
Hay dos cuestiones diferenciadas al hablar de la protección que ofrece el blindaje. Por un lado tenemos la protección frente a la penetración, de tal forma que el blindaje protege a su usuario al impedir que un proyectil pueda alcanzarle. Por otro lado tenemos la deformación de la cara interna, o abolladura, que se genera por el impacto de un proyectil que no atraviesa, y que implica un golpe o impacto sobre la parte del cuerpo contra la que incide esa abolladura. Este documento viene a cuestionar en cierto modo la relevancia de ese mecanismo para herir en el caso de los cascos blindados, de forma que le da toda la importancia a la protección frente a la penetración de un proyectil.
(Este artículo es una traducción NO autorizada de su original en inglés Measuring Ballistic Performance, publicado en noviembre de 2022 en la sección de informes de la web de Team Wendy)
RESUMEN
Los mayor protección balística de un casco se determina mediante metodologías de prueba que consideran principalmente la resistencia a la penetración y no tanto la medición de la deformación de la cara interna en arcilla (u otro material blando). Las conclusiones del Ministerio de Defensa estadounidense respaldan esta hipótesis; esta investigación ha llevado al Ministerio a dejar de incluir la deformación de la cara interna entre los requisitos de su proceso de evaluación y adquisición de blindaje y de sus protocolos de pruebas actualizados. Los cascos balísticos fabricados con materiales modernos de polietileno y las extensas pruebas de penetración incrementarán la supervivencia frente a proyectiles, fragmentación y otras amenazas balísticas.
DEFORMACIÓN DE LA CARA INTERNA
La deformación de la cara interna (DCI) [en inglés backface deformation (BFD)], también llamada marca de la cara interna [en inglés backface signature (BFS)] o deformación transitoria balística [en inglés ballistic transient deformation (BTD)], es el mayor grado de abolladura en el material del reverso [de un blindaje] provocada por un impacto no perforante del blindaje. Cuando se prueba un casco según la metodología del Director of Operational Test and Evaluation (DOT&E) [Director de Prueba y Evaluación Operativa], el casco se monta sobre una cabeza de ensayo fabricada con arcilla. La DCI es la profundidad máxima de la abolladura dejada en la arcilla como resultado del disparo de prueba.
La deformación de la cara interna por sí misma no representa una medida precisa de la transferencia de energía al cráneo, ni pronostica el potencial de lesión cerebral. La comunidad de investigación médica que desarrolla los umbrales de lesión para el diseño de equipos de protección individual (EPI) [en inglés personal protective equipment (PPE)] admite con rotundidad que simplemente no existe una relación biomecánica entre la evaluación de la DCI y las lesiones en cabeza o cuello, y las formas en que las pruebas basadas en moldes de arcilla pueden pronosticar erróneamente el riesgo de lesiones continúa siendo un campo activo de investigación. En el Military Health System Research Symposium (MHSRS) [simposio de investigación del sistema de sanidad militar] de 2022, investigadores de la Universidad de Duke realizaron una presentación sobre «la graves limitaciones de la arcilla para evaluar la respuesta humana en lesiones por impacto tras un blindaje».
En primer lugar, la arcilla es un medio de registro imperfecto para probar un casco. No hay un estudio científico que enlace la deformación en arcilla con lesiones en la cabeza. La arcilla se utilizó por primera vez como el material de respaldo en pruebas de blindaje corporal y chalecos blindados para evaluar las lesiones abdominales según el estándar 0101.06 del National Institute of Justice (NIJ) [Instituto Nacional de Justicia], pero no es una fiel representación del cuerpo humano, ni ha demostrado ser un medio razonable para evaluar los daños craneales1. Otros estándares, como los de la alemana Vereinigung der Prüfstellen für angriffshemmende Materialien und Konstruktionen (VPAM) [Asociación de Centros de Prueba de Materiales y Estructuras Resistentes a los Impactos], realizan sus pruebas con jabón balístico, aunque poco se sabe sobre la precisión de su imitación biológica de la cabeza.
Ni el material de respaldo de arcilla ni la medida de la profundidad de la marca de la cara interna reflejan las características del torso humano o su respuesta ante un impacto balístico. El material de respaldo de arcilla proporciona un medio para realizar medidas de la marca de la cara interna (BFS).
Estándar 0101.06 del NIJ
El estándar sobre blindaje corporal del NIJ no permite una deformación de la cara interna que supere los 44mm; en sus descripciones más recientes de productos de blindaje corporal, el Ejército de Tierra estadounidense ha incrementado la máxima deformación permitida de la cara interna basándose en evaluaciones operativas, lo que refuerza la idea de una falta de correlación real entre valores históricos de deformación de la cara interna y lesiones graves.
El NIJ dicta el único estándar aceptado a nivel nacional para el blindaje balístico que visten los policías y funcionarios de prisiones en EE.UU.2 Para cascos del Ministerio de Defensa estadounidense probados mediante la metodología del DOT&E, el Ejército de Tierra y el Cuerpo de Infantería de Marina estadounidenses sitúan sus umbrales en 25,4mm para disparos de prueba en el frontal y trasera del casco y en 16mm en el lateral y la corona. Estos valores no cuentan con una base científica y se basan en pruebas precedentes en lugar del potencial de traumatismo craneoencefálico (TCE)1.
El comité de revisión de los protocolos de prueba utilizados por el Ministerio de Defensa estadounidense para probar cascos de combate y el Consejo de Ciencia y Tecnología del Ejército de Tierra estadounidense [Board on Army Science and Technology], junto con el Consejo Nacional de Investigación [National Research Council], concluyeron tras llevar a cabo un análisis independiente de los protocolos de evaluación del DOT&E que no está claro si la actual definición de deformación de la cara interna (BFD) es la más adecuada para evaluar el nivel de protección de un casco: en lugar de la profundidad máxima, la superficie, el volumen o alguna otra medida de la deformación puede ser más adecuada. Asimismo, incluyeron lo siguiente en su descubrimientos publicados:
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