El ex concejal que disparó en la cara a un adolescente dijo que fue la pistola SIG Sauer P320, o por qué echarle la culpa a la P320 se ha convertido en la salida más cómoda.

Han pasado casi 3 meses desde que un jurado del condado de Jefferson (Colorado, EE.UU.) puso punto final a uno de los casos más ilustrativos de los últimos años sobre la pistola SIG Sauer P320. Después de la tempestad, ya con sentencia firme y además un verano con 2 resoluciones judiciales importantes con esta pistola como protagonista, repasemos un nuevo episodio de la telenovela «Pasión de P320s». Y es una auténtica telenovela, una vez más, porque el caso de Brent Metz no va tanto de si una P320 se dispara sola sino de lo fácil que es echarle la culpa a la pistola cuando el que la lleva la caga estrepitosamente.

Se puede decir más alto, pero no más claro. No se puede delegar la responsabilidad de una cagada en el equipo o en el material. Si alguien comete una negligencia, no puede poner como excusa la herramienta. Lo que ha cambiado en los últimos años es que ahora existe una herramienta concreta, la P320, con una mala fama tan extendida que basta con nombrarla para que medio mundo asienta. Y eso, para el que acaba de pegar un tiro que no quería pegar, es muy tentador.

Brent Metz, ex concejal de Mountain View, tras su detención en septiembre de 2024. Fuente: Jefferson County Sheriff’s Office, vía CBS Colorado.

 

Jack Howard y Luke Brookhouser tras conocer el veredicto el 2 de junio de 2026. Fuente.

Lo que pasó aquel 10 de septiembre de 2024.

Dos chavales, Jack Howard, de 17 años entonces, y Luke Brookhouser, de 15, buscaban un sitio bonito para hacerse las fotos del baile de graduación [homecoming]. Vieron una finca con un estanque y montañas al fondo, aparcaron en la carretera y, al no encontrar interfono en la cancela, saltaron la valla para llamar a la puerta y pedir permiso. No había nadie. Volvieron al coche y se pusieron a escribir una nota para los dueños. Todo ello quedó grabado por las cámaras de la propiedad, y en el vídeo se oye a uno de ellos decir que allí no hay nadie.

La pareja de Metz los vio por esas cámaras, llamó al 112 [911] y le avisó a él. La operadora le dijo con toda claridad que esperaran a la policía y que no se acercaran. Metz se acercó igualmente. Llegó en su pickup, la atravesó delante del coche de los chicos bloqueándolo y se bajó. En cuestión de segundos sonó un disparo que atravesó el parabrisas y alcanzó en la cara a Howard, que estaba sentado al volante. El proyectil le entró por la nariz y se partió en tres fragmentos, uno de ellos alojado detrás del ojo izquierdo. 3 días de hospital, 3 esquirlas extraídas y secuelas que aún arrastra, con dificultad para respirar por una fosa nasal y pérdidas de visión en ese ojo ─y mucha suerte tuvo que está vivo─.

Según declaró Brookhouser, lo primero que dijo Metz fue que se le había disparado la pistola y, acto seguido, que había disparado a un chaval. Esa primera frase es la habitual en el caso de descargas no intencionadas. «Se me ha disparado» ─además de la típica «pensé que no estaba cargada»─ es lo que se suele escuchar de alguien tras realizar una descarga negligente. Se trata de una frase que no discrimina entre avería y un error humano. Es lo que uno dice cuando acaba de hacer algo que no quería hacer.

 

La coartada de la pistola.

La defensa montó su relato sobre dos patas. La primera, la mala fama de la P320, hasta el punto de que uno de sus abogados llegó a decir en el alegato final que todo el mundo fuera de aquella sala sabe que esa pistola es un desastre andante. La segunda, la mecánica del momento. Sostuvieron que Metz no estaba desenfundando para disparar, sino trasladando la pistola de la funda del coche a la funda de la cadera mientras se bajaba de la pickup, que pisó donde no había suelo, perdió el equilibrio y notó el disparo contra su propio vientre sin haber llegado a poner el dedo en el disparador. Su abogado lo resumió con una frase que, sin querer, lo dice todo, y es que la pistola se disparó en su mano.

