Hace unas semanas nos enviaron un vídeo la mar de interesante, por lo absurdo y ridículo de su contenido. Un autoproclamado «instructor de combate urbano» recomienda que «tapen completamente las miras de sus armas», alza y punto de mira ─habría que preguntarle si hacemos lo mismo con un visor de punto rojo, si es que sabe lo que es─. La falacia que pretende convertir en argumento para tal majadería es que «en combate urbano se dispara sin usar los órganos de puntería, así que deberían inhabilitar esta herramienta completamente y practicar la «proyección del arma» sin ellas». No queda ahí la cosa, sino que promete que «esto los llevará de amateur a profesional». Eso sí, lo dice sin demostrarlo, claro. Obviamente no es más que marketing para vender humo, un humo que además es peligroso. En este otro artículo ya hablamos este y otros tipos de instructores.
El mito y leyenda de que no se puede apuntar o utilizar los elementos de puntería en un combate real ya lo hemos tratado en una, dos, tres, o más ocasiones. Es algo recurrente, y lo seguirá siendo mientras exista la venta de humo.
Solo hay una situación en la que claramente vas a disparar una pistola sin utilizar los elementos de puntería, que será precisamente cuando no tengas acceso a ellos, es decir, cuando la amenaza se encuentra a menos de 1 metro y tienes que disparar desde la posición de retención ─pistola pegada al lateral cuerpo por no haber espacio para extenderla hacia la amenaza─. En ese caso es evidente que no vas a utilizar los elementos de puntería, y punto. No es por un problema de tiempo ni de estrés, sino de espacio físico.

Craig Doublas demostrando el tiro desde la posición de retención «pulgar al pectoral» [Thumb-Pectoral Index], en la que, por obvias razones, no se utilizan los elementos de puntería (alza y punto de mira o visor de punto rojo).
De 1 metro en adelante se utilizan en mayor o en menor medida los elementos de puntería «siempre», salvo que seas Taran Butler y seas capaz de disparar desde la cadera como él. Lo que cambia a medida que aumenta la distancia no es si usas los elementos de puntería, sino el nivel de confirmación visual de la puntería ─cuánto tiempo inviertes en verificar la alineación según la distancia y las circunstancias─.
Es más, no es tanto el hecho de utilizar los elementos de puntería, sino el hecho en sí de apuntar en el sentido de alinear una referencia ─normalmente alza y punto de mira o punto rojo─ con el blanco o amenaza. Tanto es así que te puedes encontrar quien ha probado el grado de precisión que se puede conseguir sin tener más referencia que la línea materializada por la corredera. Este tipo de puntería es muy común en tiro al plato, donde las escopetas no tienen más que punto de mira y no un alza (y no veas cómo cambia la cosa cuando les ponen un punto rojo).
Lo de tapar el alza y el punto de mira con cinta para entrenar es una mamarrachada. Por eso solo lo hacen determinados elementos y no los que saben de lo que hablan. Ni siquiera en el caso de entrenar para disparar desde la posición de retención se van a tapar los elementos de puntería, porque es algo irrelevante.
En la posición de retención la pistola va pegada al lado del pectoral, con el codo levantado hacia atrás, y la boca de fuego no la tienes delante. Desde esa posición sencillamente no ves el alza y el punto de mira ─ni el punto rojo─. La posición de la pistola no lo permite. ¿Usas los elementos de puntería? Están ahí, pero no los ves porque no los tienes delante. ¿Tiene que entrenarse de una forma especial? Sí. ¿La enseñan instructores serios como Craig Douglas, Dave Spaulding o Cecil Burch? Sí. ¿Se enseña en unidades «especiales»? Seguramente. ¿Pero se entrena tapando los elementos de puntería? No. Se entrena con un arma que tiene alza y punto de mira o visor de punto rojo, pero desde una posición donde no puedes verlos. La diferencia es evidente.
Cuando la distancia al blanco o amenaza es de 1-3 metros, el nivel de confirmación visual de la puntería es bajo. Extiendes la pistola hacia el blanco o amenaza y buscas el punto de mira a través de la muesca del alza. ¿Está sobre el blanco? Dispara. No necesitas una alineación milimétrica del alza y el punto de mira. Puedes permitirte unos errores angulares amplios. Apuntas y usas los elementos de puntería, pero rápido.
Cuando la distancia al blanco o amenaza es de 3-10 metros, el nivel de confirmación visual de la puntería es medio. Te tomas algo más de tiempo para alinear mejor el alza y el punto de mira, lo que viene siendo confirmación visual completa de la alineación, y presionas el disparador.
Cuando la distancia al blanco o amenaza es de más de 10 metros, el nivel de confirmación visual de la puntería es más alto. Tienes que afinar más la alineación de los elementos de puntería, lo que implica dedicar algo más de tiempo.
Al decir dedicar algo más de tiempo podemos hablar de unas centésimas o una décima de segundo.
La explicación de este individuo en el vídeo para quedarse sin elementos de puntería en la pistola al taparlos con cinta se va totalmente a la mierda cuando pretende excusarse apelando a la ciencia que claramente desconoce sobre disparar bajo estrés. Hay algún estudios (referencias al final del artículo) sobre entrenamiento bajo estrés de policías que demuestran que aquellos entrenados bajo condiciones de estrés, inducido mediante oponentes que disparan munición marcadora, no deterioran su precisión de tiro bajo estrés, mientras que grupos de control sin ese entrenamiento sí lo hacen. La clave radica en entrenar CON elementos de puntería ─y no tapándolos─, bajo estrés simulado, inducido, o como se quiera llamar. La investigación indica que el entrenamiento bajo estrés puede tener efectos positivos a corto y largo plazo en la precisión de tiro de policías bajo estrés, con mejoras que persisten 4 meses después del entrenamiento.
Además, estudios sobre visualización mental acreditan que los policías que practican la visualización mental de su actuación bajo estrés superan a grupos de control cuando se exponen a una situación simulada, indicando que la técnica adecuada practicada bajo estrés mejora el rendimiento incluso con elementos de puntería.
Lo que no hay es un solo estudio que indique que «tapar con cinta los elementos de puntería mejora el rendimiento bajo estrés».
Curiosamente es difícil, por no decir imposible, encontrar una sola persona que sepa de lo que habla que tape los elementos de puntería para entrenar o que enseñe semejante majadería. Ni es algo que parezca haber cuajado en unidades tipo SWAT o Delta Force. Todos entrenan con elementos de puntería, a todas las distancias.
Habría que ver qué dice el tipo del vídeo en el caso de llevar un visor de punto rojo en la pistola, que no deja de ser un elemento de puntería. ¿Tapas el visor de punto rojo por detrás para no ver el punto? ¿Lo apagas? Claro que no, porque es absurdo.
Un entrenamiento efectivo en «tiro defensivo» ni de lejos ─ni de cerca─ consiste en entrenar tapando los elementos de puntería, sino en entrenar los niveles de confirmación visual de la puntería, los principios básicos del tiro, los pilares fundamentales del combate con armas de fuego, todo ello a diferentes distancias desde 1 metro a 50 metros, en entrenar bajo estrés controlado (oponentes simulados, presión de tiempo, munición marcadora), pero no antes de adquirir un buen rendimiento sin ese estrés, en entrenar el tiro desde la posición de retención.
En ningún momento el entrenamiento requiere tapar los elementos de puntería de ninguna forma. De hecho, tapar los elementos de puntería las sabotea tu entrenamiento porque no te enseña a mantener la alineación de los elementos de puntería bajo estrés (como el propio Jim Cirillo explicaba que conseguía hacer en sus enfrentamientos reales), te acostumbra a no confiar en los elementos de puntería, te pone en desventaja cuando, no prepara tu sistema nervioso para la realidad de combate, donde sí tienes que apuntar utilizando los elementos de puntería si quieres impactar sobre la amenaza.
Por supuesto, este tipo no demuestra en ningún momento del vídeo lo que dice, ni cómo o dónde lo comprobó, ni cuál fue el resultado medible, ni qué resultados consiguen sus pobres alumnos respecto a otros entrenados con elementos de puntería. No hay datos, sino mera palabrería, pura venta de humo.
En resumen, en un combate con armas de fuego utilizas los elementos de puntería a partir de 1 metro siempre ajustando el nivel de confirmación visual de la puntería según corresponda. Tapar los elementos de puntería para entrenar es ineficaz, contraproducente, no respaldado por evidencias, ni enseñado por instructores de verdad. Se trata de una solución para un problema que no existe, vendida por alguien que probablemente no puede demostrar resultados medibles.
Si quieres entrenar de verdad para un combate con armas de fuego, entrena bajo estrés controlado, aprende a alinear los elementos de puntería rápido a cualquier distancia y practica el tiro desde la posición de retención. Pero no tapes nada, que los elementos de puntería son los que te van a decir dónde van los tiros si los alineas correctamente.
No compres humo.
Referencias:
- Nieuwenhuys, A., & Oudejans, R. D. (2011). Training with anxiety: Short- and long-term effects on police officers’ shooting behavior under pressure. Cognitive Processing, 12(3), 277-288.
- Colin, A., Oudejans, R. D., & Desgeorges, J. (2014). Positive effects of imagery on police officers’ shooting performance under threat. Applied Cognitive Psychology, 28(3), 398-405.
- Thompson, A., et al. (2015). Autonomic Response to Tactical Pistol Performance Measured by Heart Rate Variability. Journal of Strength and Conditioning Research, 29(4), 926-933.
- Active Response Training. «Adaptive Defensive Pistol Shooting Skills.» Métodos modernos en retención y tiro en distancia cercana.
- Werner, C. (2025). Close Quarters Handgun Training. NRA Shooting Illustrated.




Hola de nuevo, Francisco.
Te respondo en base a lo que citas, lo que dice Dustin P. Salomon en su libro Building Shooters, que leímos y reseñamos en el blog hace ya unos años (https://tirotactico.net/2017/02/17/10393/). Así que no es algo que desconozcamos.
Lo que citas de Salomon se resume en dos ideas. Primera: las habilidades que dan el éxito en competición no son las mismas que dan el éxito operativo, porque en la realidad lo que más importa es la toma de decisiones. Segunda: si diseñas el entrenamiento en torno a estándares competitivos, puedes acabar dedicando una cantidad excesiva de tiempo a esa dirección y descuidar otras habilidades que pueden ser más importantes para el éxito operativo. Son ideas razonables en un contexto determinado, pero tienen matices importantes que Salomon incluye y que tú pasas por alto.
El propio Salomon dice textualmente, y tú lo citas, que «este punto no debe interpretarse de ninguna manera como un desaliento contra el desarrollo de altos niveles de habilidades fundamentales». Es decir, Salomon no dice que no haya que aspirar a ser el mejor tirador posible. Dice que no hay que confundir los estándares de competición con los estándares operativos a la hora de diseñar un programa de entrenamiento. Son cosas distintas. Salomon habla de diseño de programas de entrenamiento institucionales ─cómo repartir las horas de instrucción cuando el tiempo es limitado─, no de si el rendimiento en tiro se mide o no con tiempo e impactos.
Y aquí es donde tu uso de la cita no encaja con lo que hemos discutido. Nadie ha dicho en ningún momento de esta conversación que un operador deba alcanzar tiempos de Grand Master de USPSA para ser eficaz. Nadie ha dicho que haya que diseñar el entrenamiento de una unidad policial exclusivamente en torno a estándares de competición. Lo que se ha dicho ─y se sigue diciendo─ es que la habilidad en tiro se mide con tiempo e impactos, y que cuanto mayor sea esa habilidad, mejor preparado estarás para cualquier situación que implique hacer tiro. Salomon no contradice eso. Lo que dice es que en un programa de entrenamiento con tiempo limitado hay que priorizar, y que la toma de decisiones puede ser más determinante que la diferencia entre 0,18 y 0,30 de parciales. Es una cuestión de asignación de recursos de entrenamiento, no una cuestión de si el rendimiento en tiro importa o no.
Ahora bien, el argumento de Salomon sobre los parciales tiene un problema de fondo que merece señalarse. Dice que «un tirador que desenfunda constantemente en 1,8 segundos y tiene parciales de 0,3 segundos siempre perderá en la competición frente a un tirador que desenfunda en 1,2 segundos y tiene parciales de 0,18 segundos», pero que «en el mundo real, cualquiera de estos tiradores que tome las mejores decisiones probablemente prevalecerá, las fracciones de segundo son prácticamente irrelevantes». Eso es verdad en un escenario aislado y estático. Pero en la realidad, las situaciones no son estáticas ni aisladas, y las fracciones de segundo se acumulan. Un desenfunde 0,6 segundos más rápido puede ser la diferencia entre disparar antes o después que la amenaza. Unos parciales más rápidos pueden ser la diferencia entre neutralizar una amenaza antes de que se mueva a cubierta o dispare a un rehén. Decir que «las fracciones de segundo son prácticamente irrelevantes» es una simplificación que suena bien en un libro pero que no se sostiene cuando la situación se complica. Lo que sí es cierto es que la toma de decisiones importa mucho, pero eso no hace que la velocidad y la precisión dejen de importar. Son variables que se suman, no que se excluyen.
Y aquí entra el concepto de techo de rendimiento, que ya hemos tratado. Lo que demuestras en un entorno controlado ─campo de tiro, competición, pista─ es lo máximo que puedes esperar. En la realidad, con estrés, equipamiento, oscuridad, sorpresa, siempre rindes igual o peor. Nunca mejor. Así que si tu techo es un desenfunde de 1,8 segundos y parciales de 0,3 ─que es lo que Salomon considera «más que suficiente»─, en una situación real con estrés tu desenfunde va a ser de 2,5 o 3 segundos y tus parciales de 0,5 o más. Y eso ya no suena tan «más que suficiente». Si tu techo fuera un desenfunde de 1,2 y parciales de 0,18, tu rendimiento degradado bajo estrés seguiría siendo mejor que el del otro tirador en su mejor día. Por eso interesa que el techo sea lo más alto posible. No porque necesites parciales de 0,18 en la calle, sino porque cuando la situación te degrade ─y lo hará─ quieres que tu rendimiento degradado siga siendo suficiente.
Salomon advierte contra «la imposición involuntaria de limitaciones que pueden obstaculizar el desarrollo de una estructura de entrenamiento que produzca resultados óptimos en el mundo real». Tiene razón. Pero fíjate en lo que eso implica: el problema no es aspirar a un alto rendimiento en tiro, el problema es hacerlo a costa de descuidar otras cosas. Es un argumento de gestión de recursos, no un argumento contra la medición del rendimiento. Y es un argumento que aplica a programas institucionales con tiempo de entrenamiento limitado, no a la cuestión de si tiempo e impactos son una métrica válida para medir la habilidad en tiro.
