
A raíz de un artículo reciente sobre la absurda práctica de tapar los elementos de puntería para entrenar, se generó una discusión que merece la pena tratar en un artículo, porque comprende varios temas recurrentes que conviene dejar claros. No es la primera, ni la última vez, ─por eso son recurrentes─ que los tratamos, pero no pasa nada por volver a explicar algunos patrones que se repiten una y otra vez cuando se habla de tiro, competición y el contexto operativo.
Lo que no es discutible es que tapar los elementos de puntería para entrenar es una mamarrachada. En eso es difícil no estar de acuerdo. Donde surgen las discrepancias es al hablar de la puntería, hasta el punto que se llega a cuestionar que a distancias cortas se utilicen los elementos de puntería.
El hecho de dirigir la pistola o el fusil hacia el blanco sin adquirir los elementos de puntería no significa realmente que no se utilicen los elementos de puntería, sino que se realiza lo que se conoce ─no sabemos si de toda la vida─ como «tiro enfocado en el blanco» [target-focused shooting]. La vista se enfoca sobre el blanco o amenaza, el fusil o la pistola se apunta por propiocepción y mielinización (la mal llamada memoria muscular) y los elementos de puntería son la referencia visual y se alinean aunque en el plano borroso al no enfocarlos con la vista. Es el estándar moderno tanto en tiro defensivo, práctico, táctico, o lo que sea, competición incluida ─de hecho, es la base del tiro con punto rojo─. No es un secreto ni requiere una formación «especial».
A lo que se llama «tiro enfocado en el blanco» [target-focused shooting], alguno lo ha llamado ─y puede que lo siga llamando─ tiro instintivo, tiro dirigido [point shooting], «pinchar», o de alguna otra forma, si es que se trata de lo mismo. Independientemente del nombre que se le ponga, lo que hay que tener claro es en qué consiste cada cosa para estar en posición de poder diferenciar y aprender y entrenar lo que corresponda.
El concepto de disparar sin utilizar formalmente los elementos de puntería está documentado desde antiguo. Fairbairn y Sykes publicaron Shooting to Live en 1942 a partir de su experiencia en las calles de Shanghai en los años 1930, Applegate publicó Kill or Get Killed en 1943, y las competiciones Leatherslap organizadas por Jeff Cooper a finales de los años 1950 ─donde los tiradores disparaban desde la cadera sin utilizar los elementos de puntería─ están documentadas con fechas, nombres y resultados.
Todo eso es anterior a la creación de muchas unidades especiales policiales y militares actuales. El que crea que «pinchar» o cualquier otra denominación nació en su unidad o en su país probablemente desconozca que le llegó con bastante retraso ─igual que pasó con la isósceles moderna, y no faltó quien quiso apropiarse de su «descubrimiento» aprovechando la ignorancia de los demás─. Preferir el testimonio oral de alguien anónimo ─«a mí me lo contó un compañero que estuvo allí»─ a las referencias bibliográficas publicadas y verificables es preferir la anécdota al dato. Y eso no es un argumento sólido.
No consiste en disparar sin alinear los elementos de puntería, sino en alinearlos con un nivel de confirmación visual bajo, como se explicaba en el artículo. A distancias de habitación ─1 a 7 metros─ la confirmación visual necesaria es mínima. Presentas el arma hacia el blanco o amenaza, buscas una referencia visual en segundo plano ─punto de mira, punto rojo, línea de la corredera─ y disparas. No necesitas alinear perfectamente el alza y el punto de mira. Los elementos de puntería están presentes y se utilizan para apuntar, pero muy rápido ─más rápido cuanto más entrenamiento y habilidad─. No se trata de disparar sin utilizar los elementos de puntería, sino de alinearlos en menor medida a cómo los alineas si el blanco o amenaza está a 25 metros.
Hay un contexto histórico que conviene mencionar. Antiguamente, cuando los elementos de puntería no eran lo que son hoy o las propias circunstancias no permitían utilizarlos convenientemente, se podían utilizar alternativas a la hora de disparar sin depender de los elementos de puntería. Tiene toda la lógica del mundo, pero eso no implica que fuera una técnica de tiro mejor, sino simplemente una adaptación puntual y momentánea. Hoy día, los elementos de puntería no son lo que eran y permiten un uso mucho más práctico que antaño. No solo tenemos alzas y puntos de mira de todo tipo, sino que también abundan los visores y minivisores de punto rojo, así como láseres visibles e IR, con su correspondiente iluminación visible e IR también.