En su mano. Ahí está la clave de todo el asunto. Porque los casos que han prosperado contra SIG Sauer tienen un denominador común, que es una pistola enfundada, quieta, sin que nadie la toque. Lo de Metz es justo lo contrario, una pistola fuera de la funda, empuñada cuando pierde el equilibrio. No es el mismo mecanismo ni de lejos. Es el escenario clásico del contacto inadvertido con el disparador, que es precisamente lo que se evita con 2 cosas tan sencillas como llevar el dedo fuera del disparador y mantener el arma enfundada en una funda rígida que cubra el guardamonte.

Como perito, la defensa llevó a un armero con tienda desde hace más de 25 años, instructor de porte oculto y con pasado policial, que declaró que no vende esas pistolas porque las considera peligrosas y que aseguró haber logrado que la propia pistola de Metz disparara rozando ligeramente el disparador por el lateral. Añadió que la vaina percutida se quedó atascada en la recámara, prueba según él de que su cliente sujetaba el arma con la mano floja y no apuntaba a nadie.

Si analizamos esas dos supuestas pruebas no dicen lo que cree el perito. Que la vaina se quedara atascada, una interrupción por un empuñe flojo o porque la mano bloqueó el recorrido de la corredera, no demuestra que el arma se disparara sola dentro de la funda. Demuestra lo contrario, que estaba fuera de la funda y en la mano, con el tirador interfiriendo en el ciclo de la corredera. Una pistola enfundada que se dispara sola no tiene una mano estorbándole la corredera. Y hacer que una pistola dispare rozando el disparador por el lateral no es un disparo no comandado (un disparo sin que nada ni nadie presione el disparador), sino un disparo provocado por el contacto con el disparador, aunque sea lateral e inadvertido. Que un arma de aguja lanzada dispare cuando algo presiona el disparador no es ningún misterio, es lo que hace cualquier pistola del mundo.

Derek Watkins, perito de la acusación en diseño y fabricación de armas, explicó al jurado la mecánica de la P320 sobre diagramas proyectados en la sala. Fuente: Denver7 (KMGH).

Eso mismo vino a decir el perito de la acusación, que hizo lo único que zanja de verdad estas discusiones, que es coger esa pistola concreta, la de Metz, y someterla a pruebas. Su conclusión fue que no habría disparado sin presionar el disparador. Y del método del perito contrario dijo directamente que es un truco de salón, presionar parcialmente el disparador por el lateral para vencer los seguros, algo que ya había visto hacer otras veces a quien asegura haber logrado que una pistola dispare sin tocar el disparador. Quien conozca el funcionamiento del mecanismo de disparo de estas pistolas, que ya lo explicamos al hilo de lo que de verdad decía el informe del FBI sobre la M18 de la policía de Michigan, entenderá enseguida por dónde va la cosa, y si no, siempre puede repasar el día en que desmontamos pieza a pieza «el defecto» de la P320.

Queda un detalle que no depende de nada de lo anterior. El disparo atravesó el parabrisas de un coche ocupado por 2 personas. El perito de trayectorias de la defensa sostuvo que el orificio era elíptico y que eso indicaba un ángulo oblicuo, compatible con un disparo no apuntado, aunque la acusación replicó que su propio informe admite que la geometría de esos orificios no puede establecerse con certeza absoluta. Sea como sea, oblicuo o no, la boca de fuego estaba orientada hacia personas. Una pistola que se traslada de una funda a otra no debería apuntar jamás a nadie. Las 4 normas de seguridad existen precisamente para ese momento, y ahí se incumplió más de una ─aunque siempre están los que justifican este tipo de aberraciones─.

