Un disparo, muy pero que muy largo, impacta sobre un blanco de 90 cm a 3300 metros, 3600 yardas, 2 millas. Jim Spinella. 28 de septiembre de 2014.

Posiblemente este tipo de hazañas, porque eso parecen, no tengan más importancia que la mera anécdota ─lo cual no le resta mérito─. Y es que darle a un blanco a más de 3 kilómetros de distancia tiene bemoles. Por lo pronto esa distancia está más allá del alcance de los calibres más habituales en fusiles de precisión, y es por ello que el calibre utilizado en este caso es el .375 CheyTac, un asombroso cartucho con unas características muy particulares, especialmente diseñado para el tiro a muy larga distancia ─larga de cojones─.

Según la web del fabricante e inventor de este cartucho, la munición .375 CheyTac, con un proyectil de aleación cobre-níquel de 350 grains (23 gramos), tiene un impresionante coeficiente balístico que roza el 1 (0,988) y una velocidad en boca de poco menos de 1000m/s (3200 fps), con un precio de más de 6 euros por disparo..

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