Cómo «limpiar o despejar habitaciones», simplemente como se llamaba hace 20 años y ahora muchos «expertos» llaman «CQB» [sin serlo]. Por Clint Smith.

Érase una vez cuando la información se encontraba casi exclusivamente en papel y no en formato digital ni online. Por aquel entonces había varias revistas en papel que leíamos para aprender muchas cosas, en una época en la que no había tantos autoproclamados «expertos» como ahora ─que saben mucho de todo, incluso de lo que no saben nada─. Entre los números de junio a noviembre de 2005 de la revista Guns Magazine, Clint Smith cubrió en su columna habitual «cómo limpiar o despejar habitaciones», simplemente. A continuación te traemos esa serie de artículos traducidos al español. No lo hemos llamado CQB, porque no lo es.


Tácticas: a veces se trata de cómo pensar y no qué pensar.

Por Clint Smith. Revista Guns Magazine. Junio 2005.

Bastoña, Seúl, Hue, Mogadiscio y Faluya. Abarcando la historia y la mayor parte del planeta a lo largo de los últimos 70 años, ¿qué pueden tener en común estos lugares? No todos se ubican en desiertos, selvas o montañas. No todos son calurosos, fríos, húmedos o secos. La tecnología moderna, los carros de combate o los vehículos blindados no siempre circularon por estos lugares. Sin embargo, al típico estilo del Antiguo Testamento de la Biblia, en todos «llovió fuego y azufre del cielo» en forma de fuego naval, apoyo aéreo, artillería y morteros.

¿Quieres saber qué dos cosas importantes tienen en común?

En primer lugar, todos estos lugares requirieron fusileros ─normalmente jóvenes, agotados, sucios, hambrientos, más firmes que un roble─, para despejar el terreno del enemigo y acto seguido mantenerlo hasta que el infierno se congele o alguien les diga lo contrario.

¿Cuál es la segunda cosa importante de verdad que tienen en común todos estos lugares? Tienen puertas, ventanas abiertas, pasillos largos y estrechos, esquinas oscuras y rellanos de escalera por encima de las cabezas. Eso es lo que todos tienen en común.

No voy a hablar de la falta de entrenamiento inicial que tienen nuestros soldados en este terreno, porque ya está mejorando.

No voy a discutir el hecho por el que las guerras suelen ser impopulares y, créeme, muchas de las personas que dan un paso al frente para combatir en ellas por nosotros no siempre están entusiasmadas con la guerra ni suelen contar con el apoyo de ciudadanos y políticos. Tampoco voy a discutir el hecho que por todo Estados Unidos policías de calle ─sin apoyo de fuegos─ se enfrentan a los mismos problemas tácticos complejos que se enfrentan nuestros soldados por todo el mundo.

No, no voy a mencionar todas esas cosas. Así que, ¿y si hablamos sobre ti? ¿tus tácticas personales incluyen la capacidad para despejar casas y edificios? Me respondes, «de ninguna manera».

Buena respuesta, no tienes que aprender tácticas porque quieras. De hecho, tienes que aprender tácticas básicas por si acaso tienes que utilizarlas. Una puntualización, quedarse detrás de la cama, detrás de la puerta del dormitorio cerrada bajo llave, llamar al 112 y dejar que otro resuelva el problema, posiblemente sea una buena idea. Pero, una vez más, ¿y si tuvieras que resolver tus propios problemas por ti mismo?

El billar tiene su importancia en las tácticas, porque en este juego de bolas resulta imperativo conseguir el mejor ángulo o maniobra para meter la bola en el agujero.

Tus hijos te piden ayuda desde el otro extremo de la casa, o la salida hacia un lugar seguro lejos de los disparos en un restaurante está al final de un pasillo que lleva a la puerta de emergencia trasera.

Ya lo vas pillando.

¿Entonces cuáles son las tácticas? ¿por qué podrían ser importantes para ti? ¿cómo adquieres estas habilidades ─y créeme, se adquieren─? ¿Tienes que saber tanto como un miembro de un equipo SWAT o de Operaciones Especiales para sobrevivir a un enfrentamiento? Seguramente no.