Lo que resulta llamativo es que Salomon escribe precisamente para diseñadores de programas de entrenamiento institucionales ─jefes de instrucción, responsables de formación─, no para el tirador individual. Su mensaje es: no diseñes tu programa de formación copiando el entrenamiento de un competidor de IPSC, porque tus operadores necesitan más cosas además de tiro. Ese mensaje tiene sentido. Pero lo que tú haces al citarlo es usarlo para relativizar el valor de medir el rendimiento en tiro con tiempo e impactos, que no es lo que Salomon dice. Salomon no dice que no se mida, dice que no se ponga como el único estándar a costa de todo lo demás.
Y mientras tanto, el Cuerpo de Infantería de Marina estadounidense [US Marine Corps] ─que no creo que nadie discuta que sabe algo de combate y de integrar tiro con táctica─ ha adoptado en 2024 el factor de impacto [hit factor] del IPSC/USPSA como la métrica central de su programa de tiro (https://media.defense.gov/2024/Sep/23/2003551598/-1/-1/0/240916-USMC-TECOM-MARINE-CORPS-MARKSMANSHIP-CAMPAIGN-PLAN.PDF), con competiciones internas con reglamento USPSA adaptado y equipo de dotación (https://www.trngcmd.marines.mil/Portals/207/MAS%20Rule%20Book%20ver%202_7.pdf). Los Marines no se han conformado con «un nivel profesional aceptable». Han decidido medir la letalidad individual de cada combatiente con la misma métrica que usa el IPSC, integrándola dentro de un programa global que incluye todo lo demás. Si alguien ha resuelto el dilema que plantea Salomon, son ellos: miden el tiro con tiempo e impactos, compiten internamente con reglamento IPSC adaptado al equipo de servicio, y después integran ese rendimiento en la evaluación global del combatiente.
En resumen: Salomon dice algo razonable sobre diseño de programas de entrenamiento, pero no dice lo que tú quieres que diga. No dice que el rendimiento en tiro no se mida con tiempo e impactos. No dice que un rendimiento «aceptable» sea mejor que un rendimiento alto. No dice que la competición sea mala. Dice que hay que equilibrar, y en eso estamos de acuerdo. Pero el equilibrio no se consigue rebajando el listón del tiro, se consigue añadiendo las demás piezas sin dejar de medir el tiro con la herramienta más objetiva que existe: tiempo e impactos.
Un saludo, Francisco.
Por ejemplo, los competidores exitosos ganan torneos en gran parte porque han perfeccionado sus tácticas de escenario, tiempos parciales, tiempos de recarga y transiciones de objetivos a una ventaja fina y han equilibrado estas habilidades con suficiente precisión para lograr puntuaciones ganadoras. En un tiroteo real, sin embargo, ninguna de estas habilidades específicas tiende a importar
mucho, siempre que exista una capacidad básica para desempeñarse a un nivel profesional aceptable. Considere que en la competición de armas cortas, tiempos parciales consistentes en 0.28 segundos a 7 yardas y recargas de 2 segundos no asegurarán que un tirador pueda lograr un éxito significativo. Sin embargo, desde el punto de vista operativo, estos mismos niveles de rendimiento de habilidades son
más que suficientes para cualquier aplicación.
Además, el factor más decisivo en la mayoría de las situaciones del mundo real es la toma de decisiones basada en estímulos humanos. Suponiendo que ambos tiradores tienen un nivel razonable de precisión, un tirador que desenfunda constantemente en 1.8 segundos y tiene parciales de 0.3 segundos siempre perderá en la competición frente a un tirador que desenfunda constantemente en 1.2 segundos y tiene parciales de 0.18 segundos. De hecho, no lo hará incluso estar cerca. Sin embargo, en el mundo real, cualquiera de estos tiradores que tome las mejores decisiones y más rápidas probablemente prevalecerá, las fracciones de segundo son prácticamente irrelevantes.
Este punto no debe interpretarse de ninguna manera como un desaliento contra el desarrollo de altos niveles de habilidades fundamentales. Es simplemente una nota de advertencia contra la autoimposición de limitaciones innecesarias dentro de los programas
de entrenamiento debido al modelado de las expectativas de rendimiento en comparación con los estándares de tiro deportivo: si los estándares y el entrenamiento se diseñan en torno a las
expectativas de un desempeño competitivo exitoso, entonces es
probable que una cantidad excesiva del tiempo de entrenamiento limitado se concentrará en esta dirección. Esto puede resultar en la exclusión de otras habilidades, incluso si esas otras habilidades pueden, en última instancia, ser mucho más importantes para el éxito
operativo.
Cuando tolerancias muy estrictas en términos de estándares de rendimiento se convierten en requisitos laborales obligatorios, también existe el peligro de que los alumnos ajusten su equipo de
tiro para optimizar el éxito durante la formación y la calificación. incluso si esta configuración de equipo no es operativamente viable. Cuando esto ocurre, no solo se pierde una enorme cantidad de beneficios potenciales del entrenamiento, sino que también se
pueden desarrollar cicatrices de entrenamiento. El personal puede incluso utilizar operacionalmente equipo completamente no probado que nunca ha usado en entrenamiento.
En resumen, el tiro de competición es un recurso muy valioso y una influencia tremendamente positiva en nuestra industria. Sin embargo, las habilidades específicas que dan como resultado el éxito deportivo, los estándares competitivos y el equipo deportivo pueden
ser muy diferentes de las que optimizarán las posibilidades del éxito operativo.Estas diferencias, en algunos casos, pueden ser
perjudiciales desde el punto de vista operativo y también pueden conducir a la imposición involuntaria de limitaciones que pueden obstaculizar el desarrollo de una estructura de entrenamiento que produzca resultados óptimos en el mundo real.
Building Shooters: Dustin P. Salomon
Sin embargo, a pesar de todos los beneficios que el lado competitivo
ofrece a la industria, también tiene sus limitaciones en términos de
su enfoque, equipo de habilidades y expectativas de rendimiento. El
Tiro Práctico competitivo se centra en combinar un equilibrio de
velocidad y precisión para lograr una puntuación ganadora. No hay
nada malo en ello; sin embargo, simplemente no es el mismo
enfoque que deberían tener las personas que portan un arma para
los tiroteos reales. Es cierto que la aplicación en el mundo real de las
habilidades tácticas con armas de fuego exige no solo un nivel de
habilidad fundamental, sino también la capacidad de analizar datos,
responderaestímulosytomardecisiones,preferiblemente
decisiones que eviten que la aplicación de fuerza letal sea necesaria,
especialmente para la mayoría de las misiones de aplicación de la ley.
El rendimiento óptimo en la calle exige afinar habilidades muy
diferentes a las necesarias para un rendimiento óptimo en
competición.
Building Shooters Dustin P. Salomon
Francisco, vamos con ello.
Dices «una pista IPSC es una pista IPSC y por tanto una modalidad deportiva. Eso no tiene discusión». Correcto. Y nadie lo ha discutido. Lo que llevo diciendo desde el principio es que una pista IPSC mide rendimiento en tiro ─la parte del tiro─ con tiempo e impactos. Que luego haya que integrar ese rendimiento en un contexto táctico más complejo, nadie lo niega ni lo ha negado en ningún momento de esta conversación. Pero llevas más de veinte comentarios discutiendo precisamente eso: que tiempo e impactos no son suficientes para evaluar a un operador. Y nadie ha dicho que lo sean. Lo que se dice es que son suficientes para evaluar la habilidad en tiro. Son cosas distintas.
Dices que es falso que presentaras como incompatibles la experiencia operativa y la competición. Vuelvo a tus propias palabras: «una pista IPSC NO ES más que eso: una pista deportiva», «¿cómo podemos comparar una prueba de IPSC vestido tipo vacaciones en el mar con un hombre de intervención equipado? Es imposible», «comparar una prueba deportiva con una evaluación técnico/táctica creo que es un error». Eso no es decir que sean compatibles, es decir que son cosas tan distintas que no se pueden comparar. Y si no se pueden comparar, tampoco se puede extraer utilidad de una para la otra, que es exactamente lo que implica la incompatibilidad. Si ahora dices que sí son compatibles, estupendo, pero las palabras están ahí.
Sobre los entrenadores que no compiten. Tu analogía del preparador de boxeo que nunca se ha subido al ring tiene un problema: ese preparador observa a sus boxeadores EN el ring, analiza sus combates, trabaja con datos de rendimiento, corrige errores que ve con sus propios ojos durante las peleas. Lo que no hace es opinar sobre las limitaciones de subirse al ring sin haberse subido nunca y sin haber observado de cerca cómo se compite. Tú no has competido en IPSC, no has experimentado la presión de una competición con clasificación pública y resultado medible, y sin embargo llevas toda la conversación opinando sobre las limitaciones de la competición como herramienta de medición. Eso no es ser un entrenador que no compite, es ser alguien que opina sobre algo que no ha experimentado. La diferencia es sustancial.
Y aquí viene lo más revelador de todo tu comentario: dices que «no haber competido en IPSC no quiere decir que no conozca y practique las distintas modalidades de tiro», que «has competido contra el cronómetro y contra compañeros, con público y sin público, con apuestas de por medio y con otras presiones extras». Francisco, ¿te das cuenta de lo que acabas de decir? Has competido contra el cronómetro, contra compañeros, con presión. Es decir, has medido tu rendimiento en tiro con tiempo e impactos, en un entorno con presión, comparándote con otros. Eso es exactamente lo que hace el IPSC. Exactamente. La única diferencia es que en IPSC los resultados son públicos, la clasificación es oficial, y no puedes elegir contra quién te comparas. Has estado haciendo lo que el IPSC hace ─medir rendimiento en tiro con tiempo e impactos bajo presión─ y al mismo tiempo llevas toda la conversación relativizando el valor de esa medición. Es una contradicción que se sostiene sola.
Sobre la analogía de las pruebas físicas. Dices que los más fuertes en pruebas estáticas no siempre son los mejores en pistas de ejercicios complejos. Perfecto. Nadie ha dicho lo contrario. Pero fíjate en lo que implica tu propio argumento: ¿dejas de medir la fuerza estática porque no predice al 100% el rendimiento en la pista compleja? No. La sigues midiendo, porque es una variable que importa y que te da información objetiva sobre una capacidad del individuo. Y si alguien es muy débil en las pruebas estáticas, eso sí te dice algo: que tiene una carencia que le va a limitar en todo lo demás. Con el tiro pasa exactamente lo mismo. Que un buen tirador de IPSC no gane automáticamente una pista táctica no invalida la medición del rendimiento en tiro, igual que un buen resultado en press de banca no garantiza que vayas a ser el mejor en la pista de obstáculos, pero seguimos midiendo el press de banca porque es una variable relevante. Tu propia analogía refuerza el argumento que llevas toda la conversación intentando debilitar.
Sobre «pinchar». Has descrito por fin la mecánica concreta: «fijar vista y dirección del cuerpo (cadera y hombros) en el objetivo, superponiendo el arma (corta, larga o subfusil) a la altura de la vista». Francisco, eso es target-focused shooting. Llevas la vista al objetivo, alineas el cuerpo, superpones el arma a la altura de la vista. Eso es exactamente lo que todo el mundo hace a distancias cortas con un nivel de confirmación visual bajo. Lo que describes no es «pinchar sin elementos de puntería», es usar los elementos de puntería con un nivel de confirmación visual mínimo a distancia corta, que es lo que lleva explicando el artículo desde el principio. Si superpones el arma a la altura de la vista, los elementos de puntería están ahí ─en tu línea de visión─ como referencia, aunque no te detengas a alinearlos con precisión milimétrica. Llevas toda la conversación insistiendo en que es algo diferente, y cuando lo describes resulta que es lo mismo. Has tardado más de veinte comentarios en describir una técnica que resulta ser la que usa todo el mundo. No es que la «RAT» o los «popes norteamericanos» le hayan puesto un nombre nuevo a algo viejo. Es que es lo mismo, se llame como se llame, y siempre lo ha sido. Y que en los años 80 lo aprendieran agentes españoles en EE.UU., Francia y Alemania no lo convierte en algo diferente de lo que hacían ─y documentaron─ Fairbairn y Sykes en Shanghai en los años 1930 (https://tirotactico.net/2014/01/07/4674/), Applegate en 1943, y Cooper en las competiciones Leatherslap en los años 1950 (https://tirotactico.net/2019/10/20/19481/). Eso no es una anécdota ni es solo historia española: es historia documentada con varias décadas de ventaja.
Sobre la integración de técnica y táctica. Dices que «deben terminar UNIDAS». Nadie lo discute. Pero una cosa es que terminen unidas en la aplicación y otra muy distinta es que no se puedan medir por separado durante el entrenamiento. Y tú sigues sin aceptar eso. Dices que «la función del tiro en una unidad NO ES ganarle al crono ni al compañero, sino concluir con éxito una misión». Correcto. Pero para concluir con éxito una misión que implique hacer tiro, necesitas saber tirar. Y para saber si sabes tirar, necesitas medir tu rendimiento en tiro. Con tiempo e impactos. Que es lo que llevas toda la conversación resistiéndote a aceptar, aunque al mismo tiempo reconoces que tú mismo has «competido contra el cronómetro y contra compañeros». Es decir, mides lo que dices que no se debe medir.
Matt Pranka ─que no creo que necesite que nadie le explique lo que es una misión, ni las ROEs, ni la integración de técnica y táctica─ lo decía con total claridad: «puedes y tienes que entrenar el tiro sin la táctica, pero nunca has de entrenar la táctica sin el tiro» (https://tirotactico.net/2025/08/20/49761/). No es el único que lo dice. Los Marines de Estados Unidos publicaron en septiembre de 2024 su Plan de Campaña de Tiro [Marksmanship Campaign Plan] (https://media.defense.gov/2024/Sep/23/2003551598/-1/-1/0/240916-USMC-TECOM-MARINE-CORPS-MARKSMANSHIP-CAMPAIGN-PLAN.PDF) ─la mayor revolución en su programa de tiro en más de cien años─ basado en medir la letalidad individual de cada infante de marina mediante el factor de impacto [hit factor] ─puntos divididos entre tiempo─, que es exactamente la métrica del IPSC/USPSA. Los Marines montan competiciones internas con un reglamento adaptado del USPSA/IPSC: el Marine Corps Action Shooting (MAS) Rule Book (https://www.trngcmd.marines.mil/Portals/207/MAS%20Rule%20Book%20ver%202_7.pdf), en el que se compite con armamento y equipo de dotación ─fusil de servicio, pistola de servicio, uniforme, botas, equipo táctico─. Y al final de esas competiciones integran el rendimiento en tiro dentro de la evaluación global del combatiente. Es decir, hacen exactamente lo que dices que hay que hacer ─medir el tiro como parte de un todo─, pero empiezan por donde dices que no se debe empezar: midiendo el tiro con tiempo e impactos, con la métrica del IPSC. Si los Marines consideran que eso es válido para evaluar la letalidad de sus combatientes, quizá no sea tan «reduccionista» como dices.
