Incidentes de Tirador Activo: Evidencias que apoyan el protocolo AEICE (Alertar, Encerrarse, Informar, Contraatacar, Evacuar).

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Lamentablemente una y otra vez se escucha hablar de los incidentes de tirador activo, pero ¿son una moda o se trata de una amenaza factible en España? Normalmente las noticias sobre este tipo de incidentes vienen de fuera, especialmente de EE.UU., pero en Europa también se han dado casos tan salvajes como el de la isla de Utøya, en Noruega, el 22 de julio de 2011. Si bien en nuestro país no se trata de algo habitual, ni siquiera ocasional (me refiero a la afortunada escasez de casos en nuestro país), el riesgo existe.

El impacto de un incidente de este tipo puede ser elevado (muchas víctimas, tanto muertos como heridos) y somos tremendamente vulnerables (suelen ser pocas las medidas y medios de protección frente a este tipo de incidentes). Estas dos variables ya plantean de por si un riesgo elevado. A ello hay que sumar la variable de la potencialidad, muy volátil, pero que en muchos casos también es relativamente alta, por lo sencillo que resulta llevar a cabo este tipo de ataques y lo interesante que puede resultar para cualquier tarado y/o terrorista (en España precedentes no hay muchos, afortunadamente, ni falta que hace, aunque lamentablemente sí otro tipo de incidentes violentos activos).

Por tanto, el riesgo es alto. Solo poniendo en práctica medios y/o medidas de protección se puede reducir el riesgo, no solo hasta un nivel aceptable, sino hasta el mínimo posible manteniendo el equilibrio coste-beneficio. Con la cantidad de expertos en este tema, no tiene que ser difícil tener planes de contingencia, planes de emergencia, planes de autoprotección, o como se quieran llamar, de calidad, los cuales representan una medida de protección económica ─al menos en la parte de su diseño─. Para ello es necesario disponer de información y formación en todos los niveles y para todos los que se pudieran ver implicados.

En realidad, los incidentes de tirador activo no son más que una (puede que la más habitual) de las formas de ataque o agresión de la amenaza activa o violencia activa. De tal forma que en general se puede hablar de «incidente violento activo (IVA) [active violent incident (AVI)], el cual aquí se define como una acción violenta dirigida contra la población civil que se encuentra en curso en el momento de realizar la primera intervención» y que «representa una de las operaciones del ámbito civil más exigentes para un primer interviniente». «Entre los IVAs en el ámbito civil se incluyen incidentes de tirador activo (ITAs) [active shooter incidents (ASIs)], ataques con artefactos explosivos improvisados (AEIs) [improvised explosive devices (IEDs)], incidentes que supongan una acción violenta en curso a la llegada de los primeros intervinientes, etc.».

La particularidad que complica enormemente la respuesta ante incidentes violentos activos ─como el de tirador activo─ no radica en el hecho de que pueda tratarse de incidentes con múltiples víctimas, sino en que se trata de incidentes «activos» en el momento inicial de la intervención, a diferencia de otros incidentes con múltiples víctimas en los que la amenaza ya no está activa o que son fruto de emergencias o accidentes, a los que puede que estén más acostumbrados los Servicios de Emergencia.

Por otra parte, desde el punto de vista de la respuesta e intervención inicial ante un incidente violento activo, poco o nada importa la perfilación criminal del autor o autores del ataque o agresión. Por la propia naturaleza de estos incidentes, normalmente el perfil del autor o autores será un dato desconocido en un primer momento y se convertirá en objeto de estudio a posteriori para identificar y aprender lecciones. De este modo, la respuesta e intervención inicial no va a depender tanto del perfil del autor o autores, sino que se centrará más en el tipo de incidente en sí (tirador activo, artefacto explosivo improvisado, atropello, etc.). A partir del tipo de incidente se diseñan protocolos y planes de respuesta e intervención que puedan minimizar el impacto del incidente, es decir, el número de víctimas. Entre dichos protocolos se encuentra ─además del famoso Huye, Escóndete, Lucha [Run, Hide, Fight]─ el protocolo AEICE (Alertar, Encerrarse, Informar, Contraatacar, Evacuar), del inglés ALICE (Alert, Lockdown, Inform, Counter, Evacuate).

A continuación puedes leer el documento Evidencias que apoyan el protocolo AEICE, que representa nuestra traducción al español del documento Research Supporting ALICE, del ALICE Training Institute. Con el artículo se incluyen algunos vídeos en los que se puede ver la reacción ante un incidente de tirador activo, aunque el idioma sea el inglés.