Una especie de ciencia

Las tácticas son una especie de ciencia, pero no son ciencia aeroespacial. Las tácticas son una ciencia de organización de la mente y el equipo que requiere añadir movimiento físico para lograr su cometido. Esto lo explico de la forma más sencilla. Las tácticas se basan en la capacidad de uno para pensar en arquitectura y billar. La arquitectura se aplica en el sentido de analizar una casa o edificio, planear una forma de despejar dicha casa o edificio e implementar el plan sin acabar muerto. La parte de no acabar muerto es importante y recuerda que la mayoría de planes cambian en caso de contacto con una amenaza. El billar tiene su importancia en las tácticas, porque en este juego de bolas resulta imperativo conseguir el mejor ángulo o maniobra para meter la bola en el agujero. Entonces ganas.

Así que ahora llegamos a la parte complicada. Analiza la casa o edificio y averigua el mejor ángulo para despejarlo mientras te expones lo menos posible a los potenciales disparos de una amenaza. Al trabajar los ángulos, la idea es solucionar el problema con el apoyo de arma y linterna, maximizando la distancia a la amenaza al tiempo que minimizas tu exposición como blanco. Cuestión de tácticas, no hay problema.

Aspectos comunes

Así que aplicamos estas ideas, conceptos y prácticas a esquinas, puertas, pasillos y escaleras. A medida que avancemos por esta serie de artículos, siempre nos apoyaremos en los aspectos comunes de las tácticas mientras abordamos todos estos problemas. Tres cosas determinan el resultado de todo enfrentamiento. Estas son: las comunicaciones, comunicarse con la amenaza y entre nosotros mismos; el movimiento, moverse hacia o lejos de la amenaza según cuál sea el cometido; y, por último, el tiro, si tienes que disparar, indudablemente tienes que disparar bien, o lo suficientemente bien para ganar. Frases tan gastadas como «está tan cerca que no puedo fallar» tienen que sustituirse por algo más lógico e inteligente, como «está tan cerca que mejor será que no falle». Tu ventaja suele consistir en maximizar la distancia y minimizar tu exposición como blanco. Utiliza de forma inteligente la cubierta y ocultación disponible y sé consciente de la diferencia entre ambas. Entrena en el terreno donde vives y domínalo.

El mes que viene hablaremos de las puertas. Mientras tanto, recuerda que tienes el resto de tu vida para resolver tu problema táctico. Cuánto dura tu vida puede depender de cómo de bien resuelvas tu problema.


Entrar y salir por la puerta: puede que sea lo más difícil.

Por Clint Smith. Revista Guns Magazine. Julio 2005.

Por su propia naturaleza y diseño, las puertas son embudos diseñados por el ser humano para restringir el movimiento y la circulación. Esta restricción de la circulación las convierte tanto en un imán de balas como en una trampa. La aplicación de tácticas de entrada a través de puertas suele clasificarse en dos tipos. El primero es el método dinámico que apela a la teoría de velocidad y sorpresa para generar una presencia abrumadora. La segunda opción es el modo sigiloso o encubierto que plantea una técnica más sistemática y metódica. Dado que con las tácticas suele convenir ser conservador, solo voy a abordar el segundo método, el modo sigiloso o encubierto, aunque pueda parecer que algunos de los movimientos tratados se aplican con cierta velocidad, tal como el acto físico de cruzar la puerta.

El acto de despejar el hueco de la puerta se puede dividir en tres partes: la aproximación, el registro y la entrada. En la primera parte, tu aproximación tiene que comprender la aplicación de dos «M». «M»aximizar la distancia a la amenaza y «M»inimizarte a ti mismo como blanco. Cuando inicies la segunda parte, el registro, quédate lo más lejos posible del hueco de la puerta y muévete hacia un lado u otro de la puerta para situarte de forma que puedas mirar todo lo posible el interior de la habitación. Mantente alejado y, mientras rebanas visualmente el hueco de la puerta abierta, muévete suavemente dejando toda la distancia posible entre la boca de fuego y la zona de la amenaza.

