¡Lleva contigo tu maldita pistola! Por Tom Givens, de RangeMaster.

En el siguiente artículo, Tom Givens argumenta el por qué es necesario llevar siempre encima tu arma (siempre que la Ley te lo permita). Para ello analiza los datos sobre incidentes en los que se han visto envueltos algunos de sus alumnos y de los que casi todos han salido victoriosos. Aunque las cifras por sí mismas no demuestran nada parece bastante razonable la conclusión de Tom. No se puede concluir que la formación de sus alumnos haya tenido cierta influencia en el éxito del mismo y sería pretencioso no tener en cuenta el propio factor suerte. De lo que parece que no hay duda es que sin un arma de fuego no se puede hacer frente a un enfrentamiento con armas de fuego. Asimismo, entre otras cuestiones, la victoria también podrá estar condicionada por la formación de un adversario frente a otro, de tal modo que el vencedor no tiene por qué contar con una gran formación sino que sólo necesita que esta sea superior a la de su adversario.

(Este artículo es una traducción de su original en inglés, escrito por Tom Givens y publicado en el boletín mensual de RangeMaster Firearms Training Services [servicios de formación con armas de fuego RangeMaster] en su número de octubre del año 2013. RangeMaster tiene por lema Defensive Tactics for the Real World [tácticas defensivas para el mundo real]. La traducción y publicación de este artículo cuenta con la autorización de su autor)

El grado de éxito de los alumnos de Rangemaster (al menos en incidentes que conozca) es de 61/0/2 para un total de 63 incidentes. Eso son 61 victorias claras, cero derrotas y 2 abandonos. Los dos abandonos fueron personas que murieron por no ir armados en El Gran Día. A ambos los mataron en atracos callejeros diferentes. Fundamentalmente ambos fueron ejecutados por el contenido de sus bolsillos. No fueron capaces de defenderse porque aquel día decidieron no ir armados. Hicieron una mala elección.

De los 61 alumnos que vencieron sólo 3 resultaron heridos y todos ellos se recuperaron de sus heridas. En virtud de mis entrevistas con los vencedores creo los dos factores MÁS importantes son:

1. Tener contigo tu dichosa pistola cuando se produzca el incidente, y

2. Estar dispuesto a utilizarla para salvar tu vida.

Todo lo demás -modelo de pistola, calibre, munición y Si, incluso cantidad de formación- parece ocupar un distante tercer lugar tras estos dos principales factores. Tres de los tiradores del grupo contaban con una formación hasta nuestro nivel instructor, otros cuatro o cinco hasta lo que yo llamo nivel competente y el resto tan sólo habían realizado un curso de ocho horas para obtener la licencia de armas.

Una de las cosas en las que insistimos en TODOS nuestros niveles de formación es la necesidad de llevar la pistola realmente a diario, puesto que uno sencillamente no puede concertar una cita para una emergencia. Una emergencia, en este contexto, consiste en una crisis repentina e imprevista en la que la propia vida se encuentra en inmediato peligro mortal. Las palabras clave son «repentina e imprevista», así que hacer que llevar tu pistola sea una rutina diaria te asegura que estará ahí cuando se necesite. Creo que porque insistimos mucho en ello nuestros alumnos suelen ir armados y por eso vencen cuando les atacan.

Creo que un factor importante está constituido por la formación, la educación y la experiencia en la vida del malo. La mayoría de los malos se pasan toda su carrera sin tropezarse en la calle con un ciudadano armado. Sólo cerca del 4% de la población estadounidense tiene algún tipo de licencia de armas y apostaría que de todos aquellos que tienen licencia de armas son menos del 1% los que realmente la llevan a diario. Así que cuando un malo se enfrenta a un ciudadano que realmente está armado y éste saca su arma el retraso de tiempo mental resultante para el malo proporciona una oportunidad de oro incluso a un defensor  sin adiestramiento o mínimamente adiestrado. El que inicia el combate tiene una gran ventaja. En este contexto el malo inició el incidente pero es el alumno quien inicia el combate.

Esto no quiere decir que no sea deseable contar con una mayor formación. Varios de mis alumnos se han enfrentado a casos extremos bastante complicados y aún así vencieron. Afortunadamente tenían una formación que iba más allá de la necesaria para la licencia de armas.


Tom Givens, objetivos SMART 4Antes de formar parte de RangeMaster a tiempo completo en 1996 Tom trabajó durante 25 años como policía y especialista en seguridad.

Durante más de 35 años Tom ha participado en la enseñanza de las armas de fuego. Ha formado tanto a vigilantes de seguridad como a policías a nivel nacional, autonómico y local así como policías extranjeros.

Tom ha llevado a cabo cientos de detenciones, entre las que se incluyen numerosas detenciones de delincuentes armados, y ha utilizado con éxito una pistola para defenderse a sí mismo y a otros frente a criminales armados. Tom diseña y supervisa todos los cursos de formación en RangeMaster y es el principal instructor de los cursos de pistola nivel 3-5 y cursos especializados. Además de los cursos en Florida (actualmente sede de RangeMaster desde 2018) Tom enseña durante todo el año en otros lugares a lo largo y ancho de los Estados Unidos.

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