
Suma y sigue en la telenovela de la pistola SIG Sauer P320, aunque esta vez el capítulo no lo escriben los abogados de los demandantes, sino un tribunal de apelaciones. El pasado 16 de julio de 2026 el Tribunal de Apelaciones de EE.UU. del Octavo Circuito [US Court of Appeals for the Eighth Circuit] ordenó desestimar en su totalidad la demanda colectiva del caso Glasscock contra SIG Sauer, por decisión unánime de un panel de tres jueces federales. La noticia la ha difundido la propia SIG Sauer mediante un comunicado de prensa, que es parte interesada en todo esto, aunque las resoluciones judiciales que cita son públicas y cualquiera puede comprobarlas.
Para entender lo que acaba de pasar hay que remontarse a abril de 2022, cuando Joshua Glasscock, residente en el estado de Misuri, presentó una demanda colectiva contra SIG Sauer al amparo de la ley de protección del consumidor de ese estado [Missouri Merchandising Practices Act]. Lo curioso del caso es que Glasscock no denunciaba que su P320 le hubiera disparado sola, ni que hubiera tenido ningún problema con su P320. Él mismo reconoció durante el proceso que su pistola nunca le había dado ningún problema, tampoco descargas involuntarias. Su reclamación era puramente económica ─decía haber pagado por la pistola más de lo que realmente vale porque SIG Sauer le ocultó «el defecto»─.
¿Y en qué consiste «el defecto» según esta demanda? Pues en tres cosas que no hacen más que repetir algunos como supuestos defectos. Una, que la aguja percutora queda prácticamente tensada del todo y lista para disparar en cuanto se introduce un cartucho en recámara. Dos, que el disparador tiene poco recorrido y poca tensión. Y tres, que la pistola carece de seguros externos, sin aleta de seguro manual y sin la típica lengüeta en el disparador que llevan otras pistolas. Eso es lo que expone la demanda colectiva de Patrick Schreiber. Como nadie ha conseguido demostrar el supuesto fallo por el que una P320 se dispara sola, se ataca el diseño por comparación con otros diseños y se pretende convertir «diferente» en «defectuoso». Que no lleva la lengüeta que popularizó Glock ─que ni siquiera se diseñó para evitar que un dedo presione el disparador─, que no lleva aleta de seguro, y hasta se pone en duda el bloqueo de la aguja percutora que la pistola sí incorpora ─aunque de forma diferente en su diseño al de otras pistolas─. Con ese criterio, cualquier característica que distinga a una pistola de las demás sería un defecto y el mercado quedaría reducido a un único diseño clónico. Además, quien quiere aleta de seguro la tiene, porque la P320 se vende también con aleta y las versiones militares M17 y M18 la llevan de serie. El que compra la versión sin aleta sabe perfectamente, a simple vista, lo que compra.
El recorrido judicial del caso explica por qué tiene importancia esta decisión. El juez de distrito rechazó en 2022 la petición de SIG Sauer de desestimar la demanda y en 2025 certificó una clase limitada a Misuri ─todas las personas que compraron allí una P320 sin aleta de seguro desde el 1 de septiembre de 2017 para uso particular─, con lo que el caso Glasscock se convirtió en la primera demanda colectiva de consumidores certificada por «el defecto» de la P320. SIG Sauer recurrió y el Octavo Circuito acaba de zanjar el asunto de un plumazo. Según el tribunal, para demandar por un producto hay que haber sufrido un defecto real, no sugerir que un defecto teórico podría manifestarse algún día y reclamar daños por ello. La sentencia recoge que el propio demandante «reconoció no haber tenido ningún problema (tampoco descargas involuntarias) con su P320», califica su reclamación de «totalmente especulativa» y deja claro que el mero hecho de ser dueño de una P320 no constituye un daño.
De ahí no se pueden sacar más conclusiones que las que están sobre la mesa. El tribunal no ha declarado que el diseño de la P320 sea perfecto ni ha resuelto la cuestión de fondo, porque no era lo que se cuestionaba en esta demanda. Lo que ha dicho es que sin daño real no hay caso. Ahora bien, en el contexto de la P320, decir eso ya es decir mucho. Después de cuatro años de proceso, con acceso a peritos, a pruebas y al descubrimiento probatorio, la demanda seguía sin poder señalar una sola descarga involuntaria, ni siquiera en la pistola del propio demandante, y pretendía sostenerse en un fallo que nadie ha conseguido demostrar ni reproducir hasta la fecha. El que más cerca estuvo de «demostrarlo» lo hizo con una animación por ordenador que un juez acabó prohibiendo por «literalmente falsa».
Según el comunicado de SIG Sauer ─que ya puede decir misa que no va a cambiar nada─, esta decisión se suma a una veintena de casos desestimados relacionados con la P320, incluida otra demanda colectiva anterior ─el caso Ortiz, al que un tribunal federal negó la certificación de clase en 2022─. En mayo de 2026, además, dos demandantes retiraron sus casos en tribunales federales de Massachusetts y Colorado. El de Massachusetts tiene su miga, porque el demandante era un policía de Cambridge que aseguraba que su P320 reglamentaria le disparó en la mano sin que presionara el disparador, y fue su propio departamento el que determinó que el disparo, dentro de una furgoneta con más policías, lo provocó su manejo del arma, con varias infracciones de las normas internas incluidas. Y el comunicado remata con la frase de siempre, que nadie, incluidos los múltiples peritos contratados por los demandantes, ha conseguido reproducir jamás que una P320 dispare sin presionar el disparador.
