
Bala perdida alojada en el cerebro de un niño de 10 años dos meses después. Fuente.
En febrero de 2018 lanzamos una pregunta en el blog ─¿qué es más peligroso en el caso de disparos involuntarios, boca de fuego hacia arriba o boca de fuego hacia abajo?─ y 4 días después publicamos nuestra respuesta en un artículo largo sobre balas perdidas y rebotes de proyectiles. Lo escribimos con lo que sabíamos entonces, que no era mucho. El trabajo de Jauhari de finales de los 1960, la tesis de Peter Diaczuk de 2014, un estudio epidemiológico construido a base de recortes de prensa y algunos casos publicados en periódicos.
Han pasado 8 años y, como es lógico, hay más información y acceso a ella. Entre 2015 y 2026 se ha publicado sobre rebote de proyectiles más investigación empírica revisada por pares que en las 4 décadas anteriores juntas. Grupos independientes, en países distintos, con métodos distintos, han disparado miles de cartuchos contra hormigón, cemento, madera, chapa, baldosa, cristal, contrachapado y melamina, y han medido lo que pasa. Por tanto, no solo hay más información, sino más datos con números.
Así que volvamos sobre este asunto, corrigiendo como poco 4 afirmaciones de aquel artículo de 2018 y ofreciéndote una vez más un artículo único en su especie que no vas a encontrar en ninguna otra parte.












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