiciones.
Situación táctica: se veía venir a un policía de Brooklyn arrastrado por un coche al intentar detener al conductor.
A la vista de los datos fácilmente se puede deducir acertadamente que uno de los momentos más delicados y peligrosos del trabajo policial tiene lugar a la hora de detener un coche e identificar o detener a su conductor y/u ocupantes. La mera presencia de un coche puede dar lugar a un atropello ─queriendo o sin querer─, además de la posibilidad de sufrir una agresión ─con o sin armas─, de manos del conductor y/o ocupantes. Por ello toda precaución es poca y quizás la mejor medida a adoptar sea la preventiva de no acercarse más que lo estrictamente necesario y el tiempo justo. Si el coche quiere tirar para adelante no merece la pena jugarse la integridad física cuando se le puede atrapar más tarde, porque acabará cayendo ─y mejor que lo haga sin llevarse a nadie por delante─.
10 consejos para sobrevivir a un ataque terrorista con vehículo. Por Greg Ellifritz.
La amenaza terrorista no plantea ninguna novedad para el ser humano, ya que viene formando parte de cualquier Sociedad supongo que desde sus propios orígenes. Pero el tipo de ataque por el que se manifiesta la amenaza terrorista sí que reviste cierta novedad, al estar sujeto a la innovación con la que los perpetradores tratan de sorprender a sus víctimas para ocasionar el mayor daño posible. Desgraciadamente España no ha salido indemne de uno de los últimos tipos de ataque terrorista, el que consiste en el uso de un vehículo para arrollar peatones, y ha pasado a engrosar la lista de países atacados de esta forma, como fatídicamente pudimos comprobar el 17 de agosto de 2017 en Barcelona.
Dada la repercusión que han tenido ─y tienen actualmente─ a nivel mundial los ataques terroristas con vehículo, se han escrito múltiples artículos al respecto que tratan de ofrecer algunas medidas de protección para tratar de evitar convertirnos en víctimas. Algunos de dichos artículos no se ajustan a la realidad y plantean soluciones que difícilmente se pueden llevar a la práctica, por lo que en su momento nos llamó la atención la practicabilidad ─fruto de su sencillez─ de las medidas de protección que propone el veterano autor, instructor y policía Greg Ellifritz en su artículo 10 Tips for Surviving a Terrorist Vehicle Attack, publicado en su página web a principios de junio de 2017. Aquí tienes la traducción:
La proliferación de instructores y escuelas de formación: ¿vocación? ¿negocio? ¿prostitución de la formación?
Seguro que a nadie se le escapa que a lo largo de los últimos años han surgido multitud de instructores y escuelas de formación ─digamos que─ «tácticas». El hecho en sí no es malo, sino todo lo contrario, y suponemos que esta proliferación se debe a la demanda de este tipo de formación ─ley de la oferta y demanda─. Como sucede con otras materias, la formación en el sector «táctico» no está regulada, por lo que cualquiera puede crear una escuela de formación y/o convertirse en instructor, sin importar su preparación, experiencia y aptitud docente. Lo cierto es que «el mercado de la formación está inundado de instructores [y escuelas] que todo lo que quieren es que les entregues tu dinero para que puedan convertirte en un guerrero ninja» (HACKATHORN, Ken). La clave radica en saber en quién confiar y «que no te vendan gato por liebre». ¿Cómo formarte a ti mismo?
Entrenar a 5 metros ─o menos─ del blanco es prepararse para fallar. La realidad va más allá de los 5 metros.
Pat Rogers decía algo así como «a 5 metros del blanco cualquiera es un sniper» [con pistola]. Lo que quería decir con esto es que a esa distancia ─o menos─ cualquiera puede darle al blanco, de forma que no tiene demasiado mérito entrenar exclusivamente dicha distancia. La cuestión es que parece que en los últimos tiempos se ha pasado de un extremo a otro: de una época en la que «solo» se entrenaba [con pistola] a 25 metros del blanco, se ha pasado a otra en la que «solo» se dispara a 5 metros del blanco. No es que no haya que entrenar a 5 metros del blanco, sino que no hay que dejar de hacerlo a 25 metros. Hay que entrenar todas las distancias, porque «entrenar a 5 metros ─o menos─ del blanco es prepararse para fallar a cualquier otra distancia» y «la realidad va más allá de los 5 metros».
Objetivos S.M.A.R.T. [inteligentes]. Por Tom Givens.
Solo unos pocos pueden escribir cosas tan claras y cargadas de contenido como el siguiente artículo, en el que se recogen las claves de lo que ha de ser un buen entrenamiento. Desgraciadamente, esa no es la práctica habitual, que solemos hacer precisamente lo que aquí Tom Givens explica que no hay que hacer. Como siempre, este tipo de artículos es lo que justifica por qué escribir cuando puedes traducir.
Ejercicio de tiro «Real e inerte» [Ball and Dummy]. Por Claude Werner.
Nos alegra que Claude Werner hable de un ejercicio tan útil como clásico en la práctica del tiro ─real o/e inerte [ball or/and dummy]─. Sin duda, es uno de los ejercicios fundamentales para aprender los principios básicos del tiro, especialmente el control del disparador. Supongo que ya lo conocerás, aquí puedes leer más sobre ello, antes de continuar leyendo lo que Claude tiene que decirnos.
«Lo primero y más importante es darle al blanco» ─recargas, interrupciones, suelo, y demás historias, de nada sirven si no le das al blanco─.
Que «lo primero y más importante es darle al blanco» es una obviedad de tal calibre que dudo que requiera ninguna explicación. Y la obviedad no se limita a que haya que «darle al blanco», sino que ha de ser así siempre ─sea a la distancia que sea─. Además se trata de un hecho muy fácil de comprobar: basta con contar los impactos en el blanco.
«La velocidad está bien, pero la precisión es definitiva» (Wyatt Earp).
El concepto espacio de tiempo o «cómo disparar más rápido sin moverte físicamente más rápido». Por Mike Pannone.
Una de las cosas más útiles que aprendí al participar en competiciones de la USPSA (United States Practical Shooting Association) [Asociación Estadounidense de Tiro Práctico] y competir contra los mejores tiradores del mundo en un mismo campo/galería de tiro es lo que yo llamo «el concepto espacio de tiempo». No resulta nada nuevo, pero a mí nunca me lo habían explicado, y ─ahora que sé lo que significa─ se ha convertido en un elemento básico de todos mis cursos de tiro. Para no extenderme demasiado aquí te dejo algunos apuntes al respecto:
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