¿Cómo elegir correctamente un arma corta? Por Alfonso García.

También puedes leer estos otros artículos relacionados: Características NO deseables en una pistola para el combate. – Encuesta: ¿cuál es actualmente la mejor pistola para el combate?

Pistola semiautomática Glock G17 Gen4Escribo este artículo con la intención principal de asesorar en la medida de mis posibilidades a todos aquellos interesados en adquirir un arma corta a título particular. Lo hago con el único ánimo de ayudar y con mis propias limitaciones en cuanto a experiencia y conocimientos. Es también mi intención el compartir ideas, intercambiar opiniones y ofrecer mi punto de vista sobre una cuestión tan importante como la decisión de adquirir un arma personal. Me centraré específicamente en el arma corta, y aunque haré mención al revólver, enfocaré más este estudio en la pistola semiautomática, por razones que expondré más abajo.

Aunque habitualmente los artículos que publicamos en nuestro Blog son de un único autor ello no quiere decir que este Blog no esté abierto a otros. De hecho, en esta ocasión estrenamos un nuevo autor en nuestro Blog con este artículo y quién mejor que él para presentarse a sí mismo:
«Saludos a todos. Me llamo Alfonso y soy militar desde el año 2003. He pasado los últimos cinco años trabajando en el seno de las operaciones especiales de nuestro ejército. Estoy destinado en Alicante, en el GOE XIX del Mando de Operaciones Especiales. Siempre he sentido verdadera pasión por todo lo relacionado con armamento, tiro y tácticas, razón entre otras que me llevó a elegir mi presente destino. Tuve la suerte de conocer a Jorge Tierno en el año 2010 y desde entonces he venido siguiendo asiduamente su magnífico blog de tiro táctico. He escrito este artículo a petición de compañeros y amigos tanto militares como civiles, siendo todo lo relacionado con el tiro uno de los denominadores comunes a todos nosotros. Es por ello que Jorge amablemente me invitó a publicarlo en su blog, por lo cual le estoy muy agradecido. Espero que sea del agrado de todos, o que al menos proporcione una lectura entretenida.»
Un cordial saludo,
Alfonso

No entraré en cuestiones básicas como la fiabilidad o la precisión que debemos buscar en un arma corta y que esta debería tener, sencillamente porque hoy en día la calidad de la mayoría de estas armas es tan alta que elijamos lo que elijamos, casi con toda seguridad estaremos adquiriendo ante todo un arma fiable y precisa. Es cierto que hay modelos de referencia en esos dos aspectos, pero hoy en día la fiabilidad y la precisión son factores que literalmente se dan por hechos y que todos los buenos fabricantes cuidan hasta el extremo. La mayoría de las armas son fabricadas con las últimas y más modernas tecnologías; disponen de armazones de polímero, mecanismos de seguridad internos, cañones poligonales y tratamientos antióxido y anticorrosión, entre otras muchas características, que las hacen sobradamente fiables y precisas en la gran mayoría de los casos.

Para finalizar esta introducción, y con ello entrar ya en materia, me gustaría destacar una serie de afirmaciones o motivos, muchos de ellos falsos mitos y creencias, que en mi opinión no justifican adecuadamente la elección concreta de un arma u otra, o tan siquiera la decision de adquirirla o no. Estas afirmaciones nos pueden llevar a error y a tomar una decisión de la que posteriormente podríamos arrepentirnos, por no haber dispuesto de la información adecuada en su debido momento. Repasemos algunas de ellas a continuación, con objeto de no caer nosotros en esos mismos errores:

  • «Me compré ésta pistola porque a los de mi promoción nos hicieron una oferta o un descuento muy bueno, pero nunca la he probado ni la conozco».
  • «Me dijeron que esta era muy buena y por eso me la compré».
  • «Una vez la probé y me gustó, pero no he probado ni conozco ninguna otra».
  • «Si esta marca es la que fabrica nuestros fusiles, seguro que sus pistolas son muy buenas también y se ajustan perfectamente a mis requerimientos personales. No quiero probar ninguna otra cosa ni complicarme».
  • «Esa pistola es más cara que tal o cual otra y además está hecha en tal o cual país, así que tiene que ser muy buena».
  • «Esa pistola es de las más baratas, así que muy buena no puede ser».
  • «Esa pistola es el último modelo de la marca, así que seguro que es la mejor que hay».

