La controversia está servida cuando se trata de determinar cuál es el calibre de arma corta más adecuado para su uso en combate o en el servicio. Y no nos referimos al calibre más adecuado para defensa porque resulta un tanto ambiguo hablar de defensa cuando en realidad se hace uso de la fuerza letal, que de por sí tiene un carácter eminentemente ofensivo.
El principal concepto que se esgrime cuando se trata de valorar diferentes calibres de arma corta es lo que se denomina «poder de parada» o stopping power. Se trata de un concepto muy discutido y discutible, que no reviste tanta relevancia como se le pretende atribuir. Ni siquiera se ajusta a la realidad en su propia definición. Es más, los expertos en balística terminal, balística de efectos o balística de heridas, no le prestan atención a semejante conachada. En lugar de considerar el poder de parada como concepto, analizan detenidamente el comportamiento y los efectos del proyectil al impactar sobre el cuerpo humano y todos aquellos factores que puedan influir en ello.
¿Un proyectil dispone de un «poder» para detener o parar a una persona al impactar contra ella? Pues por grande que sea el «poder de parada» que se le atribuya a un proyectil, difícilmente tendrá el efecto de detener o parar a una persona en el acto (inmediatamente) solo porque dicho proyectil impacte contra ella.
Un proyectil en sí mismo no tiene poder alguno para detener o parar a una persona. Una persona se detendrá o parará únicamente si los efectos de los daños que ocasionados por el impacto de un proyectil son suficientes para incapacitarle, ─psicológica y/o fisiológicamente─. Esos daños están más relacionados con la colocación de los impactos que con el calibre y tipo de proyectil utilizado. De hecho, existe plena constancia de la supervivencia de alguna que otra persona tras haber recibido múltiples disparos calibre .45 ACP ─que alguno consideraba la panacea en cuanto a poder de parada─ y de alguna otra persona que no ha sobrevivido a un único disparo calibre .22 LR ─que se podría considerar una vergüenza en cuanto a poder de parada─. ¡Que se lo expliquen a Mike Day, por ejemplo!
El concepto de poder de parada [stopping power] se define como la capacidad de un determinado proyectil para incapacitar de forma inmediata a una persona. Con este concepto se pretende cuantificar de algún modo la capacidad por la que un único proyectil puede incapacitar de forma inmediata a una persona. Esta definición abarca algo tan complejo que resulta inútil. Cualquier proyectil, sin importar su calibre, tiene capacidad de incapacitación inmediata si impacta sobre el hipotálamo o sobre la parte superior de la médula espinal de una persona, y es casi exclusivamente en este caso cuando la incapacitación resulta inmediata. Ni siquiera un impacto directo en el arco aórtico o en el propio corazón tiene porqué resultar en una incapacitación inmediata como consecuencia de la exanguinación, que tardará varios segundos en producirse y que conlleva la muerte.
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