
El combate con armas de fuego constituye el arte marcial de los profesionales de las armas de fuego, y también de los no profesionales que las tienen para defenderse. Como arte marcial que es, requiere un eterno peregrinaje formativo, que tiene un comienzo, pero nunca termina. Siempre hay espacio para continuar aprendiendo y mejorando. Al fin y al cabo, lo que está en juego en un combate con armas de fuego es la propia vida, o la de terceros, así que cuanto más preparados para afrontar esa realidad mejor.



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