En el otro lado de la balanza siguen estando las dos condenas de jurado que ya contamos en su día, aunque ninguna de las dos es firme todavía. En el caso Lang, la jueza de distrito mantuvo el 6 de febrero de 2025 el veredicto de 2,35 millones de dólares al rechazar la petición de SIG Sauer de repetir el juicio y de rebajar la indemnización, la marca recurrió ante el Tribunal de Apelaciones de EE.UU. del Undécimo Circuito [US Court of Appeals for the Eleventh Circuit], la vista oral se celebró el 24 de febrero de 2026 en Atlanta y la sentencia de apelación sigue pendiente a día de hoy. En el caso Abrahams, otra jueza anuló en junio de 2025 los 10 millones de la condena por daños punitivos y dejó en pie el millón restante por daños compensatorios y la declaración del jurado de que la pistola es defectuosa, decisión que los abogados del demandante anunciaron que recurrirían. A todo esto hay que sumarle más de un centenar de demandas individuales todavía en marcha. No hay contradicción entre una cosa y otra. Las demandas civiles en EE.UU. se deciden por preponderancia de la prueba y las gana quien consigue convencer al jurado, tenga o no razón, así que un veredicto no equivale a una demostración técnica del fallo, de la misma forma que estas desestimaciones tampoco demuestran que el fallo no exista. Lo que sí marca esta decisión del Octavo Circuito es un precedente procesal importante para futuras demandas colectivas de consumidores ─para sentar a SIG Sauer en el banquillo hay que plantear un defecto que se haya manifestado de verdad, no una conjetura─.
Nos hemos leído entera la resolución de 44 páginas con la que la jueza Eleanor Ross mantuvo el veredicto del caso Lang, y confirma punto por punto lo que acabamos de decir. Los dos peritos del demandante reconocieron que no saben qué presionó el disparador aquel día. El único perito que examinó la funda pistolera, el de SIG Sauer, concluyó que el daño localizado en un solo lateral demuestra que la pistola estaba parcialmente desenfundada cuando disparó, es decir, probablemente empuñada por el demandante ─que es el único que podría saberlo, porque no hay más que su versión de los hechos─. Los peritos del demandante ni siquiera examinaron la funda, construyeron su opinión sobre el testimonio del propio demandante y uno de ellos admitió que no podía asegurarle al jurado que el disparador no se presionara de frente ─en cuyo caso la lengüeta del disparador no habría evitado nada─.
La jueza no entró a decidir quién tenía razón porque no era ese su papel. Los estándares de revisión le obligaban a interpretar las pruebas de la forma más favorable al veredicto, así que concluyó que elegir entre la palabra de unos peritos y la de otros es cosa del jurado y que a un perito no se le exige certeza absoluta sobre la causa. Buena parte de las quejas de SIG Sauer cayeron además por algo puramente procesal ─sus abogados no protestaron en su momento durante el juicio, y quien no protesta a tiempo no puede quejarse después─. Y un detalle que casi nadie cuenta. La propia jueza había excluido del juicio, a petición de SIG Sauer, las pruebas sobre otros supuestos casos de disparos involuntarios, así que el veredicto se construyó sobre este caso concreto y no sobre la famosa lista de incidentes acumulados.
Mientras tanto, la vida sigue. El Ejército de Suiza acaba de seleccionar la P320 como arma reglamentaria, la pistola sigue estando entre las más vendidas de EE.UU. y decenas de miles de P320 circulan enfundadas cada día por medio mundo. Si algún día alguien consigue demostrar y reproducir el supuesto fallo, seremos los primeros en contártelo, porque lo que nos interesa es la verdad y no defender a ninguna marca. De momento, todo sigue igual que cuando nos preguntábamos qué tienen en común los tierraplanistas y los que dicen que las P320 se disparan solas. Conjeturas que sirven de base a más conjeturas, y ahora también un tribunal de apelaciones diciendo por unanimidad que con conjeturas no se va a juicio.
Fuentes consultadas:
- Federal Court of Appeals Orders Dismissal of P320 Class Action Lawsuit in Unanimous Decision. SIG Sauer. 17 de julio de 2026.
- Federal Court of Appeals Orders Dismissal of P320 Class Action Lawsuit in Unanimous Decision. PR Newswire. 17 de julio de 2026.
- Judge certifies class in Sig Sauer P320 pistol lawsuit. Legal Newsline (St. Louis Record). 22 de septiembre de 2025.
- Glasscock v. Sig Sauer, Inc. Orden sobre la moción de desestimación. Tribunal de Distrito de EE.UU., Distrito Oeste de Misuri, División Sur. Caso n.º 6:22-cv-03095. 2022.
- Robert Lang v. Sig Sauer, Inc. Expediente de apelación n.º 25-10810, Tribunal de Apelaciones de EE.UU. del Undécimo Circuito, vía CourtListener/RECAP. Vista oral celebrada el 24 de febrero de 2026, pendiente de sentencia.
- Jueza Eleanor L. Ross. Order sobre las mociones posteriores al juicio. Lang v. Sig Sauer, Inc. Caso n.º 1:21-cv-04196-ELR, Tribunal de Distrito de EE.UU., Distrito Norte de Georgia. 6 de febrero de 2025.
- SIG Sauer’s bid to get $2.3M verdict tossed misfires. The Union Leader (vía Yahoo News). 14 de febrero de 2025.
- $10 Million Judgment Against SIG SAUER’s P320 Vacated in Philadelphia, Pennsylvania. PR Newswire (SIG Sauer). 17 de junio de 2025.
- Pennsylvania Judge Vacates $10 Million Penalty Against SIG SAUER, But Allows Jury Ruling of Firearm Defect to Stand. Security Management (ASIS International). Junio de 2025.




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