
Hay una sensación que cualquier tirador reconoce, la de que un arma te deja hacer cosas que otra no. Es subjetiva, es fácil de confundir con el entusiasmo de estrenar algo nuevo y por eso normalmente no tiene valor. Salvo que la puedas medir.
Llevamos la Canik SFx Rival-S al Open de la Comunidad Valenciana, en Llíria, el 4 de julio de 2026, con mucho menos entrenamiento del que teníamos acumulado con la SIG Sauer P320XFive. Menos rodaje, menos repeticiones, menos horas. Y salimos del campo con la impresión clara de que proyectiles que con la anterior se nos habrían ido a la zona D, o directamente fuera del blanco, estaban entrando. Algunos incluso en la zona A.
Esa impresión era contrastable, así que la hemos contrastado. Y los datos dicen que no nos la inventamos.
Antes de entrar en materia conviene aclarar cómo hemos hecho las cuentas. Todo lo que viene a continuación excluye la división Open, en la que las pistolas que se utilizan tienen ventajas mecánicas que no hay en otras divisiones, de forma que la muestra se queda en 164 tiradores. Además hemos añadido por primera vez el desglose de la División Producción por separado, con sus 86 tiradores, porque es la comparación que nos dice dónde estamos bajo las mismas condiciones. Los nombres del resto de tiradores no aparecen, aunque los resultados de la competición son públicos.
Dónde estamos realmente.
En la clasificación general sin la división Open terminamos en el puesto 35 de 164, con un 69,0% del ganador. Dentro de la División Producción la imagen cambia bastante y quedamos en el puesto 12 de 86, con un 79,9% del ganador. Eso nos coloca en el 14% superior de la división y a punto de estar entre los 10 primeros, que es el mejor resultado en nuestra división que hemos conseguido hasta ahora.
Pero lo interesante no es la posición, sino cómo se descompone.
Cualquier resultado en este deporte responde a dos preguntas independientes. ¿Vamos rápido? ¿Metemos los impactos en la zona A? Las hemos separado y el contraste es muy claro. En velocidad estamos en el percentil 88 de la clasificación general (sin Open) y en el percentil 94 de Producción, es decir, más rápidos que el 94% de nuestra división. En precisión bruta —los impactos antes de aplicar penalizaciones— nos quedamos en el percentil 58 de la general y el 65 de Producción. Y el resultado neto, el Factor de Impacto [Hit Factor] que es lo que cuenta, se sitúa en el percentil 76 de la general y el 83 de Producción.
Ese es el primer aviso. El resultado neto queda muy por debajo de la velocidad, y ahí hay algo que se está perdiendo por el camino.

Lo que llevábamos tiempo queriendo medir es la distancia real con los tiradores que aparecen sistemáticamente en los primeros puestos, tirada tras tirada, sea local o nacional. Frente al Top 10 de Producción de Llíria nuestro tiempo medio por escenario fue de 21,47 segundos, frente a los 22,27 de ellos, o sea que fuimos más rápidos. En puntos brutos hicimos 125,0 por escenario frente a sus 127,9, apenas tres puntos de diferencia. Sin embargo, nuestro Factor de Impacto neto fue de 5,221 frente a 5,779, claramente por debajo.
La casilla que explica todo eso es la de las penalizaciones. Nosotros acumulamos 16,7 puntos de penalización por escenario. Ellos, 3,8.
Contra el Top 3 de la división el resumen es todavía más revelador. Estamos al 96,1% de su velocidad y al 97,2% de su precisión bruta, pero solo al 84,1% de su resultado neto. En las dos capacidades que cuesta años construir, el motor y la puntería, estamos prácticamente a su altura. Toda la diferencia sale de unos pocos disparos que se fueron donde no debían.
Dónde van los tiros.
Volvamos a la sensación con la que abríamos. Nosotros sentimos que la Canik colocaba impactos que la P320 no nos estaba dando. Esa sensación es sospechosa por definición, porque estrenas arma, quieres que funcione y la memoria selecciona lo que le conviene. Así que la sometimos a prueba.
Los archivos de resultados de Elche, Granada y Llíria incluyen el desglose de zonas de impacto, cuántas A, cuántas C y cuántas D. Con eso se puede calcular el porcentaje de impactos en zona A de cada tirador. El problema es que un porcentaje aislado no dice nada, porque si un recorrido tiene los blancos más cerca todo el mundo mete más As.
