Incidentes de Tirador Activo: Evidencias que apoyan el protocolo AEICE (Alertar, Encerrarse, Informar, Contraatacar, Evacuar).

Lamentablemente, una y otra vez se escucha hablar de los incidentes de tirador activo, pero ¿son una moda o se trata de una amenaza factible en España? Normalmente las noticias sobre este tipo de incidentes vienen de fuera, especialmente de EE.UU. No obstante, en Europa también se han dado casos, tan salvajes como el de la isla de Utøya, en Noruega, el 22 de julio de 2011. Aunque en nuestro país no se trata de algo habitual ─ni siquiera ocasional, dada la afortunada escasez de casos en nuestro país─, el riesgo existe.

El impacto de un incidente de este tipo puede ser elevado (muchas víctimas, tanto muertos como heridos) y somos tremendamente vulnerables (suelen ser pocas las medidas y medios de protección frente a este tipo de incidentes). Estas dos variables ya plantean de por si un riesgo elevado. A ello hay que sumar la variable de la potencialidad, muy volátil, pero que en muchos casos también es relativamente alta, por lo sencillo que resulta llevar a cabo este tipo de ataques y lo interesante que puede resultar para cualquier tarado y/o terrorista. En España precedentes no hay muchos, afortunadamente, ni falta que hace, aunque lamentablemente sí otro tipo de incidentes violentos activos.

Por tanto, el riesgo es alto.

Solo poniendo en práctica medios y/o medidas de protección se puede reducir el riesgo, no solo hasta un nivel aceptable, sino hasta el mínimo posible, manteniendo el equilibrio coste-beneficio. Con la cantidad de expertos en este tema, no tiene que ser difícil tener planes de contingencia, planes de emergencia, planes de autoprotección, o como se quieran llamar, de calidad, los cuales representan una medida de protección económica ─al menos en la parte de su diseño─. Para ello es necesario disponer de información y formación en todos los niveles y para todos los que se pudieran ver implicados.

En realidad, los incidentes de tirador activo no son más que una ─puede que la más habitual─ de las formas de ataque o agresión de la amenaza activa o violencia activa. De tal forma que, en general, se puede hablar de «incidente violento activo (IVA) [active violent incident (AVI)], el cual aquí se define como una acción violenta dirigida contra la población civil que se encuentra en curso en el momento de realizar la primera intervención» y que «representa una de las operaciones del ámbito civil más exigentes para un primer interviniente». «Entre los IVAs en el ámbito civil se incluyen incidentes de tirador activo (ITAs) [active shooter incidents (ASIs)], ataques con artefactos explosivos improvisados (AEIs) [improvised explosive devices (IEDs)], incidentes que supongan una acción violenta en curso a la llegada de los primeros intervinientes, etc.».

La particularidad que complica enormemente la respuesta ante incidentes violentos activos ─como el de tirador activo─ no radica en el hecho que pueda tratarse de incidentes con múltiples víctimas, sino en que se trata de incidentes «activos» en el momento inicial de la intervención, a diferencia de otros incidentes con múltiples víctimas, en los que la amenaza ya no está activa o que son fruto de emergencias o accidentes, a los que puede que estén más acostumbrados los Servicios de Emergencia.

Por otra parte, desde el punto de vista de la respuesta e intervención inicial ante un incidente violento activo, poco o nada importa la perfilación criminal del autor o autores del ataque o agresión. Por la propia naturaleza de estos incidentes, normalmente el perfil del autor o autores será un dato desconocido en un primer momento y se convertirá en objeto de estudio a posteriori para identificar y aprender lecciones. De este modo, la respuesta e intervención inicial no va a depender tanto del perfil del autor o autores, sino que se centrará más en el tipo de incidente en sí (tirador activo, artefacto explosivo improvisado, atropello, etc.). A partir del tipo de incidente se diseñan protocolos y planes de respuesta e intervención que puedan minimizar el impacto del incidente, es decir, el número de víctimas. Entre dichos protocolos se encuentra ─además del famoso Huye, Escóndete, Lucha [Run, Hide, Fight]─ el protocolo AEICE (Alertar, Encerrarse, Informar, Contraatacar, Evacuar), del inglés ALICE (Alert, Lockdown, Inform, Counter, Evacuate).

A continuación puedes leer el documento Evidencias que apoyan el protocolo AEICE, que representa nuestra traducción al español del documento Research Supporting ALICE, del ALICE Training Institute. Con el artículo se incluyen algunos vídeos en los que se puede ver la reacción ante un incidente de tirador activo, aunque el idioma sea el inglés.


Mitigación de la amenaza de tirador activo en zonas libres de armas [Gun-Free Zones].

Fuente: Active Shooter Mitigation for Gun-Free Zones. Adam Kirby, PhD; Charles E. Anklam III, PhD; J. Eric Dietz, PhD. PE Computer and Information Technology, Purdue University, West Lafayette, IN, United States.

Este estudio demuestra que, de todas las variables, el tiempo de respuesta es la que tiene mayor impacto para conseguir el menor número de víctimas en un incidente de tirador activo. Puede reducirse el tiempo de respuesta y el número de víctimas según sea el protocolo elegido.

