Tiro dirigido vs. Tiro apuntado. Una Perspectiva Histórica. Por Tom Givens.

¡Si, en un combate se puede apuntar! (y se debe)

¡Cuántas veces habrás escuchado o leído aquello de «con estrés no se puede apuntar»! Se trata de un argumento habitual entre aquellos que defienden el tiro dirigido [point shooting], por considerar que a corta distancia, en situaciones de estrés, o vete a saber, no pueden utilizarse los elementos de puntería para apuntar. Este argumento no suele venir acompañado de hechos que lo refrenden. Otros utilizan argumentos bastante más convincentes, que se basan en experiencias reales (no simulaciones condicionadas) que han podido recopilar (incluso entre sus antiguos alumnos), para defender que siempre hay que apuntar el arma utilizando los elementos de puntería y que solo así será posible colocar los impactos sobre una amenaza correctamente. Indudablemente esto resultará más difícil en condiciones de estrés, motivo por el que hay que prepararse a conciencia.

Pues bien, en el siguiente artículo Tom Givens, de RangeMaster, nos explica por qué considera que el tiro dirigido [point shooting] forma parte del pasado y es el tiro apuntado [sighted fire] el que procede utilizar a día de hoy. Sus argumentos parecen válidos y sólidos, lo que no así sucede con algunos defensores del tiro dirigido [point shooting] que se limitan a «citar» sin más (apelación a la autoridad, como nos indica Tom en su artículo).

(Este artículo es una traducción de su original en inglés Point Shooting vs. Sighted Fire. An Historical Perspective escrito por Tom Givens y  publicado en la tristemente desaparecida revista SWAT en su número de enero del año 2013. La traducción y publicación de este artículo cuenta con la autorización de Rich Lucibella, director de la revista SWAT)


Tiro dirigido vs. Tiro apuntado. Una Perspectiva Histórica.

Por Tom Givens.

Aquellos que se adiestran en el uso defensivo de la pistola han mantenido varios encarnizados debates durante años que continúan en la actualidad. Entre ellos se incluyen la controversia del «9mm vs. .45», el debate «revólver vs. pistola semiautomática» y la discordia «tiro dirigido[1] vs. tiro apuntado[2]».

[1] Según la Wikipedia (http://en.wikipedia.org/wiki/Point_shooting) el tiro dirigido, o point shooting, también llamado tiro centrado en la amenaza [threat focused shooting], es una técnica de tiro con un arma de fuego que confía en las reacciones instintivas de un tirador, la cinemática y el uso de la biomecánica que se puede utilizar con eficacia en emergencias que amenazan la vida para batir rápidamente blancos cercanos.

Esta técnica de tiro se recomienda en situaciones que amenazan la vida, en las que no se puede utilizar el tiro apuntado debido a la falta de tiempo para usar los elementos de puntería del arma, a las condiciones de poca luz o a la reacción natural del cuerpo humano ante amenazas cercanas que impide cumplir los requisitos de la puntería en el tiro apuntado.

Obviamente este artículo viene a contradecir esta definición con ciertos argumentos que parecen válidos e incluso sólidos.

[2] Se entiende por tiro apuntado, o sighted fire, aquella técnica de tiro en la que se utilizan en todo momento los elementos de puntería del arma para colocar los impactos sobre el blanco.

En cualquier debate sobre una materia alguna de las partes suele recurrir a lo que se conoce como una «apelación a la autoridad», especialmente si no dispone de una base fáctica para su argumento. Normalmente una «apelación a la autoridad» se plasma tal que así: «Mi postura es correcta porque así lo dijo …(escribir aquí un nombre)… o porque así lo hacía …(escribir aquí un nombre)…».

Una de las apelaciones a la autoridad a la que más habitualmente recurren los partidarios del tiro dirigido [point shooting] es que «William Fairbairn utilizaba el tiro dirigido  y se lo enseñó a sus hombres en Shanghai en los años 1920 y 1930 y durante la Segunda Guerra Mundial se lo enseñó a los agentes secretos estadounidenses de la Oficina de Servicios Estratégicos [Office of Strategic Services (OSS)]».

Todo eso es cierto. Sin embargo, uno tiene que saber algo más de la historia de fondo para entender por qué Fairbairn utilizaba esta técnica y por qué sus motivos ya no son válidos.

En primer lugar, quizás un poco de historia contribuya a ver este asunto desde la perspectiva adecuada.

SHANGHAI

Shanghai es una ciudad portuaria de la costa Este de China. Al entrar en el siglo XX algunas potencias europeas obligaron al gobierno chino a cederles el control sobre ciertos puertos, incluido Shanghai, en los que los europeos construyeron modernos enclaves para su personal que supervisaba el vasto imperio comercial chino. Además del comercio legítimo estos puertos se convirtieron en centros neurálgicos para el comercio del opio y el tráfico humano.

En 1936 Shanghai era una de las ciudades más grandes del mundo con una población total de más de tres millones de habitantes. De todos ellos sólo 35.000 eran europeos, pero controlaban la ciudad y vivían en un moderno enclave con un circuito de velocidad, colegios y todos los servicios culturales que deseaban. Para mantener el orden y proteger a los europeos (principalmente británicos, franceses y alemanes) se había constituido la Policía Municipal de Shanghai (PMS) en 1854, dirigida por los británicos.

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