Las TTPs de tiro del pasado pueden tener ser interesantes, tanto como lo es conocer la Historia de la Humanidad, pero no como una necesidad de aprendizaje para conseguir un buen nivel de habilidad y rendimiento en tiro. En la actualidad y ya de antiguo el estándar moderno es el tiro enfocado en el blanco para distancias cortas, con alza y punto de mira, o mejor aún y más fácil con el visor o minivisor de punto rojo. Y «si todo lo demás falla», como no es raro que falle un visor de punto rojo, los elementos de puntería secundarios son el alza y el punto de mira, que para eso están fijas en la pistola y fijas o abatibles en el fusil.
El plan secundario no es «disparar sin ningún elemento de puntería». Es como decir que si falla el GPS, la solución es navegar sin instrumentos en lugar de utilizar una carta náutica. Hay cosas que no perduran solo por si acaso falla todo lo demás. Por eso un militar moderno no lleva un florete ni entrena esgrima por si se queda sin munición o le falla el arma. Hay un punto en el que una habilidad obsoleta deja de tener utilidad práctica suficiente como para justificar el tiempo de entrenamiento que consume. No tiene sentido dedicar un recurso tan limitado como el tiempo a cosas cuya posibilidad de llegar a aplicarse es muy remota, habiendo otras muchas de aplicación directa e inmediata en el día a día.
Por poner una analogía, el alza y el punto de mira son como la brújula y el plano y el visor de punto rojo es como el GPS en la navegación terrestre, en la que se utiliza brújula y plano junto al GPS, y se enseña brújula y plano porque es la forma de aprender topografía y entender el terreno ─algo que un GPS no enseña─. Lo mismo pasa en navegación aérea y marítima: GPS, brújula y carta. Nadie prescinde de una cosa por tener la otra. Se usan todos los medios disponibles, que se complementan.
Como siempre, la forma de comprobar qué funciona y qué NO funciona, o qué funciona mejor, es bien sencilla y se llama tiempo e impactos, en un entorno controlado, comparando una cosa con la otra. Eso es lo único que demuestra si una forma de hacer las cosas es mejor que otra.
Y aquí es donde aparece, como siempre, la evasiva más clásica en el mundo del tiro «como lo quieras llamar». Cada vez que se habla de medir tiempo e impactos como forma de resolver una discusión técnica sobre tiro, aparece alguien que dice que «valorar con parámetros de tiempo e impactos es desconocer el entorno de intervención real», que «en la valoración de las intervenciones se priorizan otros factores», que los escenarios de tiro «son solo una herramienta más». Es la excusa de siempre, el clásico «la competición y el combate no son lo mismo» que se repite cada vez que alguien no quiere ─o no puede─ demostrar su rendimiento con datos objetivos.
Nadie ha dicho que un escenario de IPSC sea una intervención real. Nadie ha dicho que tiempo e impactos sean los únicos factores que cuentan en una intervención. Lo que se dice ─y es bastante difícil de rebatir─ es que si quieres saber cuál es la mejor forma de disparar con velocidad y precisión, la única forma de saberlo es midiéndolas en un entorno donde puedas controlar las variables tiempo e impactos. Sin esos datos no hay más que opiniones. Y las opiniones, por muy respaldadas que estén por la experiencia o por el aval de tal o cual unidad, no son datos.
Ahora bien, ¿cómo se evalúa el rendimiento en tiro de un miembro de un equipo táctico si no es con tiempo e impactos? Está claro que el plan de entrenamiento de un equipo táctico incluye tiro, pero no es lo único que incluye. Eso no responde a la pregunta porque la pregunta se centra exclusivamente en el rendimiento en tiro y no en otros aspectos. No queda otra para medir el rendimiento en tiro de forma aislada, objetiva y repetible que basarse en tiempo e impactos. Es una métrica que no mientre.
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