
Pues eso, si algo te parece una ¿…genialidad…? puede que realmente lo sea. Evidentemente en este caso no estamos pensando precisamente en genialidad, sino en barbaridad, temeridad, ridiculez, o como prefieras llamarlo.
En su momento, hace ya unos años, nos pasaron este vídeo con la intención de que flipáramos ─en sentido negativo─, pero no lo consiguieron. Ya nada nos sorprende. Luego alguien nos preguntó por privado qué nos parecía lo que se puede ver en el vídeo, porque él no daba crédito ─en sentido negativo─ a lo que veía. Así que ─con todo el respeto hacia quien se pueda dar por aludido y/o incluso ofenderse por practicar «eso»─ vamos a dejar aquí algunos comentarios. Valoramos la sinceridad y creemos que merece la pena decir las cosas para evitar que este tipo de prácticas «temerarias» ─sí, temerarias según el diccionario─ acaben cuajando y sea demasiado tarde.
La excusa ─porque no vemos otra forma de llamarlo─ de tanto movimiento de culebra, serpentina, pollo sin cabeza, …, suele ser los efectos del estrés, tanto a nivel fisiológico como psicológico. Eso da para todo tipo de invenciones, unas más descabelladas que otras, muchas veces basadas en una mala o escasa formación y/o experiencia. Nos vas a perdonar, pero a nosotros todo eso nos aburre cuando se utiliza como excusa. La realidad es que entrenar algo es condicionarse a hacerlo, por lo que entrenar de una manera te condiciona a actuar de esa manera ─con estrés y sin estrés─. Si en una situación de estrés quieres actuar de una determinada manera, lo mejor que puedes hacer es entrenar de esa determinada manera. Solo así vas a actuar de la mejor manera posible, que es lo que deberías buscar. Pero como yo somos unos «niputas», no te vamos a contar historias de miedo para no dormir sobre el estrés. Eso se lo dejamos a los que saben. Literatura sobre el tema hay y alguna vez en el blog hemos hablado de ello.
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