 

Lo que dijo el jurado y lo que dijo el juez.

El 1 de junio de 2026, tras casi 6 horas de deliberación, el jurado emitió un veredicto mixto. Declaró a Metz culpable de agresión en tercer grado, una figura menor que la agresión en segundo grado por la que se le acusaba, y de disparo ilegal de arma de fuego, esto último delito grave [felony]. Y lo absolvió de los 2 cargos de amenazas [menacing] y de la agresión en segundo grado. Metz fue engrilletado allí mismo y trasladado a prisión, donde pasó algo más de un mes hasta la vista de sentencia.

Analicemos el veredicto paso a paso porque explica algunas cosas. Las absoluciones significan que el jurado no quedó convencido de que Metz apuntara y disparara a los chicos a propósito, y en ese punto le concedió el beneficio de la duda. Pero la condena significa que sí concluyó que actuó de forma temeraria. Dicho de otro modo, aun aceptando la versión más benévola, la del accidente, lo consideró responsable penalmente por su conducta. Eso precisamente es lo que la acusación llevaba diciendo desde el principio, porque a Metz nunca se le acusó de disparar queriendo, sino de ser temerario. La avería de la pistola, de haber existido, no borraba la temeridad. El fiscal lo planteó en el alegato final pidiendo que le explicaran la física de cómo alguien tropieza y la boca de fuego de la pistola sube y dispara a 2 chavales, y añadiendo que, aunque hubiera sido así, bajarse de un coche de esa manera ya es ser culpable ─para que luego digan que es mejor apuntar hacia arriba─. Su compañero lo remató en la réplica con una sencilla frase, que las armas no se disparan solas.

La temeridad, además, no está solo en el momento del disparo. Está en toda la cadena de decisiones previas. Conducir hasta plantarse delante de quien la operadora del 112 le había dicho expresamente que no se acercara. Bloquear con la pickup el coche de los chicos. Bajarse con la pistola en la mano frente a un coche con personas dentro, después de haber visto él mismo por las cámaras que no pasaba nada. Y sobre todo la rutina que la propia defensa describió con una naturalidad pasmosa, la de sacar de la funda una pistola cargada para pasarla de la funda del coche a la de la cadera cada vez que entra y sale de la pickup, 5 veces aquel día y 1.000 veces antes. Eso, que se presentó como prueba de que era un usuario habitual y responsable, es justo lo contrario desde el punto de vista de la seguridad. Multiplicar por 5 al día las ocasiones en que una pistola cargada sale de la funda y se manipula, encima bajándose de un coche y con la atención dividida, es multiplicar por 5 al día la exposición a una descarga negligente sin ganar nada a cambio. Enfundar y desenfundar está entre los momentos más delicados del porte de una pistola, y no hace falta irse muy lejos para comprobarlo, que hace nada contábamos el caso del que perdió un testículo por una descarga involuntaria al desenfundar en porte AIWB. Si la pistola se queda enfundada en una buena funda que cubra el guardamonte, no se dispara cuando tropiezas.

La sentencia salió el 7 de julio de 2026 y fue mucho más suave de lo que muchos esperaban. 4 años de libertad vigilada, 90 días de arresto con régimen de salida para trabajar, 120 horas de trabajos en beneficio de la comunidad y prohibición de usar o poseer armas de fuego durante ese periodo. El juez explicó que la ausencia de antecedentes hacía que la prisión no fuera adecuada, aunque por el delito grave podría haber impuesto entre 1 y 3 años. Uno de sus abogados se mostró satisfecho porque lo importante era la libertad vigilada. La decisión levantó bastantes críticas.

