Jeff Cooper, el hombre tras la «Técnica Moderna». Por Finn Aagaard.

Jeff Cooper.

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Jeff Cooper es uno de esos nombres que todo el mundo conoce, pero pocos saben realmente quién fue, cómo y por qué se convirtió en el referente del mundo del tiro «práctico». El caso es que no solo fue el padre de la «técnica moderna de la pistola», sino que fue uno de los desarrolladores y fundadores del «tiro práctico» y de la IPSC. Así que tocaba dedicarle un artículo extenso, que te traemos de la mano de Finn Aagaard y este artículo de la revista American Rifleman de octubre de 1993, cuando Jeff Cooper aun vivía.

 

(Este artículo es una traducción NO autorizada de su original en inglés Jeff Cooper: The Man Behind The ‘Modern Technique’, por Finn Aagaard, publicado por primera vez con el título «Col. Jeff Cooper» en el número de octubre de 1993 de la revista American Rifleman, y publicado en línea el 1 de abril de 2020 en la web American Rifleman)

 

Jeff Cooper, el hombre tras la «Técnica Moderna».

Por Finn Aagaard. Octubre de 1993.

Hace ya muchos años, Big Bear Lake, un pueblo turístico para esquiadores del sur de California, inició un gran espectáculo con motivo de los «Old Miners’ Days» [días de los antiguos mineros] con el encomiable propósito de atraer su parte del pastel del turismo veraniego. Entre las principales actividades se encontraba un concurso de desenfunde rápido «Leatherslap», organizado por un Teniente Coronel retirado del Cuerpo de Infantería de Marina estadounidense, John Dean Cooper, siempre conocido como «Jeff».

Dejando a un lado las salvas habitualmente utilizadas en las competiciones de «desenfunde rápido» –Cooper decía incluso entonces que la finalidad de disparar es darle al blanco– decidió organizar duelos uno contra uno utilizando blancos de papel tipo silueta a unas 7 yardas de distancia.

(Puedes leer más sobre las competiciones Leatherslap en este otro artículo, donde se habla de Jack Weaver y su papel)

Aunque con los blancos de papel era difícil determinar el ganador del duelo, el concurso Leatherslap fue todo un éxito, tanto que se convirtió primero en un evento anual, y después en uno mensual, y para organizarlo se creó primero el club de tiro Bear Valley Gunslingers y después la South West Combat Pistol League [liga de pistola de combate del suroeste].

En aquella primera competición Leatherslap, predominaban los revólveres policiales de doble acción y los tipo «cowboy» de simple acción. Solo Cooper y Hugh Carpenter eran lo suficientemente excéntricos como para utilizar la pistola Colt 1911 en calibre .45. Todos empuñaban la pistola (o revólver) a una sola mano, naturalmente, y la mayoría empleaban tiro dirigido [point shooting] o desde la cadera, aunque Cooper dice que utilizaba los elementos de puntería. Al año siguiente, un policía local llamado Jack Weaver sorprendió a todo el mundo al ganar rotundamente mientras empuñaba el revólver con ambas manos, lo que cambió para siempre el tiro con pistola.

Jeff Cooper.

Weaver no fue ni mucho menos el primer pistolero en utilizar ambas manos. Aunque la pistola se diseñó principalmente como arma de caballería que necesariamente se empuñaba con una sola mano, para llevar las riendas del caballo con la mano libre, de vez en cuando se empuñaba con ambas manos, posiblemente desde el principio.

Por ejemplo, en su libro de 1930, Shooting [Tiro], J. H. FitzGerald tiene una foto de sí mismo empuñando con las dos manos que, al menos aparentemente, se parece a la posición/postura Weaver. «Se puede disparar con mucha precisión… y el policía comprobará que puede disparar más rápido y con mayor precisión después de una carrera si empuña el arma de esta forma», advierte.

Hay una imagen de un joven Elmer Keith empuñando con las dos manos en su libro Sixguns [Revólveres], y Don Martin, que escribió en el anuario de armas de fuego Gun Digest de 1957, abogaba por un empuñe con las dos manos sobre el terreno. Ninguno de estos hombres sugirió que el empuñe con las dos manos partiera de ellos.

