Difusión de información y opinión en español relativa al combate con armas de fuego y otras cosas relacionadas (o no).
Hace más de 30 años, Andy Brown abate al tirador desde más de 60 metros de distancia con una pistola Beretta 92.
20 de junio de 1994. Base Aérea de Fairchild (EE.UU.). Incidente de tirador activo en el hospital de la base. Andy Brown al tirador desde 64 metros de distancia con una pistola Beretta 92.
Siempre hay algún iluso que cuestiona la utilidad real del tiro a distancia con pistola e ignora aquellos casos a lo largo de la Historia en los que esta habilidad ha demostrado su utilidad práctica real. Aunque no sea lo habitual, no pretenderás que a ti siempre te toque hacer frente a lo habitual. Precisamente lo habitual no es tener que hacer uso de la pistola. Así que déjate de estadísticas, que se basan en datos del pasado que no pueden predecir lo que te va a tocar a ti.
Este es uno de esos famosos casos del que supe hace tiempo por un comentario del difunto Pat Rogers en un foro, cuya historia me volví a encontrar por casualidad en un artículo. La cuestión es que su protagonista, Andy Brown, publicó en noviembre de 2016 un libro, en el que cuenta todos los detalles de este incidente con múltiples víctimas (IMV) ─concretamente un incidente de tirador activo (ITA)─, así como los de otro IMV que se produjo en la misma base aérea esa misma semana ─un lamentablemente famoso accidente aéreo en el que un bombardero B-52 se estrella contra el suelo─.
Hace más de 30 años, Andy Brown abate al tirador desde más de 60 metros de distancia con una pistola Beretta 92.
Incidente de tirador activo en el hospital de la Base Aérea de Fairchild (EE.UU.).
20 de junio de 1994.
Andy Brown en el año 1994.
El día 20 de junio de 1994 empezó como un día cualquiera para el cabo Andy Brown ─por aquel entonces Brown llevaba cinco años de servicio en el Ejército del Aire estadounidense─. Llevaba sólo seis meses destinado en la Policía Aérea de la Base Aérea de Fairchild y acababan de asignarlo a la patrulla en bicicleta. Recuerda que era un lunes soleado con el cielo despejado y había gente en la calle lavando el coche, mientras Brown pedaleaba por la zona residencial de la base, sin que hubiera mucho movimiento en la radio.
Cuando estaba en uno de los controles de accesos de la base hablando con un compañero, ambos escucharon por radio que hablaban de un tiroteo en el hospital, que estaba cerca de allí. Brown se subió a la bici y salió corriendo hacia el complejo sanitario; cuando llegó allí los coches y la gente salían en dirección contraria. Brown les preguntaba, «¿dónde está? ¿dónde está?» Entonces vio en la calle delante de la entrada del hospital a un hombre que empuñaba un fusil. Brown dejó la bici a poco más de 70 metros y se acercó andando unos 10 metros, sacó la pistola Beretta M9 de la funda y apoyó la rodilla derecha en el suelo. Desde allí apuntó con la pistola al tipo del fusil y le dijo que tirara el arma. El tipo se dio la vuelta y le apuntó con el fusil. «Los testigos dijeron que me disparó. Yo no lo recuerdo, pero algo me dice que si me estaba disparando».
Brown apuntó bien y realizó cuatro disparos consecutivos de forma controlada. Al cuarto disparo, el tipo dobló las piernas, se giró y cayó de espaldas. Brown se levantó y avanzó hasta un coche tipo «pick up» para aprovecharlo como cubierta. Por radio habían alertado de un segundo tirador ─un francotirador en el tejado─. Brown esperó refuerzos mientras observaba el cuerpo inmóvil tendido en el suelo.
Luego se comprobó que no era cierto. Mellberg, un joven de 20 años mentalmente inestable al que dos meses antes habían echado del Ejército del Aire estadounidense, actuó solo. Esta matanza a tiros era su forma de vengarse del psicólogo y psiquiatra a los que culpaba de acabar con su carrera en el Ejército del Aire. Primero asesinó a los médicos Tom Brigham y Alan Londo, después a otras tres personas, y por el camino otras 22 personas resultaron heridas de gravedad antes de Brown lograra detener la matanza.
El disparo
Por aquel entonces ─y aún a día de hoy─ la pistola reglamentaria en el Ejército del Aire estadounidense era la Beretta M9. Todos los policías aéreos tenían que demostrar su competencia con esta pistola. Andy Brown practicaba con frecuencia y solía disparar lo suficientemente bien como para alcanzar la categoría de experto [expert], pero nadie practica el tiro con pistola a más de 60 metros del blanco.
«Parecía que estaba más cerca», comentó Brown en una ocasión. «No pensé que estuviera fuera de mi alcance». Al ver que tras dos disparos Mellberg no caía, Brown se pensó que tenía una interrupción. El disparo que acabó con Mellberg ─el cuarto; el tercero le dio en el hombro y le atravesó─ se conoció como «el disparo».
Brown se convirtió en un héroe, etiqueta que le hacía sentir incómodo porque para él fueron muchas personas las que se comportaron heroicamente aquel día al llevarse a los pacientes del hospital a un lugar seguro o salvarle la vida a los heridos. Varios medios de comunicación le solicitaron una entrevista, a lo que no estaba dispuesto mientras hubiera víctimas recuperándose en el hospital o siendo enterradas por sus seres queridos.
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