Por mucho que algunas de estas afirmaciones puedan parecer algo ambiguas, o incluso difíciles de creer, seguro que muchos hemos escuchado todos estos argumentos y otros aún más chocantes en varias ocasiones y pronunciados por personal procedente de colectivos muy diferentes entre sí, tanto civiles como militares. Siendo honestos, seguramente muchos de nosotros también hayamos actuado alguna vez según una o más de estas pautas equivocadas. A fin de cuentas, ¡nadie está exento de cometer errores!

Una vez analizadas estas posibles fuentes de error, entremos en materia realizándonos esta primera y FUNDAMENTAL pregunta:

¿Qué tipo de uso vamos a dar al arma?

Para responder a esta cuestión clave, vamos a enumerar y estudiar los posibles usos que podemos darle a un arma corta adquirida a título particular:

  1. Uso en nuestro trabajo diario como miembros de las FCSE o Fuerzas Armadas, de uniforme y con el arma a la vista en su funda de cintura o pernera.
  2. Ídem de lo anterior, pero con la necesidad de llevarla oculta y vistiendo ropa de paisano.
  3. Uso para la práctica del tiro deportivo o de competición, ya sea en precisión, recorridos de tiro u otras modalidades.
  4. Utilización durante nuestro tiempo libre como herramienta de entrenamiento personal y perfeccionamiento de nuestras habilidades en el empleo del arma corta.
  5. Utilización como medio de autoprotección.
  6. Cualquier combinación de los anteriores.

Si mi intención de adquirir un arma corta NO está motivada por alguno de los posibles usos anteriores, quizá debería reflexionar acerca de si simplemente voy a comprarla «porque me apetece» o «porque me gusta tenerla», lo cual tarde o temprano puede tener como consecuencia venderla o inutilizarla porque nos habremos cansado de ella y nos supone una carga y una responsabilidad no deseada, con lo que habremos perdido tiempo y dinero, o peor aún, guardarla en su maletín y sacarla de vez en cuando para ver lo bonita que es y enseñarla a los compañeros y a las visitas. Cierto es, que si estamos en este caso, la ventaja que tenemos es que… ¡podemos comprarnos literalmente el arma que más nos guste en el mundo, ya que el resto de consideraciones no son importantes para nosotros! Pero no debe ser esta la mentalidad, ni es esta la manera correcta y responsable de proceder. Adquirir un arma de fuego es una decisión seria, así que una vez dicho esto, ¡que cada uno sea consecuente!

Empecemos por la primera categoría, utilización en nuestro trabajo diario, de uniforme y con el arma a la vista. Si pretendemos adquirir un arma y utilizarla de esta manera, es de entender que dicho uso estará permitido en nuestra unidad, es decir, que las normas o nuestros superiores nos amparan y se nos permite descartar nuestra arma reglamentaria y emplear la nuestra propia en el trabajo, tanto en instrucción como en misiones reales… ¿o quizá solo en instrucción? Esto es algo que debemos tener en cuenta, porque quizá no sea la decisión más sabia sustituir nuestra arma reglamentaria por una que después no podremos (o no deberemos) llevar a una misión real. Quizá nuestros motivos sean otros, como que, por ejemplo, a lo mejor en nuestra unidad hay un 50% de pistolas viejas y obsoletas y otro 50% de pistolas nuevas y modernas, y como no se nos ha asignado una de las nuevas, pedimos permiso para llevar la nuestra particular porque es mucho más fiable que el arma obsoleta que nos han dado de dotación, o porque quizá no se nos haya proporcionado una funda de seguridad adecuada para portarla, o porque quizá prefiramos que otro miembro de la unidad utilice la pistola buena mientras nosotros nos arreglamos con la nuestra propia y así descartamos otra pistola vieja o poco segura.

Si este es nuestro caso, puede ser una buena idea adquirir una pistola igual o similar a la que tenemos de dotación o a la que nos asignarían para una misión real. Si bien no es imprescindible proceder de ese modo, no deja de ser cierto que ese criterio de elección contribuirá favorablemente a mejorar nuestro nivel de instrucción con el arma de dotación o aquella que emplearíamos en una operación real.

Pistola semiautomática HK USP.Para las Fuerzas Armadas o FCSE, la elección más lógica en este sentido serían armas de calibre 9x19mm como HK (Heckler & Koch) USP, HK USP Compact, HK P-30, Glock 17, Beretta M92FS, Walther P-99, Walther PPQ o cualquier otro modelo de dotación en estos colectivos. Nos interesan factores como: alta capacidad del cargador (15 o más cartuchos en el caso del 9x19mm), y muy alta fiabilidad y seguridad. En este caso no nos preocupan demasiado otros factores como el tamaño o la portabilidad, siempre dentro de unos límites.

