Ahora le toca a la P365. Un hombre de Orlando demanda a SIG Sauer porque dice que su pistola se disparó sin tocarla dentro de la funda.

Llevamos años contando capítulos de la misma telenovela. Alguien resulta herido por su propia pistola, dice que no tocó el disparador, demanda al fabricante, y a partir de ahí todo consiste en convencer a un jurado sin tener que probar nada. Hasta ahora la protagonista era siempre la misma, la SIG Sauer P320. Esta vez no. La demandada sigue siendo SIG Sauer, pero la pistola es una P365, la pistola más vendida de Estados Unidos. Los argumentos son los mismos, pero ahora se trata de un modelo de pistola totalmente diferente, pero de la misma marca.

Hemos ido al expediente judicial para no quedarnos en el titular, y ahí hay bastante más de lo que ha contado la prensa.

El caso es De Souza contra Sig Sauer, Inc., número 6:26-cv-01571, presentado el 20 de julio de 2026 ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Medio de Florida, división de Orlando. Lleva la causa la jueza Julie S. Sneed, con el magistrado Robert M. Norway. El demandante es David Araujo De Souza, de 40 años. Según la demanda, el 5 de noviembre de 2024 estaba sentado con la pistola enfundada en la cadera derecha y el arma se disparó sin que él presionara el disparador, lo que le causó lesiones graves en una pierna. Ha pedido juicio con jurado. La competencia del tribunal federal se basa en la diversidad de ciudadanía entre las partes, no en ninguna ley federal sobre armas.

El abogado que firma es Matthew G. Garmon, designado como letrado principal. Y esto es lo primero a tener en cuenta, porque no es ninguno de los nombres habituales de esta telenovela de demandas. No está Robert Zimmerman ni el bufete Saltz Mongeluzzi Bendesky, que dice representar a más de 100 propietarios de P320 y que está detrás de los dos grandes veredictos. Tampoco está Jeffrey Bagnell, el abogado al que un juez federal prohibió el pasado marzo usar una animación que declaró literalmente falsa. Es un despacho ajeno a la maquinaria que ha movido las demandas de la P320 durante ocho años. Además, el propio demandante presentó el 3 de agosto de 2026 el escrito de causas relacionadas que exige la normativa local, y declaró que no hay ninguna. O sea, esta demanda va por libre y no forma parte de ningún grupo.

La demanda se apoya en dos cosas que no son mecánicas, sino comerciales. Por un lado, la garantía «Infinite Guarantee» de SIG Sauer, que promete que el arma salió de fábrica libre de defectos de material, mano de obra y funcionamiento mecánico. Por otro, el manual del usuario, donde la marca habla de dispositivos de seguridad «eficaces y bien diseñados». Y aquí el expediente confirma la sospecha, porque el único documento que acompaña a la demanda como prueba, el anexo A, es precisamente el manual del usuario de la P365, revisión 09. Ni un informe pericial, ni un análisis del arma, ni fotografías del incidente.

Probar un defecto de diseño en un juicio es caro, lento y exige peritos que reproduzcan el fallo. Alegar que un producto no cumple lo que la publicidad y la garantía prometen sale mucho más barato y abre la puerta a demandar por incumplimiento de garantía y por defensa del consumidor, cosas que se pueden respaldar solo con papeles, sin necesidad de pruebas o demostraciones de ningún tipo. Es una vía legítima y muy usada, pero no hay que confundirla con una acusación técnica. Que un fabricante prometa un producto sin defectos no significa que se haya probado que este producto tenga alguno. Además la «Infinite Guarantee» tampoco es un seguro de responsabilidad civil. Promete reparar o sustituir el arma sin coste ni límite de tiempo, y deja fuera el daño intencionado, el mal uso, las piezas mal montadas y las modificaciones no autorizadas.