¡No lo hagas rápido! El desplazamiento ha de ser describiendo un arco similar a la curva de un arcoíris, rebanando visualmente la nueva zona que divisas con cada paso lateral de la curva, hasta que llegues a la pared al otro lado de la puerta abierta. Al ir hacia cualquier lado del hueco de la puerta podrás ver todo lo dentro de la habituación que sea posible. Si, durante este movimiento de registro, les ves o te ven, puede empezar el combate. Las paredes y la puerta que hay entre tú y la amenaza posiblemente son como mucho ocultación ─no cubierta─. Muévete hacia cualquier protección disponible. La tercera y última parte de la entrada es atravesar el hueco de la puerta. Mientras llevas a cabo el registro, decide dónde quieres terminar en la habitación tras entrar. Un aspecto fundamental consiste en atravesar el hueco de la puerta con suavidad, velocidad y silencio. Dale la espalda a lo que consideres que es una zona segura, por ejemplo, el último lugar que miraste antes de atravesar el hueco de la puerta.

Abrir la puerta

Abrir y despejar una puerta cerrada es un poco más complicado únicamente en cuanto al hecho de abrir la puerta. Una vez la puerta se abre, el registro puede ser similar a la técnica descrita anteriormente para el hueco de la puerta.

Al aproximarte comprueba las bisagras de la puerta. Si los pasadores de las bisagras están por fuera quiere decir que la puerta abre hacia ti. Si los pasadores de las bisagras no están a la vista quiere decir que la puerta abre hacia dentro. Ten cuidado con las puertas corredizas interiores, que no tienen bisagras ni pomo. Para abrir este tipo de puerta tienes que deslizarla por dentro o pegada a la pared. Si la puerta que estás a punto de abrir tiene el pomo a la derecha y las bisagras a la izquierda, esta puerta se abre hacia ti de derecha a izquierda. Si es posible, sitúate en el lado derecho de la puerta, utiliza la mano izquierda para usar el pomo de la puerta, mantén la boca de fuego entre tú y la zona de la amenaza, abre la puerta y retrocede suavemente al mismo tiempo que recuperas el empuñe a dos manos.

Procura no empujar la puerta con tanta fuerza como para que se abra, choque contra la pared, rebote y se vuelva a cerrar. Tampoco abras la puerta tan lentamente que cualquiera que haya dentro de la habitación tenga tiempo suficiente para prepararse o tenga buena parte del brazo y el torso donde dispararte. Si tienes que abrir la misma puerta, pero en un pasillo, observa el pomo y las bisagras mientras te acercas a la puerta y adelanta el pie izquierdo, de tal forma que si la amenaza la empuja o le da una patada cuando vayas a abrirla, no te de en la cabeza o en el torso, sino en la rodilla o el pie adelantado. Manteniendo la boca de fuego entre tú y la zona de la amenaza y fuera del arco que describe la puerta al abrirse, agarra el pomo con la mano izquierda y retrocede tanto como puedas al abrir la puerta.

A mucha gente le preocupa que la amenaza pueda dispararles a través de la puerta cuando están de pie justo delante. Es una preocupación legítima, pero es muy difícil evitarlo. Comprensiblemente, pensarás que si alguien te dispara a través de la puerta no tienes más que devolverle los disparos, lo cual es una buena idea, pero una pobre aplicación. A aquellos a los que te enfrentas posiblemente no les importe alcanzar a algún transeúnte o rehén, pero si tú disparas y le das a la persona equivocada, vas a necesitar un abogado de por vida [por no hablar que puedes darle a alguno de tus seres queridos que puedan estar en la habitación o al otro lado de la pared].

Básicos que no hacer

Hay algunas cosas básicas que no hay que hacer, entre las que se incluyen: no quedarse de pie delante del hueco de la puerta al abrirla o cuando está abierta. La luz de fondo ayuda a resaltarte como un blanco.

No lleves la boca de fuego adelantada cuando registres una estancia o entres por el hueco de la puerta. La boca de fuego delata dónde estás y si no tienes cuidado puede, en el mejor de los casos, llevarte a tener que pelear por la posesión de tu pistola contra la amenaza y, en el peor de los casos, que te la arrebaten y la utilicen contra ti mismo.

No te pares en el hueco de la puerta ─o entras o te quedas fuera, pero no te detengas en el embudo que delimita el hueco de la puerta. Registra, despeja o combate y continúa según sea necesario. Coloca un espejo de vestidor en la habitación donde te pongas a practicar y verás inmediatamente en el espejo el tipo de blanco que representas para una amenaza. Registrar puertas y los huecos de las puertas puede ser difícil y exigente, pero se puede hacer.