 

Mitigación de la amenaza de tirador activo en zonas libres de armas [Gun-Free Zones].

Fuente: Active Shooter Mitigation for Gun-Free Zones. Adam Kirby, PhD; Charles E. Anklam III, PhD; J. Eric Dietz, PhD. PE Computer and Information Technology, Purdue University, West Lafayette, IN, United States.

Este estudio demuestra que, de todas las variables, el tiempo de respuesta es la que tiene mayor impacto para conseguir el menor número de víctimas en un incidente de tirador activo. Puede reducirse el tiempo de respuesta y el número de víctimas según sea el protocolo elegido.

Entre el año 2000 y el 2013 tuvieron lugar en Estados Unidos 160 incidentes de tirador activo, lo que representa una media de 11,4 incidentes al año. Dichos incidentes sumaron un total de 1.043 víctimas. De todas las víctimas, 486 perdieron la vida.

De los 160 incidentes de tirador activo solo 22 tuvieron lugar en espacios donde se permite al ciudadano el porte oculto de armas de fuego para defensa.

Phil Leggiere, del medio Homeland Security Today, analizó el informe. En su resumen concluyó que «la gran mayoría de ataques de todo el conjunto de datos sobre incidentes de tirador activo terminaron violentamente, ya sea por el uso de la fuerza por parte de la Policía, vigilantes de seguridad privada, transeúntes o los propios atacantes. Solo el 14 por ciento terminaron sin uso de la fuerza, como en el caso de una rendición negociada».

«Hemos visto una y otra vez cómo un solo policía, o incluso un profesor con un arma de fuego en una posición defensiva entre el atacante y los alumnos, puede reducir el número de víctimas hasta en un 70 por ciento», decía [J. Eric] Dietz. «Son las dos únicas medidas que siempre han ofrecido resultados significativos en cualquier incidente de tirador activo».

Según los datos, el mero protocolo de bloquear las puertas puede reducir casi un 25% el número de personas que reciben un disparo en un incidente de tirador activo. Esto ilustra lo poco adecuado que resulta bloquear las puertas, ya que solo reduce las víctimas hasta en un 25%, mientras que estrategias proactivas como el protocolo AEICE reducen las víctimas hasta en un 90%.

 

Un estudio de los incidentes de tirador activo entre 2000 y 2013.

Fuente: Blair, J. Pete; and Schweit, Katherine W. (2014). A Study of Active Shooter Incidents, 2000 – 2013. Texas State University and Federal Bureau of Investigation, U.S. Department of Justice, Washington D.C., 2014.

El FBI identificó 160 incidentes de tirador activo que tuvieron lugar en Estados Unidos entre el 2000 y el 2013:

  • De media tuvieron lugar 11,4 incidentes al año.
  • Durante los 7 primeros años del estudio tuvieron lugar una media de 6,4 incidentes al año, y durante los 7 últimos años una media de 16,4 incidentes al año.
  • El 70% de los incidentes tuvieron lugar en espacios comerciales/empresariales o centros de enseñanza.
  • Los incidentes se localizaron en 40 de los 50 Estados Unidos y en el Distrito de Columbia.
  • El 60% de los incidentes terminaron antes de que llegara la policía.
  • El 70% de los incidentes terminaron en menos de 5 minutos.
  • El 37% de los incidentes no duraron más de 2 minutos.
  • Solo en el 1,3% de los incidentes fueron 2 los tiradores implicados.
  • El 52% de las víctimas en colegios e institutos fueron alcanzadas por los disparos en los pasillos o en las aulas. Esto indica que la amenaza ya estaba dentro y en contacto con las víctimas. El encierro en las aulas no es aplicable en esos casos.
  • En el 85% de los incidentes en colegios e institutos el tirador era un alumno, un antiguo alumno, un antiguo profesor o alguien relacionado con alguna persona del centro. Esto quiere decir que la opción de esconderse ofrece una baja probabilidad de éxito, dado que la amenaza sabe dónde están todos.

Las víctimas (muertos y heridos) en esos incidentes fueron 1.043:

  • 486 personas acabaron muertas.
  • 557 personas resultaron heridas.
  • En 64 incidentes (40%), el delito entraría dentro de la definición federal de «asesinato en masa» ─tipificado por la existencia de «tres o más» muertos─, según la nueva ley federal.