Y sobre tu respuesta final a mi pregunta. Te pregunté si se puede ser muy bueno en la táctica, muy malo en tiro, y tener éxito sin que sea cuestión de suerte. Tu respuesta es que «no son excluyentes» y que hay que «integrar todas las facultades». Francisco, eso no es una respuesta, es una evasiva. La pregunta era directa y admite una respuesta directa: no, no se puede ser muy bueno en la táctica y muy malo en tiro y tener éxito sin que intervenga la suerte. Lo que Matt Pranka explicaba con total claridad: sin rendimiento en tiro, la táctica no tiene sobre qué sostenerse (https://tirotactico.net/2025/08/20/49761/). Puedes entrenar la táctica sin el tiro, pero nunca vas a combatir la táctica sin el tiro. Y ese tiro se mide con tiempo e impactos. Esa es toda la discusión.
En resumen, después de toda esta conversación: estamos de acuerdo en que tapar los elementos de puntería es absurdo; estamos de acuerdo en que el IPSC es una herramienta útil como parte de un entrenamiento global; estamos de acuerdo en que la táctica y el tiro deben integrarse; y resulta que lo que llamabas «pinchar» es lo que todo el mundo llama target-focused shooting. La discrepancia real se reduce a una sola cosa: tú te resistes a aceptar que el rendimiento en tiro se mide con tiempo e impactos, mientras al mismo tiempo reconoces que tú mismo mides tu rendimiento con tiempo e impactos. Eso ya no es una discrepancia técnica, es una contradicción.
Un saludo, Francisco. Descansa, que también hace falta.
Una pista IPSC es una pista IPSC y por tanto una modalidad deportiva. Eso no tiene discusión. Modalidad que cuenta con sus propias reglas y normas, no siempre transferibles al ulterior trabajo policial. Sin embargo ¿Sirve el IPSC para el entrenamiento en el uso del arma de fuego? Sirve, aunque no únicamente: habrá que ver el tipo de transferencia necesario de la modalidad deportiva a la modalidad policial/militar/ o defensiva civil de que estemos hablando. Eso es lo que sostengo.
Y por eso es falso esto que escribes: “Cito a Matt Pranka porque es un ejemplo verificable de alguien que reúne las dos cosas que tú presentas como incompatibles: experiencia operativa real en las unidades más exigentes del mundo Y competición regular en USPSA al más alto nivel”. No veo incompatibilidad ninguna (aunque una vez más así lo interpretes), en los entrenamientos tipo IPSC (u otros) para el cometido policial bien en unidades regulares, bien en unidades especiales militares o policiales. Mi discrepancia contigo estaría vinculada a la cantidad y calidad (su importancia) del tiro práctico en un entrenamiento global de las mencionadas unidades.
También dices: “Sobre tu conocimiento del IPSC. Dices que conoces el IPSC porque ayudaste a preparar campeonatos. Es como decir que conoces el boxeo porque ayudaste a alguien a preparar un combate. Puedes conocer las reglas, los tiempos, la mecánica, pero no sabes lo que se siente al estar ahí”. Eso es absurdo. Hay preparadores de campeones de boxeo (por ejemplo) que jamás se ha subido al ring, y sin embargo son entrenadores de boxeadores profesionales top. Cualquier entrenador te podría decir que una cosa es ser competidor y otra entrenador. El campeón del mundo de una disciplina no tiene por qué ser un excelente entrenador, y lo mismo ocurre con entrenadores que no han sido topo en su disciplina y que sin embargo son magníficos entrenadores.
Aunque bien es verdad que obvias una cosa: que no haya COMPETIDO en IPSC no quiere decir que no conozca y practique las distintas modalidades de tiro. He competido contra el cronómetro y contra compañeros, con público y sin público, con apuestas de por medio y con otras presiones extras añadidas gracias a la creatividad de los cabrones que entrenan contigo. Y efectivamente ahí hay presión, que no puede compararse ni de lejos con otros tipos de estrés sobrevenidos cuando te informan del currículum mortem de los moradores del inmueble.
Sobre la medición de las pruebas físicas también tengo algo que decir. Tenemos pruebas físicas separadas: las típicas pruebas de carrera, fuerza, saltos, piscina, potencia y etcétera. Y después tenemos pistas de ejercicios combinados, en donde se aplican movimientos articulares complejos. Bien, pues te diré que los más “fuertecitos” en algunas pruebas físicas estáticas no siempre son los que consiguen mejores puntuaciones en las pistas físicas de ejercicios complejos con alta demanda de cardio, potencia y etcétera. Y con este tipo de preparación te diré que pasa lo mismo que con el IPSC: tiene su entrenamiento ESPECÍFICO que después hay que ENTRENAR e integrar buscando las TRANSFERENCIAS de esfuerzo en situaciones con movimientos complejos y amplia demanda de movilidad articular, resistencia y agilidad; en tierra, en altura y en agua.
Sobre pinchar y/o prescindir de los elementos de puntería, voy a concluir porque cada vez estiras más la contra argumentación del tema. El tiro “pinchando” es una forma de tirar. Se empleaba (y enseñó) desde hace años y por lo menos en algunas unidades se sigue entrenando porque resulta adecuado en determinadas circunstancias. Su ejecución es fijar vista y dirección del cuerpo (cadera y hombros) en el objetivo, superponiendo el arma (corta, larga o subfusil) a la altura de la vista, y, a distancias cortas, es suficientemente rápido y preciso para meterle dos taponazos a un pollo en el centro de masas. Después, esto se puede utilizar –y se utiliza– en las situaciones tácticas que el profesional considere. Y funciona. No sé cómo lo llamará la RAT (Real Academia del Tiro), los popes norteamericanos o lo que sea; hemos asistido a innumerables nombres y denominaciones que han cambiado con el tiempo, y la prueba la tenemos en este mismo blog. Pero en los 80 lo aprendieron una serie de agentes españoles de manos de una serie de agentes en los EE. UU., Francia y en Alemania. Y esto no es una anécdota: es historia.
La técnica y la táctica, aunque se puedan y se empiecen a entrenar por separado, en unidades policiales/militares deben terminar UNIDAS, pues la función del tiro en una unidad NO ES ganarle al crono ni al compañero, sino concluir con éxito una misión. Y así, repito de nuevo: puedes entrenar y medir presentaciones, desenfundes, cambios de cargador e interrupciones, puedes hacer entradas en posición en carrera, laterales, salidas de parapeto y tomas de posición rodilla en tierra o tendido. Perfecto todo. Pero cada una de esas técnicas que podemos entrenar y medir por separado, también las podemos entrenar y medir integrándolas en una pista IPSC, pero, al final, deben confluir en un entrenamiento TOTAL en donde además del tiro se integren los desplazamientos, la correcta ejecución táctica, la discriminación adecuada para el momento según los parámetros policiales/militares, y bueno otro montón de etcéteras que no me extiendo porque creo que se entiende. Es decir, y me repito de nuevo: es bueno el IPSC. Lo es. Como parte y complemento de un entrenamiento global. Y ya no voy a insistir más en esto, porque concluye en lo mismo que te he escrito en otro párrafo anterior: la FUNCIÓN del tiro en un trabajo policial/militar en la consecución de un fin, que no es ganar una competición sino culminar una misión. Eso es lo que hay que transferir a la mente de los integrantes de los grupos de intervención.
Para concluir preguntas: “Y para terminar, vuelvo a la pregunta con la que cerré mi último comentario, ¿O lo que dices es que se puede ser muy bueno en la táctica, muy malo en tiro, y tener éxito sin que sea cuestión de suerte?”.
No Jorge, no son excluyentes, que es lo que llevo repitiendo desde el principio. El tiro, que se puede medir de diferentes formas, también mediante pistas tipo IPSC (aunque no sólo), debe INTEGRARSE en entrenamiento que exijan e integren resoluciones más complejas, en donde la habilidad para el tiro deberá ser FUNCIONAL en los contextos operativos. Es decir: ¿eres muy fuerte físicamente, muy rápido, disparas muy bien y eres muy preciso? Perfecto: así los queremos aquí. Ahora vamos a integrar TODAS TUS FACULTADES dentro de un trabajo más completo (y complejo) en donde además de las habilidades físicos técnicas, tendrás que discriminar una implementación táctica correcta (aquí hay un importante componente de trabajo mental) dentro de contextos de combate, bien sea con ROEs policiales o militares.
Y fin, que para un sábado sobra, pues también hay que descansar.
Francisco, vamos con ello.
Dices «¿entonces, teniendo una base buena de tiro lo demás se podría añadir? ¿Lo he discutido en algún momento?». Pues sí, lo has discutido. Lo has discutido cada vez que has sostenido que medir el rendimiento en tiro con tiempo e impactos es «reduccionista», cada vez que has dicho que una pista IPSC «no es más que una pista deportiva», cada vez que has relativizado la utilidad de esa medición frente al «plan global». Si estuviéramos de acuerdo en que la base es la base y que se mide con tiempo e impactos, esta conversación habría durado tres comentarios. Ha durado más de veinte precisamente porque cada vez que se planteaba que tiempo e impactos miden la habilidad en tiro, respondías con un «sí, pero…» que en la práctica era un «no».
Sobre las credenciales de Matt Pranka. Dices que utilizo «parcialmente» sus credenciales operativas para «llevar el ascua a la sardina del IPSC». No. Cito a Matt Pranka porque es un ejemplo verificable de alguien que reúne las dos cosas que tú presentas como incompatibles: experiencia operativa real en las unidades más exigentes del mundo Y competición regular en USPSA al más alto nivel. No lo cito para decir «tiene razón porque es él», sino para demostrar que alguien con esa experiencia operativa no ve la incompatibilidad que tú ves. Y su trayectoria es pública, verificable, y cualquiera puede contrastarla. Es la diferencia entre citar una fuente verificable y decir «alguien que conozco me contó algo que no puedo revelar». La primera es una referencia. La segunda es una anécdota.
Sobre tu conocimiento del IPSC. Dices que conoces el IPSC porque ayudaste a preparar campeonatos. Es como decir que conoces el boxeo porque ayudaste a alguien a preparar un combate. Puedes conocer las reglas, los tiempos, la mecánica, pero no sabes lo que se siente al estar ahí. Y lo que se siente es precisamente lo relevante cuando opinas sobre si la presión de una competición es comparable a algo o no. Dicho esto, no necesitas haber competido en IPSC para entender que tiempo e impactos miden rendimiento en tiro. Lo que no puedes hacer es opinar sobre las limitaciones de la experiencia competitiva sin haberla experimentado y al mismo tiempo criticarme por supuestamente opinar sobre algo que no he experimentado. Es la misma lógica aplicada en dos direcciones, y solo te vale en una.
Preguntas si para hablar del entrenamiento físico en unidades especiales también hay que competir en alguna disciplina deportiva. No. Pero si alguien sostiene que las pruebas físicas estandarizadas no sirven para medir el rendimiento físico de un operador porque «una intervención real no es un gimnasio», le diría exactamente lo mismo que te estoy diciendo a ti: la base se mide en condiciones controladas, y ese dato es objetivo, útil y necesario. No sustituye al rendimiento en la intervención, pero es la referencia sobre la que se construye.
Sobre utilizar los elementos de puntería en la oscuridad. Pues con una linterna, que es para lo que llevas una linterna en el arma o en la mano. Y si llevas un punto rojo, el punto se ve perfectamente en la oscuridad sin necesidad de iluminar nada ─es una de sus ventajas─. Y si llevas un láser IR, lo ves con los NVG. La oscuridad no es un argumento para prescindir de los elementos de puntería, es un argumento para llevar los medios adecuados para iluminar o para utilizar elementos de puntería que funcionan en la oscuridad. Que es exactamente lo que llevan las unidades que trabajan de noche.
Sobre «pinchar» como recurso cuando todo falla. Dices que no manipule ni ridiculice tus palabras. No lo hago. Lo que hago es llevar tu argumento a su conclusión lógica: si el respaldo cuando falla la óptica son las miras de hierro, y el respaldo cuando fallan las miras de hierro es «pinchar», estás hablando de un plan C para una concatenación de fallos muy específica. Y lo que digo es que dedicar tiempo de entrenamiento sistemático a un plan C tan remoto tiene un coste de oportunidad cuando el tiempo de entrenamiento es limitado. No digo que sea imposible que ocurra, digo que hay cosas más probables a las que dedicar ese tiempo. Es priorización de recursos, no ridiculización.
Sobre «prescindir» de los elementos de puntería. Dices que nunca hablaste de prescindir, sino de «no utilizarlos de la manera habitual». Francisco, si no los utilizas para alinear y enrasar ─que es para lo que existen─, los estás dejando de utilizar como elementos de puntería. Puedes llamarlo «discriminar su utilización» o como quieras, pero en la práctica estás hablando de disparar sin usar la herramienta que te dice dónde va el tiro. El matiz semántico que introduces no cambia la mecánica de lo que describes.
Sobre la separación entre tiro y táctica. Dices que no se pueden separar porque la táctica influye en la técnica. Y tienes razón en que el contexto táctico condiciona cómo aplicas la técnica de tiro. Nadie lo niega. Pero una cosa es que estén conectadas en la aplicación y otra muy distinta es que no se puedan medir por separado. La fuerza física y la táctica también están conectadas en la aplicación ─necesitas fuerza para derribar una puerta con un ariete, y eso tiene un componente táctico─, pero eso no impide que midas la fuerza física por separado en un gimnasio. Lo mismo con el tiro: que la táctica influya en cómo aplicas el tiro no significa que no puedas medir tu habilidad en tiro de forma aislada. De hecho, es necesario hacerlo precisamente para saber dónde estás y qué tienes que mejorar. Matt Pranka, que no creo que necesite que nadie le explique lo que es el combate ni las intervenciones, lo decía con total claridad: «puedes y tienes que entrenar el tiro sin la táctica, pero nunca has de entrenar la táctica sin el tiro» (https://tirotactico.net/2025/08/20/49761/). Y no es el único que lo dice. En el mundo hay muchas personas con una formación y experiencia real en combate ─en unidades de operaciones especiales policiales y militares─ que coinciden en lo mismo. Cerrarse a lo que uno conoce e ignorar lo que dicen otros con igual o mayor experiencia no es defender una posición, es defender un sesgo.
Sobre tu tabla de evaluación y que «no se mide únicamente velocidad y precisión». Francisco, todo lo que describes ─salidas de parapeto, exposición de silueta, colocación en puertas, uso de granadas, seguridad de la operación─ son componentes tácticos. Nadie los discute. Pero no son tiro. Son la aplicación del tiro en un contexto táctico. Sigues mezclando las dos cosas. Cuando digo que «todo es tiro» me refiero a que en todas las denominaciones de tu tabla ─tiro de precisión, tiro de combate, tiro en asaltos, tiro en pistas─ la parte del tiro se mide igual: tiempo e impactos. Los condicionantes tácticos que rodean a ese tiro son otra evaluación, necesaria y complementaria, pero no alteran la métrica del tiro en sí. Que un tirador rápido y preciso pueda cometer un error táctico no invalida su rendimiento en tiro, invalida su ejecución táctica. Son variables diferentes y se miden por separado. Tu propia tabla las separa, aunque luego argumentes que no se pueden separar.