No sabemos qué funda pistolera estaba utilizando, ni de qué material, ni en qué estado, ni cómo iba montada. No sabemos qué ropa llevaba puesta. No sabemos si la pistola tenía aleta de seguro manual ─la P365 se vende en las dos versiones─ ni cuántos disparos acumulaba ni cuándo se limpió por última vez. No sabemos si el arma se conservó tal cual quedó tras el accidente ni quién la examinó. Y tampoco sabemos qué va a contestar SIG Sauer, porque a día de hoy todavía no ha contestado. La marca aceptó la notificación el 27 de julio de 2026, así que su plazo sigue abierto y el expediente no recoge ninguna versión de la otra parte.

Sí hay un dato que se puede anotar. Entre el disparo, en noviembre de 2024, y la demanda, en julio de 2026, pasaron algo más de veinte meses. No tiene por qué significar nada, porque puede haber algún motivo razonable para que una demanda tarde en presentarse, pero sí importa para las pruebas. Cuanto más tiempo pasa, más difícil resulta reconstruir cómo estaban el arma, la funda y el resto del equipo el día del disparo, que es justo donde suelen estar las respuestas.

 

La P365 no es la P320, aunque sean de la misma marca SIG Sauer.

Aquí está lo interesante, y es lo que no cuenta ningún titular. Durante 8 años, toda la teoría técnica de los demandantes ha girado en torno a la P320 y a cosas propias de la P320. La falta de aleta de seguro manual en la versión civil. La cola del disparador de una sola pieza, sin la lengüeta abatible de otras pistolas. La aguja percutora siempre lista para abrir juego con cartucho en recámara. Y sobre todo, la forma concreta del fiador, la muesca del fiador y la cola de la aguja percutora, que es justo lo que quería enseñar aquella animación de Bagnell que el juez Bolden declaró literalmente falsa, con cinco falsedades probadas sobre las piezas de dentro del arma.

Dicho de otro modo, la teoría del defecto era una teoría de la P320. Si esa teoría es correcta, no es de aplicación a una pistola con otras piezas.

¿Y qué pasa con la P365? Pues que depende de a quién le preguntes, porque las fuentes se contradicen entre sí. La P365 nació de cero en 2017 y 2018 como microcompacta, mientras que la P320 viene de la P250 de martillo convertida en aguja lanzada. La P365 lleva su propia unidad de control de disparo [fire control unit] de acero inoxidable, que es la pieza numerada, igual que en la P320 pero con otro planteamiento. Hay quien sostiene que la P365 monta un alojamiento del fiador de un solo canal, con un escalón de engarce más hondo y un «pie» detrás de la superficie de engarce principal, lo que haría mucho más difícil que la aguja percutora se soltara sola. También se dice que la barra del disparador de la P320 se mueve al revés que la de la mayoría de pistolas de aguja lanzada, incluida la P365, y que el bloqueo de seguridad de la aguja percutora de la P365 es más convencional. Frente a todo eso, la ficha de la Wikipedia inglesa afirma sin más que el sistema de disparo de la P365 es «casi idéntico» al de la P320.

No podemos resolver esa contradicción desde aquí, y no vamos a hacer como si sí. Lo que sí podemos decir es que casi todas las descripciones detalladas que circulan salen de foros, blogs y comparativas comerciales, no de documentación de la marca ni de peritajes publicados. Quien quiera sostener que la P365 comparte el supuesto defecto de la P320 tendrá que probar antes que comparte la geometría en la que se basa ese supuesto defecto. Y quien sostenga lo contrario, lo mismo.

Lo que sí sabemos seguro es que la P365 comparte con la P320 ─y con la Glock, y con la M&P, y con media industria─ dos rasgos que salen en casi todas las demandas. No lleva aleta de seguro manual de serie, aunque se ofrece como opción, y la aguja percutora está lista para hacer fuego con cartucho en recámara (la Glock no exactamente porque la aguja está pretensada y no tensada del todo). Si esos dos rasgos bastaran para provocar disparos solos, tendríamos un grave problema y no una lista de poco más de 100 casos que se centran en torno a una sola pistola, la P320. Así que tiene que haber algo más que eso.

 

El precedente con una P365 que se deshizo solo.

