Además de la funda pistolera, en la que portar la pistola con cierta seguridad y accesible rápidamente para usarla en caso de necesidad, uno de los accesorios más importantes, que también puede llegar a vital en aquellas situaciones tácticas en las que se imponga realizar una recarga rápida o de emergencia [fast reload o emergency reload], es el bolsillo portacargador. Tiene que permitir el acceso rápido al cargador que aloja, de forma que se pueda realizar efectivamente una recarga RÁPIDA, que lógicamente si recibe tal denominación es porque así debe ser, rápida. Para que se confirme esta rapidez, inherente a este tipo de recarga, no solo es cuestión de disponer de un portacargador adecuado, sino del propio adiestramiento del tirador, que tiene que invertir cierto tiempo en un entrenamiento en seco progresivo y continuado hasta llegar a adquirir cierta destreza en el desarrollo de esta táctica, técnica y procedimiento (TTP), de forma que su ejecución surja de su subconsciente sin una intervención voluntaria consciente.
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