Discutir para Defender. Por Tiger McKee.

Entre mis libros favoritos se encuentra «A Rulebook for Arguments» [un reglamento para las discusiones], de Anthony Weston, que presenta una introducción básica a los fundamentos del pensamiento crítico y cómo debatir o argumentar una cuestión. ¿Y qué tiene esto que ver con el combate con armas de fuego? En realidad, mucho. Si vas a discutir sobre técnicas o tácticas, y sacarle todo el provecho a ello, tienes que saber cómo debatir correctamente. Para determinar qué equipo utilizar, o no utilizas, tienes que discutir y debatir racionalmente el equipo en cuestión. En el caso que alguna vez tengas que hacer uso de tu arma para defenderte vas a tener que plantear tu caso justificando por qué tus acciones fueron legales.

Al final de su libro, Apéndice I, Weston enumera errores típicos que se cometen al debatir una cuestión. Por ejemplo, en una discusión habrá quien cuestione la persona de sus oponentes (ad hominem) en lugar de sus cualificaciones, su experiencia o la auténtica cuestión que intentan plantear. Se trata de un error muy habitual que de nada sirve para apoyar tu argumento. Afirmar que el instructor “C” fue policía no acredita que sus técnicas sean más o menos valiosas que las del instructor “D”, que fue militar.

El falso dilema (que se da cuando se reduce el número de opciones a la A o a la Z sin considerar otras alternativas o todas las opciones intermedias) constituye otro error que se comete a menudo durante una discusión. Puede que hayas escuchado alguna vez aquello de “sólo hay dos formas de hacer esto: la forma correcta y la forma incorrecta”. Tenemos que tener presente que combatir es un arte y cuando se habla de arte hay mucho gris entre el negro y el blanco. Como decía Jeff Cooper, “el éxito será más a menudo para el artista que no para el táctico, estando prácticamente a la par en otras cosas” [success will go to the artist more often than to the tactician – other things being roughly even].

“Todo el mundo hace eso”. Esto es lo que se llama argumento ad populum. No se ofrecen razones por las que tendrías que hacer “eso”. Solo porque una técnica sea popular, o promovida por cierta escuela o grupo,  no quiere decir que sea de aplicación a tus necesidades específicas. Las técnicas que utilizas para comprobar tu casa difieren de las técnicas que un equipo de ocho hombres utiliza en un edificio. Tienes que descubrir y desarrollar lo que funciona mejor para ti.

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