Este no es el primer caso con una P365, y el anterior acabó de una forma que hay que tener en cuenta.

En octubre de 2020, el detective Justin Ashe, del departamento de policía de Troy, en el estado de Nueva York, resultó herido en el pie derecho cuando su P365 reglamentaria se disparó estando enfundada dentro del pantalón mientras se lo subía en el aseo de la comisaría. Ashe declaró que sus manos estaban lejos del arma y que era imposible tocar el disparador con la pistola enfundada. En octubre de 2023 él y su mujer, Jamie Ashe, demandaron a SIG Sauer ante el Distrito Norte de Nueva York, caso 1:23-cv-01281, ante el juez Glenn T. Suddaby. Y aquí sí estaba el protagonista de la telenovela de demandas contra SIG Sauer, porque quien llevaba el caso era Robert Zimmerman, el mismo abogado de Saltz Mongeluzzi Bendesky que está detrás de las grandes demandas de la P320.

El pleito arrancó con normalidad. SIG Sauer contestó a la demanda en diciembre de 2023, se fijó calendario, se acordó mediación y se nombró mediador en marzo de 2024. Luego los plazos de instrucción se prorrogaron tres veces, en noviembre de 2024, en febrero de 2025 y en mayo de 2025. Hasta ahí, un caso ordinario.

A partir de ahí se cae por su propio peso. El 20 de agosto de 2025 los abogados de los Ashe pidieron retirarse del caso. En la vista del 30 de septiembre, a la que el juzgado había ordenado que asistieran los demandantes, los demandantes no aparecieron. Se autorizó la retirada de sus abogados y se les dieron 30 días para buscar otros. No los buscaron. En la comparecencia del 18 de noviembre volvieron a no presentarse, ni ellos ni ningún letrado en su nombre, y ese mismo día SIG Sauer pidió el archivo por falta de impulso procesal. Los demandantes ni siquiera se opusieron a esa petición.

El 9 de enero de 2026 el juez Suddaby resolvió. Constató que los demandantes llevaban más de 7 meses sin participar en la fase de prueba, cuando la norma local del propio distrito presume falta de impulso a partir de 4 meses. Aun así les dio una última oportunidad, archivando el caso sin efectos definitivos y dándoles 30 días para volver a presentarlo con un abogado nuevo, con la advertencia de que si no lo hacían el archivo pasaría a ser definitivo de forma automática. No lo hicieron. La sentencia se dictó el 24 de febrero de 2026 y el caso se cerró.

No obstante, el archivo por falta de impulso procesal no dice absolutamente nada sobre si la pistola se disparó sola o no. No es una absolución ni una declaración de que la demanda fuera falsa. El tribunal nunca llegó a examinar el fondo del asunto. Y tampoco sabemos por qué los Ashe dejaron de participar, ni por qué sus abogados se retiraron. Un despacho se retira de un caso por muchos motivos, desde desacuerdos con el cliente hasta impagos, y el escrito donde lo explicaban no es público. Puede haber una enfermedad detrás, un divorcio, un problema económico o simplemente el cansancio de 5 años de pleito. No lo sabemos.

Lo que sí se puede decir es lo que hay. El único caso conocido con una P365 anterior a este pasó por instrucción durante casi 2 años, con el bufete más activo de toda esta telenovela de demandas, y terminó sin generar ni un solo informe pericial público, ni una prueba técnica, ni una resolución sobre el fondo. Se deshizo solo.

 

Tres hipótesis sobre la mesa, ninguna demostrada.

Todo esto cae además en un momento en el que la demanda de la P320 se ha girado a favor de SIG Sauer. El 16 de julio de 2026 el Tribunal de Apelaciones del Octavo Circuito ordenó por unanimidad desestimar la demanda colectiva Glasscock, porque el demandante reconoció que nunca había tenido ningún problema con su P320 y el tribunal concluyó que tener un producto con un defecto hipotético no da derecho a nada. Lo llamó «meramente especulativo». Antes, en abril de 2026, se archivó de forma definitiva el caso Jantz en Colorado, y en mayo de 2026 el caso Ahern en Massachusetts, este último después de que el departamento de policía de Cambridge determinara que fue la forma de manejar el arma del propio demandante lo que provocó el disparo. Según el abogado de SIG Sauer, la cuenta va por unas 20 demandas archivadas.