Y las denominaciones de esa tabla ─«tiro de precisión», «tiro de combate», «tiro modelo duelo», «tiro en asaltos», «tiro en pistas de tiro», «tiro en pistas tácticas», «tiro en recorridos de tiro», «tiro en situaciones»─ no terminan de tener sentido como categorías separadas, porque todo es tiro en diferentes situaciones con diferentes condicionantes. Esto ya lo hemos tratado desde los inicios del blog (https://tirotactico.net/2011/06/04/24/) y en artículos posteriores (https://tirotactico.net/2016/10/30/10104/). Al final da exactamente igual cómo lo llames, porque todo consiste en resolver situaciones que implican disparar con velocidad y precisión, y eso se mide con tiempo e impactos. Un escenario de IPSC no es más que una situación con sus propias características, igual que un «tiro en asaltos» es otra situación con las suyas. Y resulta difícilmente discutible que alguien con muy buen rendimiento en IPSC no vaya a tener un mejor rendimiento en todas esas otras «situaciones» que alguien con un mal rendimiento en IPSC. Es lo que ya han dicho tantas veces otros con una formación y experiencia real en combate muy notable. Pero reconocerlo es duro cuando interviene el ego.
Fíjate que en tu propia tabla incluyes «tiro en pistas de tiro: calificación 7 (tipo IPSC)». Eso es exactamente lo que llevo diciendo: las pistas tipo IPSC miden una parte ─la parte del tiro─ dentro de un plan global. Tú mismo lo incluyes como una de las variables de evaluación. La discrepancia nunca ha sido sobre si el IPSC es lo único que importa ─que nunca he dicho─, sino sobre si tiempo e impactos sirven para medir la habilidad en tiro. Tu propia tabla confirma que sí. Y resulta curioso que incluyas esa categoría en un plan de evaluación y al mismo tiempo sostengas que no conoces el IPSC porque nunca has competido. Si no conoces cómo se experimenta un escenario de IPSC, ¿cómo puedes incluirlo en un plan de evaluación y a la vez opinar sobre sus limitaciones?
Dices que las pistas «tipo IPSC» son pistas que «aprovechan lo bueno del IPSC» pero con fundas oficiales, portacargadores oficiales, siluetas dinámicas y uniformidad. Perfecto, eso es exactamente lo que hace todo el mundo: adaptar los escenarios de tiro al equipo real. Eso no convierte la pista en algo diferente del IPSC en cuanto a lo que mide, que sigue siendo tiempo e impactos. Cambiar la funda de competición por una funda de servicio con retención no cambia la métrica, cambia una variable dentro de la misma métrica. Sigues midiendo cuánto tardas y dónde impactas.
Que se lo digan al Cuerpo de Infantería de Marina estadounidense [US Marine Corps], que en septiembre de 2024 publicó su Plan de Campaña de Tiro [Marksmanship Campaign Plan] (https://media.defense.gov/2024/Sep/23/2003551598/-1/-1/0/240916-USMC-TECOM-MARINE-CORPS-MARKSMANSHIP-CAMPAIGN-PLAN.PDF) ─la mayor revolución en su programa de tiro en más de cien años─ basado precisamente en medir la letalidad individual de cada infante de marina mediante el JMAP [Joint Marksmanship Assessment Package], que utiliza el factor de impacto [hit factor] ─puntos divididos entre tiempo─, es decir, exactamente la misma métrica que se utiliza en IPSC/USPSA. Los Marines, además, montan competiciones internas en sus unidades con un reglamento de USPSA/IPSC adaptado al ámbito militar: el Marine Corps Action Shooting (MAS) Rule Book (https://www.trngcmd.marines.mil/Portals/207/MAS%20Rule%20Book%20ver%202_7.pdf), en el que se compite con armamento y equipo de dotación ─fusil de servicio, pistola de servicio, uniforme, botas, equipo táctico─, no en «camisetilla y gorra de aparcacoches». El equipo de dotación puede influir en el tiempo ─una funda con retención es más lenta que una de competición, el chaleco limita el movimiento─, pero la exigencia de hacerlo en el menor tiempo posible con la mayor precisión posible sigue siendo exactamente la misma. Lo único que cambia es el punto de partida, no la métrica. Si los Marines consideran que el reglamento de USPSA/IPSC adaptado con equipo de servicio y el hit factor son la forma válida de medir y mejorar la capacidad letal de sus combatientes, quizá no sea tan «reduccionista» como dices.
Dices que el buen rendimiento en IPSC «debe canalizarse» en pistas tácticas. Perfecto. Estamos de acuerdo. Eso es exactamente lo que llevo diciendo: primero la base ─rendimiento en tiro, medido con tiempo e impactos─ y después la aplicación táctica de esa base en condiciones más complejas. Primero aprendes a disparar bien, rápido y preciso. Después introduces los condicionantes tácticos.
Sobre la presión del IPSC frente a la presión de una intervención real. Tu descripción de lo que se siente en una intervención real es elocuente y no la discuto. Nadie ha dicho que la presión de una competición de IPSC sea comparable a jugarse la vida. Lo que he dicho es que la competición mide rendimiento en tiro bajo una presión que, aunque no sea la de una intervención real, es suficiente para revelar tus carencias. Y fíjate en lo que implica tu propio argumento: si la presión de una intervención real es mayor que la de una competición de IPSC, entonces el rendimiento en tiro durante una intervención real va a ser igual o peor que en una competición. Nunca mejor. Eso es exactamente el concepto de techo de rendimiento: lo que demuestras en un entorno controlado es lo máximo que puedes esperar. En la realidad, con todo ese estrés que describes, siempre bajas. Por eso precisamente interesa que ese techo sea lo más alto posible. Tu argumento sobre la presión de la intervención real no debilita la utilidad de medir el rendimiento en IPSC, la refuerza.
Sobre mi supuesto desconocimiento de unidades especiales. Los argumentos se sostienen con datos y lógica, no con credenciales. Si lo que digo es correcto, lo es independientemente de mi experiencia. Y si lo que digo es incorrecto, no se vuelve correcto porque tú tengas más experiencia. Pero ya que insistes en el argumento de la experiencia, te recuerdo que nunca has competido en IPSC y sin embargo llevas toda la conversación opinando sobre sus limitaciones. Si aplicas tu propia lógica, estarías haciendo exactamente lo que me criticas.
Sobre las credenciales y la apelación a la autoridad. Dices que me resulta «osado» colocarme del lado de personas con mayor formación y experiencia. No me he colocado del lado de nadie. He citado a personas concretas, con nombre y apellido, cuyas opiniones y trayectorias están publicadas y son verificables: Matt Pranka, Tom Givens (https://tirotactico.net/2016/12/03/10194/), Juan I. Carrión, Craig Douglas, Dave Spaulding, Mike Pannone. Cualquiera puede leer lo que dicen y contrastar su trayectoria. Eso no es apelación a la autoridad. Apelación a la autoridad es decir «esto es verdad porque lo dice alguien cuyo nombre no puedo revelar y cuya experiencia no puedes contrastar». La diferencia es sustancial.
Sobre la experiencia como dato. La experiencia individual, por valiosa que sea, tiene una limitación inherente: es subjetiva, no es replicable, y está sujeta a los sesgos de la memoria y la percepción. Eso no la invalida como fuente de conocimiento personal, pero la hace insuficiente como argumento en una discusión técnica abierta. Los datos medibles ─tiempo, impactos, distancia─ no tienen esas limitaciones. Por eso se utilizan.
Y me da la impresión ─y lo digo con respeto─ de que a lo largo de toda esta conversación has defendido a toda costa lo que conoces, lo que has vivido, lo que has experimentado, lo que te han contado. Pero al mismo tiempo has despreciado lo que no conoces, lo que conocen otros, lo que han vivido y experimentado otros con igual o mayor formación y experiencia. Lo haces en parte porque solo has tenido acceso a lo que has tenido acceso ─cosa comprensible─, pero también porque te agarras a lo conocido y no puedes o no quieres aceptar que haya otra cosa, especialmente si no se ajusta a lo tuyo, a lo de siempre.
Sobre el artículo. Dices que tiene «partes entrecortadas e interpretaciones distorsionadas». El artículo está anonimizado, no menciona tu nombre ni el de ninguna unidad que hayas citado, y recoge las ideas de fondo de una discusión que se ha desarrollado íntegramente en los comentarios públicos del blog. Si consideras que alguna idea concreta está distorsionada, señálala y la discutimos con datos. Estos mismos comentarios están abiertos, no tienen censura ni moderación previa, se quedan para siempre, y cualquiera puede leerlos y sacar sus propias conclusiones.
Y para terminar, vuelvo a la pregunta con la que cerré mi último comentario, porque sigue sin respuesta directa: aunque tuvieras razón en todo, ¿quiere eso decir que el rendimiento y la habilidad en tiro no se miden con tiempo e impactos? ¿Que el que demuestra un rendimiento en tiro muy superior al de otro no está en mejor disposición para afrontar cualquier situación que implique hacer tiro? ¿O lo que dices es que se puede ser muy bueno en la táctica, muy malo en tiro, y tener éxito sin que sea cuestión de suerte? Porque eso es exactamente lo que Matt Pranka explicaba: sin rendimiento en tiro, la táctica no tiene sobre qué sostenerse. Puedes entrenar la táctica sin el tiro, pero nunca vas a combatir la táctica sin el tiro. Y ese tiro se mide con tiempo e impactos. Esa es toda la discusión.
Un saludo, Francisco.
Dices:
— “Voy a ser breve con esto: los argumentos se sostienen con datos y lógica, no con credenciales.” Bien ¿entonces por qué utilizas parcialmente las “credenciales” operativas de Matt Pranka para llevar el ascua a la sardina del IPSC? Según la lógica que manejas, no sería necesario acudir a terceros y su currículum para sostener algo que sustentan los datos y la lógica y no las credenciales. A no ser, efectivamente, que se carezca de credenciales y entonces resulte lógico parapetarse tras la de otro. Pero entonces no veo lógico reprochar las alusiones a mi experiencia.
Nunca he competido en IPSC, pero eso no quiere decir que no conozca el IPSC, pues te dije, cosa que obvias, que ayudé a gente a preparar campeonatos de IPSC, conociendo sus reglas, funcionamiento y todo lo necesario para ayudarlo. Sea como fuere, no he competido y eso parece que me desacredita para opinar del IPSC ¿tu experiencia en unidades operativas, cuyo entrenamiento llevamos discutiendo varios mensajes, exactamente es?
En cuanto a lo de competir: ¿Para hablar del entrenamiento físico en unidades especiales también hay que competir en alguna disciplina deportiva? ¿Y en el caso de las artes marciales? ¿Para ser tirador de precisión? ¿Sanitario?.
Dices:
— Sobre el equipo que falla. No he dicho que los equipos no fallen ni que no haya que prepararse para ello. He dicho que el respaldo cuando falla una óptica son las miras de hierro ─que están ahí para eso─, no «disparar sin ningún elemento de puntería».
Dime una cosa: ¿cómo utilizas los elementos de puntería en la oscuridad? Pero es más, no he dicho que cuando fallen los módulos de ayuda a la puntería “se tire sin miras”, he dicho y sigo diciendo que, en determinadas situaciones (determinadas, no todas) si por un accidente destrozas el módulo de ayuda a la puntería en el descenso, la trepa, el abordaje o lo que sea, a determinadas distancias podrías “pinchar” (si lo has entrenado, claro) y salir del paso. Técnica (pinchar) que en DETERMINADOS trabajos (no todos) es una técnica perfectamente eficaz, siendo que es bastante rápida y tiene la ventaja de que te permite ver las manos del enemigo. Ahora bien, no categorices esto como si ahora “pinchar” fuese la técnica secreta que nadie conoce y que la emplean unidades que no se pueden citar y… No por favor, no manipules ni ridiculices mis palabras. Dime simplemente: no te creo porque como eres un anónimo no lo puedes demostrar. Y se terminada la polémica.
Dices:
— Sobre tu tabla de evaluación. Es lo más concreto que has aportado en toda la conversación y lo agradezco. Fíjate que en esa tabla hay un «tiro en pistas de tiro: calificación 7 (tipo IPSC)». Eso es exactamente lo que llevo diciendo: las pistas tipo IPSC miden una parte ─la parte del tiro─ dentro de un plan global. Tú mismo lo incluyes como una de las variables de evaluación. Perfecto. En eso estamos de acuerdo. La discrepancia nunca ha sido sobre si el IPSC es lo único que importa ─que nunca he dicho─, sino sobre si tiempo e impactos sirven para medir la habilidad en tiro. Tu propia tabla confirma que sí.
Dicho esto, la tabla merece un comentario adicional. «Tiro de precisión», «tiro de combate», «tiro modelo duelo», «tiro en asaltos», «tiro en pistas de tiro», «tiro en pistas tácticas», «tiro en recorridos de tiro», «tiro en situaciones»… Son denominaciones que no terminan de tener sentido como categorías separadas, porque todo es tiro. Es tiro en diferentes situaciones, con diferentes condicionantes, pero al final lo que se mide es lo mismo: velocidad y precisión al batir blancos o amenazas.
La tabla sólo era una manera de clarificar qué considero un entrenamiento COMPLETO en tiro para el COMBATE. Pero, aunque escribes que “todo es tiro” y opinas que al final “lo que se mide es lo mismo: velocidad y precisión” te diré que aquí discrepamos. No se mide ÚNICAMENTE velocidad y precisión. Por muy veloz que seas (como el más veloz de todos los campeones de IPSC) si durante la pista cometes errores de EJECUCIÓN (arriesgar tu silueta, mostrar parte de tu cuerpo en una salida de parapeto, colocarte en medio de una puerta, colocarte de puntillas arriesgándote a caer… y etcétera) tu velocidad y precisión NO SERVIRÁN PARA NADA, pues habrás arriesgado tu vida temerariamente, y, con ello, la del resto del equipo de intervención, comprometiendo la operación por una negligencia o la temeridad de un “pistolero” que se cree el más rápido del circuito de IPSC, y que sin embargo pone en riesgo su vida, la misión, a todo el equipo y lo más importante: a los rehenes si los hubiera. La diferencia de entrenar la rapidez y precisión es su propósito: no buscamos ser rápidos y precisos para superar al crono y a los demás, se debe ser rápido y preciso para ASEGURAR el ÉXITO de la intervención (y aquí hay otra cosa que no has entendido bien: mi apelación a la seguridad en los ejercicios no se refería a la seguridad de la boca de fuego o las manipulaciones del arma. No. Mi apelación es a la seguridad de LA OPERACIÓN: no puedes tomar decisiones o utilizar modos de actuar que pongan en riesgo la misión) Igual esto es lo que te cuesta interiorizar de toda nuestra conversación, porque evidentemente se nota el desconocimiento en los entrenamientos de este tipo de unidades.