Sin embargo, hay más en la Weaver que empuñar la pistola con las dos manos. Normalmente el pie del lado débil está ligeramente adelantado, de forma que se pueda flexionar el codo del brazo de apoyo, mientras que el brazo de tiro está completamente extendido, o casi. La mano de apoyo tira hacia atrás contra la mano de tiro para establecer una tensión isométrica que controla la elevación de la boca de fuego y devuelve la pistola a la línea original de puntería tras cada disparo.

Este principio es lo que diferencia a la Weaver de todas las demás posiciones/posturas de tiro, y si los partidarios más tempranos del tiro con pistola a dos manos lo sabían, no encontré que lo mencionaran en alguna parte.

Jeff Cooper.

Jeff Cooper nació en 1920 en una familia acomodada de California que tenía una casa de verano en Isla Catalina, donde corrió en libertad durante sus años de escuela. A los 11 años (una edad bastante mayor, dice) se le introdujo al tiro con fusil, a los 14 años compró su primer fusil ─un Remington modelo 34 en calibre .22 de fuego anular que aun conserva [este artículo se escribió en 1993, cuando Jeff Cooper todavía vivía; falleció el 25 de septiembre de 2006]─ y a los 16 años hostigaba a las cabras salvajes con un fusil calibre .22 Hornet («arma no suficiente»).

Así empezó su carrera de tiro con fusil, aunque adquirió cierta experiencia con las pistolas utilizadas para matar tiburones en un barco de pesca que tenía un amigo de su padre, incluida una Mauser C96 «Broomhandle» [palo de escoba].

Cooper se alistó en el Reserve Officers Training Corps (ROTC) [Cuerpo de Formación de Oficiales de Reserva] del Ejército de Tierra estadounidense en el instituto porque le daban munición .22 gratis al equipo de tiro con fusil, y continuó alistado mientras estudiaba en la Universidad de Stanford, donde se sacó el Grado Universitario en Ciencias Políticas y conoció a la chica que se convertiría en su mujer.

En aquella época, el Cuerpo de Infantería de Marina estadounidense podía reclutar candidatos del ROTC del Ejército de Tierra. El incentivo que ofrecían, además del glamur de pertenecer a una unidad de élite, era un empleo militar normal al contrario que un empleo militar de reserva en el Ejército de Tierra.

Cooper recibió el empleo militar de Alférez en el Cuerpo de Infantería de Marina en septiembre de 1941 y recibió su formación básica cuando atacaron Pearl Harbor. Los primeros 2,5 años de guerra estuvo destinado en el Pacífico a bordo del buque de bombardeo de costa Pennsylvania, y se estaba preparando para invadir Japón con la 3ª División de Infantería de Marina cuando se lanzaron las bombas atómicas.

Jeff Cooper.

Después de la guerra pasó unos años como alumno y profesor titular en la Marine Corps Command and Staff School [Escuela de Mando y Plana Mayor del Cuerpo de Infantería de Marina] en Quantico, Virginia. Allí empezó su profunda investigación del arte del combate con pistola analizando un curso del FBI, tras lo que él y el Capitán (posteriormente Coronel) H. G. Taft crearon un «Advanced Military Combat Pistol Course» [curso de pistola de combate militar avanzado] radical. Algunas partes de ese curso aun se usan hoy día [este artículo se escribió en 1993].

Tras un corto periodo de tiempo como civil, Cooper participó en la Guerra de Corea en operaciones clandestinas tan encubiertas que su juramento de secreto aun le prohíbe hablar de ello. Se fue del Cuerpo con el empleo de Teniente Coronel en 1955 y se afincó con su mujer Janelle y sus tres hijas en una casa grande en Big Bear Lake. Se aventuró en las carreras de coches y escribió algunos artículos sobre ello para una de las revistas de los Petersen, pero no encontró su verdadera vocación hasta aquella primera competición Leatherslap.

Cooper se dio cuenta que la competición era el medio a través del que se podía descubrir todo el potencial de la pistola de combate y la herramienta a través de la que se podían desarrollar las mejores técnicas para alcanzar ese potencial. Con ese fin, insistió en el estilo libre de la competición.

Se tenían que utilizar pistolas y munición «de servicio» y todos los ejercicios empezaban con la pistola en la funda, pero, aparte de eso, había pocas limitaciones y los competidores podían utilizar cualquier técnica, postura o funda que quisieran.

