Pat Rogers decía algo así como «a 5 metros del blanco cualquiera es un sniper» [con pistola]. Lo que quería decir con esto es que a esa distancia ─o menos─ cualquiera puede darle al blanco, de forma que no tiene demasiado mérito entrenar exclusivamente dicha distancia. La cuestión es que parece que en los últimos tiempos se ha pasado de un extremo a otro: de una época en la que «solo» se entrenaba [con pistola] a 25 metros del blanco, se ha pasado a otra en la que «solo» se dispara a 5 metros del blanco. No es que no haya que entrenar a 5 metros del blanco, sino que no hay que dejar de hacerlo a 25 metros. Hay que entrenar todas las distancias, porque «entrenar a 5 metros ─o menos─ del blanco es prepararse para fallar a cualquier otra distancia» y «la realidad va más allá de los 5 metros».
El caso es que lo de entrenar a 5 metros del blanco parece más una excusa propia de malos tiradores que un argumento sólido. Por mucho que se quiera tirar de las dichosas estadísticas, en realidad, no dicen lo que alguno se piensa, sino que vienen a demostrar que «la distancia favorece al tirador entrenado» [distance favors the trained shooter] (SPAULDING, Dave. Make Ready with Dave Spaulding: Adaptive Combat Pistol. Panteao Productions). ¡Anda que no está fuera de contexto eso de la distancia media de enfrentamiento para justificar el hecho de entrenar a 5 metros del blanco!
A corta distancia se comprueba que, aún sin entrenamiento, cualquiera ─incluidos los malos─ puede darle al blanco. Sin embargo, a distancias de 15 metros o más la cosa cambia y difícilmente se le puede dar al blanco sin contar con cierto entrenamiento. Se trata de una conclusión que no solo resulta lógica y razonable, sino que se correlaciona con los datos que puedes obtener haciendo la prueba tú mismo. Verás que a 5 metros se le da al blanco muy fácilmente y a partir de 15 metros la cosa se complica bastante.
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