Y así vuelves a decir:
— Y resulta difícilmente discutible que alguien con muy buen rendimiento en IPSC no vaya a tener un mejor rendimiento en todas esas otras «situaciones» que alguien con un mal rendimiento en IPSC.
Pues depende. Si alguien sólo entrena IPSC con reglas IPSC con fundas IPSC con una munición determinada para IPSC con la luz del día de las tiradas IPSC y todos los condicionantes del IPSC, corremos el riesgo de que en una operación el campeón del IPSC le meta dos taponazos a una vieja y de seguido ponga su arma en seguridad enseñándole la recámara vacía a… la secretaria del juzgado. El buen rendimiento de un buen tirador de IPSC debe CANALIZARSE en tiradas o pistas que podríamos denominar tácticas. ¿En qué consistirían dichas pistas? En pistas cuyos “stages” sean tiradas que el tiro rápido y preciso se vincule con la resolución de situaciones de intervención real, en donde además de ser rápido y preciso se consiga ser eficaz en la consecución de la misión. Eficacia que pasa por la EJECUCIÓN correcta de la pista. Ejecución que pasa por superar la pista no sólo siendo el más rápido y el más preciso, sino también siendo seguro en las salidas de parapeto, haciendo cambios de cargador a cubierto en su caso, tirar una granada de sonido antes de entrar en un stage y bueno, multitud de condicionantes que no es cuestión de poner aquí, pues, además, no son algo que te pueda demostrar siendo sólo un anónimo. ¿Entonces, teniendo una base buena de tiro los demás se podría añadir? ¿Lo he discutido en algún momento? Por eso he escrito que entiendo el entrenamiento en tiro de una unidad especial militar/policial como la suma de las habilidades adquiridas en una instrucción completa. Pero te has empecinado con el IPSC (que he dicho que me gusta, que lo veo un buen complemente, que lo sigo, que tengo amigos que lo practican, que admiro a tiradores a los que sigo…) y te has montado una película en torno al IPSC increíble, para confirmar no sé muy bien qué, acusándome de sesgo al final.
Pero insistes:
— Y resulta curioso que incluyas «tiro en pistas de tiro (tipo IPSC)» en ese plan de evaluación y al mismo tiempo sostengas que no conoces el IPSC porque nunca has competido. Si no conoces cómo funciona un escenario de IPSC, cómo se puntúa, qué se mide y cómo se experimenta, ¿cómo puedes incluirlo en un plan de evaluación y a la vez opinar sobre sus limitaciones? Es una contradicción que no se sostiene.
Lo he dicho: conozco el IPSC y aunque las pista NO SEAN calcadas a las de IPSC, las podemos denominar “tipo IPSC”. ¿Qué quiero decir con tipo? Hombre, que se aprovecha lo bueno del IPSC pero utilizando fundas oficiales (que son las que utilizarás en el trabajo) porta-cargadores oficiales (ídem), siluetas o muñecos dinámicos oficiales, uniformidad…
Y sigues diciendo:
— Y me da la impresión ─y lo digo con respeto─ de que a lo largo de toda esta conversación has defendido a toda costa lo que conoces, lo que has vivido, lo que has experimentado, lo que te han contado. Pero al mismo tiempo has despreciado lo que no conoces, lo que conocen otros, lo que han vivido y experimentado otros con igual o mayor formación y experiencia.
Te equivocas. Mis conocimientos y preparación evolucionaron y se afilaron con los años. ¿De qué forma? Es buena parte, gracias al contacto con otros profesionales del ramo. Compartiendo experiencias, discutiendo, contrastando procedimientos y casuísticas reales. Siempre aprendiendo. Ahora bien, me parece muy osado por tu parte colocarte y colocar tus argumentos del lado de “con igual o mayor formación y experiencia…”. Vaya, pensé que el sesgo de autoridad estaba mal, pero se conoce que sólo es así cuando apelo a mi propia experiencia.
Y bueno ya está, esta vez no escribo mucho. No sé si te dará para otro artículo como el que me dedicas, con partes entrecortados e interpretaciones distorsionadas, quizás dejando la puerta abierta para que te conteste con otro artículo similar pero con mis propias interpretaciones, que me publiques a modo de réplica.
Francisco, gracias por el comentario y por la dedicación que le estás poniendo a la conversación. Voy a intentar ser lo más claro posible, porque creo que a estas alturas merecemos ambos cerrar esto con cierta claridad.
Sobre los testimonios y las fuentes. No he dicho que el testimonio de una persona no tenga valor. He dicho que en una discusión técnica, un testimonio oral de alguien cuya identidad no se puede verificar no tiene el mismo peso que una referencia publicada y verificable. Los testigos en investigaciones policiales ─que es el ejemplo que pones─ declaran con su nombre, ante una autoridad, y su testimonio se contrasta con otras pruebas. No es comparable a «alguien me contó algo que no puedo revelar». No es que no te crea, es que no puedo verificarlo, y en una discusión abierta donde cualquiera puede leer los argumentos, lo verificable tiene más peso que lo que no se puede verificar. Eso no es una opinión, es cómo funciona el conocimiento.
Sobre lo de secreto y superior. Dices que nunca lo presentaste así. Te he puesto tus propias palabras delante en varias ocasiones y tu respuesta es que las interpreto mal. Pero las palabras no las interpreto yo solo, las lee cualquiera que pase por estos comentarios. Y la lectura que se extrae de frases como «se consigue impactar de manera más rápida» o de remitirme a preguntar a terceros porque tú no podías ser más explícito es la que es. Si la lectura que todos hacemos de tus palabras no se corresponde con lo que querías decir, quizá el problema esté en la expresión, no en la interpretación. En cualquier caso, no tiene sentido seguir discutiendo sobre lo que quisiste decir cuando lo que dijiste está escrito.
Sobre mi supuesto desconocimiento de unidades especiales. Dices que «evidentemente no es mi caso» conocer los procedimientos de determinadas unidades, y que no tengo «ni idea» de lo que hablas. Voy a ser breve con esto: los argumentos se sostienen con datos y lógica, no con credenciales. Si lo que digo es correcto, lo es independientemente de mi experiencia. Y si lo que digo es incorrecto, no se vuelve correcto porque tú tengas más experiencia. Precisamente eso es lo que llevo señalando toda la conversación. Pero ya que insistes en el argumento de la experiencia, te recuerdo que nunca has competido en IPSC y sin embargo llevas toda la conversación opinando sobre sus limitaciones. Si aplicas tu propia lógica, estarías haciendo exactamente lo que me criticas.
Sobre el equipo que falla. No he dicho que los equipos no fallen ni que no haya que prepararse para ello. He dicho que el respaldo cuando falla una óptica son las miras de hierro ─que están ahí para eso─, no «disparar sin ningún elemento de puntería». Y he dicho que dedicar tiempo de entrenamiento sistemático a una concatenación de fallos cada vez más improbable tiene un coste de oportunidad: ese tiempo se podría dedicar a cosas con una aplicación más probable. Es una cuestión de prioridades en la asignación del tiempo de entrenamiento, que siempre es limitado. Prepararse para contingencias es sensato. Prepararse para una contingencia tan específica que requiere que falle todo simultáneamente es discutible cuando hay otras habilidades que mejorar.
Sobre «prescindir» de los elementos de puntería. Dices que nunca hablaste de prescindir, sino de «no utilizarlos de la manera habitual». Francisco, si no los utilizas para alinear y enrasar ─que es para lo que existen─, los estás dejando de utilizar como elementos de puntería. Puedes llamarlo «discriminar su utilización» o como quieras, pero en la práctica estás hablando de disparar sin usar la herramienta que te dice dónde va el tiro. El matiz semántico que introduces no cambia la mecánica de lo que describes.
Sobre la separación entre tiro y táctica. Dices que no se pueden separar porque la táctica influye en la técnica. Y tienes razón en que el contexto táctico condiciona cómo aplicas la técnica de tiro. Nadie lo niega. Pero una cosa es que estén conectadas en la aplicación y otra muy distinta es que no se puedan medir por separado. La fuerza física y la táctica también están conectadas en la aplicación ─necesitas fuerza para derribar una puerta con un ariete, y eso tiene un componente táctico─, pero eso no impide que midas la fuerza física por separado en un gimnasio. Lo mismo con el tiro: que la táctica influya en cómo aplicas el tiro no significa que no puedas medir tu habilidad en tiro de forma aislada. De hecho, es necesario hacerlo precisamente para saber dónde estás y qué tienes que mejorar. Matt Pranka, que no creo que necesite que nadie le explique lo que es el combate ni las intervenciones, lo decía con total claridad: «puedes y tienes que entrenar el tiro sin la táctica, pero nunca has de entrenar la táctica sin el tiro» (https://tirotactico.net/2025/08/20/49761/). Y no es el único que lo dice. En el mundo hay muchas personas con una formación y experiencia real en combate ─en unidades de operaciones especiales policiales y militares─ que coinciden en lo mismo. Cerrarse a lo que uno conoce e ignorar lo que dicen otros con igual o mayor experiencia no es defender una posición, es defender un sesgo.
Sobre tu tabla de evaluación. Es lo más concreto que has aportado en toda la conversación y lo agradezco. Fíjate que en esa tabla hay un «tiro en pistas de tiro: calificación 7 (tipo IPSC)». Eso es exactamente lo que llevo diciendo: las pistas tipo IPSC miden una parte ─la parte del tiro─ dentro de un plan global. Tú mismo lo incluyes como una de las variables de evaluación. Perfecto. En eso estamos de acuerdo. La discrepancia nunca ha sido sobre si el IPSC es lo único que importa ─que nunca he dicho─, sino sobre si tiempo e impactos sirven para medir la habilidad en tiro. Tu propia tabla confirma que sí.
Dicho esto, la tabla merece un comentario adicional. «Tiro de precisión», «tiro de combate», «tiro modelo duelo», «tiro en asaltos», «tiro en pistas de tiro», «tiro en pistas tácticas», «tiro en recorridos de tiro», «tiro en situaciones»… Son denominaciones que no terminan de tener sentido como categorías separadas, porque todo es tiro. Es tiro en diferentes situaciones, con diferentes condicionantes, pero al final lo que se mide es lo mismo: velocidad y precisión al batir blancos o amenazas. Esto ya lo hemos tratado desde los inicios del blog (https://tirotactico.net/2011/06/04/24/) y en artículos posteriores (https://tirotactico.net/2016/10/30/10104/). Habría que ver qué significa exactamente cada una de esas denominaciones, pero al final da exactamente igual, porque todo consiste en resolver situaciones que implican disparar con velocidad y precisión, y eso se mide con tiempo e impactos. Un escenario de IPSC no es más que una situación con sus propias características, igual que un «tiro en asaltos» o un «tiro en situaciones» son situaciones con las suyas. Y resulta difícilmente discutible que alguien con muy buen rendimiento en IPSC no vaya a tener un mejor rendimiento en todas esas otras «situaciones» que alguien con un mal rendimiento en IPSC. Es lo que ya han dicho tantas veces otros con una formación y experiencia real en combate muy superior a la de la mayoría. Pero reconocerlo es duro cuando interviene el ego.
Y resulta curioso que incluyas «tiro en pistas de tiro (tipo IPSC)» en ese plan de evaluación y al mismo tiempo sostengas que no conoces el IPSC porque nunca has competido. Si no conoces cómo funciona un escenario de IPSC, cómo se puntúa, qué se mide y cómo se experimenta, ¿cómo puedes incluirlo en un plan de evaluación y a la vez opinar sobre sus limitaciones? Es una contradicción que no se sostiene.
Sobre la experiencia que tú tienes en intervenciones y la que yo no tengo. Dices que vemos las cosas de manera diferente porque tenemos experiencias vitales diferentes. Pero esto no es realmente una cuestión de «visiones diferentes». Cuando se habla de habilidad y rendimiento en tiro, se habla de variables observables, medibles y evaluables: tiempo, impactos, distancia, precisión. Eso no depende de la visión de nadie. Es objetivo. El que no conoce el IPSC no conoce la forma en que se miden esas variables ni la forma en que se desarrolla un escenario de IPSC, y por tanto le falta información para opinar sobre sus limitaciones. Eso no es una «visión diferente», es un desconocimiento de la herramienta. Y la solución no es defender que la herramienta no sirve, sino probarla.
Sobre la presión del IPSC frente a la presión de una intervención real. Tu descripción de lo que se siente en una intervención real es elocuente y no la discuto. Nadie ha dicho que la presión de una competición de IPSC sea comparable a jugarse la vida. Lo que he dicho es que la competición mide rendimiento en tiro bajo una presión que, aunque no sea la de una intervención real, es suficiente para revelar tus carencias. Y fíjate en lo que implica tu propio argumento: si la presión de una intervención real es mayor que la de una competición de IPSC, entonces el rendimiento en tiro durante una intervención real va a ser igual o peor que en una competición. Nunca mejor. Eso es exactamente el concepto de techo de rendimiento: lo que demuestras en un entorno controlado es lo máximo que puedes esperar. En la realidad, con todo ese estrés que describes, siempre bajas. Por eso precisamente interesa que ese techo sea lo más alto posible. Tu argumento sobre la presión de la intervención real no debilita la utilidad de medir el rendimiento en IPSC, la refuerza.
Sobre la experiencia como dato. Dices que tu experiencia, vivencias y recuerdos son lo que más tienes a estas alturas. No dudo de ello y lo respeto. Pero la experiencia individual, por valiosa que sea, tiene una limitación inherente: es subjetiva, no es replicable, y está sujeta a los sesgos de la memoria y la percepción. Eso no la invalida como fuente de conocimiento personal, pero la hace insuficiente como argumento en una discusión técnica abierta. No es una cuestión de tristeza ni de valor personal, es una cuestión de qué tipo de evidencia se necesita para sostener una afirmación técnica frente a otros. Los datos medibles ─tiempo, impactos, distancia─ no tienen esas limitaciones. Por eso se utilizan.
Y me da la impresión ─y lo digo con respeto─ de que a lo largo de toda esta conversación has defendido a toda costa lo que conoces, lo que has vivido, lo que has experimentado, lo que te han contado. Pero al mismo tiempo has despreciado lo que no conoces, lo que conocen otros, lo que han vivido y experimentado otros con igual o mayor formación y experiencia. Lo haces en parte porque solo has tenido acceso a lo que has tenido acceso ─cosa comprensible─, pero también porque te agarras a lo conocido y no puedes o no quieres aceptar que haya otra cosa, especialmente si no se ajusta a lo tuyo, a lo de siempre. Y eso es precisamente el sesgo de confirmación del que hablaba.