Pistola semiautomática Glock G19.No obstante, es conveniente recordar que si nuestra arma de dotación reúne las condiciones de fiabilidad, precisión y seguridad adecuadas, por ejemplo en el caso de la HK USP, probablemente no deberíamos adquirir un arma particular, por ejemplo una Glock 17, solo con intención de utilizarla en favor de la de dotación por el mero hecho de que «yo prefiero usar la mía». Si el arma reglamentaria es buena, en teoría debemos poner todos los medios para utilizarla e instruirnos con ella todo lo posible.

Pistola semiautomática compacta HK USP Compact.El mismo principio básico se aplica en el segundo tipo de utilización, el porte oculto estando de servicio. Este caso difiere del anterior en que la elección del arma será ahora más selectiva y con otro tipo de opciones disponibles, ya que la portabilidad es uno de los factores más importantes, con lo cual el tamaño ahora adquiere relevancia. Por lo tanto deben tomarse en consideración factores como el tipo de funda que necesitamos para el porte oculto si es que la necesito, la ropa que visto habitualmente durante este tipo de trabajo o instrucción, y básicamente todos los condicionantes que afecten a la portabilidad segura y discreta del arma, empezando por el propio tamaño de la misma. También, quizá en lugar de una funda prefiramos utilizar una riñonera o algún tipo de bandolera o «bolso» en el que pueda llevar el arma cómodamente y -muy importante- que no me dificulte su utilización inmediata en caso necesario. Algunos modelos que cumplen estos requerimientos son: HK USP Compact, Glock-19, Glock-26, Walther PPS, Kahr CM9, S&W (Smith & Wesson) MP9 Compact, Sig Sauer P250 o Springfield XDM entre otros muchos. Cabe destacar que algunos de ellos, como la Glock-26 o la Walther P-99C ya entran en la categoría de «subcompactas», pues son de un tamaño aún más reducido y pensado específicamente para el porte oculto o como arma de apoyo (back-up gun) incluso llevando ya otra arma corta.

Pistola semiautomática HK P30.Por supuesto, también entra en juego en este caso la complexión física de las personas, ya que cada uno tendrá más o menos facilidad para llevar tal o cual arma con discreción. Hay quien puede ocultar perfectamente una P-30 o una Glock 17 a pesar de que no son armas de tamaño compacto, y hay quien tiene más dificultades por una simple cuestión de constitución física.

Pistola semiautomática S&W MP9.El tercer uso es el relativo a la competición o el tiro deportivo. Si bien escribimos más arriba que la precisión y la fiabilidad son factores hoy por hoy sobradamente conseguidos por la gran mayoría de fabricantes, en este caso concreto la precisión, la ergonomía y sobre todo el sistema de funcionamiento adquieren un papel protagonista, y podemos poner en un segundo plano o descartar completamente factores como el tamaño, la portabilidad o casi cualquier cosa que tenga que ver con nuestro trabajo como miembros de las FCSE o Fuerzas Armadas. Básicamente, vamos a utilizar el arma durante nuestro tiempo libre, entrenando tiro de precisión, recorridos de IPSC o alguna modalidad similar. Queremos que sea fiable, queremos que sea precisa, y queremos que su sistema de funcionamiento sea favorable de cara a aumentar la precisión y la velocidad de tiro. Para estos cometidos, algunas elecciones buenas serían: CZ-75 SP, Sig Sauer P220, Glock 17, Glock 34 o algunos modelos derivados de la Colt 1911, populares por su sistema de simple acción. Este es el único ámbito de uso en el que las pistolas con sistema de funcionamiento por simple acción son recomendables, ya que favorecen la precisión. A pesar de que ciertas unidades aún mantienen este tipo de armas en servicio, hoy por hoy no es ni mucho menos la tendencia normal como todos sabemos.

Pistola semiautomática Walther PPQ.Los seguros manuales también pueden ser requeridos según la modalidad deportiva, y por supuesto no todos los modelos de armas se pueden utilizar en todas las modalidades, categorías o divisiones. Por ejemplo, la Glock 34, pensada para la competición, está autorizada para recorridos de tiro (IPSC), pero no en la división de Producción, sino solo en la Standard. También es importante recalcar que muchas de estas armas utilizadas en competición son inicialmente diseñadas para las FCSE o FAS, como las Sig Sauer, HK o Glock, y que existen muchas otras diseñadas específicamente para la competición, armas especializadas como las Infinity o Hammerli, o algunos modelos específicamente deportivos como por ejemplo la Walther GSP Expert, este último en calibre .22, entre muchos otros que podemos encontrar.

