El fusil Baker convirtió a los soldados en letales tiradores a larga distancia. Todo empezó con este fusil del siglo XIX. Por Paul Richard Huard.

El fusil Baker convirtió a los soldados en letales tiradores a larga distancia. Todo empezó con este fusil del siglo XIX.

A día de hoy existe mucha ciencia y tecnología implicada en un fusil de precisión. Muchos años atrás la ciencia y tecnología eran muy limitadas, pero ello no impidió que se fabricaran fusiles que proporcionaran precisión suficiente como para lograr impactos a larga distancia ─nada que ver con la distancia que se puede alcanzar hoy día con algunos fusiles─. En los albores de los fusiles, el Baker demostró que se podían batir blancos a distancias antes consideradas totalmente fuera del alcance de un arma de fuego.


El fusil Baker convirtió a los soldados en letales tiradores a larga distancia

Todo empezó con este fusil del siglo XIX

Por Paul Richard Huard.

Este artículo fue publicado en español en el sitio web War Is Boring [la guerra es aburrida] el 15 de agosto de 2017.

Un gélido día de enero de 1809, Thomas Plunkett ─fusilero del 95º Regimiento de Fusiles británico [95th Rifles]─ se encontraba fuera de la ciudad española de Cacabelos tumbado en el suelo con la espalda sobre la nieve.

Cualquiera diría que no era lugar para un irlandés, pero esto sucedió en los últimos días de la Batalla de Cacabelos durante la Campaña Peninsular de las Guerras Napoleónicas. Plunkett sabía exactamente lo que hacía.

El Général de Brigade francés Auguste-Marie-François Colbert hacía todo lo posible para liderar a la caballería francesa en un ataque por la retaguardia que pudiera poner a sus pies al ejército británico.

Plunkett quería matar a Colbert, pero Colbert se encontraba a más de 550 metros de distancia.

Tumbado en el suelo, Plunkett metió el pie por dentro de la correa de su fusil Baker calibre .705 para estabilizar el arma, se colocó la culata del fusil en el hombro y apuntó valiéndose únicamente de sus habilidades y los elementos de puntería ─ nada más que alza y punto de mira ─.

Plunkett presionó el disparador y poco después el general se desplomó ya muerto. Acto seguido Plunkett realizó otro disparo con el que logró abatir a otro oficial francés que acudió en ayuda de Colbert.

Fue un momento decisivo para el fusil. Durante casi 200 años los soldados de prácticamente todos los ejércitos del mundo occidental han llevado algún tipo de fusil como su arma principal.

El fusil Baker marcó el camino, aunque no era el primer arma de fuego de ánima rayada que se ponía en manos de un soldado de infantería ─ los alemanes y los estadounidenses ya utilizaron fusiles con una letal eficacia durante el siglo XVIII ─.

Pero durante dos siglos antes, los nada precisos y rápidos de recargar mosquetes de ánima lisa habían dominado los campos de batalla europeos. Ahora los británicos, dueños y señores de la Primera Revolución Industrial, contaban con un arma que podía matar al enemigo desde cientos de metros de distancia y fabricarse en masa.

El siglo XIX se convirtió en el siglo de la guerra estratégica en la que combatían fusileros que adoptaron la táctica de «fuego y maniobra».

Cuando se entró en este nuevo campo de batalla, cualquier soldado de a pie que fuera sorprendido en campo abierto no sólo era visible para el enemigo… sino que estaba muerto.

Disparar proyectiles sólidos contra seres humanos desde tubos metálicos utilizando pólvora como propelente no era nada nuevo. Los chinos ya tenían cañones a finales de los años 1200, y los ingleses desplegaron artillería en una forma primitiva en 1346 en la crucial Batalla de Crécy.

Has leído el 40% de este artículo

Este artículo requiere registro gratuito

Solo te pedimos un email para mantenerte informado ─no vamos a enviarte chorradas─. Regístrate en unos segundos y sigue leyendo.