
Este es un caso más, entre otros muchos, en el que se intenta, pero no se consigue, aunque vale la pena intentarlo. En la demanda de Jantz contra SIG Sauer el usuario decía que la aguja percutora de su pistola SIG Sauer P320 se había escapado del fiador por culpa de la suciedad acumulada dentro del arma y que a la pistola le faltaba el muelle del bloqueo de la aguja percutora. El problema es que no era cierto. Al revisar la pistola en cuestión, el muelle estaba en su sitio y no faltaba nada. Tras dos años de instrucción del caso, el demandante retiró voluntariamente la demanda y el juzgado la archivó con perjuicio [dismissed with prejudice], es decir, sin posibilidad de volver a plantearla.
No es la primera demanda contra la pistola SIG Sauer P320 que se desestima, sino la número veinte ─o casi─ de las que obviamente la marca presume en un comunicado. Evidentemente aquí hay dos lecturas: la de SIG Sauer que lo vende como un éxito y la de los más de cien demandantes que siguen en la cola.

La demanda de Jantz contra la pistola SIG Sauer P320 en Colorado
El 23 de abril de 2026, el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Colorado dictó la orden que archiva con perjuicio el caso Jantz contra SIG Sauer, Inc. La fuente del dato es la propia nota de prensa de SIG Sauer, difundida el 26 de mayo de 2026.
Según esa nota de prensa, tras dos años de instrucción el demandante retiró la demanda después de que SIG Sauer demostrara que la P320 no puede dispararse sin presionar el disparador ─al menos en este caso, sin que pudiera demostrar nada en contra el demandante─. La pistola en entredicho era la reglamentaria del demandante ─previsiblemente de un policía─. El demandante afirmaba en la demanda que a su pistola le faltaba el muelle del bloqueo de la aguja percutora, algo fácil de comprobar que no era cierto, tal y como se hizo en cuanto se revisó la pistola. Desmentida esta cuestión, la demanda ya no tenía ningún fundamento.
Si sigue el blog desde hace algún tiempo te sonará, porque del bloqueo de seguridad de la aguja percutora [striker safety lock] hablamos largo y tendido al analizar el informe del FBI sobre la M18 de la Policía del Estado de Michigan. La teoría del fallo sobre esa pieza no es nueva, pero de momento nadie ha conseguido replicar el fallo de forma controlada y repetible en una pistola P320.
Cómo funcionan las demandas en EE.UU.
Esto es algo muy a tener en cuenta todo el drama en torno a las pistolas SIG Sauer P320 que supuestamente se disparan sin que nada ni nadie presione el disparador. Para el que no lo sepa, en una demanda civil en EE.UU. el demandante no necesita demostrar nada. Le basta con generar una duda razonable suficiente. El estándar de la prueba no es el penal, «más allá de toda duda razonable», sino el civil, la preponderancia de la evidencia, es decir, que basta con que el jurado quede convencido de que es «más probable que sí que que no» para que haya indemnización.
De esta forma la naturaleza del juego es bien sencilla. No se trata de demostrar nada, sino de contar una historia creíble delante de doce personas que, en su inmensa mayoría, no saben qué es un fiador ni han desmontado una pistola en su vida. Se aportan todas las conjetura posibles ─suciedad, muelles, animaciones, «políticas internas» del fabricante─ y se deja que el jurado rellene los huecos con su intuición. Si cuela, hay una jugosa indemnización. Si no cuela, como en Colorado, se retira la demanda y a otra cosa.
Se trata de un negocio muy rentable en EE.UU. Los bufetes especializados en demandas trabajan a éxito [contingency fee]: no cobran si no ganan y si ganan se llevan un porcentaje ─habitualmente entre un tercio y un 40%─ de la indemnización. Presentar una demanda cuesta poco y un solo veredicto favorable entre muchas demandas compensa el esfuerzo. El bufete de Filadelfia que llevó el caso más sonado contra la pistola SIG Sauer P320 representa él solo a un centenar de demandantes de la P320. Con esa cartera, salen las cuentas, porque aunque pierdas o se desestimen decenas de demandas, con que una sola prospere, se amortiza el tiempo perdido en todas los demás. El caso Jantz solo es una de las que no prosperó, frente a varias que sí prosperaron. Y el hecho de que no prosperara no demuestra nada, sino tanto como las que prosperaron sin llegar a demostrar nada en ningún momento más allá de generar una duda razonable suficiente para el jurado.
