Características NO deseables en una pistola para el combate o servicio.

Pistolas de aguja lanzada. Foto de https://www.usacarry.com/striker-fired-pistol-advantages-hammer-fired/

Las discusiones entre compañeros y amigos sobre qué pistola resulta más adecuada para el combate con armas de fuego resultan ─además de habituales─ apasionantes. Cada uno aporta sus argumentos a la hora de explicar su postura respecto a qué pistola cree mejor para el combate o servicio. En realidad, los gustos y preferencias de cada uno tienen un marcado papel en dichos argumentos. No resulta nada fácil consensuar una elección uniforme entre tanta variedad de marcas y modelos de pistolas, especialmente cuando casi toda pistola moderna no es mala.

Creo que normalmente el debate sobre qué pistola elegir para el combate con armas de fuego se basa principalmente en las características deseadas en dicho arma, características que habitualmente comparten muchas marcas y modelos de pistolas. Se me antoja que quizás resulte más fácil y útil definir qué características NO son deseables en una pistola para combate o servicio, entendiendo que tales características serán aquellas que puedan restar eficacia y eficiencia, no sólo aquellas relativas a la mayor o menor precisión de la pistola. Por supuesto, todo (salvo que haya datos) son opiniones totalmente discutibles que sin lugar a dudas servirán para abrir un interesante debate.

Dicho esto, permíteme que enumere aquellas características que yo considero NO deseables en una pistola para el combate o servicio, con sus correspondientes explicaciones, y, por favor, tómate la libertad de expresar tus comentarios, críticas y opiniones al final de este artículo. Estoy seguro que entre todos podemos organizar un enriquecedor debate con el que aprendamos algo más.

Pistolas de aguja lanzada

Características NO deseables en una pistola para el combate:

  • Pistolas en calibre diferente al 9 mm Pb.

Son muchos los calibres de arma corta disponibles pero indudablemente el más recomendable a día de hoy es el extendido 9 Parabellum, 9 Luger o 9×19 mm, en el que está disponible prácticamente cualquier marca y modelo de pistola. Incluso en EE.UU. se está volviendo a este calibre, por diferentes motivos entre los que se encuentra la economía. La munición del 9 Luger es abundante y más barata que la del .40 S&W o el .45 ACP. Además, este calibre proporciona una mayor capacidad en el cargador y resulta más fácil de disparar por su menor retroceso. Siempre habrá debate respecto al dichoso, malentendido e inexistente poder de parada. En realidad, no parece haber una constancia clara respecto a la mayor idoneidad para el combate del .40 S&W o el .45 ACP frente al 9 Luger. Lo importante es la colocación de los impactos sobre la amenaza, lo que dependerá en gran medida del grado de instrucción y/o adiestramiento, que depende a su vez de la cantidad de munición disponible. Visto que el presupuesto jamás ha sido, es, ni será, ilimitado, el coste de la munición será normalmente determinante a la hora de disponer de una mayor o menor cantidad de munición para instrucción y/o adiestramiento. Aquí el 9 Luger se lleva la palma en cuanto a economía respecto a otros calibres: 9 Luger desde 27 cents $/disp, .40 S&W desde 34 cents $/disp, .45 ACP desde 39 cents $/disp.

  • Pistolas en calibres tan exóticos e ineficaces como el 5’7×28.

Lo exótico «mola», pero ello no implica que resulte lo más adecuado, sino puede que todo lo contrario. Si es exótico puede que haya algún motivo detrás. Que no haya pasado de ser exótico a resultar algo habitual puede ser una «pista» sobre qué arma NO elegir para el combate o servicio. Esto es lo sucede, por ejemplo, con la pistola FN Five-seveN, que dispara el exclusivo y pobre en rendimiento terminal cartucho 5’7×28 mm. Se ve que el uso de este cartucho NO reporta beneficios en cuanto a balística terminal frente a otros como el 9 Luger, tal y como explica brillantemente el Dr. Gary K. Roberts en este artículo. Además, se trata de una munición difícil de encontrar y muy cara, desde 75 cents $/disp, lo que incrementará considerablemente los problemas logísticos y aumentará sensiblemente los costes de funcionamiento.