En todos los incidentes, salvo 2, se trató de un único tirador.

En 64 incidentes (40%), los tiradores se suicidaron; 54 lo hicieron en el mismo lugar del incidente.

Los datos también reflejan el daño que se puede hacer en cuestión de minutos. De los 63 incidentes que se pudo determinar su duración, 44 (70%) terminaron en menos de 5 minutos y, de esos, 23 no duraron más de 2 minutos. Aún cuando había policías presentes o con la posibilidad de responder en cuestión de minutos, los civiles tuvieron que tomar decisiones de vida o muerte y, por lo tanto, tendrían que recibir formación y charlas sobre las decisiones a las que pueden enfrentarse.

Por lo tanto, muchos incidentes terminaron antes de que llegara la policía. De los 160 incidentes, al menos 107 (66,9%) terminaron antes de que llegara la policía y esta pudiera abatir al tirador, ya sea porque intervino algún ciudadano, porque el tirador escapó o porque el tirador se suicidó o alguien lo abatió en el lugar del incidente.

La mayoría de los 160 incidentes (90, el 56,3%) terminaron por iniciativa propia del tirador ─unas veces porque el tirador se suicidó o dejó de disparar, y otras veces porque el tirador escapó del lugar del incidente─.

21 incidentes (13,1%) terminaron cuando ciudadanos desarmados redujeron al tirador.

 

Consideraciones sobre mejores prácticas para colegios e institutos en simulacros de incidentes de tirador activo u otras amenazas armadas.

Fuente: NASP y NASRO. (2014). Best practice considerations for schools in active shooter and other armed assailant drills [Brief]. Bethesda, MD: National Association of School Psychologists.

Los simulacros con diferentes opciones brindan a alumnos y profesores un abanico de estrategias alternativas para salvar vidas y les prepara para utilizarlas según la situación. Por ejemplo, la naturaleza de la amenaza, la hora del día y la ubicación de los alumnos se relacionan entre sí para determinar las mejores opciones. La premisa en simulacros con diferentes opciones es permitir que los participantes tomen decisiones con independencia, incluido cuándo y si se evacúa, se atrancan las puertas de las aulas, o, como último recurso, se contraataca a la amenaza armada. Al igual que en otros simulacros de seguridad (por ejemplo, ante incendio o tornado), es importante que los simulacros con diferentes opciones tengan en cuenta los niveles de desarrollo de los alumnos, así como la distribución física del centro (por ejemplo, facilidad de acceso a puertas exteriores y proximidad de lugares donde esconderse  que no sean las aulas).

 

Datos sobre heridas de bala.

Fuentes:
Gunshot Wound Head Trauma. American Association of Neurological Surgeons.

Las heridas de bala en la cabeza se han convertido en una de las principales lesiones en la cabeza en muchas ciudades de Estados Unidos. También son las lesiones más letales de todas las heridas por arma de fuego. Se estima que las heridas de bala en la cabeza tienen una tasa de mortalidad de más del 90% entre la población de Estados Unidos, y al menos dos tercios de las víctimas mueren incluso antes de llegar a un hospital.

 

Servicio de Investigación del Congreso: Asesinatos en Masa con Armas de Fuego: Incidentes y Víctimas, 1999-2013.

Fuente: Congressional Research Service: Mass Murder with Firearms: Incidents and Victims, 1999-2013. William J. Krouse, Specialist in Domestic Security and Crime Policy; Daniel J. Richardson, Research Assistant. July 30, 2015.

Los tiradores llevaron a cabo 66 asesinatos en masa, mataron a 446 personas e hirieron a otras 329 personas desde 1999 hasta 2013.

 

Investigación de las Respuestas de Alumnos Millennials ante una Experiencia de Encierro.

Fuente: Thomas C. Johnson & Melodie H. Frick (2016). Investigation of Millennial Students’ Responses to a Shelter-in-Place Experience. Journal of Student Affairs Research and Practice. 53:4. 444-457. DOI: 10.1080/19496591.2016.1167064

Si bien más del 80% de los alumnos siguieron algún tipo de encierro, no todos los alumnos permanecieron encerrados hasta que se dio el aviso de todo despejado. Aproximadamente el 19% de los alumnos que en un primer momento se encerraron dijeron que volvieron a sus actividades normales antes de que se diera el aviso de todo despejado.