Hay algo muy interesante en lo que lo que dijeron las familias de los 2 chicos en la vista del juicio. Le reprocharon al condenado que en ningún momento hubiera asumido responsabilidad alguna por lo ocurrido y pidieron al juez que no pudiera volver a tener un arma nunca. Y añadieron algo que deberíamos apuntarnos todos los que defendemos la tenencia responsable de armas, y es que son precisamente las personas que actúan sin cuidado y luego se niegan a admitir su culpa las que hacen que el resto acabemos bajo sospecha. Se puede decir más alto, pero no más claro.

 

Si pasó una vez, ¿cuántas veces habrá pasado antes?

Y aquí llegamos a una reflexión preocupante en este tipo de casos. Tenemos delante un caso documentado hasta el último detalle, con peritajes cruzados, con la pistola concreta sometida a pruebas y con un jurado que escuchó a las dos partes durante días. Un caso en el que la defensa se aprovechó de la mala fama de la P320 como estrategia central y en el que esa estrategia no funcionó. Si esto ha pasado una vez, la pregunta evidente es ¿cuántas veces habrá pasado antes sin que llegara nunca a un juzgado, y cuántas veces volverá a pasar?

No estamos diciendo que todo el que denuncia una descarga no comandada mienta. Ni mucho menos. Lo que decimos es que existe una buena excusa que no cuesta nada utilizar. Piénsalo bien. A quien se le escapa un disparo se le viene encima un marrón tremendo, la responsabilidad penal, la civil, el expediente si es policía o militar, la vergüenza delante de los compañeros y la duda sobre su propia competencia, que a más de uno les duele más que nada en el ego y el amor propio. Ante semejante movida tiene la opción de poner la excusa que le exime de toda culpa, sin necesidad de aportar ninguna prueba, con el apoyo de las redes sociales y además con la posibilidad de rentabilizarlo con una demanda millonaria contra un fabricante con dinero. Solo tiene que decirlo y nadie va a pedirle que lo demuestre, ni le van a sancionar si resulta que no era verdad.

Y esto no es una conjetura nuestra, es que ya lo hemos visto funcionar, y no una vez. Cuando murió el soldado Brayden Lovan en la Base Aérea F.E. Warren, corrió enseguida el bulo de que la pistola estaba en su funda encima de la mesa y se disparó sola. Unas semanas después detenían a una persona acusada de declaración oficial falsa, obstrucción a la justicia y homicidio involuntario, y así supimos la verdadera historia de cómo un cabo mató a aquel soldado y dijo que el arma se había disparado sola. Para entonces el caso ya se había usado para prohibir la pistola en campos de tiro y hasta en competiciones, y que sepamos nadie se ha retractado de nada, aunque después la M18 volviera al servicio activo en el Mando de Ataque Global. Con Metz ha pasado algo parecido, solo que esta vez había un juicio con peritos de por medio y la excusa no le sirvió.

Hay además un caso que retrata mejor que ningún otro el negocio que hay detrás de todo esto, y ya te lo contamos en su día. El 20 de marzo de 2026, un juez federal de Connecticut dictó una orden de cesación definitiva contra un abogado que se dedica a representar demandantes contra SIG Sauer, prohibiéndole seguir usando una animación que pretendía demostrar cómo la P320 se dispara sola. El tribunal consideró acreditadas 5 falsedades sobre las piezas internas del arma y calificó el vídeo de publicidad comercial, porque de eso se trataba, de captar clientes. Aquella animación llegó a acumular unas 37.000 visualizaciones. Cuando la excusa se convierte en modelo de negocio, el incentivo queda confirmado por una sentencia.

Ya lo planteamos en su día y lo repetimos ahora. ¿Estaría alguien dispuesto a dar una versión de los hechos que ponga en duda su propia competencia, pudiendo echarle la culpa a la herramienta y quedar como víctima en lugar de como responsable? Cuando la respuesta a esa pregunta es tan previsible, el número de casos acumulados deja de ser un argumento tan sólido como parece, porque cada caso nuevo hace más creíble al siguiente y más cómodo sumarse. No sabemos cuántos de esos casos son reales y cuántos no, ni lo vamos a saber. Lo que sí sabemos es que la lista se alimenta sola, y que ya ni siquiera se queda en la P320, porque en mayo de 2026 un sargento de policía e instructor de tiro demandó a SIG Sauer por un disparo involuntario con un fusil M400 y en agosto le tocó el turno a la P365 con una demanda en Orlando. Una excusa que funciona acaba extendiéndose por sí sola al resto del catálogo.