Sobre lo de «IPSCplanista». Tiene gracia, te lo reconozco. Pero fíjate en una cosa: a lo largo de toda esta conversación, yo no he menospreciado en ningún momento tu experiencia operativa ni la labor de las unidades especiales. He dicho repetidamente que la experiencia tiene valor, que la táctica es necesaria, que nadie dice que el IPSC sea lo único que importa. Sin embargo, tú sí has menospreciado repetidamente el IPSC ─«camisetilla y gorra de aparcacoches», «vacaciones en el mar»─ y mi supuesto desconocimiento. Hay una asimetría ahí que creo que merece reflexión.
Y para terminar, voy a hacer algo que no he hecho en toda la conversación: supongamos que tienes razón en todo. En todo. ¿Quiere eso decir que el rendimiento y la habilidad en tiro ─en el uso y manejo de un arma de fuego─ no se miden con tiempo e impactos a la hora de batir blancos y amenazas dispuestos a diferentes distancias, en diferentes posiciones, moviéndose de una posición a otra, resolviendo interrupciones, realizando cambios de cargador, con todas las variables y condicionantes que se quieran añadir? ¿El que demuestre un rendimiento y habilidad en tiro muy superior a cualquier otro en esas condiciones no está en mucha mejor disposición para afrontar cualquier situación que implique hacer tiro? ¿O lo que estás diciendo es que se puede ser muy bueno en la táctica, muy malo en tiro, y tener éxito sin que sea cuestión de suerte? Porque eso es exactamente lo que Matt Pranka explicaba en su artículo: sin rendimiento en tiro, la táctica no tiene sobre qué sostenerse. Puedes entrenar la táctica sin el tiro, pero nunca vas a combatir la táctica sin el tiro. Y ese tiro se mide con tiempo e impactos. Esa es toda la discusión.
Un saludo, Francisco. Y buen fin de semana.
Dices que el testimonio de una persona que vivió algo directamente ¿no es una fuente? Descartamos entonces los testigos en investigaciones policiales, a no ser que escriban su experiencia en un libro. Las personas que contaron lo que relato NO SON ANÓNIMAS para mí, que tampoco soy anónimo, aunque aquí reserve mi identidad. Por supuesto las experiencias y vivencias que me transmitieron no son ni anónimas ni inventadas, otra cosa es que las creas, aunque no cambie la realidad de lo ocurrido. Igual prefieres pensar: como eso no lo puedo contrastar en un libro, como no te conozco y como no das un dato cotejable, no lo creo. Vale. Contra eso evidentemente sólo tengo la palabra de unos hombres que me contaron algo sobre SUS PROPIAS experiencias. Y me sobra. Aquí no vamos a ponernos de acuerdo. No insistiré más.
Sigues interpretando mis comentarios y además introduces argumentos torcidos: ¿Dónde he escrito que “sólo ciertas personas podían confirmar” las cosas que digo? No es así. Pedía la confirmación mediante PERSONAS QUE SÉ QUE CONOCES (Carrión) pero no porque fueran los elegidos de un clan secreto custodio de técnicas secretas. No. Eso es interpretación tuya, que después utilizas para decir que manejo argumentos de autoridad. Aludía a gente que sé que conoces y que también sé que conocen a gente que sabe de lo que hablo, para que facilitasen el cotejo de lo que estoy relatando. Sólo era una manera de salir parcialmente del anonimato propio de las redes para decirte, “ey, pregunta a fulanito que tenemos conocidos comunes y te podrán contar algo”. La misma alusión a gente externa desacredita apelar al “secretismo”. Pero nada, una y otra vez prefieres envolver mis comentarios con interpretaciones ridículas. Tampoco insistiré en esto, pues creo que lo utilizas para torcer mi argumentación.
En nuestra conversación no hablo de secretos, pero también es verdad que, en la dinámica de las unidades especiales militares o policiales, por norma la reserva en sus tácticas y procedimientos, identidades, organización y otras cuestiones es lo habitual; que no es lo mismo discreto que secreto. Sea como fuere, insisto: tus apelaciones al secretismo es una interpretación con la que pareces querer ridiculizar mis argumentos (como eso de que “no estaba al alcance de cualquier mortal”) pero bajo mi percepción, sólo evidencia que por mucho que lo intente, no tienes ni idea de lo que hablo. Que desconozcas los procedimientos de determinadas unidades no los convierte en secretos: en España, hay unidades especiales del Ejército y la Armada que los conocen. Evidentemente NO ES TU CASO.
Corroborado lo que digo sobre el desconocimiento de procedimientos en unidades especiales, sostienes que los accidentes que pueden afectar a los sistemas de ayuda a la puntería son “cada vez más excepcional (es)”. ¿En serio? ¿Cómo lo sabes? ¿Tienes datos? ¿Tienes información de las unidades? ¿Tienes el relato de testigos? Pero, aunque fuese así, aquí es donde demuestras el desconocimiento sobre la organización y planificación del trabajo en las unidades especiales, que se preparan para que las incidencias “excepcionales” no les sorprendan durante las operaciones. Introducir chanzas sobre el florete para desacreditar que un combatiente debe tener preparado planes alternativos para cuando falle –entre otras cosas– el equipo, acentúa lo que digo sobre el desempeño en unidades especiales.
Los sistemas de ayuda a la puntería que integran varias capacidades (luz, laser e IR) cada vez son más compactos y tienen mayores capacidades, siendo lo “malo” que cuando se estropean (golpean, caen, dejan de funcionar o actúan las meigas, que lo hacen en las operaciones, pero nunca en los entrenamientos) se estropea TODO EL CONJUNTO. Antes cuando tenías por separado láser, linterna y no tenías IR podías tirar. Ahora muchas veces se golpea el fusil o subfusil y vas colgando con un hierro que tiene un hostión de cojones, mientras finalizas el trabajo con arma corta. Bien, para estas eventualidades también se preparan las unidades especiales, aunque te parezca que para las veces que pasa es comprometer mucho tiempo.
Con el tiro “pinchando” pasa algo parecido. Aunque no sea para utilizarlo siempre, y aunque ahora existan sistemas de ayuda a la puntería que faciliten el trabajo, en determinadas circunstancias de unos determinados asaltos, el pinchar resulta sumamente efectivo y aporta ventajas sobre otras posiciones. Ergo se sigue entrenando. Y no es ningún secreto, ni una técnica sólo para iniciados y no sé si estará escrito en algún libro o si algún instructor (siempre norteamericano aplicando nomenclaturas en su idioma) le daré su plácet. Pero hacer se hace. Y como se hace y sigue siendo efectivo en determinadas situaciones, resulta inútil seguir discutiendo. ¿Cómo podría convencerte de sus beneficios?: sólo mostrándolos. Eso va a ser difícil, por eso apelaba a terceros de tu confianza. En fin, desisto. Su efectividad no depende de esta conversación. Además, siempre interpretas lo que te parece.
Por ejemplo: “Pero fíjate que eso es exactamente lo contrario de lo que defendías al principio, que era prescindir de los elementos de puntería”. ¿Cuándo he escrito lo de PRESCINDIR de los elementos de puntería? ¿Cuándo, Jorge? No es lo mismo no utilizarlos de la manera que se hace habitualmente (alineación y enrasamiento) para un momento concreto de una intervención determinada, que hablar de “prescindir” de ellos. No tuerzas lo que escribo. Perfectamente puedes entra y pinchar (sin utilizar los elementos de puntería) pero, en la misma estancia, percibir que hay una situación que requiere mayor precisión, y, entonces, tener que subir el arma al hombro y asegurar el tiro con la holográfica o sin subirlo con el láser. Entonces ¿prescindir? No. No utilizar el láser no es prescindir del láser: es discriminar su utilización. Pero nada, es lo de siempre: interpretas lo que quieres para acomodarlo a tu argumentación. Me supera y me cansa.
Las apelaciones al GPS y la electrónica era para fundamentar la enseñanza base sin ayudas por si “todo deja de funcionar, se estropea o sufrimos un accidente”, sin pretender hacer categoría de un caso concreto. Hay que prepararse para cuando las ayudas (electrónicas, médicas, logísticas…) fallan o no llegan. Es una filosofía de trabajo. Filosofía que por tus comentarios intuyo que no aplicas. Nada que hacer aquí, tampoco. Inútil insistir.
La discusión:
“Lo que se dice ─y lo repito una vez más, a ver si esta vez queda claro─ es que la parte del tiro que consiste en ser rápido y preciso al disparar se mide con tiempo e impactos”.
Mi opinión:
La parte del tiro que consiste en ser rápido y preciso al disparar… sin equipo, en unas condiciones favorables, con la única “presión” de una competición y sin observancia de otros requisitos tácticos y de ejecución…se puede medir en pistas tipo IPSC. Efectivamente. Pero esos tiempos y esas mediciones aportan información sobre el dominio de unas habilidades en tiro de ESAS CONDICONES y con ESOS CONDICIONAMIENTOS determinados. Punto. Que sirven para lo que sirven. En el contexto de la preparación de un hombre de intervención en una unidad especial, resultará un tanto por ciento a sumar a otros tantos por cientos (de tiro y de otras cuestiones tácticas) dentro de un plan global de entrenamiento.
Mi problema con lo que dices es que categorizas el tiro IPSC como canon, regla o norma para valorar el tiro en las unidades especiales, y con eso no estoy de acuerdo. El tiro IPSC aporta valiosísima instrucción e información sobre una determinada manera de disparar, pero, dista mucho de ser la manera de disparar que tendrá que ejecutar –en un caso real– un miembro de una unidad especial. ¿Por qué?: Por todo: equipo, contexto táctico, presión (aunque no lo creas, pienso que una intervención REAL aporta más estrés que un campeonato de IPSC, pero es sólo una opinión pues nunca he competido en IPSC) reglas de enfrentamiento (Código Penal) y etcétera. Si hasta la funda que tenéis en IPSC o los portacargadores son distintos a los que llevan los hombres de intervención. ¿Cómo podemos valorar una presentación desde una funda que está cogida al pelo (IPSC) con una extracción que tiene que desactivar sistemas de seguridad y retención? Es absurdo. Por no hablar de la munición o la manera de enfrentarse al incidente. Jorge, qué haces cuándo superas un stage, pasas al siguiente, ¿verdad? ¿Es lo mismo que haces durante una intervención, que después de disparar tienes QUE VER los resultados producidos por los impactos en el objetivo, generalmente UNA PERSONA? De verdad ¿sabes de lo que estoy hablando?.
Dices “Agradezco que confirmes que nunca has competido en IPSC, porque explica bastante de la conversación. Estás opinando sobre las limitaciones de algo que no has experimentado. Es como opinar sobre cómo sabe un plato sin haberlo probado”. Aquí es donde espero tu aportación sobre la experiencia que tienes en los entrenamientos de las unidades especiales militares o policiales.
Tu valoración sobre la competición en IPSC es la “presión” que se siente frente al cronómetro, la toma de decisiones bajo estrés de tiempo, la discriminación de blancos penalizadores, la gestión de recargas en movimiento, las consecuencias de una infracción de seguridad… Joer Jorge, visto así ahora lo entiendo mejor. Es la caña. Y efectivamente, no tengo esa experiencia. Mi experiencia es la presión de salvar la vida de una o varias personas, poner en riesgo la de mis compañeros o la mía, el estrés de fallar o retrasarme en la apertura dando tiempo a que puedan acabar con la vida de alguien, discriminar a oscuras y con gente gritando quiénes son hostiles, quienes simulan pánico y a quienes tengo que vigilar, la gestión de los detenidos, quizá la gestión de un abatido o herido (propio o ajeno) y en definitiva, asumir las consecuencias de un fallo de seguridad que haga que se precipite la operación o que alguien le meta un taponazo a una vieja, o la presión de ver las manos antes que nada para ver si hay amenaza y actuar con congruencia, oportunidad y proporcionalidad en una situación difícil… Efectivamente, Jorge: no tengo ni puta idea de la presión que se siente participando en competiciones de IPSC. Ahí me ganas. Me la envaino.
Creo que parte de nuestras discrepancias estriban en que vemos las cosas de manera diferente porque tenemos experiencias vitales diferentes: en mi caso no puedo valor suficientemente las ventajas del IPSC porque no he competido en IPSC; por tu parte, tus conocimientos sobre los entrenamientos en unidades especiales ¿son?. En aplicando de la lógica que proyectas sobre los comentarios de mi experiencia en IPSC:
El tiro y la táctica. De nuevo aquí creo que te equivocas cuando dices: el tiro y la táctica “son cosas distintas”. No en el entorno de intervención, que las une. El tiro es la aplicación de un procedimiento en un determinado momento táctico. Es decir (y aquí está lo mollar de lo que quiero decir y no logro que interpretes de manera correcta): no podemos separar la técnica de la táctica, porque la táctica puede influir directamente en la técnica. ¿Cómo?: portando determinado material ¿De qué otro modo?: con unas determinadas condiciones de luminosidad, ruido, visibilidad, estrés, movimiento, plataforma de disparo y algunas otras. Es decir, una vez adquirida la CAPACITACIÓN en tiro para el combate (que se adquiere entrenando distintos modos de disparar; también tiro práctico tipo IPSC) se debe introducir cada uno de los condicionantes que el tirador se puede encontrar durante la intervención. Sabes disparar ¿Bien? Perfecto: ahora no lo hagas desde la funda, hazlo soltando antes el ariete (con cuidado para no llevarte la tibia del compañero) y desenfundando de manera distinta a como lo harías en una pista IPSC; sobre todo porque el arietero a veces lleva el arma corta en otro sitio. ¿Comprendes ahora lo que digo? Aprendes las presentaciones y los movimientos sin equipo e introduciendo neurobiológicamente cada movimiento en tu patrón de respuestas propioceptivas. Bien. Pero después debes introducir eso patrones entrenados en unas respuestas condicionadas por las propias situaciones que te encuentras. Y entonces ocurre lo que desde mi experiencia he relatado: que no siempre el mejor en pistas tipo IPSC es el que consigue mejores resultados en las pistas más complejas y condicionadas. ¿Por qué? Por múltiples factores. Factores que COMPLETAN la valoración GLOBAL de una planificación en tiro PARA EL COMBATE.
A la pregunta que dices no respondo:
Tiro de precisión: calificación 7.
Tiro de combate: calificación 8.
Tiro modelo duelo: calificación 5 (force-on-force o duelos de ejecución de otro tipo).
Tiro en asaltos: calificación: 6.
Tiro en pistas de tiro: calificación 7 (tipo IPSC).
Tiro en pistas tácticas: calificación 7.
Tiro en recorridos de tiro: calificación 8.
Tiro en situaciones: calificación 5.
Habría alguno más. Bien, pues la resultante de la CALIFICACIÓN en tiro sería una consecuencia de todo (podría añadir algún concepto más, pero de nuevo apelo a tu comprensión) Pero lo que te vengo a decir es que el tiro tipo IPSC daría unas métricas y un entrenamiento magníficos (no lo pongo en duda) pero, lo primero, hay que meterlo dentro de un plan completo, y luego hay que enmarcarlo dentro de una funcionalidad determinada: la intervención.