Pasillos: un lugar peligroso para enfrentarse a una amenaza.

Por Clint Smith. Revista Guns Magazine. Agosto 2005.

Por definición un pasillo es una zona de paso larga y estrecha, entre paredes, en el interior de un edificio. Los pasillos dirigen y restringen el movimiento. Normalmente se encuentran en conjunto con habitaciones, puertas, esquinas y escaleras. Continuando con nuestra serie táctica, veamos cómo podemos defendernos frente a amenazas en pasillos y qué tenemos que hacer para defendernos mientras estamos en un pasillo.

Amenazas en el pasillo

Al defenderte, tienes ventajas importantes para enfrentarte a tus oponentes desde los huecos de las puertas. Las esquinas y, por supuesto, los pasillos, restringen sus movimientos y les dejan muy expuestos al fuego, sin cubierta alguna disponible. Desde luego, la longitud del pasillo determina el posible tiempo de exposición del que dispones para batir la amenaza. Te servirá de ayuda cualquier cosa que puedas añadir para frenar el avance de tu oponente. Por ejemplo, cosas tales como escaleras, mobiliario, trastos, disparos o luces brillantes, todo sirve para retrasar el avance de tu amenaza. En cuanto se frena o detiene el movimiento, el único criterio determinante en el pasillo es qué puede proporcionar la mejor base de fuego preciso para con suerte detener e impedir su avance hacia ti.

Tú en el pasillo

Al avanzar por el pasillo tienes dos opciones. Una es quedarte cerca de la pared para minimizar tu exposición como blanco.

La segunda opción es avanzar por el medio del pasillo para reducir la posibilidad de que te dé algún disparo, rebote o esquirla. Cuando tengas que moverte por un pasillo, tienes que acercarte con cuidado a las puertas abiertas y las esquinas. Activa tu programa de entrenamiento tal y como tratamos anteriormente al hablar sobre puertas y huecos de las puertas. Rebana visualmente el hueco con la mirada, manteniendo la boca de fuego preparada. No asomes por el hueco los codos, los pies o la boca de fuego. Trabaja desde el lado derecho del pasillo para registrar la esquina de la izquierda y después retrocede. Entonces cruza al otro lado y trabaja desde el lado izquierdo para registrar visualmente la esquina de la derecha. Mira todo lo lejos que puedas de la zona que registras.

Ayudas silenciosas

Apóyate en el mobiliario interior de la habitación para ayudarte a despejarla. Mira a través de los espejos, ventajas o cualquier cosa que pueda reflejar o delatar los movimientos o ubicación de posibles amenazas. Esto nos lleva de vuelta a nuestro aliado, el espejo para practicar. Prepáralo y practica la forma de registrar un pasillo. Los problemas tácticos en tu propia casa han de ser muy pocos, ya que puedes resolver estos problemas durante el entrenamiento previo. Ponte a despejar tu casa ya mismo y practica con tanta frecuencia como puedas para llegar a hacerlo con soltura. Coloca espejos y mobiliario de forma que sean una ventaja para ti y te ayuden a despejar zonas sin tener que entrar más de lo estrictamente necesario. La colocación adecuada de un espejo fijo en tu casa puede ayudarte a ver todo un pasillo antes de asomar la cabeza siquiera.

También existe la posibilidad que tu adversario pueda verte en el espejo, pero mejor que te vea en el espejo que no te dispare en la cabeza cuando te asomes para despejar una zona. Como anteriormente, cuando avances por un pasillo recuerda cuál fue el último lugar seguro que despejaste por si la cosa se complica y tienes que recular. Habrá un pasillo que no puedas despejar con seguridad avanzando directamente y será mejor que lo tengas en cuenta. Puede que tengas que recular o acabar en una bolsa de cadáveres. No pienses, «bueno,  puede que me lleven por delante, pero se vendrán conmigo». El fondo de la cuestión es el mismo –acabas en una bolsa para cadáveres–.

