Porte oculto de la pistola en el apéndice, o porte Appendix Carry (AIWB): ¿más rápido? ¿más cómodo? ¿más práctico? ¿más oculto? ¿más guay?

Este tema es recurrente y tiene tanto adeptos como detractores. Se trata del porte oculto de la pistola en el apéndice por dentro del pantalón, en inglés Appendix Carry o Appendix Inside the WaistBand (AIWB) Carry. Ya lo hemos tratado alguna vez, pero no está de más volver a prestarle un poco de atención. Hace unos días Jeff Gonzales trataba este tema en su blog y de ahí nos surgió la idea. Vaya por delante que con estas cosas hay ventajas e inconvenientes a tener en cuenta. No conviene olvidar que entraña cierto peligro, porque se podría disparar el arma y en este caso más que en otros lamentablemente puede suponer incluso la muerte.

En realidad, esta forma de portar la pistola no es novedosa, aunque sí que se ha hecho más popular en los últimos años. La cosa se remonta a hace ya muchos años, cuando algunos soldados de la Guerra Civil estadounidense salen en fotos de la época llevando un revólver de simple acción en una posición similar. Por aquel entonces no se trataba de una forma de porte oculto, que es algo difícil de datar, pero que sin duda tiene varias décadas de existencia.

Empecemos por los inconvenientes o desventajas que plantea esta forma de porte oculto de una pistola ─porte oculto de la pistola en el apéndice por dentro del pantalón, o AIWB, para abreviar─.

El principal problema del porte AIWB radica en el peligro directo y evidente que plantea esta forma de portar el arma, por vulnerar la segunda regla de seguridad con las armas de fuego, que no es otra que la de «no dirigir la boca de fuego hacia nada ni nadie sobre lo que no se pretenda disparar». Eso incluye no apuntar a la zona inguinal del propio portador, en la que se encuentra cierta nobleza en el caso de un hombre, y que supone una zona delicada para cualquier ser humano en el caso de un disparo (vasos sanguíneos importantes).

Nadie está exento de cometer un error, por algo lo califican de humano ─error humano─, así que en el caso de utilizar el porte AIWB toda precaución es poca. Se tienen que exagerar reglas de seguridad como la tercera, además de extremar las precauciones.

Cuando se elimina una capa de seguridad fundamental, como la segunda regla –lo cual no es bueno–, hay que reforzar otras capas de seguridad:

  • más atención que nunca.
  • meter barriga y zona inguinal para dentro, al tiempo que se enfunda llevando el cañón hacia fuera (para intentar cumplir la regla número 2).
  • usar la aleta del seguro (eso siempre, pero más en este caso ─salvo que no exista, claro─).
  • si se trata de un arma con martillo a la vista en condición 2, se enfunda apoyando el pulgar sobre el martillo para impedir el movimiento del martillo y evitar una descarga no intencionada si los astros se alinean.
  • y cualquier otra consideración que pueda prevenir descargas involuntarias y sus consecuencias.

En el caso del porte tradicional en el costado, una descarga involuntaria supone una acanaladura más o menos importante en la nalga. Desde luego no va a ser nada agradable, pero entraña menos peligro que un disparo en la ingle con un porte AIWB.

La complexión física del portador también influye. Hay quien no lo va a tener fácil por obstáculos carnosos que pueden bloquear el desenfunde.

Otro problema puede venir dado a la hora de echar mano, o evitar que le echen mano, a la pistola, durante un forcejeo. Al llevar la pistola delante, al darle frente a una posible amenaza, podría echarle mano a la pistola, o evitar que eches mano de ella y agarrarte las manos para evitarlo. Así que hay que tenerlo presente para que no lleve a suponer un problema en la realidad.

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