Cierto, llevamos muchos comentarios y creo que no llegamos a ninguna parte, porque además consideras que mi experiencia o la de otros que conozco NO SON UN DATO. Pues desgraciadamente, a estas alturas de la vida es de lo que más tengo: experiencia, vivencias y recuerdos, que, si encima no son ni un dato, ya me dirás qué tristeza de persona y para lo que he quedado. Para ser un terraplanista de intervención. Triste. Pero podía ser peor: podía ser un IPSCplanisa, de los que creen que el mundo en camiseta y gorra de aparcacoches en un mundo estresante. 😉
Termina la semana, no sé si te contestaré a otro mensaje. Sea como fuere. Un saludo.
Francisco, vamos por partes porque hay mucho que desgranar.
Dices que prefieres la fuente directa ─alguien que estuvo allí y te lo contó─ a una referencia bibliográfica. Esto es exactamente lo contrario de cómo funciona el conocimiento verificable. Un testimonio oral de alguien anónimo no es una fuente, es una anécdota. No se puede contrastar, no se puede verificar, no se puede citar. Una referencia bibliográfica sí. Fairbairn y Sykes publicaron Shooting to Live en 1942, Applegate publicó Kill or Get Killed en 1943, y las competiciones Leatherslap de Cooper en los años 1950 están documentadas con fechas, nombres y resultados. Todo eso es anterior a la creación de las unidades especiales policiales españolas y está al alcance de cualquiera que quiera comprobarlo (https://tirotactico.net/2014/01/07/4674/). Que alguien te contara cómo se hacía en su época no invalida que se hiciera antes en otros sitios, solo significa que a España llegó después ─igual que llegó después la isósceles moderna, y no faltó quien quiso apropiarse de su «descubrimiento»─. Preferir «me lo dijo un compañero» a evidencia publicada y verificable es preferir la anécdota al dato. Y eso, en una discusión técnica, no es un argumento sólido.
Insistes en que nunca escribiste que fuera una técnica secreta ni superior, y que lo que interpreto es cosa mía. Vamos a repasar lo que sugerían tus comentarios. Presentabas algo que «se hace en determinadas unidades especiales», que «se entrena en España y en otros países», que solo ciertas personas podían confirmar, y a las que me remitías para que me lo explicaran porque tú no podías ser más explícito. Eso sugiere algo que solo unos pocos conocen, es decir, algo cercano a un secreto. Y cuando escribiste «a 7 m pinchando con un MP5 y sin tomar elementos de puntería, se consigue impactar en el centro de masas de manera más rápida que encarando el MP5 desde el hombro», «más rápida» es una afirmación de superioridad. No hace falta usar la palabra «superior» para afirmar superioridad. El tono general de tus comentarios daba a entender que se trataba de algo que no estaba al alcance de cualquier mortal, que solo quienes habían pasado por determinadas unidades podían entender, y que era mejor que la alternativa convencional. Las palabras están ahí, las puede leer cualquiera, y la lectura que se extrae de ellas es bastante clara.
Sobre el respaldo cuando falla la óptica. Dices que «no todas las configuraciones permiten utilizar los elementos de puntería del arma» y que si se golpea todo el conjunto no te servirán las miras. De acuerdo, puede pasar. Pero estás hablando de una situación cada vez más excepcional: que falle la óptica, que las miras de respaldo también queden inutilizadas, que no puedas hacer transición a secundaria, y que además tengas que disparar a menos de 10 metros. Dedicar tiempo de entrenamiento sistemático a una concatenación de fallos tan específica no tiene sentido cuando ese tiempo se puede dedicar a cosas que tienen una aplicación infinitamente más probable. Es lo mismo que el florete: un militar moderno no lleva uno ni entrena esgrima por si se queda sin munición y le falla el arma. Hay un punto en el que una habilidad obsoleta deja de justificar el tiempo de entrenamiento que consume.
Lo de la Disponibilidad Selectiva del GPS merece una corrección. La Disponibilidad Selectiva [Selective Availability (SA)] fue desactivada permanentemente el 1 de mayo de 2000 por orden del presidente Clinton. Llevas 26 años sin SA. Y lo más relevante: la SA solo afectaba a los receptores civiles. El GPS militar siempre ha utilizado canales cifrados ─código P(Y), ahora código M─ que eran inmunes a la degradación de la SA. Los militares estadounidenses nunca perdieron precisión GPS por la SA. Así que el ejemplo que pones es correcto históricamente, pero no afectaba a las propias fuerzas, y además dejó de aplicarse hace más de un cuarto de siglo. En cuanto a la navegación terrestre con brújula y plano, por supuesto que se enseña y se utiliza, y tiene todo el sentido del mundo: es la forma de aprender topografía y de entender el terreno, algo que un GPS no te enseña. El GPS te da una posición, pero no te enseña a leer el terreno. Y se utilizan ambas cosas, brújula y GPS, porque se complementan. Lo mismo pasa en navegación aérea y marítima: GPS, brújula y carta. Nadie prescinde de una cosa por tener la otra. Pero fíjate que eso es exactamente lo contrario de lo que defendías al principio, que era prescindir de los elementos de puntería. Aquí estamos de acuerdo: se usan todos los medios disponibles, no se prescinde de ninguno.
Ahora, el punto central: dices que el tiro IPSC «no es todo el tiro de combate». Francisco, nadie ha dicho eso. Nunca. En ningún momento de esta conversación. Ni en el artículo, ni en mis respuestas, ni en ningún artículo del blog. Es un hombre de paja que llevas repitiendo desde tu primer comentario. Lo que se dice ─y lo repito una vez más, a ver si esta vez queda claro─ es que la parte del tiro que consiste en ser rápido y preciso al disparar se mide con tiempo e impactos. Esa parte. Que luego hay más cosas que influyen en una intervención, por supuesto. Nadie lo ha negado jamás. Pero esas «más cosas» no alteran la forma de medir la velocidad y precisión del tiro.
Agradezco que confirmes que nunca has competido en IPSC, porque explica bastante de la conversación. Estás opinando sobre las limitaciones de algo que no has experimentado. Es como opinar sobre cómo sabe un plato sin haberlo probado. Dices que has «acompañado a competidores» y que eres «seguidor de algunos tiradores», pero eso no te da conocimiento de primera mano sobre lo que se experimenta al competir. Y precisamente lo que se experimenta al competir es lo que resulta más relevante: la presión del cronómetro, la toma de decisiones bajo estrés de tiempo, la discriminación de blancos penalizadores, la gestión de recargas en movimiento, las consecuencias de una infracción de seguridad ─que es la descalificación─. Todo eso lo sabrías si hubieras competido. Desde fuera parece «camisetilla y gorra de aparcacoches». Desde dentro es otra cosa. Y curiosamente, tipos como Matt Pranka ─con más experiencia operativa que la mayoría─ compiten regularmente y lo consideran un requisito, no un complemento opcional. Si alguien con su perfil no ve las «limitaciones» que tú ves desde fuera, quizá las limitaciones no estén donde crees. Por cierto, ¿conoces el origen del IPSC y quiénes estaban detrás de su creación? Porque no nació como un deporte de «camisetilla y gorra de aparcacoches», sino de la mano de gente como Jeff Cooper y otros con una experiencia en combate y formación táctica más que notable, precisamente como una herramienta para medir y mejorar las habilidades con la pistola en un contexto defensivo.
Dices que tengo «total desconocimiento de lo que supone una pista de tiro táctico medianamente exigente». Aquí hay que aclarar una cosa: haber hecho muchas o pocas pistas tácticas ─o lo que sea─ no es en sí mismo un dato, una evidencia ni un argumento. Se puede hacer algo muchísimas veces mal, o de la forma en que siempre se ha hecho, sin que eso signifique que se esté haciendo bien o de la mejor forma posible. Eso sí, puedes acabar haciendo algo mal muy bien, o algo obsoleto muy bien, pero el aporte de valor es mínimo. Lo relevante en esta discusión son los argumentos, los datos y la lógica, no cuántas pistas ha hecho cada uno. Precisamente eso es lo que llevo señalando toda la conversación: los argumentos se sostienen con datos, no con credenciales ni con cantidad de repeticiones.
Tu descripción de la pista táctica ─sin luz, con linterna del arma, con rotativos policiales, con detonaciones inesperadas, con transiciones, con granadas, con discriminación de objetivos según peligrosidad─ es correcta y nadie la discute. Pero fíjate en lo que estás describiendo: un entorno que evalúa muchas más cosas que el tiro. Decisiones, ejecución táctica, gestión del estrés, discriminación, seguridad, coordinación con el equipo. Todo eso son componentes tácticos que se suman al tiro. Perfecto. Pero eso es exactamente lo que llevo diciendo desde el principio: son cosas distintas. El tiro es una parte. La táctica es otra parte. Las dos son necesarias. Ninguna sustituye a la otra. Y la parte del tiro ─velocidad y precisión al disparar─ se mide con tiempo e impactos en un entorno controlado, precisamente para aislar esa variable de todas las demás. Si no la aíslas, no sabes si el resultado se debe a la habilidad en tiro o a la habilidad táctica o a una combinación de ambas. Tu propia descripción de la pista táctica confirma mi argumento, no lo rebate.
A la pregunta de cómo mides el rendimiento en tiro de un miembro de un equipo táctico, respondes: «con la resultante establecida tras un plan global de entrenamiento en donde las pistas tipo IPSC ocupan un determinado lugar, pero no el único». Sigues sin responder a la pregunta. La pregunta era específica sobre rendimiento en tiro, no rendimiento global. Y en tu propia respuesta acabas admitiendo que las pistas tipo IPSC «ocupan un determinado lugar» en ese plan. Pues eso. Ese «determinado lugar» es precisamente el que mide el rendimiento en tiro de forma aislada, objetiva y repetible. Y ese rendimiento se mide con tiempo e impactos. Que luego haya más evaluaciones ─tácticas, de estrés, de discriminación, force-on-force─ no cambia la forma de medir la parte del tiro.
Lo del tirador de IPSC que baja rendimiento en force-on-force es interesante, pero no contradice nada de lo que he dicho, sino que lo refuerza. Si un buen tirador baja rendimiento bajo estrés táctico, eso demuestra que además del tiro hay que entrenar la gestión del estrés. Nadie ha dicho lo contrario. Pero piensa en lo que implica: si un tirador con alto rendimiento demostrado en IPSC baja cuando le añades estrés de combate, ¿qué crees que le pasa al que tiene un rendimiento mediocre en IPSC cuando le añades ese mismo estrés? ¿Mejora? No. Baja igual o más. Precisamente por eso se busca la mayor habilidad y rendimiento en tiro posible, asumiendo que en la realidad será menor. La habilidad demostrada en un entorno controlado es el techo. En la realidad siempre bajas de ese techo, nunca subes. Así que cuanto más alto sea el techo, más margen tienes cuando bajes. Eso lo hemos tratado en más de una ocasión en el blog y es una de las razones por las que medir el rendimiento en tiro tiene tanta utilidad: te da una referencia objetiva del punto de partida de cada persona, sabiendo que en condiciones reales será como mucho igual y probablemente peor. Que se lo digan al Cuerpo de Infantería de Marina estadounidense [US Marine Corps], que llevan un tiempo midiendo el factor de letalidad [lethality factor] de sus combatientes, que no es más que el factor de impacto [hit factor] que se utiliza en IPSC ─puntos divididos entre tiempo─. Si los Marines consideran que el hit factor del IPSC es una métrica válida para evaluar la capacidad letal de sus infantes de marina, quizá no sea tan «reduccionista» como dices.
Y por último, tu chiste sobre la lotería y las intervenciones. No has entendido el argumento ─o no has querido entenderlo─. Nadie ha dicho que las intervenciones exitosas se deban a la suerte. Lo que se dice es que el resultado de una intervención no es una métrica válida del rendimiento individual, porque intervienen variables que no controlas. Es gestión de riesgos básica. Un equipo puede planificar y ejecutar una intervención impecablemente y que un rebote alcance a un rehén. Eso no convierte la intervención en un fracaso por incompetencia, sino en un desenlace trágico a pesar de una ejecución correcta. Y al revés: una intervención chapucera puede salir bien porque el sospechoso se rindió antes de que nadie tuviera que disparar. ¿Eso convierte la intervención en un éxito por competencia? Por eso precisamente se mide el rendimiento del ejecutante con métricas que sí se pueden aislar de los factores externos: tiempo e impactos en un entorno controlado. Porque el resultado de una intervención depende de tantos factores ─incluida la suerte─ que no sirve como métrica de la habilidad individual. Los éxitos se celebran y los fracasos se analizan, pero ni unos ni otros son métricas de rendimiento en tiro. Lo que sí es una métrica de rendimiento en tiro es el cronómetro y los impactos. Y rechazarlo no cambia la realidad, solo te deja sin saber dónde estás de verdad.
Francisco, esta conversación lleva ya muchos comentarios y el patrón se repite: por cada argumento con datos, evidencia o lógica, respondes con una opinión, una pregunta retórica o una apelación a tu experiencia. Entiendo y respeto esa experiencia, pero no sustituye a los datos. Lo que observo es que buscas confirmar lo que ya piensas en lugar de contrastar si lo que piensas se sostiene con evidencias. Es exactamente lo que pasa con el terraplanismo: por cada evidencia de que la tierra es redonda, hay una pregunta o suposición preparada. No porque las evidencias no sean sólidas, sino porque la conclusión ya estaba decidida de antemano.
Un saludo.
No estuve cuando se empezó a utilizar una determinada técnica de tiro, pero hablé con quienes estuvieron y recibieron la instrucción correspondiente. Entonces no lo llamaban target-focused shooting ni tampoco adoptaban terminología en inglés para algo que finalmente ellos simplificaron llamándolo “pinchar”. Comprenderás que frente a un testigo directo de la época o una referencia bibliográfica prefiera la fuente directa.
Efectivamente, entrecomillas mis palabras y del entrecomillado no se pueden extraer las palabras secreta o superior, ergo es tu interpretación. Expliqué para qué utilizaba las referencias (para que intuyeses a qué y quiénes me refería) pero veo que resulta inútil y tu interpretación siempre caen del lado de atribuirme una superioridad que para nada reclamo. Efectivamente lo que escribo está ahí y la interpretación que la haga cada cual.