La forma honesta de medirlo es en relación al campo. Es decir, cómo de bien colocamos nosotros los impactos comparado con el resto de tiradores en ese mismo recorrido, con esos mismos blancos y a esas mismas distancias.
| Competición | Arma | Nuestro %A | %A del campo | Diferencia |
|---|---|---|---|---|
| Elche, feb 26 | P320 | 76,6% | 78,2% | −1,6 |
| Granada, mar 26 | P320 | 70,9% | 75,4% | −4,5 |
| Llíria, jul 26 | Canik | 81,5% | 68,8% | +12,7 |
Contra nuestra propia división la diferencia sube todavía más, hasta 15,9 puntos por encima del campo en Producción.

Con la P320 colocábamos los impactos peor que el campo en las dos competiciones medidas. Con la Canik los colocamos muy por encima. El giro es de catorce a diecisiete puntos porcentuales en términos relativos, y hay un detalle que refuerza la revelación. El campo de Llíria acertó peor que el de Elche y el de Granada, con un 68,8% de As frente al 78,2% y el 75,4%. Llíria era un recorrido más exigente en precisión. Todos empeoraron y nosotros mejoramos.
Escenario por escenario dentro de Producción la ventaja se sostiene en los seis sin excepción, con diferencias de 25,4, 14,9, 24,3, 10,0, 19,2 y 3,0 puntos. En el escenario 5 metimos el 100% de los impactos en zona A. No es un escenario afortunado, es un patrón.
La otra métrica cuenta lo mismo. Los puntos por impacto, lo que vale de media cada tiro que da en el blanco sobre un máximo de cinco, pasaron de estar por debajo del campo con la P320 —con un −0,054 en Elche y un −0,105 en Granada— a estar claramente por encima con la Canik, con un +0,249.
Los datos respaldan la sensación y es la evidencia más sólida que hemos podido reunir en todo este proyecto de análisis. Ahora bien, hay que ser honestos con lo que no sabemos. Es una sola competición. Y hay un factor de confusión que no podemos separar, porque entre Granada y Llíria estuvimos trabajando un plan de entrenamiento centrado precisamente en la precisión del segundo disparo. Entrenamos exactamente lo que ha mejorado. Con un solo dato no hay forma de repartir el mérito entre el arma y el trabajo. Lo que sí podemos afirmar es que la mejora es real, es grande, y no se explica por un recorrido más fácil, porque el recorrido era más difícil.
El agujero de las penalizaciones.
Si el motor está al 96% del Top 3 y la puntería al 97%, la pregunta es obvia. ¿Dónde se pierde el 16% restante?
En Llíria acumulamos 100 puntos de penalización, repartidos entre miguelitos, fallos [miss], e impactos en viejas, blancos tipo rehén [no-shoot]. 10 penalizaciones en 6 escenarios ─si no falla la memoria, fueron 4 viejas y miguelitos, 1 vieja y 1 miguelito─. La mediana de Producción fueron 65 puntos, así que penalizamos por encima del 61% de nuestra división.
Para el que no lo sepa cómo funcionan las penalizaciones por miguelitos y viejas. Un miguelito, fallo o miss no solo no suma puntos, sino que te quita 10. Una vieja o impacto en un no-shoot ─blanco tipo rehén─ suele venir acompañada de un miguelito en el blanco, porque el mismo proyectil que da en la vieja no da donde debía, así que penaliza el doble, 20 puntos (10 por la vieja y 10 por el miguelito). Solo se queda en 10 si el tirador, al verlo, mete un disparo extra que completa el blanco bueno. Además de la penalización -10 por un miguelito, son puntos que no se suman, es decir, que hay otros 5, 3 o 1 puntos, según el impacto hubiera sido en la A, C o D, que no suben al marcador.
Para calcular cuánto vale eso hemos hecho el cálculo de la forma más justa posible. Hemos eliminado las penalizaciones de todos los tiradores por igual, no solo las nuestras, porque limpiarnos solo a nosotros sería hacer trampa. Cada miguelito hemos considerado que da en la zona con el valor mínimo posible, una zona D de un solo punto, para no inflar nada. Y hemos mantenido todos los tiempos, los nuestros y los de nuestros rivales. En ese mundo ideal nadie corre más rápido, solo desaparecen las viejas y los miguelitos como si esos tiros hubieran entrado en la D.
El resultado es contundente. En la general sin Open pasaríamos del puesto 35 al 20 de 164. Y en Producción pasaríamos del puesto 12 al 5 de 86, con un 92,0% del ganador en lugar del 79,9%.