Tienes dos opciones, como ya se comentó antes. Puedes avanzar rápido, o despacio, pero independientemente de la velocidad con que te muevas, la boca de fuego tiene que estar entre tú y la zona de la amenaza, de forma que puedas protegerte. Si puedes avanzar mientras alguien te cubre con fuego de apoyo, hazlo así.

En el peor de los casos

Tienes que practicar ejercicios de retirada o retroceso mientras disparas como forma de prepararte para la potencial situación de tener que recular mientras disparas a una amenaza. El movimiento en un pasillo es limitado y peligroso. Minimiza el tiempo de exposición en un pasillo evitándolo o, si tienes que avanzar por uno, haciéndolo tan rápido o despacio como sea necesario. Como al aplicar cualquier táctica, los pasillos son peligrosos, pero habitualmente tienen que despejarse nos guste o no. Avanza por el pasillo bien entrenado, preparado físicamente y con la voluntad mental de ganar.

Puedes ganar.


Escaleras: un lugar muy peligroso.

Por Clint Smith. Revista Guns Magazine. Septiembre 2005.

Tácticamente hablando, la verdad es que una escalera no es más que un pasillo que sube o baja. Puede tener esquinas, por así decirlo, en vertical u horizontal, en lo que a rellanos se refiere y posiblemente esquinas en lo más alto de la escalera. Recuerda que una escalera es un embudo que puede restringir el movimiento. Tu presencia física en una escalera puede proyectar tres indicadores como blanco: sonido, movimiento y silueta. Los dos últimos, contraste y reflejo, pueden presentarse rápidamente en forma de prendas oscuras sobre una escalera en blanco o el reflejo de gafas, pistola, cara o manos.

Aquí se aplican unas directrices básicas. Mantén la boca de fuego entre tú y la potencial zona de una amenaza sin que la boca de fuego sobresalga por delante en rellanos o esquinas. Mantén la boca de fuego baja en zonas estrechas. No lleves la boca de fuego cerca o alrededor de la cara o la cabeza [temple index o arma a la sien]. Si se inicia una pelea por la retención del arma y llevas la boca de fuego hacia abajo, tendrás más brazo de palanca para levantar la boca de fuego que si tienes que bajarla desde una posición elevada. Si alguien intenta arrebatarte el arma, retrocede, utiliza el brazo de palanca de la posición hacia abajo de la boca de fuego y, si procede, dispara para que tu adversario suelte el arma.

¿Subes?

Vigila dónde pones los pies. Comprueba la profundidad del peldaño con el pie para confirmar que apoya en la escalera. Ojo con los salientes y esquinas al final de una escalera o en los rellanos. Mientras subes por la escalera, mantén la espalda hacia una pared sólida, si hay alguna. No te arrastres ni roces contra la pared, porque el sonido del roce con la pared es uno de los indicadores del blanco que presentas. Cuando subes una escalera, la cabeza asoma antes de que los ojos puedan ver lo que hay al otro lado, especialmente si llevas una gorra o un casco. Si un individuo sencillamente se tira en el suelo, te ve la cabeza antes que tú puedas verle o dispararle. Si subes una escalera que termina en un piso superior, piensa cuándo presentarás la cabeza como blanco. Agáchate mientras vas subiendo la escalera para que no asome tu cabeza antes de lo estrictamente necesario. Con el arma preparada, levántate lo justo para poder ver el piso superior llevando la boca de fuego contigo para tener sector de tiro. Tu cabeza no deja de presentar un blanco, pero tienes la posibilidad de ver y disparar, al contrario que si subes la escalera lentamente peldaño a peldaño. Para registrar lo que tienes por encima, como un rellano, utiliza el borde de la escalera. No expongas la boca de fuego, los codos, las rodillas o los pies. Si tienes esa posibilidad, apoyarte contra la pared te puede ayudar. Puede ser incómodo, pero asoma lo mínimo posible la cabeza y los ojos con la boca de fuego barriendo visualmente la zona.

¿Bajas?

Esto plantea varios problemas, todos peligrosos. ¿Hay un espacio abierto bajo los peldaños de la escalera a través del que puedan agarrarte el pie mientras bajas? ¿Con qué material está construida la escalera: madera, metal, hormigón? ¿Pueden dispararte en los pies, las piernas o la ingle mientras bajas las escaleras?

