Conceptos y definiciones

Mitos y leyendas: estrés, ritmo cardiaco, habilidades motoras y rendimiento, ¿existe una relación directamente proporcional entre estos factores?

GIF Animado: Gráfica del ritmo cardiaco

«En una situación de estrés, tal como un enfrentamiento armado, te suben las pulsaciones y ello implica una pérdida de habilidades motoras a la par que una disminución del rendimiento».

Creo que casi todos estaremos de acuerdo en ello y lo habremos escuchado y/o dicho en múltiples ocasiones. Por eso mismo no es raro utilizar el ejercicio físico para subir las pulsaciones y así simular una situación de estrés antes de realizar un ejercicio de tiro, por ejemplo. Pero, ¿existe realmente una relación directamente proporcional entre estrés, ritmo cardiaco, habilidades motoras y rendimiento? ¿tiene sentido subir las pulsaciones mediante el ejercicio físico para simular el estrés?

De momento, deja tus comentarios más abajo. Más adelante buscaremos la información que confirme, desmienta, aclare, explique, …, esta cuestión.

En este otro artículo se responde a la pregunta ¿es el ritmo cardíaco un indicador del rendimiento de un policía durante un incidente?

¿Ciencia ficción o Ciencia real? Marcadores somáticos y predicción de las acciones del enemigo.

«Si no lo vemos, no lo creemos». Dicho de otro modo, «si solo lo leemos, no lo creemos», ¿o deberíamos creer en ello? Hay cosas que se salen tanto no solo de lo normal, sino también de lo imaginable, que cuesta creerlas. En estos casos se hacen necesarios ─y es muy sano─ contar con referencias lo más rigurosas posibles. Este tema es uno de esos casos y nos llega de la mano de Marcus Wynne, un hombre polifacético con un interesante historial que comprende una amplia experiencia y formación. Lo que plantea Marcus es algo que lleva enseñando desde hace años. Se trata de predecir las acciones del enemigo antes de que se inicien siquiera a partir de ciertos «marcadores somáticos». A nosotros no nos preguntes, porque al leerlo se nos quedó cara de haba, pero Marcus es de fiar, así que confiamos en la veracidad de lo que dice, que te traducimos a continuación sin adulterar para que lo valores por ti mismo.

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Cómo diferenciar a un instructor de un charlatán o mitómano.

Hay instructores, que se lo han ganado con su formación y experiencia, y hay quienes se creen instructores, que se han autoproclamado a pesar de su falta de formación y experiencia. Estos segundos, los autoproclamados, no suelen ser más que charlatanes que se creen sus propias mentiras, es decir, mitómanos. No es difícil diferenciarlos, basta con reconocer las mentiras, el problema es que los charlatanes se aprovechan de la ignorancia de los demás para que no lleguen a detectar las mentiras. Puede ayudar conocer los síntomas de la mitomanía:

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«Para enseñar no hace falta ser bueno», otra excusa de vendehúmos, impostores y mediocres.

Aun peor que la mediocridad son las excusas para no intentar acabar con ella. Y si hablamos de competencia con armas de fuego, las excusas no justifican el peligro que corren propios y extraños por la incompetencia de uno. Las excusas ─ni estrés, ni fisiología, ni amígdala, ni ná─ no eximen de responsabilidad al mediocre o incompetente, aunque él crea que sí. El remedio es bien sencillo: un entrenamiento adecuado ─lo cual tiene un precio─. El caso es que parece que hay algunos que pretenden instaurar la mediocridad como excelencia, y al cúmulo de excusas de los mediocres, algunos instructores vendehúmos o impostores suman la de que «para enseñar no hace falta ser bueno». Por tanto, no solo no disparan bien, sino que ni siquiera disparan ante sus alumnos ─por miedo o vergüenza─ (alguno incluso llega a decir que «en combate no hace falta agrupar»).

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¿Qué es combatir con un arma de fuego? Pues no es solo disparar, pero incluye disparar, y por eso se trata de algo que tienes que entrenar y llegar a dominar.

Siempre nos ha gustado eso de llamarlo «combate con armas de fuego», en lugar de «tiro» con un sin fin de adjetivos de lo más variado ─muchas veces estupideces─: tiro tal, tiro cual, tiro pascual, etc., ¿es absurdo o necesario contar con infinitas denominaciones o tipos de tiro para hablar muchas veces de lo mismo? Lo sentimos, pero preferimos llamarlo simplemente combate con armas de fuego, una denominación que aprendimos del difunto Pat Rogers, que lo llamaba «gunfighting» ─en inglés─. Porque combatir con un arma de fuego no consiste simplemente en disparar, aunque implique disparar llegado el caso.

