
El combate con armas de fuego sigue una regla inversamente proporcional. A 3 metros la precisión necesaria es mínima pero la velocidad es fundamental.
Resulta bastante habitual encontrarse con el mito de la distancia media de enfrentamiento. Algunos la utilizan como excusa para justificar el hecho de no alejarse más de unos pocos metros del blanco en sus entrenamientos en el campo/galería de tiro, porque a más distancia no le dan al blanco. El razonamiento es totalmente absurdo, dado que por esa regla de tres, si se van a la media, no es necesario entrenar porque la media de veces que lo van a necesitar, blablabla… No hay que ser muy listo para comprobar que eso de la distancia media de enfrentamiento no sirve más que como dato y no como referencia para entrenar.

El 22 de octubre, Kevin Vickers, Sargento de Armas del Parlamento canadiense, abatió a un cobarde que después de haber asesinado a tiros al desarmado Nathan Cirillo, cabo de la guardia de honores, mientras éste guardaba su puesto, se dirigió al Parlamento con el obvio deseo de asesinar a más víctimas desarmadas. En lugar de ello, fue abordado y abatido por el Sargento de Armas Vickers, y falleció en el acto.
Hace ya tiempo que hablamos de este retorcido engendro, en el artículo 
Soy el nuevo en 
El brigada de los SEAL de la Armada estadounidense Mike Day narra la desgarradora historia sobre cómo sobrevivió en la inestable provincia Anbar, en Irak, tras recibir 27 impactos de bala.



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