Junto a lo preocupante de que algunos alumnos no permanecieron encerrados hasta que se dio el aviso de todo despejado, están los resultados sobre si los alumnos siguieron las medidas de protección recomendadas por el Ministerio del Interior. La mayoría de los alumnos no aplicaron muchas de las medidas de protección. El hecho de no seguir algunas de estas medidas puede tener una explicación en una de las cualidades atribuidas a los millennials: sus abundantes habilidades tecnológicas y la disponibilidad de dispositivos electrónicos tales como teléfonos inteligentes y tabletas (Bauerlein, 2009). Los datos respaldan esta explicación, ya que casi ningún alumno silenció el móvil, el 44% de los alumnos avisaron a alguien más sobre el incidente y el 65% de los alumnos buscaron más información sobre el incidente en el sitio web de la universidad.

 

Planeamiento y Respuesta ante un Tirador Activo: Guía de Buenas Prácticas y Protocolo de un Comité Conjunto de Seguridad de Noviembre 2015.

El Comité Conjunto de Seguridad [Interagency Security Committee (ISC)], con la autoridad que le confieren los Decretos-Ley [Presidential Executive Orders] 12977 y 13286, establece que se desarrolle el siguiente protocolo en todas las instalaciones federales no militares.

PROTOCOLO: Toda instalación ha de disponer de un plan de contingencia ante incidentes de tirador activo, que se actualizará cada dos años, según sea necesario. Como mínimo, el plan ha de incluir los siguientes elementos:

    • Evaluaciones de Seguridad.
    • Preparación.
    • Comunicaciones.
    • Procedimiento de actuación (es decir, acciones a llevar a cabo durante un incidente).
    • Formación y Ejercicios.
    • Recuperación tras el Incidente: Personal y Procedimiento.

La finalidad del Grupo de Trabajo sobre Incidentes de Tirador Activo del Comité Conjunto de Seguridad consiste en impulsar la mayor probabilidad de supervivencia de víctimas y primeros intervinientes a través de la concienciación, la prevención, la formación y el entrenamiento.

Esta guía está diseñada para su aplicación en todos los edificios e instalaciones de Estados Unidos ocupados por funcionarios federales. Eso incluye los edificios ya existentes, los de nueva construcción y los sometidos a reformas importantes; las instalaciones de propiedad estatal, las adquiridas y las alquiladas; las instalaciones independientes; los centros de formación federales; en su caso, las instalaciones individuales en centros de formación federales; y las instalaciones de uso especial.

Debido a la naturaleza de un incidente de tirador activo, este documento contiene una guía para todos aquellos que pudieran verse implicados, incluido miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, ocupantes de las instalaciones y público visitante.

No obstante, puesto que los incidentes de tirador activo suelen terminar antes de la llegada de la Policía, toda persona ha de estar preparada tanto mental como físicamente para hacer frente a un incidente de tirador activo.

No existe información sólida que proporcione un perfil preciso de un tirador activo.

La misión principal del Grupo de Trabajo sobre Incidentes de Tirador Activo del Comité Conjunto de Seguridad era desarrollar un documento cohesionado sobre incidentes de tirador activo que los organismos alojados en instalaciones federales puedan utilizar como referencia para mejorar su preparación ante un incidente de tirador activo. Este documento también puede ser útil en instalaciones municipales por todo Estados Unidos.

La formación y los ejercicios son las mejores actividades para ayudar a preparar al personal para reaccionar de manera rápida y eficaz ante situaciones de emergencia.

A diferencia de los simulacros de incendio periódicos, las campañas de concienciación continuas sobre la amenaza de tirador activo pueden conseguir una posibilidad mucho mayor de reaccionar rápidamente y sobrevivir en una situación real.

La formación impartida por un instructor es más formal y requiere que los participantes dediquen su tiempo de forma exclusiva durante el desarrollo del curso. En algunos casos, la formación en línea o en la web es una buena alternativa que puede reducir o aliviar los problemas de programación o de desplazamiento.

Para estar preparados ante un incidente de tirador activo, toda instalación ha de formar a sus ocupantes y al personal de seguridad sobre qué esperar y cómo reaccionar. Tras llevar a cabo sesiones de formación, es fundamental reforzar la clase o la formación en línea con ejercicios realistas.