Las demandas contra la SIG Sauer P320 que sí han prosperado
Como decíamos, sí que hay demandas que han prosperado que por sí solas justifican el hecho de demandar para intentar sacar tajada. Concretamente, hay varios veredictos de un jurado que condenan a SIG Sauer, como el de Lang contra SIG Sauer (Georgia, junio de 2024). En este caso un jurado federal concedió una indemnización de 2,35 millones de dólares a un hombre cuya P320 enfundada se disparó, según él, sin tocar el disparador. SIG Sauer pidió anular el veredicto y se lo denegaron. El fallo se confirmó en apelación en febrero de 2025. La conclusión fue un diseño defectuoso, pero sin llegar a demostrarse más allá de una duda razonable suficiente para el jurado.
Otro veredicto demoledor fue el de Abrahams contra SIG Sauer (Filadelfia, noviembre de 2024). En este caso un veterano del Ejército recibió una indemnización de 11 millones ─1 de daños compensatorios y 10 de daños punitivos─ después de que su P320, enfundada y dentro del bolsillo cerrado con cremallera del pantalón, le disparara en la pierna al bajar unas escaleras. El jurado consideró que SIG Sauer diseñó la pistola de forma defectuosa, fue negligente al venderla y actuó con «indiferencia temeraria». No obstante, en junio de 2025 una jueza anuló la parte de los 10 millones de daños punitivos ─sin motivar la decisión─, pero el millón compensatorio y la declaración de diseño defectuoso se mantienen, pendientes del resultado de la apelación por ambas partes.
A eso se suman otras muchas cosas. En enero de 2025 un tribunal de apelación (Sexto Circuito) reactivó un caso que se había desestimado, precisamente para admitir el testimonio pericial sobre el supuesto defecto de diseño y la ausencia de seguro externo. En octubre de 2025 New Jersey demandó al fabricante ─primer Estado en hacerlo─ pidiendo la retirada del producto. También hay demandas colectivas [class actions] certificadas (Misouri, julio de 2025) y otras presentadas (Washington, noviembre de 2025). Asimismo, agencias como el ICE, la policía de Houston o la propia Fuerza Aérea restringieron o pausaron la pistola ─aunque el mismo ICE que en julio de 2025 publicó un memorándum desautorizando todos los modelos de P320, días después prorrogó dos años su contrato de la misma pistola─.
El argumento habitual de los demandantes no es la suciedad ni que falta un muelle, sino que la versión civil de la P320 no tiene seguro de aleta ─como muchas otras pistolas─ que sí tienen las versiones militares M17/M18 de la P320 y que SIG Sauer tenía una política interna que exigía seguro de aleta en pistolas de aguja pre-amartillada [pre-cocked striker]. Se trata de una decisión de diseño documentada y dos jurados que le dieron la razón a los demandantes.
Qué dicen las evidencias
Dejando a un lado las conjeturas, en base a las que se puede generar una duda razonable suficiente para un jurado, lo que sí está demostrado y es repetible es que para que una pistola SIG Sauer P320 dispare deben encadenarse cinco acciones, y existen dos seguros redundantes ─la muesca secundaria del fiador [secondary sear notch] y el bloqueo de seguridad de la aguja percutora─ pensados para evitar el disparo si la aguja pierde contacto con el fiador. Cuando el Servicio de Investigación Balística [Ballistic Research Facility (BRF)] del FBI y SIG Sauer acordaron un protocolo de prueba consistente y diseñaron un artilugio para simular el deslizamiento del talón de la aguja sobre el fiador, provocaron ese deslizamiento 565 veces con 19 conjuntos distintos de aguja percutora, con un resultado de cero fallos, cero disparos, ni una sola hendidura en el pistón.
Sin embargo, nadie ha podido demostrar mecánicamente de forma controlada y reproducible que una pistola SIG Sauer P320 se dispare sin presionar el disparador. Los vídeos que circulan por Internet intentan generar dudas, pero no consiguen demostrar nada con lo que se zanjaría el asunto y supondría millones de dólares en indemnizaciones. Así que mientras la demostración no llega, todo se basa en conjeturas para intentar generar una duda razonable suficiente para el jurado.




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