El Combate Urbano de Alta Intensidad está evolucionando. Por Special Tactics.

Este breve artículo es una adaptación de un artículo más reciente y procede de nuestro libro High-Intensity Military Urban Combat [combate urbano militar de alta intensidad]. El artículo trata sobre cómo el combate urbano de alta intensidad es diferente del combate urbano de baja intensidad y aporta varios ejemplos de tácticas defensivas urbanas extraídas del manual. Tus reacciones, comentarios e ideas son bienvenidas. Si te gusta el artículo, puedes adquirir el libro completo en Amazon.

 

(Traducción de su original en inglés High-Intensity Urban Combat is Evolving de fecha 12 de mayo de 2022 en el blog de Special Tactics)

 


 

El Combate Urbano de Alta Intensidad está evolucionando.

 

Nuestro nuevo libro High-Intensity Military Urban Combat [combate urbano militar de alta intensidad] es una versión resumida del más extenso manual Squad-Level Military Urban Combat [combate urbano militar a nivel pelotón], publicado por Special Tactics en 2017, que exigió una distribución controlado y no pudo publicarse en formato digital porque contenía información no clasificada pero sensible sobre las tácticas militares estadounidenses de guerra urbana. En esta versión se incluyen dos capítulos del manual original que no comprenden información sensible, por lo esta versión resumida es apta para su distribución digital internacional. El valor fundamental que proporciona este nuevo manual es un enfoque en la habitualmente descuidada materia de la guerra convencional de alta intensidad. Tales tácticas y conocimientos podrían ser especialmente útiles para las fuerzas militares aliadas a medida que los conflictos convencionales se hacen más habituales por todo el mundo.

 

Combate Urbano: Baja intensidad vs Alta Intensidad

La doctrina militar moderna sobre combate cercano [Close Quarters Battle (CQB)] y Operaciones Militares en Terreno Urbano [Military Operations in Urban Terrain (MOUT)] tiene sus orígenes en las tácticas de rescate de rehenes. Empezando por el británico 22nd Special Air Service Regiment (SAS) [22º Regimiento de Servicio Aéreo Especial], las unidades contraterroristas se convirtieron en las expertas en registro de habitaciones y CQB. Dado que su orientación era el rescate de rehenes, sus tácticas exigían un muy alto grado de precisión y discriminación de blancos.

Tras el 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos y sus aliados se vieron envueltos en numerosos conflictos de baja intensidad y contrainsurgencia por todo el globo. Dado que estos conflictos también exigían tácticas orientadas a la precisión y discriminación de blancos, las unidades militares convencionales fueron capaces de adaptar las tácticas contraterroristas de CQB al nuevo campo de batalla. Sin embargo, muchas tácticas doctrinales y procedimientos operativos estándar (SOPs) ya no pueden aplicarse en guerras convencionales de alta intensidad. Más abajo se incluyen seis factores fundamentales que las unidades militares tienen que tener en cuenta al prepararse para un combate urbano convencional de alta intensidad:

  1. Mayor libertad para armas pesadas y potencia de fuego: En un combate urbano con armas combinadas, posiblemente los civiles hayan evacuado la zona antes de la batalla, o bien harán todo lo que puedan para quedarse al margen. Aunque los civiles permanezcan en el campo de batalla, las muertes accidentales de civiles suelen aceptarse como una realidad trágica pero inevitable de la guerra de alta intensidad. Por tanto, los comandantes militares de ambos bandos tendrán mucha mayor libertad en su empleo de armas pesadas y potencia de fuego. Tácticas como el lanzar granadas de fragmentación a través de las ventanas, las ráfagas de ametralladora a través de las paredes y el uso de explosiones aéreas de proyectiles de artillería para despejar azoteas, se convertirán de pronto tanto en aceptables como necesarias. Las unidades que se hayan pasado los últimos diecisiete años aprendiendo a contener su uso de la potencia de fuego, tendrán que perder la costumbre rápidamente.
  2. Mayor peligro en la limpieza de edificios y habitaciones: Al enfrentarse a un adversario armado con ametralladoras, minas, bombas-trampa, explosivos y artillería, el cometido de limpiar un edificio o una habitación en poder del enemigo se hace mucho más peligroso. Un elemento de entidad compañía o sección puede conseguir limpiar un edificio con éxito, para acabar muriendo en una gran explosión cuando el enemigo detone cargas de voladura colocadas previamente para demoler todo el edificio. En muchos casos, las unidades tendrán que evitar a toda costa entrar en un edificio o habitación y en lugar de ello utilizar la potencia de fuego para neutralizar las amenazas a distancia.
  3. Efectos de los daños en edificios y los escombros: El empleo intenso de ametralladoras, artillería y explosivos modificará enormemente el paisaje urbano. Las unidades militares acostumbradas a registrar habitaciones normales en un combate de contrainsurgencia se verán sorprendidas cuando abran una puerta y casi se precipiten al vacío desde varios pisos de altura porque la mitad del edificio se ha derrumbado. Los edificios pueden estar dañados, sin estabilidad, en llamas, o llenos de humo. Cuando los edificios están totalmente destruidos, la maraña de escombros puede proporcionar posiciones defensivos incluso más eficaces. Las unidades militares pueden aprovechar las enseñanzas de bomberos sobre cómo moverse y trabajar en el interior de edificios muy dañados.
  4. Ratoneras y nuevos retos en la limpieza de edificios: Las medidas defensivas enemigas complicarán aún más el terreno urbano. El enemigo puede hacer agujeros en el suelo, para lanzar granadas a la habitación de abajo, o en las paredes, para utilizarlos como troneras desde las que disparar u observar. El enemigo puede instalar bombas-trampa en los rellanos de las escaleras, o arrancar completamente las escaleras y utilizar escalas de gato de quita y pon para moverse. Además, ambos bandos evitarán en la medida de lo posible usar las puertas y en su lugar utilizarán explosivos, artillería o vehículos blindados para abrir «ratoneras» a través de las paredes. Puede que las unidades militares quieran estudiar las batallas de la 2ª Guerra Mundial para reaprender muchos «trucos sucios» de combate urbano que no se han utilizado durante décadas.
  5. Mayor importancia del combate bajo tierra: Los túneles del metro y alcantarillado resultan mucho más importantes en la guerra urbana convencional, dado que ofrecen itinerarios ocultos a través de los que moverse por la ciudad sin exponerse a los fuegos directos y artillería. No obstante, estas vías estrechas también pueden convertirse en trampas mortales si el enemigo las despeja utilizando explosivos o lanzallamas. Ambos bandos tendrán que aprender nuevas técnicas para combatir y sobrevivir bajo tierra.
  6. Aumento dramático de bajas: El número de bajas en un combate urbano suele ser muy elevado. Las unidades han de prepararse mental, física y tácticamente para sufrir un gran número de bajas y continuar combatiendo. Lo que es aún más importante, el siguiente combate urbano de alta intensidad será posiblemente el primero en el que ambos bandos utilizarán blindaje corporal moderno muy eficaz. Eso salvará muchas vidas, pero también puede significar que un porcentaje mucho más alto de bajas serán heridos en combate (WIA) en lugar de muertos en combate (KIA). Un gran número de heridos de combate plantea un reto logístico mucho más difícil para su evacuación que el mismo número de muertos en combate. Las fuerzas militares pueden tener que reorganizarse y aumentar su capacidad de asistencia y evacuación sanitaria (MEDEVAC) para afrontar un número de heridos en combate que podría superar cualquier precedente histórico.

 

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