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¿Cómo se manifiestan los sesgos cognitivos al hablar de combate con armas de fuego?

Homer Simpson

Nos hemos puesto a pensar ─algo que no hacemos ni mucho ni bien─ en el artículo del otro día sobre 12 sesgos o prejuicios cognitivos que te impiden ser racional. Tratándose de sesgos propios del ser humano se pueden extrapolar a cualquier ámbito. Parece interesante pensar cómo se manifiestan ─si es que lo hacen─ estos sesgos cognitivos al hablar tanto de tiro como de combate con armas de fuego. Aquí tienes algunas reflexiones que puedes hacer. La explicación de cada sesgo la tienes en el artículo original.

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Los 12 sesgos o prejuicios cognitivos que te impiden ser racional. Por George Dvorsky.

Esto no solo tiene que ver con los temas tratados en el blog, sino también con cualquier otro tema. No es raro que sesgos cognitivos y falacias nos impidan razonar correctamente. Se trata de algo completamente humano que queramos que no a veces nos afecta inconscientemente. La mejor forma de «combatirlo» ─sin garantías de éxito, pero algo es algo─ empieza por conocer de qué se trata. La cuestión es saber cómo razonar sin que se presenten sesgos cognitivos ni falacias. En este artículo el autor aborda una docena de los sesgos o prejuicios cognitivos que nos pueden llevar a sacar conclusiones erróneas ─al mismo tiempo que lees piensa cómo se traslada a nuestro ámbito─.

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«En combate no hace falta agrupar. Eso es de tiro deportivo»: otra excusa de los mediocres.

Rociar y Rezar, Spray and Pray.

Seguramente habrás escuchado alguna vez aquello de que «en combate no hace falta agrupar, eso solo vale para tiro deportivo». Puede variar la forma de decirlo, pero no el contenido. Básicamente se trata de una excusa de los mediocres ante la realidad de no darle al blanco consistentemente, es decir, una y otra vez. La representación gráfica viene dada por un blanco salpicado de impactos, cada cual más separado del anterior, pero sin que exista una concentración o agrupación de los impactos en torno al punto de puntería, es decir, en torno a donde se pretende que vayan los impactos.

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¿A qué distancia es peligroso un agresor armado con un cuchillo? La regla o teoría que Tueller nunca pretendió que lo fuera. Por Dennis Tueller.

A la derecha Dennis Tueller y a la izquierda Massad Ayoob. Septiembre de 2014. Foto de Backwoods Home magazine (Enlace).

Hace ya más de 35 años, un policía local de la ciudad de Salt Lake (Utah, EE.UU.) llamado Dennis Tueller, escribió un artículo cuyo contenido se tergiversó de tal forma que dio lugar a la «regla o teoría de Tueller» ─también llamada «regla de los 21 pies [6,4 metros]». Las enseñanzas que Tueller recogió en aquel artículo se han convertido en una referencia al hablar sobre las posibles opciones de defensa ante un agresor armado con un cuchillo, un arma blanca o un objeto contundente, y forma parte de lo que habitualmente se enseña en cualquier curso de defensa con armas de fuego.

Para aclarar el error lo mejor es acudir a la fuente original, es decir, a aquel artículo de 1983 en el que Tueller transmitía una serie de ideas para hacer frente a un agresor con un arma blanca o un objeto contundente. En ningún momento habla de una regla definida en cuanto a distancia que justifique el uso de la fuerza contra el agresor. Todo consiste en escapar de la idea que si una amenaza «solo tiene un cuchillo» no se puede usar la fuerza letal en su contra, o que solo puede usarse cuando la distancia es menor de 21 pies [6,4 metros].

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Años de experiencia. Por Claude Werner, el profesor táctico.

Una conversación que tuve ayer con un policía instructor en el uso de la fuerza me recordó un chiste de un fiscal jurídico militar al que conocí hace años.

Unas personas tienen 22 años de experiencia y otras tienen 22 veces un año de experiencia.

Una de mis profesoras de universidad llevaba 10 años enseñando exactamente la misma clase de matemáticas. Utilizó las mismas transparencias de acetato durante esos 10 años. Tenían un montón de manchas y algunas cosas tuvo que volver a escribirlas por encima para que pudieran leerse durante la clase. A algunos sujetos les enseñan muchas materias de esa misma forma. Los conceptos no suelen estar actualizados con información reciente. Aunque las Matemáticas no cambian demasiado, las Ciencias Sociales y el Derecho pueden ─y así lo hacen─ cambiar rápidamente.

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