«El dedo siempre fuera del disparador ─y del guardamontes─ hasta que no vayas a disparar», ¿estás seguro que no llevas el dedo al disparador antes de tiempo?

Ya sabes cuál es la tercera norma de seguridad con las armas de fuego: «mantén el dedo fuera del disparador ─y del guardamontes─ hasta que los elementos de puntería estén sobre el blanco y realmente vayas a disparar». No vale estirar el dedo índice y mantenerlo sobre el disparador, sino que tiene que ir totalmente fuera y por encima del guardamontes. Se trata de evitar que ante una contracción muscular involuntaria el dedo pueda presionar inadvertida y/o involuntariamente el disparador, por lo que si solo se estira el dedo podría acabar presionando el disparador si se contrae (el Dr. Roger M. Enoka lo explica mejor que nadie). El dedo índice tiene que permanecer estirado y por encima del guardamontes hasta el momento en que los elementos de puntería se encuentren sobre el blanco y pretendamos disparar inmediatamente. Si no se dan ambas condiciones, el dedo no se mueve de su posición estirada por encima del guardamontes. Por lo tanto, puede que los elementos de puntería se encuentren sobre el blanco, pero si no pretendemos disparar inmediatamente el dedo no se mueve. Dicho llanamente, «encañonar» a una potencial amenaza no implica llevar el dedo al disparador hasta que no vayamos a disparar. Resulta fácil decirlo, pero hacerlo es algo más complicado. Más difícil aún resulta saber si lo estamos haciendo bien. Dicho esto, ya conocido por todos, ¿estás seguro que no llevas el dedo al disparador antes de tiempo? ¿y si inadvertidamente llevas el d
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