Puede que de vez en cuando leas o escuches alguna cuestión que te haga reflexionar y que sobre todo te genere dudas que no siempre tienen respuesta. Además, sobre determinados aspectos del combate con armas de fuego hay algunos mitos y leyendas que pueden llegar a alterar la auténtica realidad. En ese sentido, el estrés es el protagonista de muchos debates. No son pocos los «iluminados» en este campo que aparecen con sus ideas, teorías, estudios, conclusiones: que si no se puede apuntar en un enfrentamiento armado, que si las habilidades motoras finas se pierden, que si la visión de túnel te anula por completo, que si la inoculación del estrés ─incluso con métodos tan rocambolescos como las descargas eléctricas de castigo─. Este último es el tema de este artículo.
Es bueno que cada día haya más «iluminados» de lo táctico en el mundo, y en España también. No obstante, información en español hay poca, lo que invita a buscar en inglés. Herramientas como el buscador Google ─especialmente en su versión académica Google Scholar─ son de gran ayuda para encontrar información. Haz la prueba alguna vez y a ver qué puedes encontrar.
Como decíamos anteriormente, el tema de este artículo es la inoculación del estrés. Los «iluminados» de lo táctico agudizan el ingenio cada día más para lograr esa inoculación del estrés que permitirá a los profesionales armados afrontar con mayores garantías de éxito un enfrentamiento armado en la vida real. En teoría, esa es la idea. El problema viene cuando se agudiza demasiado el ingenio, sin ser ningún experto ni científico en la materia, y se llegan a utilizar métodos un tanto rocambolescos, incluso algo violentos, sin que se pueda acreditar que aporten beneficios. No es cuestión de si los métodos son rocambolescos o violentos, es cuestión de si tales métodos aportan algo positivo, no aportan nada y son neutros, o lo que aportan no es nada bueno y son algo negativo. También cabe preguntarse si existe alguna línea que separe la inoculación del estrés de la inoculación del miedo.
Aquello de «la letra con sangre entra» parece que quedó atrás hace tiempo para dar paso a otros métodos supuestamente más eficaces y eficientes. Desde hace tiempo se aboga más por el reforzamiento positivo (premios) que por el negativo (castigos). Puede que las personas ─al menos las normales─, e incluso los animales (perros, por ejemplo), respondan mejor en términos de aprendizaje/entrenamiento a las buenas maneras que no a las ostias.
Cuando el maestro te soltaba ─hipotéticamente─ una ostia por no saber la respuesta, no sabemos muy bien si te inoculaba estrés, miedo, odio, o te metía en la cabeza la respuesta a la pregunta. El caso es que funcionar funcionaba, ¡qué remedio!
En fin, aquí tienes la traducción de un artículo del número 64 del boletín Force Science News, dw fecha 26 de enero de 2007, que publica bimensualmente el Force Science Institute, en el que el Dr. Bill Lewinski da respuesta a una pregunta sobre este tema planteada por un policía.
Comentarios recientes