Entre el año 2000 y el 2013 tuvieron lugar en Estados Unidos 160 incidentes de tirador activo, lo que representa una media de 11,4 incidentes al año. Dichos incidentes sumaron un total de 1.043 víctimas. De todas las víctimas, 486 perdieron la vida.

De los 160 incidentes de tirador activo, solo 22 tuvieron lugar en espacios donde se permite al ciudadano el porte oculto de armas de fuego para defensa.

Phil Leggiere, del medio Homeland Security Today, analizó el informe. En su resumen, concluyó que «la gran mayoría de ataques de todo el conjunto de datos sobre incidentes de tirador activo terminaron violentamente, ya sea por el uso de la fuerza por parte de la Policía, vigilantes de seguridad privada, transeúntes o los propios atacantes. Solo el 14 por ciento terminaron sin uso de la fuerza, como en el caso de una rendición negociada».

«Hemos visto una y otra vez cómo un solo policía, o incluso un profesor con un arma de fuego en una posición defensiva entre el atacante y los alumnos, puede reducir el número de víctimas hasta en un 70 por ciento», decía [J. Eric] Dietz. «Son las dos únicas medidas que siempre han ofrecido resultados significativos en cualquier incidente de tirador activo».

Según los datos, el mero protocolo de bloquear las puertas puede reducir casi un 25% el número de personas que reciben un disparo en un incidente de tirador activo. Esto ilustra lo poco adecuado que resulta bloquear las puertas, ya que solo reduce las víctimas hasta en un 25%, mientras que estrategias proactivas como el protocolo AEICE reducen las víctimas hasta en un 90%.

Un estudio de los incidentes de tirador activo entre 2000 y 2013.

Fuente: Blair, J. Pete; and Schweit, Katherine W. (2014). A Study of Active Shooter Incidents, 2000 – 2013. Texas State University and Federal Bureau of Investigation, U.S. Department of Justice, Washington D.C., 2014.

El FBI identificó 160 incidentes de tirador activo que tuvieron lugar en Estados Unidos entre el 2000 y el 2013:

  • De media tuvieron lugar 11,4 incidentes al año.
  • Durante los 7 primeros años del estudio tuvieron lugar una media de 6,4 incidentes al año, y durante los 7 últimos años una media de 16,4 incidentes al año.
  • El 70% de los incidentes tuvieron lugar en espacios comerciales/empresariales o centros de enseñanza.
  • Los incidentes se localizaron en 40 de los 50 Estados Unidos y en el Distrito de Columbia.
  • El 60% de los incidentes terminaron antes que llegara la policía.
  • El 70% de los incidentes terminaron en menos de 5 minutos.
  • El 37% de los incidentes no duraron más de 2 minutos.
  • Solo en el 1,3% de los incidentes fueron 2 los tiradores implicados.
  • El 52% de las víctimas en colegios e institutos fueron alcanzadas por los disparos en los pasillos o en las aulas. Esto indica que la amenaza ya estaba dentro y en contacto con las víctimas. El encierro en las aulas no es aplicable en esos casos.
  • En el 85% de los incidentes en colegios e institutos el tirador era un alumno, un antiguo alumno, un antiguo profesor o alguien relacionado con alguna persona del centro. Esto quiere decir que la opción de esconderse ofrece una baja probabilidad de éxito, dado que la amenaza sabe dónde están todos.

Las víctimas (muertos y heridos) en esos incidentes fueron 1.043:

  • 486 personas acabaron muertas.
  • 557 personas resultaron heridas.
  • En 64 incidentes (40%), el delito entraría dentro de la definición nacional de «asesinato en masa» ─tipificado por la existencia de «tres o más» muertos─, según la nueva ley nacional.

En todos los incidentes, salvo 2, se trató de un único tirador.

En 64 incidentes (40%), los tiradores se suicidaron; 54 lo hicieron en el mismo lugar del incidente.

Los datos también reflejan el daño que se puede hacer en cuestión de minutos. De los 63 incidentes en los que se pudo determinar su duración, 44 (70%) terminaron en menos de 5 minutos y, de esos, 23 no duraron más de 2 minutos. Aún cuando había policías presentes o con la posibilidad de responder en cuestión de minutos, los civiles tuvieron que tomar decisiones de vida o muerte y, por lo tanto, tendrían que recibir formación y charlas sobre las decisiones a las que pueden enfrentarse.

De este modo, muchos incidentes terminaron antes que llegara la policía. De los 160 incidentes, al menos 107 (66,9%) terminaron antes que llegara la policía y esta pudiera abatir al tirador, ya sea porque intervino algún ciudadano, porque el tirador escapó o porque el tirador se suicidó o alguien lo abatió en el lugar del incidente.

La mayoría de los 160 incidentes (90, el 56,3%) terminaron por iniciativa propia del tirador ─unas veces porque el tirador se suicidó o dejó de disparar, y otras veces porque el tirador escapó del lugar del incidente─.

21 incidentes (13,1%) terminaron cuando ciudadanos desarmados redujeron al tirador.

Consideraciones sobre mejores prácticas para colegios e institutos en simulacros de incidentes de tirador activo u otras amenazas armadas.

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