Los blancos incluían globos, siluetas de papel y gong de metal, a distancias desde la longitud del brazo hasta más de 100 metros. Los recorridos de tiro eran variados, de forma que no se repitiera ninguno durante el año de competiciones, y todos intentaban simular situaciones de la vida real que podrían ocurrir en la calle.

Jeff Cooper.

De todo esto, hombres como Jack Weaver, Elden Carl, Ray Chapman, John Plahn, Thell Reed y Cooper desarrollaron la «Modern Technique» [Técnica Moderna] y aprendieron a disparar la pistola tan bien que pasó de ser, como decía Cooper, un mero pisapapeles o último recurso a una seria herramienta de defensa personal. En esta competición abierta, la pistola M1911 Government diseñada por Browning demostró ser la mejor pistola disponible.

La posición/postura Weaver solo es uno de los elementos de la Técnica Moderna, que incluye, entre otras cosas, el uso de la imagen fugaz de los elementos de puntería [flash sight picture] ─incluso a corta distancia─, la presión del disparador por sorpresa comprimida ─o algo así se podría traducir─ [compressed surprise trigger break], el manejo adecuado de la pistola, las reglas de seguridad, los ejercicios de resolución de interrupciones y recargas, y, quizás por encima de todas las cosas, la mentalidad de combate [combat mindset].

Cooper escribe que «el hombre combate con su mente. Sus manos y sus armas son sencillamente extensiones de su voluntad…». Dice que de los 50 o así de sus alumnos que habían estado implicados en enfrentamientos letales, ninguno decía haber salvado su vida por su habilidad o su puntería, sino por su mentalidad.

Define la mentalidad de combate como «…ese estado de la mente que garantiza la victoria en un enfrentamiento armado. Está formado por la conciencia, anticipación, concentración y frialdad. Por encima de todo, su esencia es el autocontrol. La habilidad y la puntería son requisitos previos de la confianza, y la confianza es requisito previo del autocontrol».

Cooper escribió sobre su nueva doctrina del tiro práctico con pistola e inmediatamente le pidieron que la enseñara, principalmente fuera del país. Trabajando con los «buenos» en zonas calientes de América Latina, Europa y África, desarrolló formas sencillas y eficaces de enseñar la técnica moderna.

Jeff Cooper.

La demanda de sus servicios creció tanto que rara vez estaba en casa, aunque encontró tiempo para sacarse su Máster en Historia en la Universidad de California, Riverside, en 1965. Finalmente, en 1975, él y Janelle se mudaron a Gunsite, un rancho de 80 hectáreas cerca de Prescott, Arizona, donde creó el American Pistol Institute [instituto americano de la pistola], actualmente Gunsite Academy [academia lugar de la pistola], una escuela entera para armas portátiles. El primer curso se impartió en Otoño de 1976.

Mientras tanto, la popularidad de la competición de tiro práctico con pistola había crecido tantísimo, tanto dentro como fuera de EE.UU., que ese mismo año se celebró un congreso en Columbia, Missouri, que dio lugar a la formación de la International Practical Shooting Confederation (IPSC) [Confederación Internacional de Tiro Práctico], con Cooper como presidente fundador, y con DVC ─Diligentia, Vis, Celeritas (precisión, potencia, velocidad)─ como su lema.

Cooper siempre consideró la competición principalmente como una herramienta de investigación y como un medio para mejorar la habilidad de uno para defenderse a sí mismo y a otros en un mundo cada vez más peligroso. No obstante, en los últimos tiempos los «jugadores» se han apoderado del IPSC (como inevitablemente sucede), con la consecuencia que sus recorridos de tiro y el equipo y técnicas utilizadas se han distanciado del tiro defensivo del mundo real. De todas formas, no deja de ser muy divertido.

Cooper es un serio estudiante del fusil y un cazador de caza mayor de considerable experiencia, tanto en EE.UU. como en África. Desarrolló dos diseños que creo que cubrirán la mayoría de aplicaciones prácticas que se le pueden dar a un fusil sobre el terreno. La primera es el fusil «scout» [explorador], una pieza de propósito general ligera y manejable indicada para la mayoría de actividades de caza mayor y también como arma de sniper o explorador solitario en la guerra.

Cooper el cazador posaba con «Baby», su fusil de cerrojo Brno ZKK 602 con miras de hierro en calibre wildcat .460 G&A, durante su safari en Botswana en 1990.