Si una holográfica falla “el respaldo son las miras” cuando la disposición de los elementos de ayuda a la puntería lo permitan, que no todas las configuraciones lo permiten. La tendencia es a hacer componentes más pequeños e integrar monturas que permitan utilizar los elementos de puntería del arma, pero no siempre se pueden hacer. Además, aunque pudieras utilizar los elementos de puntería, algunas veces, cuando se golpea TODO el conjunto y éste incluye el módulo de luz, de nada te servirán las miras. Siempre puedes hacer transición a secundaria, claro, pero dependiendo de la situación (que es lo que quiero expresar) algunas veces a menos de 10 m. y si la situación táctica lo requiere, pinchas y le metes dos taponazos al sujeto sin problemas (siempre que lo hayas entrenado como BASE del posterior desarrollo de entrenamiento en tiro para el combate).
El GPS la navegación y etc. ¿Recuerdas la guerra de Yugoslavia y otros conflictos como las guerras en el Golfo? Bien, Estados Unidos ha variado, degradado o interferido en los datos del GPS principalmente durante conflictos bélicos para evitar que el enemigo utilizara el sistema con fines ofensivos. A esta técnica se le conoció formalmente como Disponibilidad Selectiva. Los guerrilleros siguen tirando de brújula y hacen bien. Opino.
Escribes: “Lo que discutíamos es si el rendimiento en tiro ─que es una parte de lo que se hace en una intervención─ se mide con tiempo e impactos. Y sí, se mide con tiempo e impactos”. Aquí es donde discrepo contigo. El rendimiento en tiro IPSC se medirá en tiempo/impactos. Vale. Ninguna discusión aquí. Pero el tiro IPSC NO ES TODO EL TIRO de combate y por supuesto NO ES TODO EL TIRO que necesita entrenar una unidad especial policial/militar. ¿Ayuda? Ayuda; ¿Es bueno?: es bueno; ¿Mide cosas, habilidades, técnicas? Las mide… pero en su contexto de competición, vestido en camisetilla, gorra de aparcacoches, gafitas y calzado cómodo, que es una manera de trabajar que JAMÁS (creo) tendrá que implementar un hombre de las referidas unidades especiales. Ni siquiera trabajando de paisano irán así, pues normalmente irán provistos de chaleco interior, bridas o grilletes, transmisiones, cargadores, navaja, teléfono con mensajería militar, algunas veces mochila…
Mis referencias a pistas IPSC te hacen dudar de mi participación en competiciones de IPSC. Ahora mismo te saco de la duda: no he competido; he acompañado a competidores, les he ayudado con entrenamientos y soy seguidor de algunos tiradores nacionales e internacionales, pero poco más. Ahora bien, en mi caso me ocurre algo similar contigo cuando das tanta importancia al tiro IPSC, y es el conocimiento que puedas tener de los requerimientos y entrenamientos de las unidades especiales, más allá de lo que hayas podido leer o alguna charla con algún componente de dichas unidades, a tenor de tus valoraciones e interpretaciones durante nuestras charlas. Dices “Que una intervención tenga más componentes que el tiro no cambia la forma de medir el tiro”. Pues debería, porque si valoras lo mismo una tirada en camisetilla y pantalones cortos, con la de un hombre de intervención totalmente equipado, eso puede ser porque no has probado a realizar una pista con el equipo encima. Y para que no interpretes más, insisto: el tiro IPSC me encanta, lo veo útil y mide cosas. Pero el tiro DURANTE el COMBATE tiene más componentes que influyen en su desarrollo, técnica de ejecución y rapidez. Y luego cuando comparas las recargas, seguridad y discriminación de cartulinas en competiciones de IPSC, con las capacidades que se pueden entrenar durante una pista táctica, pues efectivamente es evidente que estamos hablando de dos cosas distintas, en donde mi somero conocimiento del tiro IPSC se topa con tu total desconocimiento de lo que supone una pista de tiro táctico medianamente exigente. Me explico: ¿hay pistas de IPSC sin luz, las hay en donde tengas que utilizar la luz del arma, las hay con luces de rotativos policiales encendidos mientras la pasas, con sonidos y detonaciones que no esperas, tienes que hacer transiciones de tus armas, tirar granadas antes de entrar en una estancia, manipular determinado material, soltar material para hacer tiro, discriminar el orden en el que hay que disparar a 3 objetivos según la peligrosidad para terceros y para tu equipo? Jorge, estamos hablado de COSAS diferentes. El tiro IPSC te da una capacitación magnífica, como el entrenamiento físico una estupenda condición física y etc. Pero el tiro en determinadas situaciones SE EVALÚA entrenando y superando situaciones que afectarán a tu técnica de tiro, sobre todo, teniendo en cuenta unos resultados en donde en fallo NO ES UNA OPCIÓN, pues el éxito o el fracaso de una operación es algo más –mucho más– que tiempo/impactos. ¿Qué para llegar a ello viene magnífico entrenar diferentes técnicas de tiro, entre ellas el IPSC? Ninguna discusión en eso, pero acotarlo todo a tiempo/impactos me parece reduccionista.
A la pregunta “¿cómo evalúas tú el rendimiento en tiro de un miembro de un equipo táctico si no es con tiempo e impactos?” respondo: con la resultante establecida tras un plan global de entrenamiento en donde las pistas tipo IPSC (con las limitaciones de fundas y equipo oficial) ocupan un determinado lugar, pero no el único. Te seré más claro: si un hombre es un magnífico tirador en pistas de IPSC, pero, por lo que sea (mental, nervios, dificultades de otro tipo, presión ambiental, lo que sea) llegado el momento de realizar otros entrenamientos que implican el uso de arma (el tiro) pero su ejecución conlleva otros componentes que afectarán al tiro y entonces se comprueba que su rendimiento baja, pues efectivamente su calificación en la APLICACIÓN del tiro bajará. Será magnífico en tiro de pista (IPSC) como otros son magníficos en tiro de precisión u otros lo son en ejercicios de tiro de fuerza contra fuerza, pues con su tranquilidad abaten a otros componentes que, en principio, eran mejores técnicamente (en tiro IPSC) pero cuando les tiran a 5 metros con munición fx reculan, huyen o deforman su posición de tiro. De este modo y con alguna cosa más que permitirás me reserve, es como pienso que se podría evaluar el rendimiento en tiro de un hombre de estas unidades, pues un determinado rendimiento (opino) no podemos aislarlo de su función, que es la intervención; es decir: ganar.
En cuanto a las intervenciones: “Hacerlo todo mal puede suponer que salga bien por buena suerte. Un rehén liberado sin un rasguño puede ser el resultado de una ejecución impecable o de una concatenación de circunstancias afortunadas. Y un desenlace trágico puede darse a pesar de que cada miembro del equipo hiciera exactamente lo que tenía que hacer”. Si la información, planificación, ejecución y éxito de una operación finalmente lo tenemos que achacar a una “concatenación de circunstancias afortunadas” recomiendo al jefe del grupo que en la próxima le eche antes a la lotería.
Francisco, vamos por partes.
Dices que «pinchar existía antes de que alguien decidiese llamarlo target-focused shooting, ergo no podía ser de toda la vida». Difícil saberlo con certeza salvo que estuvieras ahí para verlo, pero la historia del tiro está bastante documentada. El tiro desde la cadera sin utilizar los elementos de puntería se practicaba ya en las competiciones Leatherslap organizadas por Jeff Cooper a finales de los años 1950, e incluso antes, en las calles de Shanghai en los años 1930, como recoge Tom Givens (https://tirotactico.net/2014/01/07/4674/) a partir del trabajo de Fairbairn y Sykes, y mucho antes con Applegate. También en Filipinas. Lo que pasó después es exactamente lo que tú describes: llegó Jack Weaver, empezó a disparar a dos manos a la altura de los ojos utilizando los elementos de puntería, y los resultados en competición fueron tan evidentes que todos lo adoptaron. Lo que hoy llamamos target-focused shooting no es más que la evolución natural de aquello: usar los elementos de puntería con el enfoque en el blanco en lugar de en las miras. Puedes llamarlo «pinchar», «tiro instintivo», «tiro dirigido» o como quieras. Las diferentes denominaciones las hemos tratado en el blog (https://tirotactico.net/2019/10/20/19481/) en varias ocasiones. La mecánica no cambia por el nombre que le pongas, y desde luego no es algo que llegara a España antes que al resto del mundo, sino al revés ─igual que pasó con la isósceles moderna, que llegó con bastante retraso, y no faltó quien quiso apropiarse de su «descubrimiento» aprovechando la ignorancia de los demás─.
Dices que no escribiste que fuera una técnica secreta ni superior. Vamos a repasar lo que escribiste, con tus propias palabras. En tu primer comentario: «en unidades especiales policiales se entrena SIN adquirir los elementos de puntería propios del arma». En el segundo: «el entrenamiento y la forma de disparar que digo, lo puede confirmar Carrión que sabe de lo que hablo y dónde se hace». Cuando se te pidió que lo explicaras: «más que una técnica es una manera de trabajar, en la que efectivamente nos dirigimos al blanco sin adquirir los elementos de puntería», y añadiste «el Chino sabe de lo que hablo, pregúntale». Y remataste con: «a 7 m pinchando con un MP5 y sin tomar elementos de puntería, se consigue impactar en el centro de masas de manera más rápida que encarando el MP5 desde el hombro». ¿No quisiste presentarlo como algo superior? ¿Ni como algo que solo ciertos entendidos conocen? Las palabras están ahí y las puede leer cualquiera.
Sobre la analogía de la formación clásica como respaldo «si todo lo demás falla»: estamos de acuerdo en el principio, pero hay que ser coherentes con él. Si un punto rojo falla, el respaldo son las miras de hierro, que están ahí precisamente para eso ─las pistolas con punto rojo llevan miras de hierro de respaldo [backup iron sights] y los fusiles llevan miras abatibles [flip-up sights]─. El respaldo no es «disparar sin ningún elemento de puntería». Es como decir que si falla el GPS, el respaldo es navegar sin instrumentos en lugar de utilizar una carta náutica. Y ya puestos, habría que preguntarse si los barcos llevan a bordo un sextante por si falla todo. Algunos sí y otros no, pero lo que está claro es que nadie sostiene que la navegación astronómica sea superior al GPS ni que deba ser el método principal. Y yendo un paso más allá: un militar moderno no lleva un florete ni entrena esgrima por si se queda sin munición o le falla el arma. Hay un punto en el que una habilidad obsoleta deja de tener utilidad práctica suficiente como para justificar el tiempo de entrenamiento que requiere.
Dices que te he interpretado mal cuando hablabas de la diferencia entre tiro e intervención, y que tu punto era que una pista táctica está «por encima» de una pista IPSC en importancia para un equipo táctico. Pues sí, pero eso no es lo que discutíamos. Lo que discutíamos es si el rendimiento en tiro ─que es una parte de lo que se hace en una intervención─ se mide con tiempo e impactos. Y sí, se mide con tiempo e impactos. Que una intervención tenga más componentes que el tiro no cambia la forma de medir el tiro. Y ahí es donde me surge la duda de si alguna vez has competido en IPSC, porque parece que lo ves desde fuera. En IPSC también se evalúa la seguridad ─te descalifican por una infracción de seguridad─, también tomas decisiones bajo presión de tiempo, también discriminas blancos de penalizadores, también gestionas recargas y posiciones. No es una intervención, nadie dice que lo sea, pero tampoco es «disparar a cartones sin más». Y lo más importante: te da un dato objetivo, medible, que no miente. Ese dato te dice dónde estás de verdad.
Y aquí viene la pregunta que me llevo haciendo toda la conversación: ¿cómo evalúas tú el rendimiento en tiro de un miembro de un equipo táctico si no es con tiempo e impactos? Dices que en tu experiencia un competidor nacional de IPSC no queda por encima de otro operador no competidor en una pista táctica. Pero una pista táctica evalúa muchas más cosas que el tiro: decisiones, ejecución, discriminación, seguridad. Así que lo que me estás diciendo es que el operador no competidor compensa su menor rendimiento en tiro con un mejor rendimiento táctico, lo cual es perfectamente posible y lógico ─para eso se entrena la parte táctica─. Pero eso no significa que el tiro no se mida con tiempo e impactos, significa que en una evaluación global pesan más cosas. Y si aíslas la variable tiro ─que es de lo que hemos hablado desde el principio─, el dato objetivo sigue siendo tiempo e impactos.
Cuando dices que el chaleco, el casco con pantalla balística o la fisonomía del agente «alteran la mecánica del tiro», tienes razón en que condicionan la posición de tiro y pueden limitar el rango de movimiento. Pero no alteran los fundamentos: empuñe, puntería, control del disparador, control del retroceso. Un operador que tiene que adaptar su posición por el equipamiento va a necesitar más habilidad de base, no menos. Y esa habilidad de base se desarrolla y se mide en el campo de tiro, con tiempo e impactos, con ropa cómoda si quieres. Luego se entrena con el equipo completo, que es donde aparecen las adaptaciones que describes. Pero la base es la base.
Por último, escribes: «me niego a circunscribir nuestra charla a un cronómetro cuando de lo que estamos hablando es de servidores públicos que se juegan la vida para salvar la de los demás». Francisco, nadie está reduciendo la labor de esos profesionales a un cronómetro. Lo que se dice es que el cronómetro de tiro mide una parte ─la parte del tiro─ de lo que esos profesionales necesitan dominar. Y negarse a aceptar que el cronómetro cuenta la verdad sobre esa parte es negarse a aceptar la realidad. El cronómetro no tiene ego, no tiene opinión, no apela a la autoridad de nadie. Solo mide. Y lo que mide es objetivo, repetible y comparable. Es la herramienta más honesta que existe para saber dónde estás de verdad en cuanto a tiro se refiere. Rechazarla porque «hay más factores» es como rechazar una báscula porque «el peso no lo es todo para la salud». No lo es todo, pero es un dato que conviene conocer.
Los éxitos de las unidades se miden en vidas salvadas, rehenes liberados y terroristas detenidos y abatidos, como bien dices. Nadie lo cuestiona. Pero eso no es una métrica que determine el rendimiento del ejecutante, sino el resultado de una intervención, que depende de muchos factores ─entre ellos la buena o mala suerte, tanto propia como la del adversario─. Hacerlo todo bien puede suponer que salga mal por mala suerte. Hacerlo todo mal puede suponer que salga bien por buena suerte. Un rehén liberado sin un rasguño puede ser el resultado de una ejecución impecable o de una concatenación de circunstancias afortunadas. Y un desenlace trágico puede darse a pesar de que cada miembro del equipo hiciera exactamente lo que tenía que hacer. Por eso precisamente se buscan métricas que sí se pueden medir de forma aislada, objetiva y repetible, para no depender de la suerte. El tiempo y los impactos en un entorno controlado miden la habilidad en tiro del individuo, sin interferencia de factores externos. Y precisamente porque aun con el más alto rendimiento y habilidad las cosas pueden salir mal, se intenta alcanzar ese rendimiento ─para que al menos la parte que depende de ti esté resuelta─. La habilidad en tiro de los miembros de esas unidades se mide con tiempo e impactos, porque no hay otra forma de medirla. Y esa habilidad es uno de los pilares sobre los que se construyen esos éxitos.
Un saludo.