Pistola semiautomática compacta S&W MP9 Compact.El cuarto uso que podemos dar a un arma corta particular es como herramienta para nuestro entreno personal. Aquí vuelve a entrar en juego la consideración de elegir un modelo igual o similar al que se nos asigna de dotación. Si procedemos de ese modo, evidentemente nuestro rendimiento y nuestra habilidad con el arma de dotación mejorarán, y estaremos cumpliendo la popular máxima de «entrena como combates» incluso en nuestro tiempo libre. No hay ningún problema en proceder de esta forma, pero quizá la pistola que tenemos de dotación no es la que más nos gusta, ni aquella que «siempre hemos querido tener». Hay quienes defenderían este criterio diciendo «es la que tengo en mi unidad, por lo tanto si además la tengo en propiedad y entreno con ella, mejoraré», y por otro lado quienes dirían «si ya la tengo en mi unidad, ¿para qué voy a comprarme yo una igual? Prefiero comprar otra que me guste más».

Ambos argumentos son lógicos y válidos, y en este aspecto, a la hora de decidir, es uno mismo el que tiene que escoger aquello que más le guste o más le convenza. Por ejemplo, puede ser que yo tenga de dotación una HK USP, pero disfrute más en mi tiempo libre entrenándome con mi Sig-Sauer 228, o puede ser que me haya comprado una completamente distinta a la que tengo de dotación porque quiero conocer este otro modelo que también me gusta.

Personalmente, y después de haber tirado con más de 30 modelos distintos, creo que la adaptación de una pistola a otra no es algo tan difícil de conseguir con el entrenamiento adecuado. No obstante, si bien podemos entrenar con otro modelo que sea más de nuestro gusto, no debemos olvidar que nuestra arma de dotación es aquella que en teoría debemos conocer mejor y con la que más deberíamos practicar.

En mi opinión es bueno conocer muchas armas, pero debemos centrarnos en aquellas que tienen más posibilidades de ser empleadas en una situación real, y no en un entreno personalizado de fin de semana, por muy bueno o táctico que este sea. Para este tipo de uso de un arma particular, el modelo que debemos elegir es sencillamente el que más nos guste, teniendo en cuenta una serie de consideraciones que veremos más adelante.

Pistola semiautomática de competición Infinity.El quinto modo de utilizar el arma corta es como medio de autoprotección. Lo más importante en este aspecto, mucho más que cualquier factor relacionado con el arma, es tener perfectamente claro el marco legal en el que nos estamos moviendo. Esta muy bien llevar el arma siempre encima «por si pasa algo», pero… ¿conocemos todas las cuestiones legales que implica este controvertido hábito? ¿Realmente tenemos la necesidad absoluta de llevar siempre con nosotros el arma? Para algunos es una cuestión de simple costumbre, de mentalidad táctica, personalidad tipo «A», o como prefiramos llamarlo. Para otros es absurdo e innecesario. Cada uno es responsable de sus actos, pero esa responsabilidad no consiste solo en ser un usuario seguro de las armas de fuego, sino también en conocer el marco legal aplicable a las mismas. Si no sabemos nada sobre las leyes en las que nos estamos inmiscuyendo, ¿cómo sabremos si las estamos infringiendo o no? Como todos sabemos, el desconocimiento de una norma no nos exime de cumplirla ni de las responsabilidades legales que puede acarrear el no hacerlo.

Por ejemplo, ¿soy consciente de las consecuencias que puede tener el hecho de que otra persona me vea el arma corta yendo de paisano por la calle, o en un supermercado o una cafetería? Si alguien, en su derecho, da la voz de alarma, ¿estoy amparado por la ley, o por el contrario la estoy infringiendo? ¿Cuándo puede un agente de la autoridad considerar que estoy alterando el orden público por llevar mi arma particular por la calle? ¿Qué puede ocurrir si por cualquier motivo, por improbable que sea, desenfundo mi arma particular en la vía pública o en un establecimiento, no digamos ya si realizo uno o varios disparos? ¿Qué es la defensa propia? ¿Que es la proporcionalidad? ¿Es posible que por defender mi propia vida pueda acabar en un juicio o incluso en prisión? Es nuestro deber, como propietarios de un arma particular, tener al menos unas nociones básicas y fundamentales sobre estas y otras responsabilidades y cuestiones legales.

Has leído el 40% de este artículo

Este artículo requiere registro gratuito

Solo te pedimos un email para mantenerte informado ─no vamos a enviarte chorradas─. Regístrate en unos segundos y sigue leyendo.