 

Balance de la litigación de la pistola SIG Sauer P320 en Estados Unidos a 31 de agosto de 2026. Gráfica de El Blog de Tiro Táctico a partir de resoluciones judiciales y fuentes oficiales.

Qué ha pasado con la P320 desde entonces.

El verano ha sido movido y ha ido casi todo en la misma dirección. El 16 de julio de 2026, el Tribunal de Apelaciones del Octavo Circuito ordenó por unanimidad la desestimación completa de la demanda colectiva de Misuri, la primera que se había certificado contra SIG Sauer. El motivo es bastante sencillo. El demandante que encabezaba la demanda reconoció que su propia pistola nunca le había dado ningún problema ni se le había disparado nunca, y el tribunal recordó que comprar un producto que hipotéticamente podría fallar no basta para tener legitimación, que el defecto tiene que haberse manifestado de verdad. Alguien pretendía representar a miles de propietarios por un defecto que él nunca había sufrido, y le dedicamos un capítulo entero de la telenovela.

Poco después, el 7 de agosto de 2026, un jurado federal de Bangor (Maine) falló por unanimidad a favor de SIG Sauer en el caso de David Cole, un detective del condado de Somerset al que su P320 enfundada le disparó en la pierna en mayo de 2022, con fracturas múltiples y cirugía de urgencia. Tras 9 días de testimonios y 2 de deliberación, el jurado concluyó que la marca no fue negligente, que no incumplió su deber de advertir de los riesgos y que la pistola no tenía defecto alguno cuando se vendió. Ni siquiera llegaron a plantearse las indemnizaciones. Sus abogados estudian recurrir.

De ese caso ya te dimos todos los detalles, y la clave está en que SIG Sauer no se limitó a negar, sino que explicó qué presionó el disparador. Fue la cremallera de la chaqueta del propio Cole, que quedó atrapada entre el disparador y la funda mientras se la quitaba, algo que respaldan las imágenes de su propia cámara corporal, donde se le ve empezando a quitarse la chaqueta justo antes del disparo. No hace falta un dedo, vale cualquier cosa que entre en el guardamontes y empuje el disparador ─y eso ya ha pasado con otras pistolas, incluida Glock─.

De ese juicio hay un detalle que nos parece el más instructivo de todos, y es lo que salió sobre cómo trabajaba aquel departamento. Resulta que el Cuerpo había renunciado a comprar la versión de la P320 con seguro de aleta y además prohibía a sus agentes usar armas con ese dispositivo, les exigía portar con cartucho en recámara, les entregó fundas de otra marca que no cubrían el disparador de la pistola y le dio a Cole 4 horas de instrucción tras cambiar de arma pocos meses antes del incidente. Una funda que no cubre el disparador. Ahí está, en nuestra opinión, buena parte de la explicación de muchas de estas historias, y no en la pistola. Ya escribimos en su momento sobre por qué nadie ha conseguido reproducir el fallo y sobre el porqué de que la aleta de seguro no deje de ser útil en una pistola, que suma pero no resta.

A eso hay que sumar la desestimación con perjuicio del caso Ahern en Massachusetts el 28 de mayo de 2026, donde el demandante, un policía de Cambridge, afirmaba que su P320 se le disparó en la mano al sacarla de la funda, y donde la investigación de su propio Cuerpo concluyó que fue su manejo del arma, contrario a varias normas internas, lo que provocó el disparo. La unidad de análisis de armas de la policía de Boston determinó que aquella pistola no era susceptible de una descarga accidental. El demandante abandonó sus pretensiones en vísperas del juicio, sin acuerdo ni indemnización. Hubo otra desestimación en Colorado en abril, la del caso Jantz que también seguimos aquí, y 2 demandantes que retiraron sus demandas voluntariamente en mayo. SIG Suer habla ya de unas 20 desestimaciones.