Quinto puesto en Producción sin ir ni una décima más rápido y sin colocar ni un impacto mejor. Solo por no regalar seis disparos. Ese es exactamente nuestro margen de mejora y es relativamente lo más fácil de arreglar. Ganar velocidad cuesta años. Ganar precisión cuesta meses. Dejar de darle a la vieja que está al lado del blanco es disciplina visual, confirmar dónde está el punto de mira antes de presionar el disparador. Y los datos dicen que vamos lo bastante sobrados de velocidad como para permitirnos ese instante de confirmación visual de la puntería donde haga falta.
La evolución en diez meses.
Puestas en orden, las cinco competiciones que llevamos analizadas dibujan un valle.
| Competición | Arma | Puesto | Percentil | HF medio | Velocidad | Penal./escenario |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Armada, sep 25 | P320 | 14/79 | 82,3% | 4,435 | p83 | 2,5 |
| Alicante, nov 25 | P320 | 7/41 | 82,9% | 5,104 | p88 | 2,5 |
| Elche, feb 26 | P320 | 43/99 | 56,6% | 4,825 | p56 | 3,3 |
| Granada, mar 26 | P320 | 163/289 | 43,6% | 4,553 | p62 | 7,1 |
| Llíria, jul 26 | Canik | 35/164 | 78,7% | 5,221 | p88 | 16,7 |
Conviene recordar que la de Armada fue nuestra primera competición de IPSC, así que ese percentil 82 de arranque salió en el debut. Después llegó el hundimiento de Elche y Granada, con la velocidad desplomada a los percentiles 56 y 62, y la recuperación en Llíria hasta el percentil 88 de velocidad y el mejor Factor de Impacto medio de toda la serie, 5,221.

Aquí también hay un detalle a tener en cuenta. Granada era un campeonato nacional con un nivel muy superior al de una tirada regional y comparar puestos entre competiciones de distinta categoría no es del todo representativo. Pero el percentil de velocidad sí es comparable, porque mide siempre contra el campo presente, y ahí el salto del p62 al p88 es real.
Lo que también sube, y mucho, son las penalizaciones. De 2,5 por escenario a 16,7.
La Canik y la P320.
Vamos con lo subjetivo, llamándolo como tal.
El empuñe de la Rival-S se agarra de una manera que la P320 nunca nos dio. El ángulo, la distancia al disparador y su recorrido, la forma en que la mano se coloca sola en la misma posición tirada tras tirada. Eso último importa más de lo que parece, porque la repetibilidad del agarre es lo que hace que el arma vuelva al mismo sitio después de cada disparo.
En el disparador la diferencia es grande. El recorrido, el muro, la rotura y sobre todo el reset —corto, marcado, perceptible— cambian por completo la gestión del segundo disparo. Y el segundo disparo era precisamente el agujero que habíamos identificado en el análisis anterior. ¿Es casualidad que la métrica que más ha mejorado sea la colocación del impacto? Puede que no, pero como decíamos arriba también entrenamos exactamente eso, y no vamos a vender causalidad donde solo tenemos correlación.
Falta mucho por hacer. Esto es un estreno y el recuento de disparos con la Canik es una fracción del que acumulamos con la anterior. No hemos terminado de calibrar hasta dónde podemos empujar el ritmo antes de que la precisión se resienta, no tenemos automatizadas las recargas al nivel que teníamos y seguimos descubriendo dónde está el límite del arma y dónde el nuestro. Estos resultados son con la pistola a medio conocer, que es la parte esperanzadora del asunto.
Y ahora la parte incómoda. Para nosotros la SIG Sauer P320 X-Five está muerta como pistola de competición ─y puede que debiera estarlo para cualquiera─. Se nos rompió la corredera. No es una opinión sobre el tacto ni sobre las preferencias de cada uno, sino una rotura estructural en el elemento que recibe el golpe de cada disparo, en un arma que había pasado por todo lo que ha ido pasando por el camino a lo largo de estos meses.
Un tirador puede convivir con muchas cosas. Con un disparador que no le encanta, con una empuñadura que no le termina de encajar, con unos elementos de puntería que preferiría distintos. Con lo que no se puede convivir es con la duda sobre si el arma va a aguantar la tirada. Esa duda es incompatible con competir y, una vez se siembra la duda, no se va. Y no es un caso aislado, sino que sabemos de «algunos» más, que encaja precisamente con la vida útil que la propia SIG Sauer le da a una corredera de P320XFive, que no son más de 20K disparos.