Según sea el diseño de la habitación a la que da la escalera, puedes exponer los pies o las piernas ante una amenaza que se encuentre en el lado lejano de la habitación. ¿Alguna vez has subido rápido hacia atrás una escalera? Si la escalera lo permite, puedes intentar tumbarte para mirar al otro lado de la habitación exponiéndote lo justo. Si no conoces la escalera, da la espalda a la pared y empieza a bajar la escalera utilizando la punta del pie para «notar» si hay hueco entre los peldaños. Puedes intentar asomarte bajo la escalera antes de bajar. Estate preparado para retroceder hacia arriba mientras disparas.

Como siempre con las tácticas, la ecuación sencilla es exponer lo mínimo para ver lo máximo de la amenaza: M y M, lo máximo de la amenaza, lo mínimo de ti. Así que la respuesta ante una escalera que parece peligrosa o que puede hacer que te maten es: sí, es una clara posibilidad. Una vez más, tienes el resto de tu vida para solucionar este problema. Cuánto dura tu vida depende de cómo de bien lo hagas. Es peligroso, pero se puede hacer.


Esquinas.

Por Clint Smith. Revista Guns Magazine. Octubre 2005.

La propia construcción de puertas, pasillos y escaleras genera esquinas. De esta forma, esas esquinas restringen la circulación o el movimiento. Despejar esquinas suele obligarnos a reducir la distancia en zonas donde puede encontrarse una potencial amenaza, poniéndonos muy cerca.

Las esquinas pueden encontrarse solas o en parejas, tal como en giros de 90 grados, o en un formato de 180 grados, como el pasillo o puerta que da acceso a una habitación principal. Las esquinas suelen encontrarse habitualmente en planos verticales, pero también se dan en planos horizontales, como el caso del rellano de una escalera.

A medida que te acerques a una esquina separada, «rebana» visualmente el borde que tienes delante en pequeños incrementos, para maximizar el potencial de tener una ligera ventaja sobre la amenaza al verla primero. Si se da un enfrentamiento, tu primera opción podría ser apartarte suavemente de la amenaza. Tu segunda opción podría ser retroceder suavemente al tiempo que le dices a la amenaza que se rinda y siga tus instrucciones. Opción tres, mantenerte en tu posición y pedirle que se rinda. Última opción: avanzar. Mucho cuidado con avanzar. El mayor error individual de entrenamiento que se comete en las esquinas es ver una amenaza parcial o potencial y pedirle que se rinda. Pero, se continúa avanzando hacia la amenaza sin que indique verbalmente su rendición. En estos casos, la pregunta que siempre hago es, «¿cuánto puedes ver de la amenaza?» Después, «¿cuánto puede ver la amenaza de ti?» No intercambies disparos con alguien a distancia de brazo. Normalmente no sale nada bueno de ahí.

Los 180 grados

Dos esquinas enfrentadas, o lo que se llama un problema de 180 grados, presenta una esquina a cada lado, al final de un pasillo, por ejemplo. Despeja todo lo que puedas de una esquina sin exponerte a la esquina contraria. Cuando termines retrocede unos pasos, según sea necesario, y repite el proceso con la otra esquina. Suele haber un «punto ciego» de los 180 grados a cada lado en los extremos de las esquinas. Teniendo en cuenta la parte de arquitectura de la táctica, posiblemente tengas que despejar primero el lado que presenta una potencial amenaza más cerca de ti, tras acercarte suavemente exponiéndote lo mínimo posible. Despeja, por ejemplo, la esquina del lado derecho y, a continuación, con la boca de fuego hacia abajo, gira 180 grados y despeja la esquina contraria. En el mejor de los casos es una lotería. Si captas cualquier indicador de blanco, sonido, movimiento, reflejo, contraste, silueta o cualquier pista visual del lado en que podría encontrarse una amenaza, despeja ese lado primero y después despeja el lado contrario de los 180 grados. Tras «pagar» por la habitación con tu vida, de alguna forma, muévete suavemente hasta el último lugar más seguro, que generalmente es el último que despejaste.

