Frank Proctor habla sobre armas, equipo, entrenamiento y tiro deportivo. SoldierSystems.

Frank ProctorGente, aquí tenéis algunas de mis opiniones sobre armas, equipo, manipulaciones, técnicas, etc.

Soy un fanático del equipo que funcione mejor siempre y cuando resulte fiable. No me llevo a una competición nada que no me llevaría al combate. Configuraría y así tengo configuradas mis armas para el combate del mismo modo que mis armas de competición. En la proporción entre rendimiento y fiabilidad encuentro un buen término medio. Mis armas funcionan mejor que las de serie y siempre funcionan, tienen que hacerlo. Lo mismo sucede con cualquier técnica o metodología de tiro, que ha de servir tanto para combate como para competición.

Ahí fuera existen un montón de tipos mediocres que afirman que las cosas de competición van a hacer que te maten. Discrepo. Fui Boina Verde [Green Beret] y estuve desplegado en Afganistán e Irak tanto antes como después de meterme en el tiro deportivo y alcancé el nivel de Grand Master en la Asociación Estadounidense de Tiro Práctico [United States Practical Shooting Association (USPSA)] (categoría Limited).

En mayo de 2007 era el instructor principal [Primary Instructor] en tiro de combate [Combat Marksmanship] de todo un regimiento de operaciones especiales [Special Forces Group] y entrenaba con tipos de otros regimientos de operaciones especiales y de otras unidades del Ministerio de Defensa. En mayo de 2007 participé en mi primera competición de tiro con pistola y descubrí que había muchísimas cosas sobre el tiro que no sabía. Resultó muy aleccionador observar lo que podían hacer con una pistola aquellos tiradores deportivos. No era tan bueno como ellos y quería ser mejor de lo que era. Todavía no soy tan bueno como me gustaría. Trabajé en ello, me entrené y competí tanto como pude. Aprendí mucho al disparar con aquellos tipos y al competir y encontrarme bajo aquella clase de estrés. Me llevé y todavía me llevo muchas lecciones que me hacen un mejor tirador y un mejor boina verde.

Además de técnicas, equipo y manipulaciones más eficientes (las cosas en las que se concentran erróneamente la mayoría de tiradores) una GRAN lección consiste en ver más rápido y de forma más activa. Lo que veas y proceses y lo rápida y activamente que puedas hacerlo marcan la mayor diferencia. Para mi una fácil aplicación de todo esto llegó al practicar CQB después de haberme metido en el mundo de la competición. Ahora soy mucho más activo con la vista como consecuencia de competir y eso me aporta tremendos beneficios al ser capaz de recibir y procesar información visual más rápido.

Invito a cualquier persona que porte un arma por su profesión o para defensa personal a que vaya a una competición y averigüe si al disparar bajo el estrés de la competición resulta tan bueno como le gustaría. Si eres tan bueno como te gustaría entonces deja de competir. Yo no lo era y todavía sigo sin ser tan bueno como gustaría. Asimismo, he de mencionar que me resulta muy fácil separar las tácticas del tiro.

La eficiencia visual y mecánica que ganas al convertirte en un tirador deportivo competente hace más fácil la aplicación de tácticas llegado el momento. He aquí otra falacia que probablemente levantará ampollas. Son muchas las personas que portan un arma por su profesión o para defensa personal que no entrenan para ser mejores tiradores o que muy rara vez lo hacen (mi quito el sombrero ante las honrosas excepciones y respeto su dedicación a su oficio y responsabilidad). Por otra parte, todo tirador deportivo entrena para llegar a ser mejor, porque quiere ganar o porque quiere ser mejor de lo que era ayer. En mi opinión, esa debiera ser la norma también en el caso de aquellos que portan armas con la posibilidad de tener que utilizarlas algún día en una situación de vida o muerte.

Y ahora, permíteme que te hable sobre la «comprobación de la recámara» [press check] y poner el fusil en seguro, etc. Cuando hice el curso de combate urbano avanzado de las fuerzas especiales [Special Forces Advanced Urban Combat (SFAUC)] se enseñaba a «comprobar la recámara» [press check], para asegurarse de que había un cartucho en la recámara, como parte de un procedimiento deliberado para cargar (alimentar) el arma. Creo que constituye una comprobación previa al combate [Pre Combat Inspection (PCI)] bastante sólida. Yo lo hago y los tipos con los que fui a la guerra lo hacen. No cuesta nada y me proporciona una garantía bastante Buena de que cuando necesite el arma ésta hará bum. He visto a muchos que no lo hacen y también les he visto cuándo pretenden disparar con una arma descargada (sin alimentación, sin cartucho en recámara). Se lo he visto unas cuantas veces a los que no «comprueban la recámara». No se lo he visto nunca a quienes han hecho que la comprueban la recámara forme parte de sus hábitos en el manejo del arma. Normalmente después de disparar compruebo la recámara de la pistola. Se trata de algo que fruto de la adaptación se ha convertido en uno de mi hábitos. Disparaba bastante con una Beretta y con unas manos grandes no era raro que anulara la retenida de la corredera y que ésta no se quedara atrás. Empecé a comprobar la recámara de la pistola y evité esa incómoda sensación de llevar un cargador vacío y la recámara vacía.

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