Y el capítulo más reciente no llega de un juzgado, sino de un despacho de Picatinny Arsenal, porque el mismo 7 de agosto de 2026 en que el jurado de Maine fallaba a favor de SIG Sauer, el Departamento de Guerra estadounidense publicaba una nota que llevaba tiempo esperándose. La firma la oficina responsable del Sistema de Pistola Modular [Modular Handgun System] y dice algo que no puede tergiversarse fácilmente. Nunca ha habido una descarga accidental de origen mecánico con una M17 o una M18, y todos los incidentes investigados de supuestas descargas no comandadas se han acabado explicando por alguien o por algo que presionó el disparador. Hablamos de más de 400.000 pistolas P320 en servicio en las Fuerzas Armadas estadounidenses. A eso se sumó el resultado de la inspección que el Ejército del Aire estadounidense hizo de sus M18, desmontando 113.479 pistolas una a una.

Por supuesto, todo eso no niega que puedan haberse producido descargas no comandandas con P320. Que en el ámbito militar no se haya encontrado un fallo mecánico no cierra el debate civil, entre otras cosas porque las M17 y M18 llevan seguro de aleta y la mayoría de las P320 comerciales no. Pero cuando alguien desmonta 113.479 pistolas una a una y no aparece el defecto, la carga de la prueba se vuelve bastante más pesada para quien afirma que existe.

Ahora bien, siguen en pie 2 veredictos de jurado en contra de SIG Sauer, el de Georgia de junio de 2024 por 2,35 millones de dólares y el de Filadelfia de noviembre de 2024, donde los 10 millones de daños punitivos fueron anulados por el juez pero se mantienen el millón de daños compensatorios y la declaración de responsabilidad. Lo que pasó en febrero de 2025 fue que la jueza de instancia rechazó anular el veredicto y rebajar la indemnización, que no es lo mismo que una confirmación en apelación. SIG Sauer recurrió ante el Undécimo Circuito, la vista se celebró el 24 de febrero de 2026 y a día de hoy sigue sin haber resolución. Sigue viva la demanda del fiscal general de Nueva Jersey de octubre de 2025, la primera de un estado contra la marca. Sigue abierta otra colectiva en el estado de Washington. Y siguen ahí los más de 150 casos denunciados desde 2016 y el centenar largo de demandas. Que nadie haya podido demostrar ni reproducir el fallo no significa que sea imposible que exista algún problema, significa que hasta hoy nadie ha podido determinar cuál sería, que no es lo mismo. Lo escribimos ya la primera vez que tratamos este asunto y lo mantenemos.

Tampoco conviene olvidar que el problema original sí existió y está demostrado, aquel defecto de diseño de un modelo de P320 por el que la pistola podía dispararse al caer al suelo de culo en determinada posición, que la marca corrigió en 2017 con un programa de actualización voluntaria que nunca llegó a llamarse retirada. Mezclar aquel problema real ya resuelto hace casi 10 años con la leyenda de la pistola que se dispara sola dentro de la funda es precisamente lo que hace tan eficaz la excusa.

Un disparo casi nunca es fortuito. Detrás hay siempre una causa, y solo puede ser de 2 tipos, personal o mecánica. En el caso de Metz, la causa mecánica chocaba con que esa pistola concreta, sometida a prueba, no dispara sin presionar el disparador, y con que la única demostración en contra fue un truco que presiona el disparador. La causa personal, en cambio, encajaba con todo, con la vaina atascada, con el arma fuera de la funda durante un tropiezo, con la boca de fuego orientada hacia un coche con personas dentro, con la frase que le salió del alma nada más disparar y con toda la cadena de decisiones que nadie le obligó a tomar. El jurado llegó a la misma conclusión. Y eso no se arregla cambiando de pistola, se arregla cambiando de hábitos.