Hay muchos tipos de ejercicios, empezando por ejercicios basados en el debate, tales como seminarios y ejercicios de mesa o de toma de decisiones. Las actividades pueden consistir en ejercicios basados en operaciones que utilizan personal y equipo de múltiples entidades para culminar con un ejercicio a gran escala.

Todos los ejercicios y simulacros han de anunciarse antes de llevarse a cabo.

Una persona tiene que decidir qué acción es adecuada en función de su ubicación.

Aunque durante un incidente han de seguir el plan correspondiente y cualquier instrucción recibida de los representantes de la instalación, muchas veces tendrán que confiar en su propio criterio. Pensar en supuestos y posibles opciones de respuesta a tener en cuenta llegado el caso ayudan a personas y grupos a elegir rápidamente la mejor línea de acción.

Aunque la seguridad personal es la principal consideración en cualquier emergencia, ayudar a otros a ponerse a salvo aumenta la supervivencia de todas las potenciales víctimas.

Los ocupantes de la instalación han de actuar de la forma siguiente:

  • Si es seguro hacerlo, la primera línea de acción a tomar es correr.
  • Si correr no es seguro, cerrar las puertas y/o atrincherarse.
  • Escóndete tras la pared más próxima a la salida sin que se te vea desde el pasillo (lo cual es la mejor opción para emboscar al tirador y para una posible huida si el tirador entra o pasa de largo por la habitación).
  • Si ni correr ni esconderse son una opción segura, cuando se encuentren al tirador aquellas personas que corran un peligro inminente tienen que plantearse la posibilidad de intentar reducir o incapacitar al tirador mediante el uso de una fuerza agresiva y objetos del entorno, tales como extintores, sillas, etc. Los datos indican que hay fortaleza en los números, como se apuntaba en el estudio anteriormente mencionado. Las propias víctimas potenciales lograron reducir al tirador en 17 de 51 incidentes con un solo tirador activo antes de que llegara la policía.

 

Guía para la Elaborarión de Planes de Emergencia Escolares de Calidad.

Fuente: U.S. Department of Education, Office of Elementary and Secondary Education, Office of Safe and Healthy Students. Guide for Developing High-Quality School Emergency Operations Plans. Washington, DC. 2013.

Familias y ciudadanos confían en que los centros escolares mantengan a sus niños y jóvenes a salvo de cualquier amenaza (emergencias provocadas por el ser humano tales como delitos y violencia) y peligro (desastres naturales, epidemias infecciosas y accidentes). En colaboración con las autoridades locales y los servicios municipales, los centros escolares pueden tomar medidas para planear estas potenciales emergencias mediante la creación de un Plan de Emergencia del centro escolar (PdE del centro escolar).

Una vez que se han identificado un conjunto inicial de amenazas y peligros durante el proceso descrito en el apartado anterior, el equipo de planeamiento ha de seleccionar herramientas de evaluación adecuadas para valorar el riesgo que representan las amenazas y peligros identificados.

Los planes tienen que cumplir con la Ley General de la Discapacidad, entre otras normas que prohiben la discriminación por discapacidad, en todo el espectro de servicios, programas y actividades de gestión de emergencias, que incluyen preparación, pruebas, notificaciones y alertas, evacuación, transporte, refugio, servicios y asistencia sanitaria de emergencia, vuelta a la calma, recuperación, y reparación y reconstrucción.

Traer a personal de los servicios municipales (por ejemplo, un policía local, un bombero y una persona de los Servicios de Emergencias Médicas) que tienen un papel en el centro escolar para hablar sobre el plan hace que alumnos y profesores se sientan más cómodos a la hora de trabajar con estos servicios municipales.

Lo ideal es que los centros escolares desarrollen un programa de ejercicios, desde  ejercicios de mesa o de toma de decisiones hasta ejercicios más avanzados, tales como un ejercicio funcional*.

