Impactos y blancos de tiro.
Que «lo primero y más importante es darle al blanco» es una obviedad de tal calibre que dudo que requiera ninguna explicación. Y la obviedad no se limita a que haya que «darle al blanco», sino que ha de ser así siempre ─sea a la distancia que sea─. Además se trata de un hecho muy fácil de comprobar: basta con contar los impactos en el blanco.
«La velocidad está bien, pero la precisión es definitiva» (Wyatt Earp).
Por ser eso «lo primero y más importante» ─independientemente del tipo de tiro, sea éste tiro deportivo o tiro de combate─ ha de recibir toda la atención en la formación y entrenamiento ─instrucción y adiestramiento─ y definirse unos estándares exigentes en torno a ello.
Lo mejor de todo es que «darle al blanco» depende en gran medida de algo tan sencillo ─y habitualmente olvidado─ como son los principios básicos del tiro. El principal problema radica en que no se trata de algo que mole tanto o resulte tan divertido como otras cuestiones ─recargas, interrupciones, suelo, y demás historias, que de nada sirven si no le das al blanco─, por lo que no es raro que se descuide este aspecto. Prueba de ello es lo poco que se practica el tiro en seco, que resulta «imprescindible» para aprender y afianzar los principios básicos del tiro.
Y, claro, lo que «vende» es lo que mola o divierte.
Dicho de otro modo, esto es como si alguien que a duras penas sabe conducir un coche ─aunque tenga el carné─ pretende aprender y practicar maniobras evasivas, ofensivas y defensivas ─o como se llamen─. Casi mejor que primero aprenda a conducir decentemente.
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