Durante nuestros cursos les preguntamos a los alumnos cómo entrenan para disparar más rápido. A veces escuchamos respuestas bastante interesantes, pero la que estamos buscando es «disparo más rápido».
El equilibrio definitivo
El equilibrio entre velocidad y precisión ha de ser el auténtico objetivo de todo el mundo a la hora de disparar. El error que apreciamos más habitualmente aparece cuando un alumno pretende anteponer la velocidad a la precisión en las primeras etapas de su desarrollo como tirador. Los principios básicos del tiro constituyen tus cimientos y esos cimientos han de ser sólidos como una roca porque en un momento dado tendrás que apretar el acelerador. Un disparo preciso lento no es mejor que un fallo rápido. Estoy seguro de que todos hemos escuchado alguna vez aquello de que uno no conoce sus límites hasta que se esfuerza por superarlos. No podría estar más de acuerdo con eso, aunque es un poco más complicado.






En 2003, cuando dirigía el plantel de instructores del departamento de instrucción y adiestramiento de los Federal Air Marshals [agentes nacionales de seguridad aérea] en la delegación de Seattle [Seattle Field Office], mi buen amigo, antiguo soldado de Fuerzas Especiales conmigo en el 1st SFG (A) y consumado instructor, además de luchador en suelo, Ron Haskins (que Dios lo tenga en su gloria) y yo solíamos poner a prueba muchas de nuestras técnicas de una forma práctica a la antigua usanza. Nos poníamos un pantalón corto y una camiseta junto con unas gafas Bollé y peleábamos por/con un arma. La única norma consistía en que teníamos una SIG229 con 2 cartuchos Simunition; si él se hacía con el arma yo me comía los disparos simulados.



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