*Los ejercicios funcionales suelen centrarse en practicar planes, protocolos, procedimientos y personal implicado en funciones de gestión, dirección, mando y control. En un ejercicio funcional no se trabaja realmente sobre el terreno, sino que toda la actividad es verbal.
La clave de un ejercicio funcional radica en las decisiones operativas realizadas por el Equipo del Puesto de Mando del Incidente. Pueden estar implicados en el ejercicio otros miembros del equipo, pero en menor grado. En cuanto el Moderador presenta el supuesto inicial, el Comandante del Incidente (CdI) y el Equipo del Puesto de Mando responden verbalmente al supuesto y asignan cometidos a otros miembros del equipo. Entonces el Moderador explica paso a paso cómo se va desarrollando el supuesto y el Equipo del Puesto de Mando responde a las incidencias del mismo. El aprendizaje de los participantes se refuerza y se ve retroalimentado a través de una discusión en caliente [hot wash] al finalizar el ejercicio.
Los ejercicios funcionales se encuentran entre los ejercicios de mesa o de toma de decisiones y los ejercicios a gran escala. Más que un ejercicio de mesa o de toma de decisiones, en el que los participantes discuten lo que podrían hacer, en un ejercicio funcional el Equipo del Puesto de Mando «actúa» ─tomando decisiones, simulando el despliegue de recursos y respondiendo ante nuevas incidencias─. En comparación con un ejercicio a gran escala, un ejercicio funcional cuenta con menos participantes y los movimientos de personal y equipo son simulados. Un ejercicio funcional proporciona una simulación más realista de una emergencia que un ejercicio de mesa o de toma de decisiones y suele llevarse a cabo en «tiempo real» en un aula o en un lugar determinado para un Puesto de Mando.

Los incidentes de tirador activo son impredecibles y evolucionan rápidamente. Por ello, todo el mundo ha de estar preparado para enfrentarse a un incidente de tirador activo antes de que la Policía llegue al lugar.

Tienen que darse instrucciones sobre cómo se va a avisar a la comunidad escolar que hay un incidente de tirador activo en las instalaciones del centro escolar. Se puede dar el aviso en términos familiares mediante el uso de sonidos, luces y medios de comunicación tales como mensajes de texto.

No hay una respuesta en concreto que sirva para todos los incidentes de tirador activo, pero si todo el mundo conoce sus opciones de respuesta y puede reaccionar con decisión se ahorrará un tiempo valioso. Plantear supuestos y pensar en posibles opciones de respuesta con anterioridad contribuye a que llegado el caso una persona o un grupo decidan rápidamente la mejor línea de acción.

A medida que el incidente avanza puede que alumnos y profesores tengan que usar más de una opción.

Alumnos y profesores han de estar preparados para esconderse donde las paredes sean más gruesas y haya menos ventanas. Además, escóndete tras la pared más próxima a la salida sin que se te vea desde el pasillo (eso te permite emboscar al tirador y te da una posible vía de escape si el tirador entra a la habitación); como último recurso, llegado el caso de tener que enfrentarse al tirador, aquellos adultos que corran un peligro inminente tienen que plantearse la posibilidad de intentar reducir o incapacitar al tirador mediante el uso de una fuerza agresiva y objetos del entorno.

 

Dr. Bill Lewinski, Force Science Institute [Instituto Ciencia de la Fuerza].

Un disparo con pistola lleva entre 0,19 y 0,31 segundos.

Apartar la vista de la amenaza le suma 1 segundo al tiempo de respuesta a la amenaza.

Sin poder hacer varias cosas a la vez, el cerebro solo puede concentrarse en una única cosa, pero puede pasar de una cosa a otra en cuestión de milisegundos.

La visión de túnel (atención externa estrecha) abarca entre 2 y 4 grados, mientras que la visión normal llega hasta los 120 grados.

Un pestañeo son 0,3 segundos (una persona se pasa una hora al día con los ojos cerrados al parpadear).

El tiempo medio de respuesta para disparar como reacción al hecho de recibir un disparo se encuentra entre 1,99 y 2,44 segundos.

El tiempo de reacción ante un estímulo visual es 0,05 segundos más lento que ante un estímulo auditivo.

El tiempo de reacción ante una situación ya esperada se encuentra entre 0,7 y 0,8 segundos.

Se tarda entre 1,5 y 1,6 segundos (2 veces más) en reaccionar ante una situación inesperada.

Se tarda entre 0,6-1,5 segundos en pasar de mirar al frente a mirar al lado y volver a mirar al frente.

Lleva 0,35 segundos volver a evaluar una situación.

 

Dra. Diana J. Muir, Adaptación de la Enseñanza en Línea a Diferentes Estilos de Aprendizaje.

Los alumnos aprenden:

    • Un 10% de lo que leen.
    • Un 20% de lo que escuchan.
    • Un 30% de lo que ven.
    • Un 50% de lo que ven y escuchan.
    • Un 70% de lo que ellos dicen.
    • Un 90% de lo que ellos dicen y hacen.

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Acerca de Jorge Tierno Rey

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