¿Por qué? Por Dave Spaulding. 6 de diciembre de 2021.

Dave Spaulding es uno de esos tipos que no da puntada sin hilo, gracias a su amplia formación y experiencia en el combate con armas de fuego. No en vano, lleva muchos años dedicado a esto. No me gusta presumir, pero con el tiempo he adquirido un sexto sentido arácnido que me suele permitir distinguir ─sin miedo a equivocarme─ entre un vendehúmos y alguien que sabe de lo que habla. Sin duda, Dave sabe de lo que habla. El hombre ya tiene sus años y no está para tonterías, así que hay que aprovechar mientras aún tenga ganas de compartir su experiencia y conocimientos en Internet y no los reserve únicamente para sus cursos ─previo pago─. Lee, disfruta y aprende de buenas referencias y referentes, que te ahorrarán disgustos y pérdidas de tiempo.

Este artículo es una traducción NO autorizada de su original en inglés Why?, publicado por Dave Spaulding en su perfil de Facebook con fecha 6 de diciembre de 2021.


¿Por qué?

Si has ido a alguno de mis cursos, sabrás que soy un GRAN creyente en preguntar a los alumnos «¿por qué?». Es un proceso cognitivo; ya sabes, procesar información, darle vueltas en la cabeza, lo cual siempre es bueno cuando te preparas para un enfrentamiento. Les pregunto incluso si lo que están haciendo funciona, porque lo que quiero es que entiendan POR QUÉ funciona. ¡Forma parte de una preparación adecuada! Según mi viejo y desgastado ejemplar del Diccionario de la Real Academia Española [el Diccionario Webster en el artículo original en inglés), la palabra «por qué» [en inglés «why»] se define como: 1. loc. adv. Por cuál razón, causa o motivo.

Así es, tiene que haber una razón, causa o motivo para todo lo que hacemos. No creo en el azar, la arbitrariedad, las tendencias, «porque sí» o «porque mola», aunque entiendo que hoy día «porque mola» es la razón por la que muchos alumnos hacen lo que hacen cuando entrenan para combatir con armas de fuego. Los instructores no son inmunes a la tendencia de lo que mola. Hace poco vi una foto de un equipo de instructores que parecían un grupo de chavales jugando a disfrazarse. No parecía que molaran, sino que parecían tontos. Me pregunto si les gustaría que esa misma foto se viera en un juzgado mientras intentan defenderse, o defender a uno de sus alumnos [tras verse envueltos en un enfrentamiento armado]. Momento difícil, ¿no?

Si consideramos el entrenamiento como preparación para el momento más serio y peligroso de nuestra vida, tienes que entender que «molar» NO es una buena razón para nada.

Hace no mucho tiempo, tuve un alumno en un curso que llevaba una pistola para portar oculta con unos elementos de puntería muy altos. No tengo ningún inconveniente con los elementos de puntería altos (por ejemplo, un minivisor de punto rojo), pero han de mejorar el rendimiento, no dificultarlo. No estaba disparando especialmente bien, así que yo tenía claro que esos elementos de puntería no le estaban aportando una mejor visual para alinear con el blanco. Además, esos elementos de puntería tenían los bordes relativamente afilados y podían engancharse fácilmente con la ropa (como así hicieron), por lo que sentí la necesidad de preguntarle POR QUÉ usaba esos elementos de puntería. Estaba bastante seguro que realmente él no lo sabía más allá  que le gustaba cómo quedaban en la pistola. Resultó que estaba equivocado.

Lo cierto es que los utilizaba porque los fabricaba y recomendaba un instructor al que admiraba enormemente. Vale, creo que puedo vivir con ello, pero decidí que este hombre tenía que volver a pensar si le salía a cuentas utilizar algo que en realidad no le estaba funcionando. Cuando le presioné un poco más se puso nervioso y me dijo que «estos elementos de puntería aumentan el radio entre miras, lo que me hace ser más preciso». ¡Ah, no! ¡su precisión era una mierda! ¿Por qué? Porque no tenía claro el concepto de control del disparador y empuñe. Parecía como si estuviera intentando ordeñar la teta de una vaca cada vez que disparaba, lo que mandaba a tomar viento su imagen de los elementos de puntería. Parece que el alumno se había puesto al día con todos los adornos sobre tiro de combate que se pueden encontrar en Internet, ANTES de recibir formación. Este alumno me dijo que el instructor que más admiraba era «demasiado caro», así que «se conformó» conmigo. Por alguna extraña razón, eso me pareció muy gracioso. Eh, por qué no, cabrearse no iba a cambiar nada.

