Por qué las habilidades duras no tienen techo, qué es de verdad el CQB dinámico y por qué no hay atajos. Por Matt Pranka en el podcast de la TTPOA. Abril 2026.

Matt Pranka ─del que ya hemos hablado en otras ocasiones, por algo será─ acaba de pasarse por el podcast de la TTPOA (Texas Tactical Police Officers Association), donde estuvo charlando un par de horas largas con los anfitriones, dos miembros del SWAT del Departamento de Policía de Dallas ─uno de los más activos del mundo─. La conversación pasa por todo lo que cabe esperar de Pranka: visión nocturna, combate cercano [Close Quarters Battle (CQB)], la cultura del entrenamiento en las unidades policiales, el papel de los creadores de contenido y, como idea fuerza recurrente que «las habilidades duras [hard skills] son la base sobre la que se construye todo lo demás».

Como el episodio de podcast es largo y trata muchos temas que merecen que les prestemos atención, en lugar de hacerte un resumen, vamos a explicar las ideas y conceptos que Pranka desarrolla. No te traemos una mera transcripción o traducción, sino un análisis detallado de lo que dice Matt y su importancia.

Matt Pranka es un antiguo miembro del CAG [Combat Applications Group] ─lo que todo el mundo conoce como Delta Force─ con experiencia real en combate y en CQB del bueno durante la Guerra Global contra el Terrorismo [Global War on Terrorism (GWOT)], actualmente enseña lo que sabe bien a otros a través de su empresa Xray Alpha LLC y además es tirador habitual de la USPSA [United States Practical Shooting Association] con un nivel que muchos «expertos en CQB» no alcanzan ni en sus sueños más húmedos.

 

Las habilidades duras no tienen techo

La idea central que Pranka repite ─y con la que abre prácticamente cualquier conversación sobre entrenamiento─ es que no existe un punto en el que las habilidades duras estén «suficientemente desarrolladas». Lo aclara con una sencilla analogía: nunca verás a un boxeador diciendo que es demasiado rápido o que pega demasiado fuerte. Velocidad, precisión y potencia nunca sobran. En tiro pasa exactamente lo mismo, pero a algunos les cuesta reconocerlo.

De ahí deriva una segunda idea, todavía más incómoda para el ego del profesional armado medio. Un policía o un militar no necesitan ser tiradores de élite para resolver con soltura sus problemas con la pistola o el fusil. Les bastaría con rendir como un tirador de categoría B de la USPSA. Para el que no esté familiarizado la terminología, un tirador de categoría B es un nivel medio-alto en el tiro deportivo, perfectamente alcanzable con un entrenamiento serio y constante por parte de cualquiera que no compita profesionalmente. Pranka lo dice sin tapujos: si el profesional armado medio rindiese a ese nivel, parecería una estrella de rock comparado con lo que se ve hoy día.

Esto enlaza con una verdad incómoda para muchos profesionales armados: «cualquier tirador de IPSC tiene más tiros que cualquier policía o militar». No hay que considerarlo un ataque o una provocación, sino matemáticas. Y la consecuencia es la previsible. Un tirador de IPSC, por volumen y exigencia de entrenamiento, desarrolla habilidades que el profesional medio no tiene. Pranka lo confirma desde su posición como antiguo miembro de la Delta Force e reputado instructor en EE.UU., y por si quedaba alguna duda, él mismo compite en USPSA y lo considera una obligación para cualquier profesional armado.

 

La práctica en seco como multiplicador

¿Cómo mantiene Pranka su nivel con la agenda que tiene? Su respuesta es muy poco mística: práctica en seco. La eficiencia del entrenamiento es lo que le permite seguir mejorando cuando no está en el campo de tiro, y cuando lo está, no perder el tiempo con cosas que ya tiene controladas.

Aquí Pranka conecta con algo que ya hemos dicho anteriormente, no se puede entrenar sin medir el tiempo. Al igual que tampoco se puede pretender mejorar el rendimiento yendo a tirar solo los días que toca dentro de la jornada laboral. La verdadera mejoría se genera entre tirada y tirada, en casa, con el arma descargada y un cronómetro de tiro. El que cree que va a desarrollar habilidades duras solo a base de fuego real se engaña a sí mismo y nunca lo conseguirá, porque ni el dinero ni el tiempo dan para tanto.

