
En lo que respecta al combate con armas de fuego, en cualquier ámbito, sólo los impactos cuentan, pero no todos los impactos cuentan igual. No será lo mismo un impacto en el centro de masas de una amenaza que un impacto que apenas le roce la oreja. Realmente la colocación de los impactos es determinante para lograr la buscada incapacitación, más o menos inmediata, de una amenaza.
Indudablemente los impactos van donde se apunta, es decir, dependen de la puntería, pero también del control del disparador, ambos principios básicos del tiro. Así que en la instrucción y adiestramiento hay que aprender y cultivar los principios básicos con el objetivo de lograr esa colocación correcta de los impactos.







No es difícil escuchar el argumento «eso no lo puedes hacer en un enfrentamiento armado porque el estrés imposibilita las habilidades motoras finas». ¡Que le pregunten a un piloto de caza en un combate aéreo! ¿ostia segura porque tiene anuladas las habilidades motoras finas por culpa del estrés? Aquí es donde entra el argumento «ese estrés no es el mismo que en un enfrentamiento armado sorpresivo».



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