
Un soldado del Ejército de Tierra estadounidense con la Army Marksmanship Unit realiza ejercicios de tiro con la carabina XM8 en Fort Benning, Georgia en febrerro de 2026 (Foto del U.S. Army).
Circula estos días un titular contundente que da por muerto al fusil M7 de SIG Sauer, apenas cuatro años después de que el Ejército de Tierra estadounidense lo eligiera ─entonces todavía como XM5─ para relevar a la carabina M4. Como ya te contamos, la plataforma acaba de sacar una versión acortada y aligerada, la carabina XM8, y ahora la pregunta que muchos se hacen es si el fusil largo abandona la escena. Veamos lo que está confirmado y lo que no es más que interpretación de algunos.
La propia Historia ha demostrado que un fusil reglamentario puede tener una vida muy corta. El M14 relevó al mítico M1 Garand en 1957 y solo aguantó unos cinco años como fusil de dotación antes de que llegara el M16. Así que no sería la primera vez que un fusil recién adoptado se queda por el camino. También es cierto que el propio fusil M16 no desapareció cuando llegó la carabina M4 sino que convivieron durante años. Ahora hay que ver si el M7 va a seguir el mismo camino que el M16 y convive durante un tiempo con la carabina XM8.
Estos son los datos a tener en cuenta. En su petición de presupuesto para el año fiscal 2027 [Fiscal Year 2027 (FY27)], el Ministerio de Defensa estadounidense [Department of War] pide 382,3 millones de dólares para el programa de Armas de Pelotón de Próxima Generación [Next Generation Squad Weapons (NGSW)] ─algo más que los 372,2 millones del año anterior y menos que los 408,4 millones de 2025─. Esa cifra comprende la adquisición de 14.944 carabinas XM8, 2.795 fusiles automáticos M250 (lo que viene siendo una ametralladora ligera) y 20.402 visores M157, y no incluye ni un solo fusil M7. A esto se suma lo que confirmó David Patterson Jr., director de relaciones públicas del organismo que lleva el desarrollo de armamento del soldado en el Ejército de Tierra estadounidense [Capability Program Executive-Ground (CPE-G)]. Desde que empezó el año fiscal 2026, el 1 de octubre de 2025, no se ha comprado ningún M7, y en sus propias palabras «la línea de producción ha cambiado al XM8». La primera partida de carabinas se entregó el 3 de abril de 2026.
Hasta aquí el titular parece tener razón, aunque no es lo mismo decir que «no se está comprando» a que «está muerto». El propio Patterson matizó que las compras futuras de M7 están pendientes de una decisión [pre-decisional]. Y desde SIG Sauer, su vicepresidente de comunicación global Tory Mazzola fue igual de claro al señalar que «el M7 sigue en servicio» y que la empresa se mantiene a disposición del Ejército de Tierra estadounidense «mientras amplía su presencia del XM8». Es cierto que un periodista de Jane’s, Amaël Kotlarski, aseguró en la red social X ─tras hablar con responsables de SIG y del Ejército─ que los cerca de 50.000 fusiles M7 ya entregados acabarán siendo sustituidos por la carabina M8. Sin embargo, no existe todavía un comunicado oficial del Ejército de Tierra estadounidense en ese sentido.
Si nos ceñimos a los hechos, parece que va a pasar lo mismo que con el M16 y el M4. En nuestro artículo sobre la carabina XM8 ya te contamos que el Ejército de Tierra estadounidense le dio una designación propia ─XM8, y no M7A1─ precisamente para tratarlo como un arma distinta y no como una simple variante, igual que en su día separó al M4 del M16. Tiene su lógica. El M7, con su cañón largo, se queda para la Fuerza de Combate Próximo [Close Combat Force] ─infantería, reconocimiento, zapadores, observadores avanzados y sanitarios de combate─, mientras que la carabina XM8, más corta y manejable, se convierte en el arma general para el resto de soldados. Que la producción se haya volcado ahora en la carabina no significa que el fusil desaparezca, sino que toca fabricar primero lo que más se necesita.
Dicho esto, no hay que perder de vista las sombras que pesan sobre el programa NGSW. La primera es el peso, que fue el motivo original de toda esta evolución. Aunque el CPE-G presume de que la XM8 «pesa ya lo mismo que una M4A1», no es del todo cierto. Con silenciador y protector térmico la carabina XM8 se va a 8,8 libras, mientras que la M4A1 con correa y cargador lleno se queda en 7,62 libras. Sigue pesando más, y encima con menos munición ─cargadores de 20 o 25 cartuchos frente a los 30 del 5,56─, que es el precio que se paga por la mayor letalidad del 6,8x51mm. Sobre esto último ya escribimos cuando el capitán Braden Trent puso el dedo en la llaga con la capacidad de fuego.
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