Le saqué de la línea de tiro para un pequeño descanso y empecé su programa de reeducación. Lo primero que le pregunté fue «¿qué pretendes conseguir con este curso?». Tras algo de discusión, afirmó «mejorar mi propia seguridad». No está casado ni tiene familia en la zona, así que estábamos hablando únicamente de sí mismo. Eso nos daba un punto de partida. Le pregunté si su pistola Glock era para porte oculto y me dijo que sí. Así que le hice la pregunta, «¿no tiene más sentido entonces que lleves esa pistola lo más libre posible de obstáculos? De esa forma no se te enganchará con la ropa al desenfundarla». Las primeras palabras que salieron de su boca fueron, «bueno, el instructor XXX dice que…». Levanté la mano y le dije, «ese instructor no está presente. Es demasiado caro, ¿recuerdas? Aquí estamos tú y yo, así que, ¿TÚ qué piensas?» Después de un momento, me dijo, «sí, tiene sentido llevar la pistola sin añadidos para que sea más difícil que se me enganche con la ropa». Le pregunté, «¿qué te parece utilizar unos elementos de puntería que PUEDAS VER REALMENTE y puedan mejorar tu rendimiento?» Me dijo, «pues sí, me parece buena idea».

Entonces retomé su comentario sobre el radio entre miras. Busqué una pistola con un alza normal y le enseñé exactamente cuánto radio entre miras ganaba, que era menos de 6mm. «No es un fusil. El radio entre miras no es tan importante como la forma en que presionas el disparador con el dedo». Saqué mi pistola particular Glock 19, la pistola que llevo siempre encima y con la que enseño, y le expliqué las características de la misma y POR QUÉ hago lo que hago. Cuando terminé las explicaciones, le dije, «no tienes que llevar una pistola como la mía, DE HECHO YO NO LO HARÍA, pero has de saber POR QUÉ llevas lo que llevas en tu pistola». Estuvo de acuerdo. Así que le dije que no se fiara de Internet hasta que no tuviera algo más de formación y experiencia, de forma que supiera qué es más un estorbo y qué es más una ayuda.

¡Internet es algo maravilloso! Actualmente tenemos tantísima información al alcance de la mano, que es muy difícil no navegar y leer lo que te encuentras. El problema es que si no entendemos lo que leemos, es MUY FÁCIL pensar que todo lo que leemos es un hecho. Hechos y opiniones no son lo mismo y pueden ser verdaderamente peligrosos. Llevo haciendo esto mucho tiempo, por lo que soy capaz de reconocer inmediatamente las tonterías cuando las leo en Internet. Desafortunadamente, no es el caso para muchas personas.

Cuando hablo con otros reputados instructores por todo el país, escucho historias como esta una y otra vez. La información «se recicla» fácilmente convirtiendo en el acto a cualquiera en un experto. El comentario de este alumno mío sobre el radio entre miras es una prueba de ello. Estaba plenamente convencido de las palabras que salieron de su boca, pero una vez se lo expliqué no se sostenían. El problema es que no lo sabía porque su experiencia era «falsa» y se basaba en información reciclada y huecos rellenos, que no reconocía por falta de una base de conocimiento sólida adquirida con formación y experiencia. El radio entre miras no es más que un ejemplo, pero podría tratarse de cualquier TTP relacionada con la formación en el combate con armas de fuego.

Siempre me gusta que un alumno me diga simple y llanamente la verdad cuando le pregunto por qué hace algo cuestionable. «Si, creo que estos elementos de puntería (esta táctica, esta técnica, lo que sea) molan mucho y me hacen sentir muy guay». La cerveza hace lo mismo, pero no te pone tanto en peligro como molarse en un enfrentamiento armado ─suponiendo que no bebas y conduzcas─. Por supuesto, mi respuesta siempre será «¿cómo va a mejorar eso tu rendimiento? Si no lo mejora ni un poco, ¿POR QUÉ lo haces entonces?» Fíjate cómo, una vez más, volvemos al POR QUÉ de las cosas. Si no eres capaz de responder esta pregunta, ¿molarse es una respuesta suficientemente buena? Solo tú puedes responder a eso, pero solo te digo una cosa, «molarse» puede ser fatal en la vida real.

No me importa lo que utilices. Eso es problema tuyo. Lo único que te digo es que sepas POR QUÉ lo utilizas, que sepas POR QUÉ mejora tu rendimiento. ¡Dios te perdone si realmente lo dificulta!, algo que he visto más de lo que me gustaría a lo largo de los años.

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