Glock G19 Gen2, en el mercado entre 1988 y 1997.
Nada es perfecto, ni siquiera Glock ─a pesar de su eslogan «Glock perfection»─. En otro artículo ─que trataba las diferencias entre las múltiples generaciones de pistolas Glock─ quedamos en dedicarle un artículo a las curiosas interrupciones detectadas en las pistolas G19 de la Policía Municipal de Nueva York (NYPD) allá por 1996. Sin duda, la ciudad de Nueva York es «territorio Glock». Cuando la NYPD adoptó como arma de dotación la pistola semiautomática en calibre 9mm, sus policías podían elegir entre tres opciones de pistolas de 16 disparos solo de doble acción (DAO) ─o aguja pretensada, en el caso de Glock─: la SIG Sauer P226 DAO, la Smith&Wesson Modelo 5946 y la Glock G19 Gen2. Se estima que más de 24.000 ─de los aproximadamente 39.000─ policías armados de Nueva York optaron por la G19 Gen2. Este artículo solo está disponible para suscriptores.
Puede que el precio tenga algo que ver. Tradicionalmente, los policías de Nueva York se han comprado su propia pistola, a través del Cuerpo, entre las marcas y modelos incluidos en la lista de pistolas autorizadas por la NYPD ─es decir, que pueden elegir su pistola y se la pagan ellos─. Cuando todo empezó en 1996, la Glock G19 Gen2 tenía un coste de unos $325, la Smith&Wesson Modelo 5946 costaba unos $475 y la SIG Sauer P226 DAO salía por unos $600. Los policías tenían unos minutos para ver las tres pistolas y decidir cuál querían comprar para el servicio, así que no es extraño que optaran por la de polímero, más ligera y compacta, que además era la más barata ─o puede que todo fuera por precio─. Pero, la adopción de la Glock G19 Gen2 no estuvo exenta de problemas, como explicaba ─en un artículo de 2003─ Sean L. McMahon, inspector retirado [Lieutenant] de la Policía Municipal de Nueva York (NYPD).
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Interrupciones «Fase Tres» [Phase Three] en la Policía Municipal de Nueva York.
Un informe de primera mano sobre el misterioso problema con la Glock 19
Por Sean L. McMahon, inspector retirado (Lieutenant) de la Policía Municipal de Nueva York (NYPD).
¿Interrupción «Fase Tres»? ¡Nunca escuché hablar de ella!
Así empieza la típica conversación sobre un molesto duendecillo que lleva aproximadamente seis años incordiando a la Firearms and Tactics Section (FTS) [Sección de Táctica y Armas de Fuego] de la Policía Municipal de Nueva York (NYPD) y a la empresa Glock. Cuando la NYPD empezó a experimentar un tipo en concreto de interrupción, aparentemente endémica con la pistola de dotación Glock Modelo 19, allá por 1996, la FTS acuñó el término «Phase Three» [Fase Tres] para identificar esta particular interrupción irreducible, descrita como básicamente una interrupción en la que una vaina disparada se extrae parcialmente, con el reborde del culote aún alojado con firmeza bajo la uña extractora y la boca de la vaina encajada contra la parte superior trasera del cañón. La vaina no está en posición vertical como en una interrupción tipo chimenea, sino horizontal, exactamente en el mismo plano que un cartucho en la recámara pero más arriba.
El 22 de agosto de 2022, se publicó en el New York Daily News el siguiente artículo de Bob Kappstatter y Alice McQuillan:
Defectos en las pistolas de la Policía Municipal de Nueva York. Sujetas a interrupciones.
Más de la mitad de las pistolas del Cuerpo están sujetas a esta interrupción sin previo aviso, un fallo potencialmente peligroso que puede convertir las pistolas en «pisapapeles inútiles», decían fuentes policiales.
Aunque la interrupción no es habitual, la NYPD ha mostrado suficiente preocupación como para solicitar la retirada de 24.000 pistolas semiautomáticas Glock, de forma que puedan ser reacondicionadas.
El problema afecta a la pistola Glock Modelo 19 ─el arma que portan cerca del 60% de los 39.000 policías del Cuerpo─. El fallo, por el que la vaina no llega a expulsarse, únicamente se ha presentado durante las prácticas y pruebas en la galería de tiro de la NYPD, dicen fuentes policiales.
«Nuestros estudios han comprobado que se trata de algo excepcional», decía el portavoz de la NYPD Comisario Michael Collins. «En el peor de los casos, estimamos que este fallo se ha producido una vez cada 450.000 disparos».
Sin embargo, durante un enfrentamiento armado real en Brooklyn, dos policías de la Emergency Services Unit (ESU) [Unidad de Servicios de Emergencia] informaron que sus Glocks fallaron. Collins decía que después de una investigación del incidente de octubre de 2000, expertos en balística dijeron que el problema que tuvieron aquellas pistolas no fue la interrupción objeto de la actual retirada de pistolas.
Para solucionar el problema, la empresa Glock, con sede en Austria, ha enviado ingenieros a la galería de tiro de la NYPD en Rodmans Neck, en el Bronx. Desde junio de 2002 [hasta finales de agosto de 2002], han reparado 3.200 pistolas con un procedimiento que lleva cerca de una hora. Inmediatamente después, los policías probaron las armas reacondicionadas en la galería de tiro, donde los resultados fueron excelentes, decía Collins. El proceso continuará hasta que se reparen las 24.000 pistolas Glock, decía.
Hay un retraso en las reparaciones de todas las pistolas, decían algunas fuentes, porque los recortes y la reasignación de policías a cometidos especiales han dificultado que puedan programar tiempo para que se reparen sus armas.
Algunas fuentes también decían que algunas de las pistolas Glock tienen un problema diferente ─una interrupción tipo 2 (fallo al expulsar)─. Cuando un arma tiene una interrupción, el usuario puede hacer que vuelva a funcionar, retirando el cargador y moviendo manualmente la corredera para expulsar la vaina atascada.
En ese caso, decía las fuentes, «puedes volver al enfrentamiento armado en cuestión de segundos, al contrario que con la interrupción total del asunto por la que el arma se convierte en un pisapapeles inútil».
Este tipo de interrupción es irreducible por los métodos actuales. El típico golpear, montar y disparar [tap, rack, bang] no es una acción correctiva viable porque la corredera se queda muy encajada en la posición donde se queda la vaina parcialmente extraída.
En el caso que traté personalmente estaba tan encajada que ni con un martillo y un destornillador. Pat Rogers (policía retirado de la NYPD e instructor jefe en Gunsite) comentaba que los casos que se encontró en Gunsite fueron reducibles utilizando un bolígrafo o algo así para hacer palanca.
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