Niveles de Habilidad. Camino hacia la competencia en el tiro. Por Pat Rogers.

El arte marcial del combate con armas de fuego y su aprendizaje resultan ya difíciles de por sí, como para sufrir el  efecto Dunning-Kruger ─dolencia muy habitual, no solo entre vendehúmos, sino también entre comprahúmos─, que mantiene a sus enfermos permanentemente en el nivel de Incompetencia Inconsciente. En la enseñanza y aprendizaje de este arte marcial ni todo vale, ni está todo inventado, ni es poco lo que ya se sabe. La clave radica en ponerse en buenas manos, bien sea física o virtualmente ─por ejemplo, Panteao Productions─.

En el siguiente artículo, el difunto Pat Rogers, que conocía muy bien el proceso de enseñanza y aprendizaje del combate con armas de fuego, nos presenta algunas ideas importantes a tener en cuenta al abordar la difícil tarea de aprender este arte marcial.


(Este artículo es una traducción de su original en inglés Level of Achievement. Journey to Shooting Proficiency escrito por el difunto maestro Pat Rogers y publicado en la desaparecida revista SWAT en su número de octubre del año 2012. La traducción y publicación de este artículo cuenta con la autorización de Rich Lucibella, director de la desaparecida revista SWAT)

Niveles de Habilidad. Camino hacia la competencia en el tiro.

Por Pat Rogers.

Nadie se desliza por el canal de parto sabiendo cómo hacer mucho de nada. Empezamos a aprender desde muy temprano y, si tenemos suerte, así continuamos hasta el día de nuestra muerte.

El proceso de aprendizaje es gradual además de continuo y constituye un viaje que trae consigo frustración así como satisfacción.

Desde un punto de vista puramente físico se le puede enseñar a disparar un arma con seguridad a cualquiera que posea unas habilidades motoras corrientes. Los problemas surgen cuando empezamos a añadir niveles de complejidad a la mezcla.

Ten en cuenta que disparar –el acto de lanzar proyectiles sobre un blanco sin ningún sufrimiento o castigo por no hacerlo correctamente- resulta sencillo.

Si no haces otra cosa más que pegarle tiros a unas latas y sentirte orgulloso de ti mismo por tu competencia percibida la vida es maravillosa.

Pero si empiezas a añadir capas a eso ─más precisión, tiempos más ajustados, actuar delante de otros─ y, lo más importante, si entrenas para competir mano a mano contra otros que intentan matarte, la vida ya no está llena de sol y arcoíris.

Cómo aprendemos. How we learn. Alumnos sentados durante una conferencia sobre Tratamiento de Bajas en Combate en un curso EAG Shoot House. Este periodo puede incluir también video o PowerPoint.

El cómo aprendemos supone una cuestión complicada y no todas las personas aprenden del mismo modo o al mismo ritmo.

Aprendemos a base de escuchar, ver y experimentar. Ciertos tipos de personalidad tienen una forma en concreto como principal método de aprendizaje. Si tenemos suerte aprenderemos a partir de una combinación de las tres formas.

CURSO DE COMBATE CON ARMAS DE FUEGO

En un curso de combate con armas de fuego normalmente lo primero que escuchas es una conferencia del instructor en la que expone los parámetros del curso. Esto incluye cuestiones administrativas –hora de inicio y finalización, comida, principales instalaciones, seguridad, procedimientos sanitarios y manipulación de las armas–.

Posteriormente el instructor demuestra las técnicas de modo que puedas comprender mejor lo que se te acaba de explicar.

Acto seguido tienes que ejecutar tú las diversas técnicas, tanto en grupo como individualmente. Muchos tienen dificultades en este punto pero algunos progresan en cuanto tienen la oportunidad.

Entonces amplían esa formación inicial con estándares más ajustados en tiempo y precisión. Los ejercicios de tiro incluyen una combinación de tiro lento y rápido así como ejercicios que requieren tanto una precisión quirúrgica como una precisión aceptable.

Y finalmente se te somete a alguna clase de prueba en la que comprobar cuánto has retenido y si puedes ejecutar –bajo presión- los ejercicios de tiro que se te han presentado.

El tipo de formación recibida depende de varios factores, entre los que se incluyen:

  • Competencia del instructor.
  • Marco de referencia/experiencia del instructor.
  • Motivación del instructor.
  • Motivación del alumno.
  • Capacidad de aprendizaje del alumno.
  • Defectos en la formación del alumno [training scars]1.

1Se trata de defectos adquiridos por el alumno en su formación previa relativos al uso de TTPs que no son de aplicación o no se ajustan a la vida real, como puede ser guardar un cargador vacío durante una recarga de emergencia.

Una cuestión que muchos no logran comprender es el tiempo disponible para llevar a cabo la formación. Con demasiada frecuencia los planes de instrucción (PdIs) se desglosan minuto a minuto y lo que se enseña está grabado a fuego.

Este es el punto en el que la doctrina se convierte en dogma y los instructores llevan a cabo los movimientos pretendiendo enseñar, cuando todo lo que están haciendo realmente es marcar la casilla correspondiente del PdI.

Esos PdIs dejan muy poco espacio de maniobra al instructor para aumentar o disminuir el ritmo según el nivel de competencia de la clase. El resultado es obvio -no se puede impulsar a los buenos tiradores para que se superen y los pobres desmotivados usuarios de armas de fuego se mantienen en su actual bajo nivel-.

Puesto que el tiro es una habilidad perecedera necesitas una buena formación inicial, seguida por un adiestramiento regular de mantenimiento. Incluso la mejor formación inicial se disipará rápidamente a no ser que la refresques constantemente.

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