La aplicación en cuanto al manejo del arma con la boca de fuego hacia abajo mencionada anteriormente pone sobre la mesa el problema del control de la boca de fuego en estos espacios pequeños. La versión de Hollywood con los codos flexionados y la boca de fuego cerca de la cabeza o la cara es un mal lugar donde poner la boca de fuego, y punto [esto es lo que se ha venido en llamar también «Media Sabrina» o «Sabrina Completa», o más actualmente «arma a la sien« o «temple index»]. Los brazos están diseñados ergonómicamente para subir, no para bajar. Llevar la boca de fuego hacia abajo puede darte ─si se utiliza junto a un paso hacia atrás─ la capacidad de levantar la boca de fuego en dirección a una amenaza que le diera por agarrarte las manos o la boca de fuego.

Se suelen ver demostraciones en revistas donde se acercan la boca de fuego y los brazos al cuerpo o, incluso más espeluznante, a la cabeza del tirador. Técnica molona en la revista. Vete al campo de tiro, ponte unas buenas gafas de protección, protección solar y protección auditiva, y dispara el arma desde la posición que enseña «Manolo el táctico». Tu medidor de diversión marcará enseguida. Y recuerda que fue todo con equipo de protección individual. Imagínate sin protección ocular y con los oídos al aire.

Hay muchas técnicas de tiro a corta distancia y de retención del arma. Muchas son buenas y útiles en un combate,  pero son una habilidad adquirida ─no adquirida por leer un artículo en una revista o ver un vídeo─. La sinceridad sale a relucir en este caso.

Control de la boca de fuego

Al resolver estos problemas busca con los ojos alineados con la boca de fuego del arma como apoyo. Normalmente la boca de fuego irá baja con esta alineación para no sobrepasar el plano de la esquina que estás comprobando, lo que te delataría ante posibles amenazas. Dónde sitúes la boca de fuego depende del entorno actual, no de una técnica.

Si vas subiendo unas escaleras, puede que la boca de fuego apunte hacia arriba. Si vas bajando unas escaleras, puede que apunte hacia abajo. Al comprobar una esquina, la boca de fuego puede bajarse sin dejar de estar alineada entre tú y la zona de amenaza más cercana. La idea es obligarles a encontrarse con la boca de fuego, por decirlo de algún modo, para llegar hasta ti.

Tienen que aplicarse unas buenas normas tácticas. Lo primero es aplicar la táctica de maximizar la distancia hasta el borde de la esquina y minimizarte a ti mismo para exponer la menos cantidad de tu cuerpo mientras intentas ver la mayor cantidad de la zona a despejar.

  • No aprendes tácticas porque quieras utilizarlas.
  • Aprendes y practicas tácticas por si tienes que utilizarlas.
  • Te pueden matar al utilizar tácticas.
  • Las esquinas pueden validar rápidamente esta última idea.

Tácticas: la última palabra. No seas demasiado flipado.

Por Clint Smith. Revista Guns Magazine. Noviembre 2005.

Durante los últimos seis meses, he intentado tratar de una forma lógica la mayoría de los problemas estructurales en la aplicación de tácticas. Es fácil ver que muchos de estos problemas no son blanco y negro en su aplicación, sino que, de hecho, son un tono de gris que depende del entorno y la realidad. Cerraré esta serie de artículos con una sección cruzada de información detallando los errores al aplicar las tácticas, basándome en los miles de personas que han pasado por mis manos en simulaciones tácticas y aplicándolas yo mismo en algún caso.

Plano de alineación

Hay un plano físico que ha de tenerse en cuenta al aplicar las tácticas, sea en la vertical u horizontal, que funciona bajo la premisa que ninguna parte de la plataforma móvil del arma (tú) tiene que romper el plano que se despeja antes del momento adecuado. Como ilustración, un tirador diestro tiene que tener en mente el plano, de forma que ninguna parte de la plataforma del arma entre en el plano antes que otra. Si, al desplazarse para despejar una esquina vertical, el pie de la plataforma del arma rompe primero el plano, el tirador, al meter el pie en la zona que está despejando antes siquiera de estar preparado para despejar la esquina, crea un problema peligroso.

Dicho de forma sencilla, la boca de fuego o parte del cuerpo expuesta «se dirige» a la zona que vas a despejar dándole a tu oponente tiempo para prepararse ante la llegada de un blanco ─tú─. El plano de alineación del ojo, la boca de fuego y el cuerpo tiene que mantener el 99% del cuerpo detrás de la cubierta disponible y permitir al ojo tras la boca de fuego del arma girar sobre la zona para confirmar que está despejada o batir el blanco según sea necesario.

