
En pocas palabras, un silenciador ─o supresor─ es un tubo con una serie de divisiones internas que atrapan los gases en expansión y ralentizan su salida al aire. Ello reduce la onda de presión y, por ende, el ruido que genera el disparo de un arma de fuego ─o un motor de combustión interna─. La explicación técnica completa para llegar a comprender los detalles sobre el funcionamiento y fabricación de un silenciador comprende conceptos y definiciones de Física, Metalúrgica, Termodinámica, Dinámica de Gases, etc.. En un silenciador se produce una gran transferencia de calor mientras se redirige el movimiento caótico de los gases a presión producto de la combustión de la pólvora al percutir un cartucho ─o de la combustión de la gasolina o gasoil─. No vamos a entrar en los aspectos más técnicos.

Aunque en España ─todavía─ no es legal el uso de silenciadores ─o supresores─ en armas de fuego, todos los días nos encontramos «silenciadores» por la calle, solo que en lugar de ir en la boca de fuego de un arma de fuego, van en la boca de fuego del tubo de escape, es decir, en la salida de los gases de escape de los motores de combustión interna que llevan coches, motos, camiones. En ese caso se suele denominar «silencioso» ─o también «silenciador»─. Funciona igual que un silenciador para armas de fuego y tiene la misma finalidad en cuanto a reducir el ruido de las explosiones o combustiones en cada pistón.


En cuanto a su denominación, puede que en alguna ocasión hayas creído, leído o escuchado que no es lo mismo un supresor que un silenciador. En realidad, no existe ninguna distinción. Se trata exactamente de lo mismo. No obstante, parece que la denominación más habitual y preferida por los profesionales es «supresor» ─de sonido─ (suppressor. en inglés), a diferencia de la industria del cine o la prensa no especializada donde parece más habitual la denominación «silenciador» (silencer, en inglés). Dícese que la preferencia por el término silenciador radica en evitar así dar pie a pensar que un silenciador realmente silencia el ruido de un disparo ─como en las películas─. Lo cierto es que tanto «silenciar», como «suprimir», significan lo mismo: «omitir, callar».

Curiosamente, el Diccionario de la Real Academia Española define silenciador como «dispositivo que se acopla al tubo de salida de gases en algunos motores de explosión, o al cañón de algunas armas de fuego, para amortiguar el ruido». Sin embargo, no contempla el término «silenciador», que define sencillamente como «que suprime». Así que si nos ceñimos al diccionario, el término más correcto es silenciador, por ser el que está oficialmente aceptado.
Los primeros silenciadores ─o supresores─ para armas de fuego datan de 1909, de manos de Hiram Percy Maxim, hijo del famoso inventor de la ametralladora Sir Hiram Maxim. Los diseños actuales no distan tanto de aquel primer diseño con más de 100 años de antigüedad. Y es que los principios de funcionamiento de un silenciador no dejan de ser los mismos.
Dibujo de la patente número 916885 que Maxim registró en marzo de 1909.
Algunos silenciadores son más silenciosos que otros, según sea el diseño, los materiales, la longitud del cañón y la pólvora de la munición.
¿Cómo funciona un silenciador o supresor?
Para entender mejor el funcionamiento, imagínate un globo, de esos que se hinchan a pulmón para celebraciones de todo tipo. Si pinchas el globo con una aguja, hace un ruido bastante alto. Sin embargo, si deshaces el nudo de la boquilla y dejas salir el aire lentamente, prácticamente no se escucha más que un silbido ─o ni eso─. Esa es la idea que se esconde detrás de un silenciador: dejar salir los gases lentamente.
Al disparar un proyectil, se percute el cartucho para iniciar la combustión de la pólvora. Fruto de esa combustión se genera un pulso de alta presión de gases calientes. La presión de los gases impulsa el proyectil a lo largo del cañón hacia su salida ─la boca de fuego─. Cuando el proyectil sale por la boca de fuego del cañón, viene siendo como descorchar una botella de cava ─sea del caro o del barato─, aunque con una presión de gas mucho mayor ─del orden de más de 200 bares (3.000 psi)─. Por tanto, descorchar un cañón al salir el proyectil genera un ruido mucho más alto que descorchar una botella de cava.

Para reducir el sonido que generan los gases de la combustión de la pólvora al expandirse rápidamente tras salir el proyectil por la boca de fuego, se utiliza un silenciador justo antes que el proyectil salga, que sería como quitar el tapón que frena la salida de esos gases calientes a alta presión. Ese silenciador tiene un volumen entre 20 y 30 veces mayor que el volumen del que disponen los gases para expandirse en el interior del cañón. En ese volumen adicional se expanden y enfrían los gases, de forma que su presión disminuye considerablemente. Cuando la bala ─o «corcho de metal», si utilizamos el símil de la botella de cava─ abandona el silenciador, por el lado contrario a la boca de fuego del cañón, la presión al «descorchar» es mucho menor, puede que de solo unos 4 bares (60 psi). Por eso el ruido del disparo es mucho más bajo.
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