  • Pistolas exóticas poco o nada habituales.

Inicialmente ser poseedor de una pistola exótica ─por lo poco o nada habitual─ «mola» y te hace sentir «exclusivo», pero ─salvo para presumir─ de poco va a servir cuando vayas a buscar piezas, complementos y accesorios para esa pistola. Buscar una funda pistolera adecuada se puede convertir en un auténtico suplicio. Pocas marcas van a molestarse en diseñar y fabricar una funda para una pistola tan poco habitual. Del mismo modo puede resultar una tarea difícil encontrar piezas de repuesto (necesarias para un correcto mantenimiento preventivo y correctivo del arma), así como complementos y accesorios tales como cargadores adicionales, elementos de puntería, retenida del cargador sobredimensionada, etc. A esta dificultad habría que sumar el posible mayor precio que tienen aquellos productos poco habituales, al no existir una buena relación entre oferta y demanda.

  • Pistolas de doble y simple acción.

En el caso de una pistola semiautomática la doble acción se considera como «la solución a un problema que no existe». Puede que la doble acción tenga sentido en el caso del revólver, pero en el caso de pistolas semiautomáticas no atiende a una necesidad. ¿Qué utilidad puede tener que un arma sea de simple y doble acción? ¿tener dos tensiones y recorridos del disparador a los que acostumbrarse? Si quieres una pistola con 5 kg de tensión en el disparador, que sea siempre así, no unas veces 5 kg (doble acción) y otras veces 2,5 kg (simple acción). Habrá quien considere que la doble acción da seguridad, cuando la seguridad la pone el usuario y no el arma. Las armas NO las carga el diablo, sino las personas. No obstante, si alguien quiere un cómodo y eficaz disparador [ironía] con 5 kg o más de tensión, no necesita un arma de doble y simple acción. Por ejemplo, cualquier pistola Glock (cuyo sistema de disparo se denomina «safe action», que no simple ni doble acción, aunque quizás esté más cerca de la simple que de la doble acción) puede ajustarse fácilmente para que tenga una tensión del disparador de 2,5, 5 u 8 kg ─si ese es el deseo de su usuario─, pero el disparador siempre tendrá la misma tensión y recorrido y no dos.

  • Pistolas con el eje del cañón demasiado elevado.

No hacen falta demasiadas explicaciones para entender que un arma cuyo eje del cañón se eleve demasiado resultará en una mayor relevación de la boca de fuego tras cada disparo por efecto del retroceso. La elevación del eje del cañón se traduce en que existe una inevitable mayor separación entre el borde superior de la mano y el borde inferior de la corredera, lo que se puede observar fácilmente sin siquiera empuñar la pistola. Basta comprobar cuánto material existe entre el borde de la corredera y el lomo de la empuñadura de la pistola. El gran inconveniente de la mayor reelevación de la boca de fuego a consecuencia de la altura del eje del cañón radica en la mayor dificultad para encadenar disparos con precisión en una secuencia rápida de fuego, lo cual no es demasiado bueno para el combate o servicio en caso de necesitarlo.

  • Pistolas con más de 2,5 kg o menos de 2 kg de tensión en el disparador.

De los principios básicos del tiro el que se suele considerar más importante es el control del disparador. Un buen control del disparador implica una buena colocación de los impactos. Si la tensión del disparador es excesiva resultará más difícil ejercer ese control del disparador. Por el contrario, si la tensión del disparador es mínima resultará demasiado sensible y puede que los disparos se adelanten más de la cuenta. Por tanto, ni mucha ni poca tensión, yo diría que entre 2 y 2,5 kg es una buena medida.

  • Pistolas con elementos de puntería endebles.