Normalmente en calibre .308 Winchester, la característica más evidente del fusil scout es un visor de pocos aumentos de montura baja con el ocular justo por delante de la ventanilla de expulsión. Esto permite al tirador ver alrededor, disponiendo de un campo visual sin obstrucciones, le da acceso sin obstáculos al cierre y le permite utilizar peines de cartuchos.

El otro concepto es una «bestia» para caza mayor de piezas grandes y peligrosas, apodada «Baby» en honor al temible «hijo de un cañón» de Sir Samuel Baker que disparaba un cartucho de media libra (227 gramos). Se trata de un fusil de cerrojo corto, pesado y con cargador extendido (preferiblemente el fusil Brno ZKK 602) dotado de un alza abierta de anilla y en calibre wildcat .460 G&A.

Basado en la vaina del cartucho .404 Jeffery, este cartucho impulsa una bala de 500 grains a 2400fps (732m/s) desde un cañón de 21 pulgadas y no me cabe duda que hará un buen trabajo contra cualquier cosa si se apunta correctamente. Cooper utilizó a «Baby» para tumbar un gran toro de búfalo africano en Botswana por su 70 cumpleaños.

El American Pistol Institute en Gunsite fue una escuela de tiro con mucho éxito, con más de 700 alumnos al año. En el pasado, los alumnos recibían parte de su formación de la mano de Jeff Cooper. Ya no es el caso.

Probándose a sí mismo una vez más, Cooper disparó a su búfalo del Cabo a nueve pasos por su 70 cumpleaños, el 10 de mayo de 1990.

Tras cumplir los 70, Cooper dice que quería librarse de algunos de los quehaceres diarios que implica dirigir Gunsite. Así que a principios de 1992 vendió Gunsite a un antiguo alumno e instructor con el acuerdo, según Cooper, de continuar al mando ─en otras palabras, vende el barco pero continúa siendo el capitán─. Conozco un par de casos en los que ese tipo de acuerdo funcionó, pero la mayoría no funcionan.

Gunsite, dice Cooper, le permitió enseñar en lo que creía y poner técnicas de defensa personal a disposición de todo el que se las mereciera. Además, era divertido y lo que quería hacer. Ahora considera la venta un error.

Aparte del gurú de la pistola de combate, Jeff Cooper es un hombre muy polifacético: guerrero (como todos los hombres de verdad son en el fondo), oficial de Infantería de Marina, espía, espadachín, sibarita, historiador, investigador, profesor adjunto de ciencias policiales, conocedor de los coches de carreras, fusilero experto y cazado de caza mayor, aventurero («el peligro ─no la variedad─ es la verdadera especia de la vida»), filósofo, director de la NRA, un magnífico escritor y autor con un maravilloso dominio del idioma, padre y abuelo, marido de una de las mujeres más amables y encantadoras (aunque sin duda con un corazón de acero ─¿cómo iba a aguantar a Jeff durante más de 50 años si no?), un buscador de la excelencia cuyo credo es Honor, Deber, Nación, un hombre con un gran gusto por la vida, y, puede que por encima de todo, un maestro.

Es una persona de férreas convicciones que expresa sus opiniones con seguridad, las defiende con energía y erudición en discusión, no soporta las tonterías y desprecia la «corrección política». Por consiguiente, ha ofendido profundamente a algunas personas, principalmente de izquierdas. Por otra parte, también ha atraído a un grupo casi de culto de verdaderos creyentes para quienes cualquier cosa que diga es Palabra de Dios. No soy uno de ellos.

Cooper es un hombre muy humano y entonces por definición profundamente proclive a pecar y equivocarse (sin embargo, diré que tiene razón más a menudo que la mayoría de sus detractores). No estoy de acuerdo con Cooper en muchas cosas, tales como la comparación de la eficacia de varios cartuchos y proyectiles, capacidad de cargadores, la mejor forma de correa portafusil, y otras cuestiones. Pero estas son trivialidades; cuando se trata de valores, filosofías de vida, qué es un hombre y qué debería representar la República, estamos en el mismo bando. Con todos sus defectos me gusta y admiro mucho a Cooper.

El caso es que él es verdaderamente el padre de la técnica moderna de la pistola. Otros ayudaron a desarrollarla ─y continua evolucionando─, pero él lo reunió todo, lo promocionó y lo enseñó. Nadie desde Samuel Colt ha tenido un impacto más grande sobre el tiro práctico como el TCol. Jeff Cooper.

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