Volvemos al principio. Un chaval de 17 años que solo quería hacerse unas fotos acabó con un tiro en la cara, y el que lo disparó pasó 2 años afirmando que la culpa era de su pistola. 12 personas en una sala de Colorado no se lo creyeron. La pregunta que nos queda es cuántas veces se lo habrán creído antes, sin juicio, sin peritos y sin nadie que llevara la contraria. ¿Tú qué opinas, cuántos de esos casos crees que aguantarían un peritaje serio de la pistola concreta?

 

Fuentes.

  • BORDELON, Colette; BUTZER, Stephanie; PARKINS, Katie. Brent Metz trial: Jury finds Conifer man guilty on two counts in 2024 shooting of teen. Denver7 (KMGH). 1 de junio de 2026. Enlace.
  • GIONET, Alan; SARLES, Jesse. Colorado jury finds former councilman Brent Metz guilty of assault, illegal discharge of a firearm in shooting of teen. CBS Colorado (KCNC). 1 de junio de 2026. Enlace.
  • CPR News. Jury finds Colorado man guilty of felony for shooting teen who was on his property. 1 de junio de 2026. Enlace.
  • CBS Colorado (KCNC). Former Colorado councilman Brent Metz sentenced to 4 years of probation, 90 days in jail in shooting of teen. 7 de julio de 2026. Enlace.
  • 9NEWS (KUSA). Former Mountain View councilman gets work release, probation for shooting teen on Jeffco property. 7 de julio de 2026. Enlace.
  • Denver7 (KMGH). Sentencing of former councilman Brent Metz draws criticism from some Coloradans. 8 de julio de 2026. Enlace.
  • Colorado Ceasefire. Brent Metz, Shooter of Jeffco Teen, Gets Work Release, Probation (declaraciones de las familias en la vista de sentencia). 14 de julio de 2026. Enlace.
  • BORDELON, Colette; BUTZER, Stephanie. Defendant who shot teen in face takes stand, testifies gun malfunctioned. Denver7 (KMGH). 30 de mayo de 2026. Enlace.
  • Inside Class Actions. No Misfire, No Case: Eighth Circuit Decertifies Gun-Defect Class Action Over Standing (Glasscock v. SIG Sauer, 8th Cir., 16 de julio de 2026). 30 de julio de 2026. Enlace.
  • Portland Press Herald. Jury rules in favor of Sig Sauer in Somerset County detective’s lawsuit. 7 de agosto de 2026. Enlace.
  • Central Maine. Somerset County detective’s lawsuit against gunmaker Sig Sauer heads to trial (condiciones de dotación, fundas e instrucción del Cuerpo). 27 de julio de 2026. Enlace.
  • Insurance Journal. Jury Finds No Gun Defect, Sides With Sig Sauer in Unintended Discharge Case. 17 de agosto de 2026. Enlace.
  • US ARMY, Project Manager Soldier Lethality. Nota sobre el Sistema de Pistola Modular (M17 y M18). Departamento de Guerra de EE.UU. 7 de agosto de 2026, difundida por SIG Sauer el 20 de agosto de 2026. Enlace.
  • Robert Lang v. SIG Sauer, Inc., nº 25-10810 (11º Circuito), vista oral de 24 de febrero de 2026, pendiente de resolución. Expediente en CourtListener. Enlace.
  • SIG SAUER. P320 Truth y actualizaciones sobre desestimaciones judiciales. Enlace.
  • SIG SAUER (PR Newswire). P320 Case Dismissed in Massachusetts Federal Court (Ahern v. SIG Sauer). 28 de mayo de 2026. Enlace.
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