
No hay ninguna duda que el estrés acompaña al ser humano desde que nace y probablemente desde los mismísimos orígenes de la raza humana ha sido así. Por tanto, no supone ninguna novedad que aquellos cuya profesión exige estar en disposición de entablar combate, bien sea con las manos vacías, con un arma blanca o con un arma de fuego, tengan muy presente la influencia del estrés al hacer frente a una situación táctica que plantee graves riesgos para su vida. Pero lejos de considerar tal estrés como una excusa, sus esfuerzos se centran en evitar que pueda anular su capacidad para actuar adecuadamente en busca de la victoria. No constituye ningún secreto que la práctica reiterada y continua de toda táctica, técnica y procedimiento (TTP) constituye cierta garantía de éxito ante una determinada situación táctica, a pesar del dichoso estrés. Quizás la parte más importante y lamentablemente a menudo olvidada de la preparación para el combate sea la preparación mental.










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