Dicho sea de pasao que SIG Sauer no ha salido indemne de todas las demandas. Hay dos veredictos de jurado en contra, el de Robert Lang en Georgia en junio de 2024 con 2,35 millones de dólares y el de George Abrahams en Filadelfia en noviembre de 2024 con 11 millones. Hay una demanda colectiva certificada en Misuri desde julio de 2025, otra en el estado de Washington, y una demanda del fiscal general de Nueva Jersey de octubre de 2025 que pide retirar la pistola del mercado. Hay departamentos de policía que la han quitado del servicio. Y en mayo de 2026 el Segundo Circuito revivió el caso de Michael Colwell, otro agente de Troy herido por su P320 reglamentaria, al entender que un jurado podría concluir que el accidente no habría pasado con una cola del disparador con lengüeta.

A pesar de todo, con eso encima de la mesa, hay que ir con cuidado porque no se puede concluir que no haya nada detrás. Que el caso Ashe se cayera por abandono no implica que fuera falso. Que nadie haya probado en 8 años que una P320 se dispare sola no prueba que esta P365 no se disparara sola. Son cosas distintas, con piezas distintas y con un caso concreto por delante. Y que el negocio de estos bufetes sea rentable tampoco prueba que mientan. Los motivos de cada parte son una razón para exigir pruebas, no un sustituto de las pruebas.

Dicho eso, hay 3 hipótesis y hay que nombrarlas. La primera es que el supuesto fallo no sea solo de la P320 y pertenezca a una familia más amplia de diseños de aguja lanzada. Sería la más grave, y también la más fácil de comprobar, porque hablaríamos de millones de pistolas de varias marcas. También es la más inverosímil.

La segunda es que la causa esté fuera de la pistola. Una funda deformada o mal ajustada, algo metido en el guardamontes, un cordón, un trozo de ropa, una pieza del equipo, un accesorio, o simplemente un dedo donde no debía estar. Es la única hipótesis que ha quedado documentada en casos reales, y el de Cambridge es el ejemplo más reciente y más claro. Además, sirve para cualquier pistola sin seguro manual, que es lo que llevamos años diciendo. Si algo presiona el disparador, la pistola dispara. Para eso está hecha.

La tercera es que la reclamación se esté aplicando por la cara al arma que el cliente tuviera encima ese día, sea cual sea, porque el precedente ya está creado y funciona.

Ninguna de las tres está probada. La segunda es la más verosímil y la única que tiene casos documentados detrás, y aun así no se puede llevar sin más a un caso concreto del que apenas sabemos nada.

Al final volvemos siempre al mismo sitio. Esto se resuelve repitiendo el fallo con la pistola implicada, en condiciones controladas, con testigos y levantando acta. Con la tecnología de hoy, con escáneres de tomografía computerizada, con laboratorios de pruebas y con todos los recursos que se han metido en este asunto durante 8 años, si el fallo existiera ya debería haber salido. Y si sale algún día, seremos los primeros en contarlo, porque lo que nos interesa no es defender a una marca sino saber qué coño pasa con esto.

Mientras tanto, y esto vale para cualquier pistola de aguja lanzada sin seguro manual que lleves encima a diario, hay tres cosas que dependen de ti y no de ningún juzgado. Usa una funda rígida y en buen estado que cubra por completo el guardamontes. Mira dentro de la funda cada vez que enfundes, sin excepciones. Y ten el arma limpia y revisada, con especial atención a los muelles, que se fatigan incluso practicando solo en seco.

¿Cuánto crees que va a durar esta demanda antes de que sepamos algo del fondo del asunto, o acabará como la anterior? Seguiremos el expediente y te lo contaremos aquí.

 

Referencias

¿Te avisamos cuando publiquemos un artículo? Vale No, gracias