La recomendación de Pranka para el policía patrullero que pregunta por dónde empezar es muy sencilla: aprende a sacar la pistola de una funda pistolera con nivel 3 de retención en menos de un segundo y medio, con el punto rojo o los elementos de puntería alineados sobre el blanco. Una sola habilidad, trabajada en seco diez minutos al día mientras ves la tele. Si haces eso ─y solo eso─ ya estás años luz por delante del policía medio. No es ningún secreto, no es una técnica especial, no hace falta un curso de 600€ con un instructor ─en el mejor de los casos, sino es un vendehúmos─. Es trabajo.

 

Qué es de verdad el «CQB dinámico» (y qué no es)

De todo lo que Pranka desarrolla en este episodio de podcast, lo que más cabe destacar ─y lo que más malentendidos genera en nuestros días─ es su explicación del CQB dinámico [dynamic CQB]. La mayoría de la gente entiende «dinámico» como «correr por la casa». Pranka lo aclara: lo dinámico no es la velocidad a la que se mueve el individuo, sino la velocidad con la que el equipo entero pasa de una cosa a otra si perder tiempo. Se trata de eficiencia y no de correr.

Esta distinción es importante porque cambia por completo el debate. La discusión típica de «dinámico frente a metódico [methodical]» se plantea como si fueran filosofías opuestas, cuando para Pranka son niveles de habilidad. El equipo que solo sabe hacer CQB metódico no tiene la opción de ser dinámico cuando la situación lo requiere. El equipo que sabe hacer CQB dinámico al máximo nivel, sí tiene la opción de ser metódico cuando hace falta. La mayor habilidad incluye a la menor habilidad, pero no sucede al revés.

Lo explica con una analogía clarividente: si tu trabajo requiere correr cien metros en once segundos, no entrenes para correrlos en quince o veinte. Es decir, entrena al máximo nivel de exigencia, no al mínimo. Después, cuando la situación requiera ir despacio, podrás hacerlo. Pero si solo entrenas despacio, nunca podrás ir rápido cuando lo necesites.

De aquí se sigue una crítica al CQB defensivo que vale la pena recoger literalmente, porque la formula con muy pocas palabras: «todos los que hacen CQB profesionalmente, lo primero en lo que piensan es en dominar el objetivo. Todos los que hacen CQB como aficionados, lo primero en lo que piensan es en su propia seguridad». Y a continuación recuerda que el CQB no es seguro, no se puede hacer seguro, y todo el que entra en una habitación con la mentalidad de no sufrir daños ya está perdiendo de inicio. El CQB es ─como ya dijo en su momento George E. Hand IV y como reiteró el propio Pranka en otra publicación─ una operación ofensiva por definición. Si la planteas como defensiva, ya has dejado de hacer CQB.

 

Los tres niveles de amenaza: real, percibida y teórica

Otra distinción muy útil que Pranka introduce es la de los tres niveles de amenaza con los que se trabaja en CQB:

  • Amenaza real [real threat]: lo que efectivamente ocurre. La línea de acción más probable [most likely course of action] y la línea de acción más peligrosa [most dangerous course of action] que el adversario puede tomar, basadas en lo que se ha visto en operaciones reales.
  • Amenaza percibida [perceived threat]: el «¿y si?» razonable. Posibilidades que no se han visto pero que podrían ocurrir.
  • Amenaza teórica [theoretical threat]: el «¿y si?» imaginario. El tipo que está tres habitaciones más allá disparando a través de una rendija mientras tu equipo se atasca en columna en una puerta.

El problema, dice Pranka, es que mucho del debate sobre CQB ─especialmente en redes sociales─ se construye sobre amenazas teóricas. Casos extremos que nunca se han dado en la práctica, pero que sirven para justificar desarrollos tácticos que no tienen sentido. Su pregunta es rotunda: «enséñame a ese tipo en la realidad. ¿Cuándo lo has visto?». La respuesta, casi siempre, es nunca.

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