
Un Cuerpo medio de Policía Local en Estados Unidos se gasta aproximadamente cien mil dólares, desde la solicitud hasta la salida de la academia de Policía, en la formación de sus policías para atender las múltiples exigencias a las que se enfrentarán diariamente durante su trabajo en la calle. Tienen que saber de todo, tanto Derecho constitucional, como delitos e infracciones; tanto conducir un coche con seguridad, como comunicarse y persuadir a un individuo emocionalmente alterado; tanto tomar decisiones de forma eficaz en situaciones sin tiempo que perder, como documentar al detalle y con precisión todo lo sucedido en un altercado con mucha carga emocional entre varias personas; así como usar la fuerza de forma eficaz, tanto técnicas de control y detención, como el uso de fuerza letal. Obviamente, eso solo abarca una pequeña parte de los conocimientos, técnicas y habilidades que un policía tiene que dominar a lo largo de su vida profesional.
(Este artículo es una traducción al español de su original en inglés Do We Train to Assure Officer Success… or to “Check the Box?”, del Dr. Bill Lewinski, publicado el 31 de enero de 2019 en el Force Science News [Boletín de Noticias Ciencia de la Fuerza])
La formación de la academia es la cuestión más importante y costosa de este proceso de preparación. Por tanto, en esta era de labor policial basada en evidencias, es de vital importancia que nos hagamos la siguiente pregunta: «¿cuánto de buena es la formación y entrenamiento que se le proporciona a los policías para prepararles profesionalmente para los desafíos a los que se acabarán enfrentando?» ¿Cuántos policías se han visto en situaciones en las que no podían recordar las palabras adecuadas a usar o las acciones a llevar a cabo para resolver una situación? ¿Cuántos policías tienen la confianza, o la certeza, de que podrían usar correctamente todas las técnicas de control y detención que aprendieron en la academia? ¿Cuántos policías creen que si tuvieran un mayor dominio de estas técnicas, una situación difícil posiblemente habría terminado de otra manera? Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas hace que los policías se den cuenta de que no mantienen la formación o las técnicas de la academia que posteriormente tanto van a necesitar como ayuda sobre el terreno, no están solos. De hecho, un estudio reciente realizado por el Force Science Institute [Instituto Ciencia de la Fuerza] ha revelado una gran cantidad de información sobre por qué la formación de la academia, a pesar de las mejores intenciones de quienes la imparten, puede haberles fallado a los policías cuando más la necesitaban.

En esencia, todo, incluida la formación de la academia, se puede evaluar por su intencionalidad o propósito.
¿Está diseñada para forjar las técnicas profesionales que los policías van a utilizar y desarrollar a lo largo de su carrera? ¿Se imparte porque es obligatorio por ley o normativa y, por lo tanto, inmuniza al Cuerpo de Policía Local frente a preocupaciones relacionadas con su responsabilidad? ¿Es para crear conciencia y análisis, madurez y sensatez como profesionales? ¿Cuál es el verdadero propósito de la formación que se imparte en una academia?
¿El proceso por el cual se imparte la formación ayuda a la academia a cumplir su cometido? ¿Se imparte de una manera que permita a la academia «rellenar el expediente»? ¿se hace de una manera que garantice la funcionalidad profesional en una variedad de técnicas, toma de decisiones e incluso sensatez?, ¿o se encuentra en algún punto intermedio?
Tras décadas de investigación y docenas de proyectos de investigación, artículos científicos y publicaciones profesionales, el Force Science Institute (FSI) [Instituto Ciencia de la Fuerza] vuelve su atención hacia su principal y fundador propósito.
Introducción
Esta es la introducción de una serie de artículos sobre las repercusiones de la investigación del Force Science Institute en virtud de una evaluación basada en evidencias de la formación previa al servicio y durante el servicio en lo que respecta a los elementos de fuerza del rendimiento humano por parte de un policía entrenado. El objetivo del Force Science Institute (FSI) ha sido llevar a cabo una investigación para establecer una base científica en los elementos de la ciencia del comportamiento del rendimiento humano en situaciones de alto estrés, incluida la formación necesaria para conseguir un buen rendimiento y tomar buenas decisiones. En un principio, la investigación del FSI consistió en análisis de vídeo de la dinámica del movimiento y la velocidad de la agresión. Ahora, décadas más tarde, el FSI continúa estudiando la amenaza mediante análisis de vídeo digital de alta velocidad, así como incorporando acelerómetros y giroscopios en el cuerpo y extremidades de los sujetos de la investigación que actúan como agresores. Los resultados, como es lógico, no dejan de indicarnos que una agresión puede ocurrir muy rápidamente y muchas veces sin indicios claros previos a la agresión. Estos estudios han llevado a estudios aún más intrigantes sobre cómo preparar a los policías para hacer frente de una forma eficaz a estas amenazas ahora bien definidas y medidas.
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