¿Escopeta calibre 12, carabina en 5,56mm o calibre de pistola para defenderte en casa? Lo que nos dicen los datos desde hace una eternidad.

Desde hace más de 10 años tenemos pendiente este artículo. Todo empezó al leer entonces el texto de un mensaje publicado en el foro Lightfighter Tactical el 23 de agosto de 2011, corto y sin grandilocuencia, en el que se comparan la escopeta del calibre 12, la carabina tipo AR-15 en calibre 5,56mm y cualquier arma en calibre de pistola para defenderte en casa. La pregunta siempre es la misma, si un arma es mejor que otra.

La respuesta corta es que casi todo lo que dice aquel texto sale de un estudio de 1998 que se puede leer entero, con su método, sus tablas y sus fotografías. Ese estudio se publicó con un comentario del director de la revista justo detrás, discrepando de cómo se estaba leyendo. Esa segunda parte se suele pasar por alto. Veamos ambas cuestiones.

 

 

De dónde salen los números.

El trabajo lo firma Gary K. Roberts y salió en el número de otoño de 1998 de Wound Ballistics Review, la revista de la Asociación Internacional de Balística de Heridas [International Wound Ballistics Association (IWBA)]. Compara las carabinas policiales en 5,56mm con las escopetas del calibre 12 y con las armas en calibre de pistola, usando gelatina balística al 10% como imitación de tejido.

Gary K. Roberts es un viejo conocido del blog, desde sus municiones de escopeta del calibre 12 para uso policial hasta sus calibres y municiones de pistola para servicio y defensa, pasando por su comparación de sobrepenetración entre el 5,56mm OTAN y el 9 Luger tras atravesar un tabique.

Para este estudio se realizaron 5 disparos con cada munición, en la galería cubierta de la Academia de la Patrulla de Carreteras de California, sobre gelatina balística al 10%, calibrada, con un bloque nuevo para cada disparo. Para pasar a la fase de barreras intermedias había que penetrar de media 30 centímetros en gelatina desnuda. La munición que no daba esa media se descartaba automáticamente para la siguiente fase.

Para las pruebas atravesando un tabique no se utilizó una plancha suelta apoyada en un caballete, que es lo que se suele ver en vídeos de YouTube. Sino que se construyó una réplica de un tabique interior típico de una casa en EE.UU., con dos placas de yeso laminado de media pulgada ─12,7 milímetros─, cortadas en piezas de 30 por 61 centímetros y montadas con una separación de 10 centímetros sobre marcos de madera. El tabique se colocó a 10 centímetros del bloque de gelatina. Una pared de verdad, con sus dos hojas y su cámara de aire.

Las armas utilizadas para realizar los disparos fueron las siguientes:

  • Carabina Colt Sporter AR15A2, cañón de 16 pulgadas, paso de estrías 1:7, para la munición 5,56mm.
  • Escopeta Remington 870, cañón de 18 pulgadas con estrangulamiento cilíndrico, para la munición calibre 12.
  • Subfusil HK MP5, cañón de 8,5 pulgadas, para la munición 9 Luger.
  • Pistola S&W 4006, cañón de 4 pulgadas, para la munición .40 S&W.
  • Pistola Colt Government, cañón de 5 pulgadas, para la munición .45 ACP.

En las pruebas se dispuso blindaje corporal blando [soft body armor] de Kevlar nivel NIJ IIA, usado, pegado al bloque de gelativa y recolocado tras cada disparo.

El resultado tras atravesar el tabique es el que ha dado la vuelta al mundo. Todos los proyectiles de punta hueca de pistola ─9 Luger de 147gr, .40 S&W de 180gr y .45 ACP de 230gr─ se taponaron con material de la pared, no expandieron y se comportaron como un blindado, con una penetración muy profunda. Las postas del 00 y los cartuchos de bala [slug] pasaron el tabique sin que cambiara apenas su rendimiento respecto a la gelatina desnuda. Y todos los proyectiles en 5,56mm penetraron mucho menos que cualquiera de los anteriores.

De ahí sale la frase que se repite en foros desde hace años, que un proyectil perdido en 5,56mm supone menos riesgo para quien esté al otro lado de un tabique que uno de 9 Luger o que unas postas. Y no se trata de una opinión, sino de algo medido, con 5 disparos de cada munición y con la pared hecha como se hacen las paredes en EE.UU.

El porqué ya lo contamos en los presuntos peligros de la sobrepenetración. Un proyectil de fusil que llega rápido se desestabiliza al entrar en un medio denso y se rompe. Cada fragmento abre su propio camino, la cavidad permanente crece y la penetración total cae. Un proyectil de pistola no hace eso. Destruye tejido a su paso y ya está. Y si le taponas la punta hueca con yeso, se queda en un blindado que sigue y sigue.

Hay un matiz a tener en cuenta que documenta el propio Gary K. Roberts en ese mismo trabajo. La ventaja del 5,56mm depende de la velocidad. En unas pruebas con un HK G36K de cañón de 12,5 pulgadas los proyectiles salían unos 200 pies por segundo más lentos que desde un M4 de 14,5 pulgadas. Con el M4, la munición Winchester M193 de 55gr salía a unos 2.850 pies por segundo, penetraba unos 34 centímetros y se fragmentaba como se esperaba. La misma munición desde el G36K salía a unos 2.650 pies por segundo y penetraba más de 50 centímetros, casi sin romperse. Al bajar la velocidad, el proyectil penetró más del doble. Roberts concluye que un arma en 5,56mm necesita un mínimo de 14,5 pulgadas de cañón, y que por debajo de ahí el rendimiento se va pareciendo cada vez más al de un proyectil de pistola.

Es justo lo contrario de lo que creen algunos. Un cañón corto, de menos de 14,5 pulgadas, para moverte mejor por un pasillo te quita capacidad de incapacitar y además puede aumentar la penetración a través de tabiques. La ventaja del 5,56mm no radica en el calibre en sí, sino en que el proyectil impacte lo bastante rápido como para fragmentarse.

 

Lo que dice la otra mitad de esa misma revista.

En la página 27, justo detrás del artículo, hay un comentario firmado por Martin L. Fackler, director de la revista, cirujano militar y la persona que desarrolló el método del perfil de herida. Su comentario habla de una adopción generalizada del .223 ─homólogo del 5,56mm─.

Su primer argumento es de oportunidad. Justo entonces Gus Cotey acababa de enseñar que las postas del número 1 son más eficientes que las del 00, y Duncan MacPherson que bajar la velocidad de las postas a unos 1.000 pies por segundo da mejor resultado con mucho menos retroceso. Dos descubrimientos que mejoraban el rendimiento terminal de la escopeta, pero que quedaron relegados por un solo tiroteo, el de North Hollywood.

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