Una pistola para combate o servicio va a estar sometida a todo tipo de torturas, por lo que no sólo ha de ser robusta el arma, sino también sus elementos de puntería. Algunos de estos elementos de puntería, más propios de armas de tiro deportivo, permiten un sinfín de ajustes (regulación micrométrica en deriva y elevación), pero sacrificando la necesaria robustez. Si no quieres quedarte sin elementos de puntería en el momento menos oportuno evita aquellos que no sean suficientemente robustos. Quizás lo más recomendable sea optar por un alza y punto de mira en acero, bien porque vengan de serie o bien porque existan como accesorio para tal pistola (aquí el disponer de una pistola exótica va a dificultar encontrar variedad en elementos de puntería). Lo que no puede ser es que los elementos de puntería sean de plástico. No hace falta mucho para perderlos, literalmente.

  • Pistolas excesivamente caras respecto a las demás.

Salvo que te sobre el dinero, lo que será difícil en estos días, no merece la pena que inviertas más de lo necesario en una pistola habiendo opciones muy válidas a precios más asequibles. En momentos de indecisión el factor precio puede ayudar a decidirse. La cuestión es no pagar más por algo que puedo encontrar por menos. No se trata de buscar la pistola más barata, sino aquella que ofrezca un rendimiento equiparable a cualquier otra, pero por un menor precio. La principal ventaja es que lo que me ahorro en el precio inicial del arma lo puedo invertir tanto en munición para mejorar mi instrucción y/o adiestramiento, como en complementos y accesorios, por ejemplo, una buena funda pistolera. Asimismo, llegado el momento de sustituir el arma o alguna pieza los costes también serán menores.

  • Pistolas con aleta del seguro de difícil acceso.

El que un arma disponga de aleta del seguro puede ser positivo, al fin y al cabo se trata de una medida de seguridad que no restará eficacia al arma siempre y cuando su manipulación no implique problemas. Para ello es necesario que tanto la ubicación como el diseño de la aleta del seguro sean apropiados. Aquellas pistolas en las que la aleta del seguro resulta de difícil acceso son las que hay que evitar, por ejemplo, aquellas en las que ésta se ubica sobre la corredera, demasiado alejada del pulgar de la mano de empuñe, dedo con el que se suele actuar sobre dicha aleta.

  • Pistola SIN raíl inferior o con un raíl NO Picatinny estándar.

A día de hoy no se concibe una pistola para el combate o servicio que no disponga en su armazón, bajo el cañón, de un raíl sobre el que montar una linterna. Algunas armas pueden utilizar un tipo de raíl exclusivo, por lo que mejor será evitarlas y optar por aquellas con un raíl Picatinny estándar para el que fácilmente podremos encontrar linternas.

  • Pistolas poco fiables que no puedan con casi cualquier munición.

Para gustos hay colores y para pistolas municiones. Tan abundante es la variedad de marcas y tipos de munición como la de pistolas que la disparen. Lo importante es disponer de una pistola que pueda casi con todo de forma fiable, es decir, que no estemos sujetos a una marca y tipo de munición en concreto que limitaría considerablemente el uso del arma y no sería más que un problema en el combate o servicio, donde podríamos no encontrar esa marca y tipo de munición. Hay municiones malas de por si, que da igual el arma con las que las dispares, no serán raras las interrupciones; esas son municiones a evitar que habrá que tener localizadas. Con municiones normales cualquier arma debería de funcionar sin problemas, aunque tampoco es extraño encontrar algún tipo de munición que pueda atragantarse, lo que habrá que tener presente y si se trata de una munición habitual mejor sería optar por otro arma que sí sea capaz de digerirla. El caso es que si la munición de la que dispongo habitualmente no puede dispararla con total fiabilidad una determinada pistola, es evidente que habiendo otras armas entre las que elegir esa sería una de las que evitar.

Creo que eso es todo. No están todas las que son ni son todas las que están. ¿Tú qué dices?

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