Es inevitable plantearse la pregunta del retrovisor. ¿Nos habría ido mejor desde el principio con la Canik? Hay que reconocer que no lo podemos saber. Un solo dato con el arma nueva no permite afirmarlo y hay demasiado de por medio, con diez meses de competiciones, experiencia acumulada, un plan de entrenamiento en marcha, recorridos distintos y campos de distinto nivel. Pero tampoco vamos a fingir que los números no apuntan a ninguna parte, porque hay algo concreto sobre la mesa. Con la P320 colocábamos los impactos peor que el resto de tiradores en las dos competiciones medidas y con la Canik los colocamos muy por encima, en un recorrido más difícil y en los seis escenarios sin excepción. Ese es el primer indicio que tenemos y apunta en una dirección.
Es una hipótesis, no una conclusión, y tiene la ventaja de ser comprobable. Cada tirada que venga a partir de ahora es un dato más. Si el patrón se repite en la segunda, en la tercera y en la cuarta, la hipótesis se refuerza. Si no se repite, tendremos que aceptar que en Llíria simplemente tiramos bien. Preferimos llegar a esa respuesta con datos que con entusiasmo. Si no es antes, a principios de octubre de 2026 esperamos ver qué pasa en la siguiente competición de nivel nacional, con la fase de la Copa Pedro Sánchez en Vera (Almería).
La precisión de Shotisize.
Los vídeos de los seis escenarios los hemos preparado con Shotisize, la función de inteligencia artificial de la aplicación Drills de Shooters Global que detecta los disparos sobre la pista de audio y superpone los tiempos en la imagen. Cuando lo contamos dijimos que los tiempos no coinciden exactamente con los del cronómetro de tiro, pero casi. Ahora podemos poner número a ese «casi».
| Escenario | Shotisize | Árbitro | Diferencia |
|---|---|---|---|
| 1 | 23,82 s | 23,64 s | +0,18 s |
| 2 | 15,34 s | 15,35 s | −0,01 s |
| 3 | 26,00 s | 26,04 s | −0,04 s |
| 4 | 27,67 s | 27,64 s | +0,03 s |
| 5 | 14,85 s | 14,77 s | +0,08 s |
| 6 | 21,39 s | 21,39 s | 0,00 s |
El error absoluto medio es de 0,057 segundos, menos de 6 centésimas. El error máximo es de 0,18 segundos y se da en el escenario 1, el único que se sale de la décima. 5 de los 6 escenarios quedan dentro de más menos una décima y uno de ellos coincide de forma exacta. El error relativo medio es del 0,272% y el peor caso se queda en el 0,761%. La correlación con el cronómetro del árbitro es de 0,9999. En tiempo total acumulado son 129,07 segundos frente a 128,83, una desviación de 0,24 segundos en más de dos minutos de competición.
Queda por saber si eso cambia algo, así que hemos recalculado toda la clasificación usando los tiempos de Shotisize en lugar de los oficiales. En Producción el puesto es exactamente el mismo, 12 de 86. En la general sin Open la diferencia es de un solo puesto y el porcentaje respecto al ganador se mueve trece centésimas.
Dicho de otro modo, para lo que un tirador necesita —analizar sus recorridos, medir los tiempos de cada disparo y comparar ejecuciones— la precisión de Shotisize es funcionalmente equivalente a la del cronómetro del árbitro. La única salvedad razonable es que 0,18 segundos en un escenario corto sí importan si lo que buscas es medir un split concreto al detalle, pero para tiempos totales de recorrido el margen es despreciable.
Lo que viene.
El plan sale directamente de los números y no tiene misterio. Mantener la velocidad, porque el percentil 94 en Producción no hay que tocarlo. Matar las penalizaciones, porque diez errores valen siete puestos y ocho puntos de percentil, y es lo más barato de conseguir. Acumular rodaje con la Canik, porque estos resultados son con el arma a medio conocer. Y seguir midiendo, porque la hipótesis del arma se confirma o se cae con las próximas tiradas, no con esta.
El objetivo declarado es el percentil 90 en División Producción de forma sostenida. El análisis dice que ya tenemos el motor y la puntería para estar ahí. Lo que falta es no regalar disparos.
Equipo utilizado.
La lista completa y actualizada, con enlaces, está siempre disponible en Equipo y accesorios que utilizamos.
Agradecimientos.
Nada de esto sale adelante solo. Gracias a quienes apoyan este proyecto.
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