Cómo meterse

No estoy seguro de dónde viene esto, pero después de muchos años creo que el enemigo puede ser el ejercicio de tiro del campo de tiro con el blanco unidimensional. El problema: cuando se hace contacto visual con el blanco el tirador suele meterse en la zona de la amenaza más de lo necesario para realizar el disparo y, por tanto, se convierte más en un blanco para la amenaza.

Un par de cuestiones a tener en cuenta. La mayoría de personas quieren dar frente al blanco porque disparan de esa forma en el campo de tiro al entrenar. Parece que muchas veces los blancos en ángulos oblicuos causan más problemas al tirador que los blancos que le dan frente. Además, pienso que cuando nos vemos en problemas tenemos la tendencia a meternos e ir a por ello, normalmente porque no estamos programados al entrenar para comprender que la amenaza puede ─y lo hará─ dispararnos. Una respuesta verbal habitual mía es, «¿cuánto del blanco puedes ver?» El alumno responde, «todo». Entonces le pregunto, «¿cuánto de ti puede ver el blanco?» El alumno responde, «Todo. ¡Mierda! Tomo nota».

Las amenazas te disparan porque te ven. Te ven porque les dejas. Sé que me pueden disparar, pero ¿tengo que ayudar a la amenaza para que lo haga?

Ojos fuera

Esto es lo que yo llamo el modo bote de remos y buque de guerra. Cuando estás despejando una zona, dejas que tus ojos buque de guerra sobrecarguen tu boca de fuego bote de remos. Al girar la cabeza para mirar o, dicho de otro modo, mientras la boca de fuego está fuera del anteriormente mencionado plano ojo y boca de fuego, los ojos encuentran la amenaza y la boca de fuego no está donde debería para apoyar con el fuego a la recién descubierta amenaza. Créeme, la relación entre la boca de fuego y el ojo es una cuestión que puede costarte la vida si no se aplica correctamente.

Mantén los ojos situados de forma que veas por encima del arma, bajando la boca de fuego según sea necesario para no asomar en los huecos de las puertas o las esquinas, o para que puedas ver debajo de los muebles o tener contacto visual con las manos de la amenaza, todas buenas ideas. Quieres que los ojos encuentren la amenaza y que la boca de fuego esté donde apoyarte con el fuego si es preciso. Sabes que vas a morir ─posiblemente no hoy─ y si hoy es el día, entonces haz que la amenaza pase por tu boca de fuego para pillarte.

Créeme, la relación entre la boca de fuego y el ojo es una cuestión que puede costarte la vida si no se aplica correctamente

Una forma de entrenar que enseño es un concepto que gira en torno a la Arquitectura y el Billar. Observa la arquitectura de lo que estás despejando. Paredes o tabiques que están alineados, las diferencias entre tabiques de una habitación. Todas estas cosas pueden significar espacios, y esos espacios son potenciales lugares en los que se puede esconder una amenaza. Soy cauteloso con estas cosas. En términos arquitectónicos, no debería tener problemas en mi propia casa porque vivo ahí y debería haber buscado formas de despejarla antes de un potencial enfrentamiento.

El Billar es un juego de bolas en el que quien tenga el mejor ángulo mete más bolas en los agujeros. El juego es sencillo ─el que meta más bolas en los agujeros gana─. Juega con los ángulos para conseguir el mejor acceso a la amenaza mientras te expones lo menos posible como blanco.

M y M

Maximiza la distancia a la amenaza. Otra pura verdad: cuanta más distancia, más tiempo tengo para responder. ¿Hay excepciones? Sí, y todas son peligrosas. La distancia genera tiempo y el potencial para mejor o mayor puntería según pueda ser necesario.

Minimiza tu exposición como blanco. Lleva una pistola, dos aun mejor. Lleva munición adicional, cuanta más mejor. Lleva una linterna, dos aun mejor. Si crees que va a haber un enfrentamiento, vete.

Y recuerda que no aprendes tácticas para aplicarlas. Aprendes tácticas para el caso en que tengas que aplicarlas. Y eso es lógico.

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