Historia del LED y la linterna montada en la pistola SureFire X300 Ultra: potente, compacta y resistente.

Comparativa de potencia de linternas SureFire. Foto de Recoil

Después de hablar sobre la historia de la linterna montada en el arma, y dejar claro que seguro que necesitas una en tu pistola, te contamos algo más de historia sobre LED y te hablamos ─más concretamente─ de la linterna SureFire X300 Ultra (nada barata, pero…), que no deja de evolucionar. El artículo original tiene ya casi 10 años, en los que han ido mejorando las prestaciones de las linternas y apareciendo nuevos modelos y versiones, e incluso marcas ahora consolidadas, como Modlite o Cloud Defensive. que le hacen sombra a la imbatible SureFire.

LA REVOLUCIÓN LED EN LAS LINTERNAS SUREFIRE

Poco a poco la línea de linternas SureFire fue aumentando su oferta y en 1988 se rompieron todos los moldes en cuanto a las hasta entonces enormes linternas de mano al lanzar al mercado su linterna modelo 6C. Se trataba de una linterna compacta (11,5cm) resistente al agua y a los golpes, con armazón de aluminio aeroespacial, de bombilla incandescente, alimentada por dos pilas de litio CR123A, que proporcionaba una potencia de salida de únicamente 60 lúmenes, algo ridículo en nuestros días pero que triplica la luz que ofrecían las típicas linternas de pila grande «D» de la época (mayormente MagLite en el ámbito policial). Pocos meses después apareció la mítica linterna 6P (65 lúmenes), que disponía de un interruptor de encendido tipo pulsador en el tapón.

1988. La mítica linterna de la línea SureFire modelo 6P (65 lúmenes) que cambió el mundo de la iluminación táctica.

Lo que en un principio no era más que la línea de linternas SureFire de la marca Laser Products se convirtió oficialmente en el año 2000 en la propia marca SureFire gracias al gran éxito cosechado por sus linternas. Desde entonces, ya como marca, SureFire ha ampliado su línea de productos con supresores, armas blancas y protección auditiva, con una clara intención de destacar sus productos por su calidad y eficacia.

No es que fuera el creador de la idea pero indiscutiblemente el visionario y genial ingeniero Dr. John Matthews, fundador de Laser Products y, por ende, de SureFire, tiene mucho, o todo, que ver para que ya en 1986 (o incluso antes) hubiera un producto comercial en forma de linterna montada en un arma y que este haya evolucionado tantísimo hasta nuestros días para llegar a convertirse en la potente, compacta y resistente X300 Ultra.

La evolución en cuanto a linternas montadas en un arma ha sido bestial desde sus orígenes, pero el mayor impulso se ha producido en los últimos 10 años en los que se ha pasado de poco más de 100 a 500 lúmenes (incluso más, hasta 1.000 lúmenes últimamente) manteniendo un reducido tamaño y poco peso además de aumentar la autonomía. Quizás en el caso de armas largas no resulte tan crítico el peso y volumen de una linterna montada en el arma pero con una pistola resulta fundamental y dificulta sobremanera las cosas. Los LED que hoy parecen un estándar han facilitado considerablemente la reducción de peso y volumen.

Hoy día a nadie le sorprende que, en lo que a linternas se refiere, el LED (Light Emitting Diode), o diodo emisor de luz, haya relegado a las bombillas incandescentes a un segundo plano gracias a sus ventajas. Como virtudes de los LEDs no sólo podemos encontrar su bajo consumo (en comparación con una bombilla incandescente) sino también su resistencia a los golpes, algo de vital importancia en el caso de una linterna montada en un arma que va a recibir una fuerte sacudida con cada disparo. La invención del primer LED como tal data de 1927 a manos del ruso Oleg Losev aunque en realidad no tuvo una aplicación práctica hasta décadas después.

Los primeros LEDs empezaron a aparecer a mediados de los años 50 pero emitían una luz no visible (infrarroja). Fue en 1962, hace ya más de 50 años, cuando el físico Nick Holonyak de la empresa General Electric fabricó el primer LED del mundo que emitía luz visible, en concreto roja, dando comienzo a una revolución que ha convertido lo que entonces se creía la «luz del futuro» en la «luz del presente». Los primeros LEDs no lograban producir más que una luz tenue inútil como medio de iluminación. No fue hasta este siglo cuando la tecnología permitió disponer de LEDs con una gran potencia de salida, llegando en los últimos años a desbancar a las «frágiles» bombillas incandescentes, que han caído en desuso, al menos en las linternas, aunque también las bombillas del hogar están dejando de lado la incandescencia para subirse al LED.

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